La nutrición es uno de los grandes pilares del bienestar y la productividad. Cada vez son más los profesionales que buscan optimizar su rendimiento a través de una alimentación saludable, por lo que no es de extrañar que vertientes como la paleodieta se hayan convertido en una de las principales tendencias. La dieta paleolítica, también conocida como “paleodieta” o “dieta paleo”, se basa en replicar los hábitos alimenticios de nuestros antepasados del Paleolítico. Es decir, recurrir a aquellos alimentos disponibles en su entorno natural, como carne magra, pescado, frutas, verduras, frutos secos y semillas.
El éxito de la dieta paleolítica en el trabajo depende de la elección de alimentos que sean prácticos y fáciles de preparar o transportar. La paleodieta, aplicada bajo las directrices de un nutricionista, puede convertirse en una herramienta eficaz para mejorar el bienestar en el entorno laboral. Apostar por una nutrición basada en alimentos reales y saludables puede ayudar a las empresas a cuidar de sus empleados y, al mismo tiempo, potenciar su rendimiento.

¿Qué es la Dieta Paleo?
La dieta paleolítica, conocida comúnmente como Paleo, se basa en los alimentos que consumían los seres humanos durante la Edad de Piedra, antes de la aparición de la agricultura. Este periodo, el Paleolítico, comenzó hace aproximadamente 2,5 millones de años y finalizó hace unos 10.000 años, cuando los seres humanos vivían como cazadores-recolectores. La dieta se centra en alimentos naturales y mínimamente procesados, y minimiza el consumo de productos ultraprocesados, azúcar añadido y sal.
La dieta paleo suele promoverse como una vía hacia un estilo de vida saludable al priorizar ingredientes naturales y evitar alimentos procesados. Se basa en la idea de que nuestros genes evolucionan lentamente y no han tenido tiempo suficiente para adaptarse a los rápidos cambios del estilo de vida moderno. Según esta hipótesis, esto habría contribuido a problemas de salud como la inflamación y las enfermedades crónicas. Por ello, la dieta propone comer de forma similar a como lo hacían nuestros antepasados antes de la agricultura moderna.
La dieta paleolítica se basa en la idea de que nuestros genes no están bien adaptados para los tipos modernos de alimentación que surgieron de la agricultura. La agricultura hizo que los alimentos como los granos y las legumbres fueran más fáciles de obtener. También introdujo los lácteos. Además, la agricultura cambió las dietas de los animales que las personas comían. La idea de la dieta paleolítica es que estos cambios en la alimentación superaron la capacidad del cuerpo humano de cambiar o de adaptarse. Se cree que esta disparidad contribuye a la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas en la actualidad.
La dieta paleo, popularizada en los círculos de la salud, fue introducida ya en la década de 1970 por el gastroenterólogo Walter Voegtlin, quien sugirió que una alimentación similar a la de la Edad de Piedra podía mejorar la salud y reducir el riesgo de enfermedades como la enfermedad de Crohn, la diabetes y la obesidad.
Alimentos Permitidos en la Dieta Paleo
Para empezar a comer según el enfoque paleo, normalmente es necesario hacer cambios en los hábitos alimentarios. La dieta se basa en alimentos naturales y mínimamente procesados. Se basa en consumir alimentos no procesados y naturales, como carnes magras, pescados, mariscos, frutas, verduras, frutos secos y semillas. La dieta paleo se enfoca en alimentos ricos en nutrientes y busca promover la salud, la pérdida de peso, el control del azúcar en la sangre y la reducción de la inflamación.
Fuentes de Proteínas
- Carnes magras: Esto incluye carne de res alimentada con pasto, carne de cerdo, cordero, aves de corral (como pollo y pavo) y productos cárnicos sin procesar.
- Pescados y mariscos: Puedes consumir una amplia variedad de pescados y mariscos, como salmón, trucha, atún, sardinas, camarones, langostas y mejillones. Se recomienda consumir pescados salvajes en vez de criados en piscifactorías.
