El rumen, considerado un barril de fermentación, alberga una compleja comunidad de microorganismos (bacterias, protozoarios y hongos) responsables de los procesos bioquímicos que ocurren en su interior. Las enzimas presentes en estos microorganismos catalizan la fermentación de los alimentos, produciendo principalmente sustancias ácidas, como los ácidos grasos volátiles (AGVs) (acetato, butirato y propionato) y el ácido láctico. Normalmente, el pH ruminal fluctúa entre 5,6 y 7,0 durante el día, variaciones consideradas fisiológicas y dependientes del comportamiento ingestivo, la composición de la dieta y el manejo del animal.
Sin embargo, en determinadas circunstancias, el pH del líquido ruminal (LR) puede descender por debajo de 5,5, generando una acidosis ruminal, o elevarse por encima de 7,0, causando una alcalosis.
Acidosis Ruminal: Definición y Diagnóstico
Se diagnostica acidosis ruminal cuando el pH del LR se encuentra por debajo de su límite fisiológico, es decir, pH < 5,5. Algunos autores definen la acidosis de manera más estricta, considerando la presencia de un pH ruminal inferior a 6,0 durante más de 4 horas al día, o una media diaria del pH superior a 6,25. Otros investigadores sugieren que la acidosis se presenta cuando el pH ruminal se mantiene por debajo de 5,6 durante al menos 3 horas diarias.

Etiopatogenia de la Acidosis Ruminal
La ingesta de carbohidratos de fácil digestión, como almidones y azúcares presentes en granos, frutas, legumbres, subproductos lácteos y melaza, es un factor frecuentemente asociado al desarrollo de acidosis ruminal en rumiantes. La disminución del pH ruminal se acentúa cuando los animales no están adaptados a estas dietas, como ocurre durante el periodo de transición en vacas lecheras, al cambiar a dietas más calóricas o cuando la cantidad de carbohidratos de rápida digestión es excesiva.
En sistemas de pastoreo, la acidosis ruminal puede presentarse en praderas con bajo contenido de fibra y alto contenido de carbohidratos solubles, especialmente en pastos en estadios tempranos de madurez. El peso del animal influye proporcionalmente en la cantidad de carbohidratos solubles necesaria para desencadenar un cuadro de acidosis; animales más pesados requieren una mayor cantidad para desarrollar la patología.
La rápida fermentación de almidones y azúcares en el rumen provoca un aumento en la tasa de crecimiento de las bacterias amilolíticas en detrimento de las celulolíticas. Esto resulta en una mayor producción de ácidos orgánicos, particularmente de ácidos grasos de cadena corta (AGVs), y una consecuente disminución del pH ruminal. Inicialmente, se observa un incremento en la producción de ácido propiónico (hasta un 40%, frente al 20% normal) y una reducción en la producción de ácido acético debido a la menor degradación de la fibra.
Con la mayor producción de ácidos y la disponibilidad de carbohidratos, bacterias como Streptococcus bovis proliferan exponencialmente, convirtiendo almidón y glucosa directamente en ácido láctico y otros ácidos orgánicos (valérico, fórmico, succínico). Esto puede reducir el pH ruminal a aproximadamente 5,4, provocando anorexia, disminución del crecimiento y muerte de la mayoría de las poblaciones bacterianas, incluidas las lactolíticas que transforman ácido láctico en ácido propiónico (como Megasphera elsdenii y Selenomonas ruminantium).
La muerte de bacterias ruminales, en su mayoría Gram negativas, libera grandes cantidades de endotoxinas lipopolisacáridas de su pared celular al ambiente ruminal. La absorción de estas endotoxinas puede desencadenar cambios hemodinámicos e inflamatorios sistémicos en el animal.
El ácido láctico producido por S. bovis se acumula en el rumen. Cuando el pH desciende por debajo de 5,0, las poblaciones de S. bovis son sustituidas por Lactobacillus, que son más resistentes a ambientes ácidos. La progresiva acidificación reduce la frecuencia de los movimientos ruminales, y cuando el pH se acerca a 5,0, puede producirse una atonía ruminal. Sin embargo, esta atonía se atribuye principalmente al aumento de la concentración de AGVs, especialmente butirato, más que al incremento de ácido láctico o iones hidrógeno. La disminución de la amplitud y la posterior atonía ruminal están relacionadas con los efectos locales de los AGVs en receptores del rumen-retículo y con la distensión ruminal.
