La obesidad y el sobrepeso se han convertido en una preocupación de salud pública a nivel mundial, afectando a personas de todas las edades y en diversas regiones. Se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud, siendo una enfermedad crónica derivada de interacciones complejas entre factores genéticos, ambientales, sociales, conductuales y el acceso a una alimentación saludable.
En las últimas décadas, la prevalencia de sobrepeso y obesidad ha experimentado un aumento alarmante. A nivel mundial, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en adultos aumentó un 52% entre 1990 y 2022, y en el caso de niñas, niños y adolescentes, la prevalencia se cuadruplicó. La Región de las Américas presenta la prevalencia más alta, con un 67,5% de adultos afectados por sobrepeso u obesidad en 2022, y un 37,6% de niños y adolescentes de 5 a 19 años.
Las enfermedades no transmisibles (ENT), como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y accidentes cerebrovasculares, así como varios tipos de cáncer, están estrechamente relacionadas con la obesidad, siendo estas las principales causas de muerte en la Región de las Américas.
Diagnóstico y Clasificación del Sobrepeso y la Obesidad
El índice de masa corporal (IMC) es un índice rápido comúnmente utilizado para diagnosticar y clasificar el sobrepeso y la obesidad en adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilogramos por el cuadrado de la altura en metros.
- Obesidad: IMC igual o superior a 30.
- Sobrepeso: IMC igual o superior a 25.
El IMC proporciona una medida útil a nivel poblacional, siendo el mismo para ambos sexos y para adultos de todas las edades. Sin embargo, para la población infantil, la edad debe ser considerada al definir el sobrepeso y la obesidad.
Definiciones de Sobrepeso y Obesidad por Grupo de Edad
Población Adulta (18 años o más)
- Sobrepeso: IMC igual o superior a 25.
- Obesidad: IMC igual o superior a 30.
Población Infantil y Adolescente (5 a 19 años)
- Sobrepeso: IMC para la edad superior a una desviación típica por encima de la mediana de la referencia de crecimiento de la OMS.
- Obesidad: IMC para la edad superior a dos desviaciones típicas por encima de la mediana de la referencia de crecimiento de la OMS.
Niños Menores de 5 años
- Sobrepeso: Peso para la estatura superior a dos desviaciones típicas por encima de la mediana de los patrones de crecimiento infantil de la OMS.
- Obesidad: Peso para la estatura superior a tres desviaciones típicas por encima de la mediana de los patrones de crecimiento infantil de la OMS.
Recomendaciones de Actividad Física de la OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido recomendaciones específicas sobre actividad física y hábitos sedentarios, reconociendo que la inactividad física es un importante factor de riesgo de mortalidad y un contribuyente al aumento del sobrepeso y la obesidad. Estas directrices distinguen entre diferentes grupos de edad para ofrecer recomendaciones más precisas.

Niños y Jóvenes (5-17 años)
Para este grupo de edad, la actividad física debe ser, en su mayor parte, aeróbica e incluir juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados. Estas actividades deben llevarse a cabo en el contexto de la familia, la escuela o actividades comunitarias.
- Se recomienda al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a enérgica.
- Las actividades de intensidad enérgica, que fortalecen músculos y huesos, deben incorporarse al menos tres veces por semana.
- La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica.
Adultos (18-64 años)
Las directrices para adultos enfatizan la importancia de la actividad física regular para la prevención y manejo de enfermedades, así como para la salud mental y el bienestar general.
- Se recomiendan al menos 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana.
- Se alienta a las mujeres a mantener una actividad física regular durante el embarazo y después del parto.
Adultos Mayores (65 años o más)
Para las personas mayores, además de la actividad aeróbica, se incluyen recomendaciones específicas para mejorar el equilibrio, la coordinación y el fortalecimiento muscular.
- Se recomiendan al menos 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana.
- Se aconseja añadir actividades destinadas a reforzar el equilibrio y la coordinación, así como el fortalecimiento de los músculos, para ayudar a prevenir las caídas y mejorar la salud.
Beneficios de la Actividad Física en la Obesidad
La actividad física regular es fundamental para prevenir y ayudar a manejar diversas condiciones de salud, incluyendo:
- Cardiopatías.
- Diabetes de tipo 2.
- Cáncer.
- Reducción de los síntomas de depresión y ansiedad.
- Disminución del deterioro cognitivo.
- Mejora de la memoria y potenciación de la salud cerebral.
Además, la actividad física puede ayudar a mantener un peso saludable, reducir la grasa corporal, mejorar la composición corporal y disminuir el riesgo de aumento de peso y de recuperación del peso perdido.
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El Papel del Sedentarismo
Las nuevas directrices de la OMS hacen hincapié en que cada tipo de movimiento cuenta y que es importante contrarrestar los efectos nocivos del sedentarismo. El tiempo excesivo dedicado a actividades sedentarias, como estar sentado durante largos períodos, está asociado con resultados negativos para la salud.
Se recomienda que las personas que pasan mucho tiempo sentadas, ya sea en el trabajo o en la escuela, realicen actividad física adicional para mitigar estos efectos. La actividad física de cualquier tipo y duración puede mejorar la salud, pero más es siempre mejor.
Estrategias y Políticas para Abordar la Obesidad
La OMS promueve y apoya políticas que faciliten el acceso a una alimentación saludable y la realización de actividad física. El Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad en la Niñez y la Adolescencia, y el Plan de Aceleración para Detener la Obesidad son ejemplos de esfuerzos para implementar políticas, leyes y regulaciones efectivas.
Estas estrategias incluyen:
- Atención primaria de salud y promoción de la lactancia materna y la alimentación saludable.
- Mejora de los entornos escolares de alimentación y actividad física.
- Políticas fiscales y regulación de la comercialización y etiquetado de alimentos.
- Otras acciones multisectoriales, como la vigilancia, investigación y evaluación.
La industria alimentaria también tiene un papel importante, reduciendo el contenido de grasas, azúcar y sal en los alimentos procesados, garantizando opciones saludables y asequibles, y restringiendo la comercialización de productos no saludables dirigidos a niños y adolescentes.
La obesidad es una responsabilidad social que requiere medidas multisectoriales para crear entornos y comunidades que promuevan la alimentación saludable y la actividad física regular como comportamientos accesibles, disponibles y asequibles en la vida cotidiana.