- Huevos: Los huevos son una excelente fuente de proteínas y se consideran un alimento básico en la dieta paleo.
Frutas y Verduras
- Verduras: Las verduras deben formar una parte fundamental de la dieta paleo. Todas las verduras están permitidas, en especial las verduras de hoja verde. Y cuanto más naturales sean, mucho mejor.
- Frutas: Todas las frutas son permitidas en la dieta paleo. Esto incluye manzanas, plátanos, naranjas, bayas, piñas, melones y cualquier otra fruta fresca. Se recomienda consumir las frutas con menor contenido en azúcar.
Grasas Saludables y Otros
- Frutos secos y semillas: Almendras, nueces, nueces de macadamia, avellanas, semillas de girasol, semillas de calabaza y otras variedades de frutos secos y semillas son permitidos en la dieta paleo. Según se piensa, el hombre paleolítico se alimentaba sobre todo de semillas que iba recogiendo en las zonas en las que vivía.
- Aceites: Aceites como aceite de oliva, aceite de coco, aceite de linaza, aceite de nuez y aceite de aguacate son permitidos. Se excluyen los aceites vegetales refinados, como el aceite de soja, aceite de maíz, aceite de canola y aceite de girasol.
Es importante tener en cuenta que, si bien estos son los alimentos principales permitidos en la dieta paleo, la cantidad y la proporción de cada alimento pueden variar según las necesidades individuales y los objetivos de salud.

Alimentos a Evitar en la Dieta Paleo
Desde una perspectiva evolutiva, los defensores de la dieta paleo sostienen que los alimentos introducidos con la agricultura moderna y la revolución industrial deberían excluirse. La dieta paleolítica deja fuera o limita algunos alimentos.
- Granos y cereales: Se excluyen los granos, como trigo, arroz, maíz, cebada, avena y centeno, así como los productos derivados de estos granos, como pan, pasta, cereales y productos horneados.
- Legumbres: Se excluyen las legumbres, que incluyen frijoles, lentejas, garbanzos, guisantes y cacahuetes.
- Lácteos: Los lácteos y sus derivados, como la leche, el queso, el yogur y la mantequilla, se excluyen en la dieta paleo. Esto se debe a que muchas personas tienen intolerancia a la lactosa o sensibilidad a las proteínas de la leche, como la caseína.
- Azúcares refinados: Se evita el consumo de azúcar refinada y alimentos que la contienen, como refrescos, dulces, pasteles y productos de repostería.
- Aceites vegetales refinados: Se excluyen los aceites vegetales refinados, como el aceite de soja, aceite de maíz, aceite de canola y aceite de girasol.
- Alimentos muy procesados: Platos preparados, papas fritas o galletas dulces.
- Verduras ricas en almidones: Como el maíz, la jícama, las arvejas y las papas blancas (aunque algunas versiones modernas de la dieta paleo pueden incluir tubérculos como el boniato).
Es importante recordar que la exclusión de estos alimentos tiene como objetivo promover el consumo de comida saludable y basada en alimentos naturales. Sin embargo, la dieta paleo puede ser adaptada según las necesidades y preferencias individuales.
Beneficios Potenciales de la Dieta Paleo
La dieta paleo ha sido elogiada por sus posibles beneficios para la salud. Al enfocarse en alimentos no procesados y nutritivos, como carnes magras, pescado, mariscos, frutas y verduras, la dieta paleo puede aumentar la ingesta de vitaminas, minerales y antioxidantes esenciales.
- Pérdida de peso: La dieta paleo, como otras dietas para adelgazar, puede ayudar a perder peso debido a la eliminación de alimentos altamente procesados y ricos en calorías, como los alimentos fritos, los dulces y los productos refinados. La dieta paleo es muy saciante.
- Mejora de la salud intestinal: Al evitar alimentos procesados y refinados, la dieta paleo puede ayudar a mejorar la salud del intestino al promover una mayor ingesta de fibra y reducir la exposición a aditivos y sustancias irritantes.
