Cuando llega el calor, nos refugiamos bajo la sombra de los árboles. Es un pequeño gesto que realizamos por una sencilla razón: en la sombra, la sensación de calor es menor y esto ocurre porque los árboles tienen la capacidad de bajar las temperaturas.

Reducción de la temperatura urbana gracias a los árboles
Un estudio del Instituto de Ciencias Atmosféricas y del Clima de Zúrich, en Suiza, comparó las diferencias de temperatura entre áreas urbanas con árboles, espacios verdes urbanos sin árboles y áreas edificadas en 293 ciudades europeas. Los resultados demostraron que las temperaturas en áreas urbanas con árboles fueron entre 1ºC y 4ºC más bajas en el sur de Europa y entre 8ºC y 12ºC inferiores en Europa Central.
En España, las ciudades pueden experimentar una bajada de "5, 6 y hasta casi 8 grados" en momentos de alta radiación solar, especialmente en julio. Fernando Valladares, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), explica que los árboles bloquean la radiación solar y reducen la sensación de calor. Este efecto se potencia a través de la evapotranspiración, un fenómeno en el que las hojas, ricas en agua, liberan vapor al abrir sus estomas (pequeñas aperturas para el intercambio gaseoso de oxígeno y CO2). De esta forma, se genera un ambiente más fresco, funcionando las hojas como un pulverizador natural.

Otro estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) analizó 93 ciudades europeas y concluyó que si España tuviera un 30% más de árboles, no solo se reducirían las muertes por islas de calor, sino que las temperaturas podrían bajar hasta 1,30ºC en ciudades como Madrid, Murcia o Palma de Mallorca.
La importancia de la vegetación autóctona y la planificación urbana
No todos los árboles son igualmente efectivos en entornos urbanos. Valladares enfatiza que la elección de especies debe basarse en la vegetación autóctona de cada zona de España. En el interior de la península, se recomiendan especies como la encina, los robles y los quejigos. En el norte, el haya, y en climas más cálidos y secos, el pino de Alepo y los algarrobos.
Valladares también subraya la importancia de que las instituciones prioricen los árboles por motivos de salud pública, citando casos de personas que sufren quemaduras en los pies debido a la alta temperatura del suelo en zonas urbanas sin vegetación, además de las muertes asociadas al calor extremo.

Un estudio sobre 93 ciudades europeas, incluyendo Sevilla y otras ocho capitales españolas, concluye que un 30% de masa arbórea en la ciudad reduce la mortalidad prematura causada por las islas de calor urbanas. Este efecto se debe a la suavización de la temperatura gracias al agua evaporada por los árboles. El estudio, publicado en The Lancet, dirigido por ISGlobal, analiza datos de 2015.
La investigación estima que un 30% de masa arbórea puede reducir la temperatura de la ciudad en una media de 0,4 grados, pudiendo llegar a bajar el calor hasta 1,3 grados. En Sevilla, la cobertura arbórea actual es del 5,44%, logrando un enfriamiento máximo de 0,61 grados al incrementar dicha cobertura. Los datos de densidad arbórea provienen del programa Copernicus.
El fenómeno de la Isla de Calor Urbana (UHI)
El estudio "Enfriar ciudades a través de infraestructura verde urbana: una evaluación del impacto en la salud en las ciudades europeas" certifica que las ciudades con mayor mortalidad atribuible a las islas de calor urbanas se localizan en el sur y este de Europa, especialmente en España (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Murcia, Palma de Mallorca, Bilbao, Alicante), Italia, Hungría, Croacia y Rumanía. Por el contrario, las que tienen menor mortalidad se sitúan en el norte de Europa (Suecia, Estonia, Reino Unido, norte de Francia).
La temperatura media de la ciudad, aumentada por el efecto de la isla de calor urbana (UHI), fue de 1,5°C ponderada por la población. En las capitales españolas analizadas, el aumento de temperatura por UHI en Sevilla oscila entre 1,26 y 1,94 grados. Málaga presenta el mayor aumento máximo de temperatura por UHI (3,04º), seguida de Bilbao (2,39º), Barcelona (2,26º) y Madrid (2,00º).