En condiciones normales, el ácido láctico producido en el rumen presenta un predominio de la forma levógira (L) sobre la dextrógira (D) en una proporción de 5:1. En casos de acidosis grave, esta relación puede disminuir a 1:1. Tanto S. bovis como especies de Lactobacillus producen ambas isoformas. Dado que el L-ácido láctico se metaboliza más rápidamente que el isómero D, este último tiende a acumularse sistémicamente, contribuyendo a la acidosis metabólica. La concentración ruminal de ácido láctico normalmente no excede 1 mM, pero durante acidosis graves puede superar los 120 mM.
La disociación de los ácidos producidos en el rumen incrementa la osmolaridad ruminal e intestinal (superior a 380 mOsm) en comparación con la sangre (aproximadamente 300 mOsm). El agua de la sangre se traslada al tracto gastrointestinal, licuando el contenido ruminal e intestinal, provocando distensión ruminal, diarrea y deshidratación. La deshidratación severa puede llevar a una disminución de la perfusión periférica, déficit cardíaco, reducción de la presión arterial y del flujo renal, disminución de la oxigenación periférica, e incremento de la glucólisis anaeróbica con la consecuente producción de ácido láctico en los tejidos.
Gran parte del ácido láctico producido en el rumen, que no es neutralizado por los tampones ruminales, es absorbido a través de la pared ruminal o desciende y se absorbe en tramos inferiores del tracto digestivo. El ácido láctico absorbido es tamponado por el sistema bicarbonato plasmático. Si las concentraciones de ácido láctico no alcanzan niveles tóxicos, el equilibrio ácido-base se mantiene mediante la utilización de bicarbonato y la eliminación de dióxido de carbono a través del aumento de la frecuencia respiratoria.
Cuadros Clínicos de Acidosis Ruminal
Basándose en los valores de pH ruminal, la gravedad y la evolución clínica, la acidosis ruminal se clasifica en peraguda, aguda, subaguda y crónica. Todos los cuadros comparten la misma etiología subyacente.
Acidosis Ruminal Peraguda y Aguda
Conocida también como acidosis láctica ruminal (ALR), acidosis D-láctica, compactación ruminal aguda, sobrecarga ruminal por granos, indigestión tóxica o indigestión ácida, es la forma más grave de los disturbios fermentativos del rumen. Afecta a rumiantes no acostumbrados al consumo de alimentos ricos en carbohidratos o que consumen grandes cantidades de alimento concentrado. La rápida fermentación conduce a una caída repentina y severa del pH ruminal con un incremento de la concentración de D-ácido láctico, pudiendo ser fatal. El aumento de la población de Lactobacillus es característico de la acidosis aguda, y se asocia con pH inferiores a 5,0. Los animales presentan deshidratación moderada y diarrea con olor ácido. Con pH inferiores a 4,5, la deshidratación es severa y se acompaña de acidosis metabólica moderada a severa.

Acidosis Subaguda (SARA)
Ocurre frecuentemente en sistemas productivos donde se suplementa con concentrados, especialmente en vacas lecheras de alta producción al inicio de la lactación, cuando las papilas ruminales no están completamente desarrolladas. También afecta a rebaños que han pasado de una dieta baja en concentrado a una alta en concentrado y baja en fibra sin adaptación adecuada. En la SARA, puede haber un incremento de la población de Lactobacillus, aunque menos marcado que en la ALR. Al carecer de signos patognomónicos, la SARA es subdiagnosticada, generando pérdidas productivas significativas. En la SARA, se observan valores de pH iguales o inferiores a 5,5, mientras que valores entre 5,6 y 5,8 se consideran marginales. pH inferiores a 5,0 sugieren acidosis subaguda severa o acidosis aguda/peraguda. El diagnóstico de SARA se basa en la presencia de pH < 5,6 y signos clínicos no agudos persistentes en el rebaño.
