El impacto del peso materno y paterno en la salud del bebé

Introducción

El estado nutricional materno es un factor determinante para el crecimiento fetal y el peso del recién nacido (RN). La ciencia ha demostrado que el peso de la madre, tanto antes como durante el embarazo, influye significativamente en la salud del bebé. Recientemente, se ha destacado también la importancia del peso del padre en la salud fetal.

Influencia del peso materno en el embarazo

Índice de Masa Corporal (IMC) materno y riesgos

Un estudio de cohorte basado en registros nacionales de Suecia, que incluyó a más de 1.2 millones de recién nacidos vivos, analizó los riesgos de malformaciones congénitas graves en hijos de madres con bajo peso (IMC <18,5), sobrepeso (IMC 25 a <30) u obesidad (clases I, II, III) en comparación con madres de peso normal (IMC 18,5 a <25).

Los resultados indicaron que un total de 43.550 (3,5%) recién nacidos presentaron una malformación congénita grave, siendo los defectos cardíacos congénitos el subgrupo más común (1,6%). En comparación con los hijos de madres de peso normal (riesgo de malformaciones del 3,4%), la proporción y la tasa de riesgo de malformación congénita grave aumentaron progresivamente con el IMC materno:

  • Sobrepeso: 3,5% de proporción, con un incremento del riesgo del 5% (RR=1,05; IC95% 1,02 a 1,07).
  • Obesidad clase I: 3,8% de proporción, con un aumento del riesgo del 12% (RR=1,12; IC95% 1,08 a 1,15).
  • Obesidad clase II: 4,2% de proporción, con un aumento del riesgo del 23% (RR=1,23; IC95% 1,17 a 1,30).
  • Obesidad clase III: 4,7% de proporción, con un aumento del riesgo del 37% (RR=1,37; IC95% 1,26 a 1,49).

Los riesgos de defectos congénitos del corazón, malformaciones del sistema nervioso y defectos de las extremidades también aumentaron progresivamente con el IMC materno, desde el sobrepeso hasta la obesidad clase III. Los mayores riesgos específicos se observaron para las malformaciones del sistema nervioso en madres con sobrepeso y obesidad. Las malformaciones de los sistemas genital y digestivo también aumentaron en descendientes de madres obesas.

Gráfico comparativo de riesgo de malformaciones congénitas según el IMC materno.

Impacto del bajo peso materno

La extrema delgadez en la gestante es un factor de riesgo con consecuencias tanto para la madre como para el bebé. Las mujeres de bajo peso (IMC <18,5) pueden estar expuestas a un mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer e incluso aborto. La desnutrición materna, antes y durante la gestación, se asocia a una mayor tasa de prematuridad, retardo en el desarrollo y crecimiento fetal intrauterino, poco peso placentario y mayor riesgo de morbimortalidad infantil.

Estar demasiado delgada también puede dificultar la concepción. Un IMC demasiado bajo puede tener efectos negativos en la fertilidad, interrumpiendo la ovulación y provocando ciclos menstruales irregulares o amenorrea. Para la concepción, se recomienda que el IMC esté idealmente por encima de 20.

Sobrepeso y obesidad materna

El sobrepeso y la obesidad materna durante el embarazo aumentan el riesgo de padecer complicaciones como la hipertensión gestacional (que puede derivar en preeclampsia) y la diabetes gestacional. Las mujeres con diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de por vida de sufrir obesidad y diabetes tipo 2. La diabetes gestacional puede provocar niveles bajos de azúcar en el bebé.

Un estudio evaluó la relación entre el IMC pregestacional materno y la antropometría de los niños hasta los 6 meses de vida. Los resultados mostraron que el 72,9% de las gestantes presentaban normopeso, el 18,7% sobrepeso y el 8,4% obesidad. Las gestantes con IMC ≥ 25 kg/m² ganaron menos peso durante el embarazo, tenían menor nivel sociocultural y sus hijos pesaban más al nacer y a los 6 meses de vida. El peso medio de los RN aumentó en relación con el IMC materno, pero a partir de 35 kg/m² disminuyó progresivamente.

Las mujeres obesas mostraron una menor prevalencia de lactancia materna exclusiva al alta hospitalaria y a los 6 meses en comparación con mujeres con normopeso. Conclusiones del estudio indican que la obesidad materna se asocia a un bajo nivel sociocultural, mayor peso del recién nacido que se mantiene hasta los 6 meses y menor prevalencia de lactancia materna exclusiva, factores de riesgo nutricional a corto y largo plazo.