- Control del azúcar en la sangre: La dieta paleo puede adaptarse a menús para personas con diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina al limitar el consumo de azúcares añadidos y alimentos procesados que pueden elevar los niveles de azúcar en la sangre.
- Reducción de la inflamación: La dieta paleo se caracteriza por una menor ingesta de alimentos inflamatorios potenciales, como granos refinados, azúcar y aceites vegetales refinados.
- Aumento de la saciedad: Incluye alimentos ricos en proteínas y fibra que aumentan la saciedad.
Algunos estudios pequeños y de corta duración sugieren que la dieta paleo puede favorecer la pérdida de peso y mejorar la salud metabólica, posiblemente debido a una mayor saciedad. En personas con diabetes tipo 2, se han observado mejoras en los lípidos sanguíneos, como una reducción de los triglicéridos, independientemente de la pérdida de peso.
Documental (HD) - La Evolución de las Dietas [1 de 5]
Desventajas y Consideraciones de la Dieta Paleo
A pesar de sus posibles beneficios, la dieta paleo también presenta desventajas y requiere consideraciones importantes.
- Restricción de grupos de alimentos: La dieta paleo excluye grupos de alimentos amplios como granos, legumbres y lácteos. Esto puede llevar a una ingesta reducida de ciertos nutrientes importantes, como fibra, calcio y vitamina D.
- Posible deficiencia de nutrientes: La exclusión de grupos de alimentos como granos y lácteos puede aumentar el riesgo de deficiencias de ciertos nutrientes, como vitamina D, calcio, yodo y vitaminas del complejo B.
- Complicada de seguir: La dieta paleo puede ser complicada de seguir, especialmente al principio. Requiere una planificación y preparación cuidadosas para asegurarse de obtener una variedad adecuada de alimentos y nutrientes.
- Costo elevado: La dieta paleo a menudo incluye alimentos de alta calidad, como carne alimentada con pasto, pescado salvaje y productos orgánicos. Estos alimentos pueden ser más costosos en comparación con opciones convencionales. Los granos o cereales integrales, las legumbres y los productos lácteos también suelen costar menos y ser de más fácil acceso.
- Evidencia científica limitada: Aunque hay evidencia anecdótica y estudios preliminares que sugieren posibles beneficios de la dieta paleo, la evidencia científica a largo plazo es limitada. La investigación de las dietas paleolíticas es limitada en comparación con estudios de alimentación equilibrada con grupos de alimentos más variados.
- Cuestionamientos teóricos: La dieta paleo se basa en una idea generalizada de cómo comían nuestros antepasados, pero no tiene en cuenta las diferencias genéticas, metabólicas y de salud individuales. La dieta paleolítica se basa en una idea que no considera todos los hechos, ya que la alimentación de los humanos primitivos era variada y existían herramientas para moler granos mucho antes de la agricultura.
- Riesgos con alimentos crudos: AESAN recuerda que la carne cruda o poco hecha, ya sea en hamburguesas o steak tartar, aumenta el riesgo de toxiinfecciones por la bacteria Escherichia coli. Para no correr riesgos, cocina bien la carne o extrema la higiene durante su manipulación en la cocina.
Es importante tener en cuenta que los beneficios potenciales de la dieta paleo pueden variar de una persona a otra. La exclusión de grupos de alimentos como granos y lácteos puede aumentar el riesgo de deficiencias de ciertos nutrientes. Además, la menor esperanza de vida en la prehistoria se debía a condiciones duras y alta mortalidad temprana, no necesariamente a una mejor salud.
Implementando la Dieta Paleo
La dieta paleo copia las costumbres alimentarias del hombre Paleolítico. Sus defensores la consideran sana porque elimina los procesados, pero como toda dieta restrictiva tiene una cara B que conviene tener presente.
Para implementar la dieta paleo de manera efectiva:
- Aprende sobre los alimentos permitidos: Familiarízate con carnes magras, pescados, mariscos, frutas, verduras, frutos secos y semillas.