Acidosis Crónica
Similar a la acidosis aguda y subaguda, es causada por el consumo excesivo de carbohidratos, pero a lo largo de un período prolongado, y no por una exposición súbita. Una acidosis subaguda persistente puede evolucionar a acidosis crónica. Durante la acidosis crónica, la población de bacterias celulolíticas disminuye, y se encuentran grandes cantidades de microorganismos productores y utilizadores de lactato. Sin embargo, el ácido láctico no se acumula significativamente, ya que es metabolizado por bacterias lactolíticas. El LR de animales con acidosis crónica es moderadamente ácido (pH 5,0 a 5,5), y sus efectos son crónicos e insidiosos. Las proporciones de ácido propiónico y butírico aumentan, mientras que la de acético disminuye, estimulando la proliferación de las papilas ruminales, lo que puede llevar a una paraqueratosis. Los bovinos con acidosis crónica también presentan hiporexia e hipomotilidad ruminal. La carga ácida continua puede reducir la eficiencia metabólica y el desempeño general del animal.
Los signos clínicos generales de la acidosis varían según el tipo y cantidad de alimento ingerido, el tiempo transcurrido desde el consumo y el grado de acidosis metabólica. Los signos son más evidentes en la forma aguda (ALR), apareciendo entre 8 y 36 horas después del consumo de grandes cantidades de carbohidratos de fácil digestión. En casos peragudos, los animales pueden morir en 8 a 10 horas.
Al inicio de la ALR, los animales presentan incoordinación, depresión y anorexia, con aumento de la temperatura corporal, pulso y frecuencia respiratoria. En fases avanzadas, pueden manifestar hipotermia e hipoventilación, hipomotilidad o atonía ruminal, y timpanismo. Las heces, inicialmente blandas, se vuelven líquidas y espumosas, de color claro y mal olor. La deshidratación severa y progresiva se desarrolla en 24 a 48 horas, y la anuria es frecuente.
Animales gravemente afectados por ALR muestran marcha tambaleante, depresión, opistótono, presión de la cabeza contra objetos y rigidez muscular. El reflejo de amenaza puede desaparecer, pero la respuesta pupilar suele mantenerse. En estados terminales, el animal puede estar postrado, con la cabeza hacia el flanco, similar a la posición de una vaca con hipocalcemia.
En la acidosis subaguda y crónica, el signo más importante es la disminución y fluctuación del consumo de materia seca, difícil de registrar en campo. Los animales afectados se muestran letárgicos, con diarrea intermitente, reducción del consumo y la tasa de rumia, baja condición corporal, menor producción de leche y disminución de su contenido graso. Son frecuentes la cojera por laminitis y la presencia de heces con fibras y granos no digeridos visibles.
ACIDOSIS RUMINAL
Secuelas y Complicaciones de la Acidosis Ruminal
La exposición prolongada del epitelio ruminal a un pH bajo provoca ruminitis, atrofia y necrosis de las papilas ruminales, y eventualmente hiperparaqueratosis, lo que reduce la absorción de AGVs. Además de los ácidos orgánicos, otros factores tóxicos (histamina, tiramina, etanol y endotoxinas) pueden contribuir a la patología. La rumenitis se inicia con el desarrollo de microvesículas, edema de las papilas y descamación epitelial. Posteriormente, bacterias y hongos pueden invadir el epitelio dañado, causando desprendimientos y ulceración.
Cuando la mucosa ruminal pierde su integridad, su función de barrera se ve comprometida. Esto permite la penetración de bacterias patógenas como Fusobacterium necrophorum, que a través de la vena porta pueden colonizar otros órganos, causando abscesos hepáticos y, en algunos casos, peritonitis localizada. Los abscesos pueden desarrollarse en pulmones, corazón, riñones, piel o articulaciones.
Algunos animales pueden desarrollar el síndrome de la vena cava caudal, asociado a abscesos hepáticos cercanos a la vena cava. La trombosis crónica pasiva de la vena cava caudal causa hipertensión pulmonar, edema periférico y ascitis. La trombosis de la vena cava craneal puede provocar distensión yugular y edema local. El desarrollo de aneurismas puede llevar a rupturas, hemoptisis aguda y muerte.