El porcentaje de población expuesta a un incremento de más de 1 grado por la isla de calor es mayor en Málaga (98,76%), Bilbao (97,42%) y Sevilla (91,43%). En cuanto a la mortalidad atribuible a la isla de calor en verano, Sevilla (104 muertes) se encuentra en mejor posición que Madrid (559) y Barcelona (363).
Impacto en la salud y prevención de muertes
El estudio evalúa el impacto en la salud durante el verano de 2015 en adultos mayores de 20 años. Se analizaron los efectos de las islas de calor urbanas en todas las causas de mortalidad y se estimó la reducción de temperatura al aumentar un 30% la cobertura arbórea. En las 93 ciudades analizadas, con 57,89 millones de habitantes mayores de 20 años en 2015, se registraron 128.269 muertes en verano. Se estima que 6.700 muertes prematuras podrían atribuirse a las islas de calor, de las cuales 2.444 podrían prevenirse aumentando la cobertura arbórea a un 30%, lo que supondría una reducción del 1,84% de la mortalidad en verano.
El aumento de la cobertura arbórea del 30% enfriaría las ciudades una media de 0,4 °C, pudiendo alcanzar hasta 1,3 °C. El aumento de temperaturas está asociado a la mortalidad prematura. La combinación del calentamiento global y la expansión urbana intensifica las islas de calor urbanas, con efectos adversos en la salud. La infraestructura verde urbana puede reducir las temperaturas locales.
Vegetación urbana contra la contaminación y el efecto "isla de calor"
El rango medio de temperaturas en verano oscila entre 14,2 grados en Glasgow y 29,7 grados en Sevilla, siendo Sevilla la que registra la media de máximas con 36,8 grados. En un 78% de las ciudades analizadas, la población vive en áreas con un efecto de isla de calor superior a 1 grado.
Estrategias de enfriamiento urbano: árboles y materiales de construcción
En Lima, donde predominan las construcciones de asfalto y cemento, las islas de calor son una realidad. Los árboles pueden ayudar a reducir la temperatura del suelo hasta 12°C en verano. La investigación muestra que el suelo en áreas urbanas con árboles tiene temperaturas dos a cuatro veces más bajas que en áreas similares sin árboles. Plantar árboles en las ciudades es una herramienta efectiva para reducir los impactos del calentamiento global.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) pronostica temperaturas superiores a los 31°C en Lima Metropolitana para este verano, debido a El Niño y al cambio climático. Se estima que Perú será 3°C más caliente para 2050. Las altas temperaturas generan olas de calor, una amenaza para la salud pública, especialmente para niños y adultos mayores.
Los materiales de construcción también influyen en la temperatura urbana. Las pistas de asfalto retienen el 90% del calor, mientras que el concreto retiene el 60%. Materiales más oscuros y densos como la piedra reflejan menos luz solar y almacenan calor. El uso de concreto en las pistas y adoquines en las veredas podría reducir la sensación de calor.
Selección de especies arbóreas y gestión del agua
La recuperación de espacios verdes es fundamental para aliviar los efectos de las altas temperaturas. La alternativa para Lima es tener más árboles por su poder de enfriamiento. La sombra de un árbol puede reducir entre 11°C y 20°C la temperatura de las superficies expuestas al sol, además de absorber dióxido de carbono, liberar oxígeno y ser hábitat de fauna.
Los municipios a menudo plantan árboles con fines decorativos, seleccionando especies que requieren mucha agua, como las palmeras, que ofrecen poca sombra y no purifican el aire de manera significativa. Para la región desértica de Lima, se recomiendan especies de bajo consumo de agua, rápido crecimiento y resistentes a suelos pobres, como el aromo, el algarrobo europeo y el molle serrano, que ofrece una amplia sombra. Otras especies adaptadas son la jacaranda y el papelillo. La casuarina es útil para cortar el viento y estabilizar el suelo.