Ganancia de peso durante el embarazo

La ganancia de peso durante la gestación también es crucial. Para una mujer con peso normal antes del embarazo, una ganancia de 8 a 15 kg se considera adecuada. El presente estudio demostró que el IMC materno pregestacional influye en el peso del RN, y estas diferencias se mantienen hasta los 6 meses. Sin embargo, en mujeres con IMC ≥ 35 kg/m², el peso de los niños es significativamente menor.

En cuanto a la ganancia ponderal materna, fue menor al aumentar su IMC pregestacional. Las mujeres con normopeso ganaron en promedio 12,5 kg, las con sobrepeso 11,3 kg y las obesas 7,8 kg. Se encontró una correlación significativa entre la ganancia de peso superior a 12 kg y el sobrepeso y la macrosomía fetal.

Influencia del peso paterno

Un estudio reciente ha encontrado que el peso del padre también puede influir en la salud del bebé. Incluso dentro del útero materno, el feto puede crecer menos y tener un percentil más bajo debido al exceso de peso paterno, no llegando a alcanzar su potencial genético de crecimiento. El IMC paterno también mostró diferencias significativas en relación con el IMC materno.

Ilustración de una familia con énfasis en la salud paterna y materna.

Crecimiento intrauterino retardado (CIR) y bajo peso al nacer

Los bebés que nacen más pequeños de lo que debieran se deben a lo que se conoce como crecimiento intrauterino retardado (CIR). Los bebés que nacen con bajo peso pueden presentar problemas respiratorios y tienen más riesgo de infecciones. En ocasiones, es necesario que pasen unos días en una incubadora y tendrán un seguimiento por parte del pediatra.

Nutrición durante el embarazo

La dieta de la madre debe aportar los nutrientes necesarios para asegurar el desarrollo del feto. Las recomendaciones dietéticas sugieren un aumento de calorías (150 kcal en el primer trimestre, 340 kcal en el segundo y tercer trimestre), hidratos de carbono, grasas (no más del 30% de la ingesta calórica total), proteínas (60 g/día), calcio (1.200 mg) y hierro (1.000 mg diarios). Las vitaminas como el ácido fólico y la vitamina D doblan sus requerimientos.

El exceso o la utilización indiscriminada de suplementos, al igual que la deficiencia, no están exentos de riesgo. Por ejemplo, un exceso de vitamina A se asocia a alteraciones renales en niños y un consumo de grandes dosis de vitamina D a malformaciones cardíacas del feto. Siempre deben tomarse bajo prescripción médica.

Diabetes y embarazo

En el caso de madres con diabetes, el hijo puede sufrir alteraciones durante el embarazo. El exceso de peso corporal al nacer es una característica del recién nacido de madre con diabetes, especialmente en casos de descontrol metabólico o diabetes mellitus gestacional. Factores como la edad, paridad, obesidad, ganancia de peso durante el embarazo y grado de intolerancia a la glucosa pueden influir en el crecimiento fetal.

Un estudio analizó 2.038 nacidos vivos hijos de madres con diabetes, encontrando que el 84,64% tuvieron productos al nacer de normopeso, mientras que un 7,46% fueron macrosómicos (más de 4.000 g) y un 4,37% presentaron exceso de peso. El bajo peso se relacionó con bajo peso materno pregestacional, enfermedad hipertensiva gravídica y lesión vascular materna. El exceso de peso neonatal se relacionó con multiparidad, exceso de peso materno pregestacional, ganancia de peso excesiva y grado de control metabólico durante el embarazo.

Se encontró significación estadística entre la paridad y el peso del recién nacido, observándose que los niños de mujeres primíparas y multíparas pesaban más en promedio que los de madres nulíparas. El peso inicial de la gestante (IMC) y el peso ganado durante la gestación también mostraron resultados significativos en relación con el peso neonatal. El descontrol metabólico también tuvo un valor significativo, influyendo en el peso del niño al nacer.

Conexión con el microbioma

Recientemente, se ha llevado a cabo un estudio que demuestra una conexión directa entre el microbioma de la embarazada y el funcionamiento de la placenta, y por lo tanto, con la evolución del embarazo. Las implicaciones de este descubrimiento están siendo investigadas.

Los beneficios de las bacterias intestinales maternas en el bebé

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