Durante la acidosis ruminal, las bacterias que normalmente utilizan histidina se ven inhibidas o mueren. En estos casos, Alinella histaminiformans, una bacteria resistente a pH ácidos, utiliza la histidina y libera histamina, lo que podría contribuir a la presentación de laminitis. Otra secuela importante es la reducción de la concentración de grasa en la leche, debida a la disminución de la bio-hidrogenación y la producción de acetato ruminal. La reducción de la bio-hidrogenación incrementa porcentualmente los ácidos grasos trans.
La acidosis ruminal aguda puede causar trastornos metabólicos secundarios y daño cardiovascular en ganado caprino. Un estudio evaluó la hemogasometría, las concentraciones de creatina quinasa isoenzima MB, troponina I cardíaca y sangre en cabras con esta infección. El modelo experimental provocó alteraciones clínicas características de la acidosis ruminal aguda a partir de las 4 horas post-infección. El líquido ruminal se volvió lechoso, con olor ácido, consistencia acuosa y reducción de protozoos. El pH ruminal disminuyó. La hemogasometría reveló desequilibrios ácido-base y electrolíticos, con una alcalosis metabólica transitoria precediendo a una acidosis metabólica. La evaluación bioquímica sanguínea ayudó a monitorear los cambios sistémicos, y la condición clínica inducida no causó daño cardíaco. El estudio fue publicado en la revista Small Ruminant Research.
¿Qué es la Acidosis Ruminal y su Impacto?
La acidosis ruminal, o SARA, es una alteración del equilibrio del rumen. En este órgano habitan microorganismos (la microbiota ruminal) que digieren piensos ricos en fibra, produciendo nutrientes como AGVs y proteínas. Un rumen sano es crucial para la producción eficiente de leche, y la acidosis representa una amenaza constante, especialmente para vacas de alto potencial productivo.
El Bicarbonato como Antiacido Natural
En un rumen sano, existe un equilibrio donde los AGVs producidos son absorbidos por el torrente sanguíneo, sirviendo como fuente de energía. Sin embargo, un exceso de AGVs provoca acidosis, perjudicial para la microbiota. La saliva de la vaca, rica en bicarbonato, actúa como un antiácido natural, ayudando a compensar este desequilibrio.
Sensibilidad del Rumen
La acidosis se produce cuando se altera el equilibrio entre la producción y la asimilación de AGVs. Cualquier cambio en la ración de alimento conlleva riesgos potenciales que pueden desequilibrar el rumen. La acidosis puede prevenirse mediante medidas adecuadas en la alimentación.
Síntomas y Causas de la Acidosis
La acidosis se manifiesta con mayor frecuencia en su forma subclínica o subaguda (SARA). Los síntomas incluyen:
- Reducción de la producción de leche (-2,7 kg/día) y del contenido de grasa butírica (-3 g/kg).
- Disminución de la rumia (menos del 50% de las vacas rumian en reposo).
- Acidosis intestinal, con fibrina en las heces.
- Heces con materia no digerida.
- Diversas infecciones: abscesos hepáticos y consecuencias sépticas.
- Problemas de laminitis (infosura).
- Mal estado general, pérdida de peso, lamido de orina y paredes, babeo excesivo durante la rumia y regurgitación.
El pH del rumen desciende debido a la acumulación de ácidos, principalmente AGVs y ácido láctico. Esta acumulación se debe a varios fenómenos que pueden sumarse:
- Producción excesiva de ácidos en el rumen por ingesta demasiado alta o rápida, pienso demasiado fermentable (cereales) o en cantidades excesivas.
- Transiciones dietéticas demasiado rápidas (idealmente, 3 a 6 semanas).
- Rumia y salivación insuficientes, reduciendo el retorno de protectores salivares por falta de fibra efectiva y selección por parte de los animales.
- Factores ambientales que afectan negativamente el pH del rumen: falta de tiempo para la rumia, incomodidad, calor, estrés.
- Dietas para vacas lecheras de alta producción que contienen gran cantidad de carbohidratos rápidamente fermentables (pienso concentrado) en detrimento de la celulosa.