A pesar de la disponibilidad de especies recomendadas, se siguen plantando árboles que requieren abundante agua, utilizando agua potable en una ciudad donde muchas personas carecen de ella. Se aboga por el uso de aguas grises o tratadas para el riego.
Pérdida de espacios públicos y planificación urbana resiliente
En Lima, la cantidad de áreas verdes por habitante es insuficiente. Es común la reducción de espacios verdes para la construcción de infraestructuras. Desde 2009, se han sacrificado hectáreas de áreas verdes y miles de árboles para proyectos como la cochera del Corredor Metropolitano.
La insatisfacción de los limeños con la cantidad de áreas verdes y árboles es alta, especialmente en Lima Norte. Persiste la idea de que las obras de infraestructura vial son más importantes que los espacios públicos, lo que ha llevado a la reja de parques y plazas, y a la restricción de actividades recreativas. Se priorizan las obras para vehículos en lugar de soluciones para escenarios de calor extremo.

Modelos para estimar el impacto de los árboles en la reducción de temperatura
Científicos chinos desarrollaron un modelo para estimar el impacto de los árboles en la reducción de la temperatura en zonas urbanas, ayudando a los planificadores a definir metas de forestación. Analizaron imágenes satelitales y datos de temperatura de Beijing, Shenzhen, Baltimore y Sacramento.
Descubrieron que la eficiencia de enfriamiento sigue la "ley de potencia convexa": el beneficio térmico de agregar árboles es mayor a pequeña escala y decrece gradualmente a medida que el área se amplía. Un aumento del 1% en la cobertura arbórea reduce la temperatura de una manzana en aproximadamente 0,06 °C en Beijing, mientras que a escala de toda la ciudad, el mismo incremento reduce la temperatura en unos 0,18 °C.
Este hallazgo, consistente en las cuatro ciudades analizadas, sugiere que el patrón podría aplicarse a diferentes tipos de clima y áreas urbanas. La "ley de potencia" es útil para planificadores urbanos y autoridades, permitiendo proyectar cuánta vegetación se necesita para alcanzar objetivos de reducción térmica. Por ejemplo, en Baltimore, incrementar la cubierta forestal en un 6,39% podría reducir las temperaturas urbanas hasta 1,5 °C.
Limitaciones y beneficios adicionales de la infraestructura verde
El modelo desarrollado por la Academia China de Ciencias, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, reconoce limitaciones, como la incapacidad de indicar la ubicación óptima de los árboles, que requiere considerar factores sociales y de distribución equitativa. Se sugiere expandir el análisis a ciudades con climas y densidades diferentes.
Los árboles refrescan su entorno de tres maneras principales: crean sombra, emiten agua desde sus hojas (evaporación que absorbe calor) y, en menor medida, pueden enfriar el aire nocturno. Investigadores de la Universidad de Cambridge concluyeron que los árboles urbanos pueden reducir la temperatura del aire a nivel del peatón hasta en 12 °C, dependiendo de las especies arbóreas, el diseño urbano y las condiciones climáticas. Son más eficaces en climas cálidos y secos.
Las ciudades más abiertas y de baja altura tienden a beneficiarse más de los árboles. Cuanto mayor es la "cubierta arbórea", mayor es su efecto refrigerante. Los barrios con más espacios verdes suelen ser más demandados y caros, lo que agrava la desigualdad social. Iniciativas como "Freetown the Treetown" pagan a los residentes para plantar y mantener árboles.
Aunque los árboles son una solución efectiva, no siempre son la más adecuada. La reducción de temperatura por la expansión de la copa de los árboles en Boston fue un 35% mayor que la obtenida con techos fríos. Además de enfriar, los árboles aportan beneficios para la salud mental, la prevención de inundaciones, la biodiversidad y la calidad del aire.
Sin embargo, aumentar la cobertura arbórea puede incrementar la demanda de agua, especialmente en zonas secas. Es crucial planificar el riego de emergencia y considerar la disponibilidad hídrica local. Los árboles tardan décadas en madurar y proporcionar sus beneficios completos, lo que requiere una planificación a largo plazo.