- Planifica tus comidas: Dedica tiempo a planificar tus comidas y meriendas de la semana. Esto te ayudará a evitar tentaciones y asegurarte de que tienes opciones saludables disponibles. Para facilitar el acceso a estos alimentos frescos en el lugar de trabajo, las neveras inteligentes pueden ser una solución ideal.
- Elimina los alimentos no permitidos: Retira de tu despensa y nevera los alimentos no permitidos en la dieta paleo, como granos, legumbres, lácteos, azúcar refinada y aceites vegetales refinados.
- Transición gradual: Si te resulta difícil hacer un cambio drástico de la noche a la mañana, considera incorporar gradualmente los alimentos paleo a tu dieta.
- Descubre nuevas recetas: Busca y experimenta con recetas compatibles con la dieta paleo para mantener la variedad y evitar el aburrimiento.
- Observa cómo te sientes: Presta atención a tu energía, digestión y bienestar en general. Cada persona es única y lo que funciona para algunos puede no funcionar igual para otros.
- Adapta las porciones: Recuerda adaptar las porciones y los alimentos según tus necesidades y preferencias personales.
- Consulta a un profesional: Lo ideal antes de seguir la dieta paleo es entender los pros y contras y consultar con un dietista-nutricionista. Como ocurre con el resto de las dietas restrictivas, se pueden producir desnutriciones y problemas si no se acude a un profesional de la nutrición.
Ejemplo de Menú Semanal Paleo
A continuación, se presenta un posible menú semanal de dieta paleo:
Lunes
- Desayuno: Huevos con setas y tomates Cherry. Fruta.
- Comida: Ensalada vegetal + Solomillo de cerdo + fruta.
- Cena: Vainas salteadas + Salmón a la plancha + fruta.
Martes
- Desayuno: Frutos secos con fruta triturada.
- Comida: Ensalada completa con vegetales, aguacate, aceitunas, salmón ahumado, bonito y huevo cocido. Fruta.
- Cena: Ensalada + Tortilla de gambas y ajos verdes. Fruta.
Miércoles
- Desayuno: Tortilla de espinacas. Fruta.
- Comida: Menestra de verduras sin guisantes ni patata + pechuga de pollo + fruta.
- Cena: Verdel o Caballa con ensalada vegetal + fruta.
Jueves
- Desayuno: Macedonia de frutas, frutos secos y semillas.
- Comida: Puré de verduras + Solomillo de cerdo con champiñones. Fruta.
- Cena: Ensalada vegetal + sardinas en aceite + fruta.
Viernes
- Desayuno: Melón con jamón.
- Comida: Conejo al horno con verduras. Fruta.
- Cena: Ensalada de vainas con bonito en escabeche y huevo.
Es importante recordar que este es solo un ejemplo y debe adaptarse a las necesidades y preferencias individuales.

Conclusión sobre la Dieta Paleo
La dieta paleolítica puede ser una opción atractiva para quienes buscan regresar a una alimentación más natural y equilibrada. Basada en alimentos integrales, sin procesar y ricos en nutrientes, esta dieta promete múltiples beneficios, como la mejora de la salud metabólica y la reducción de la inflamación. Sin embargo, la evidencia científica sigue siendo limitada y no hay pruebas sólidas de que reduzca de forma clara el riesgo cardiovascular o mejore el control de la glucosa más que otros patrones de alimentación saludable.
La dieta paleo puede ser restrictiva y socialmente limitante, excluyendo alimentos muy nutritivos como cereales integrales, legumbres y lácteos. Además, puede resultar costosa y se basa en gran medida en productos de origen animal. En general, no hay problemas para combinar la dieta paleo con el tratamiento médico para la pérdida de peso. Para muchas personas puede ser una forma nutritiva de alimentarse.
Si decides probar este estilo de vida, recuerda que el éxito radica en la planificación, la constancia y el aprendizaje continuo. Consulta siempre con tu equipo de nutrición antes de hacer cambios en tu dieta para adaptarlos a tus necesidades individuales.