El Círculo Vicioso de la Acidosis
Al ingerir pienso concentrado, los AGVs se producen más rápido de lo que son absorbidos o neutralizados por el bicarbonato salival, provocando acidosis. Las raciones con bajo contenido en fibra no estimulan suficientemente la rumia y la salivación, impidiendo la restauración natural del pH ruminal (6-6,4). El riesgo de acidosis es mayor.
Durante la primera fase de la lactancia, las vacas son sensibles a la acidosis, ya que el rumen debe adaptarse a grandes cambios en la ración. El estrés calórico, a partir de 20°C o un índice IHT de 68, también afecta negativamente. Las vacas en pastoreo están sujetas a cambios en el valor nutritivo de la hierba y al consumo combinado de forraje y pienso concentrado. El valor nutricional de los forrajes ensilados también puede variar considerablemente.
Detección de la Acidosis en Pastoreo
La acidosis es común en ganado en pastoreo y difícil de detectar. Los indicios incluyen:
- Disminución de la grasa láctea o grasa butírica.
- Aumento del riesgo de cojera.
- Reducción de la producción de leche.
- Heces fluidas, color amarillento, con signos de digestión incompleta (fibras no digeridas).
- Disminución de la masticación (valor óptimo: 50-70 movimientos por bolo).
- Consumo reducido e irregular de forraje; en acidosis aguda, el animal deja de comer por completo.

Prevención y Tratamiento de la Acidosis
La acidosis puede prevenirse adaptando la dieta. Las vacas muy productivas necesitan una ración con suficiente energía, proteínas y fibra para una digestión óptima. El uso de Bicar®Z como ingrediente estándar en la ración ayuda a mantener un rumen sano, actuando como tampón natural y equilibrando la producción y asimilación de AGVs. Se recomienda añadir al menos 250 gramos de Bicar®Z por animal al día.
Estudios han demostrado que la adición de 250-300 g de Bicar®Z a la ración puede incrementar la producción de leche en un 16,5% (2,4-3,6 litros adicionales por vaca/día).
Dosis Diarias y Manejo Alimentario
Una vaca sana rumia de 7 a 9 horas al día, preferentemente acostada. El tamaño y la comodidad del establo son importantes para el tiempo de rumia. Si el compartimento es demasiado pequeño, la rumia se ve afectada, aumentando el riesgo de acidosis.
En raciones completas o semicompletas, se debe asegurar que la vaca no pueda seleccionar ingredientes, ya que pueden preferir partículas finas y dosis altas de energía, aumentando el riesgo individual de acidosis. Es crucial comprobar que la ración esté bien mezclada, tamizándola para verificar la homogeneidad.
Para una digestión óptima, el maíz debe cortarse homogéneamente en trozos de 10-15 mm, asegurando la desintegración de los granos. El agua potable, disponible sin restricciones, es esencial para el uso óptimo de la ración y la salud del rumen.
Consecuencias Económicas y de Salud de la Acidosis
La SARA tiene un alto coste económico. Una vaca con acidosis produce, en promedio, 2,7 kg menos de leche al día, con menor contenido graso y proteico. Entre el 9% y el 27% de los rebaños padecen SARA, generando un coste de cientos de euros por vaca al año. Un estudio estima el coste de la acidosis en unos 210 euros por vaca/año.
La acidosis tiene efectos a largo plazo, aumentando la vulnerabilidad a enfermedades como la infosura o las úlceras plantares, y reduciendo la fertilidad.
Acidosis y Laminitis (Infosura)
La alteración del metabolismo ruminal durante la acidosis genera aminas y toxinas vasoactivas que atraviesan las paredes del rumen, causando vasoconstricción en las patas, reducción de la perfusión sanguínea, anoxia, necrosis, decoloración de los cuernos y hemorragias. La mala circulación sanguínea en la pata causa congestión, un signo visible de laminitis. Las consecuencias de la laminitis incluyen dificultades para moverse, disminución del consumo de alimento, mal estado general, lesiones y otros traumatismos, aumento de sacrificios y gastos diversos.
Estrés Calórico y Acidosis
Cuando la temperatura supera los 20°C, los animales sufren estrés, lo que resulta en disminución de la productividad, problemas de salud y reducción del bienestar. La acidosis ruminal aguda puede agravar estos efectos.
tags: #acidosis #metabolica #sepsis #ovino