El síndrome doloroso del trocánter mayor (GTPS), comúnmente conocido como trocanteritis o bursitis trocantérea, es una afección que se manifiesta con dolor en la parte externa de la cadera. Afecta la bursa trocantérea, una pequeña bolsa llena de líquido situada entre el trocánter mayor del fémur y los tejidos circundantes, que actúa como amortiguador. La inflamación de esta bursa es una de las causas más frecuentes de dolor en la cadera lateral y puede impactar significativamente en las actividades diarias.

¿Qué es la Trocanteritis?
La trocanteritis, también llamada síndrome doloroso del trocánter mayor (GTPS por sus siglas en inglés), engloba un conjunto de patologías que afectan la cara lateral de la cadera. Estos problemas pueden ser de tal gravedad que imposibilitan realizar acciones cotidianas como tumbarse sobre el lado afectado o caminar con normalidad. La cadera es la articulación que une la parte superior del cuerpo con la inferior, participando en una gran cantidad de movimientos diarios. El trocánter mayor es una protuberancia ósea ubicada en la parte superior y lateral del fémur, donde se insertan los tendones de músculos importantes como el glúteo mayor y el glúteo medio. La articulación de la cadera está rodeada por una bolsa de líquido sinovial, la bursa, que puede inflamarse.
Causas de la Trocanteritis
Las causas de la trocanteritis pueden ser diversas, abarcando factores mecánicos y fisiológicos. Entre ellas se incluyen:
- Traumatismos o golpes directos en la zona: Pueden dañar la bursa trocantérea o las estructuras adyacentes, provocando inflamación, dolor y limitación de la movilidad.
- Falta de fuerza muscular: La debilidad de músculos clave como los glúteos y los abductores afecta la estabilidad y el movimiento de la cadera.
- Obesidad: El exceso de peso incrementa la presión sobre las articulaciones de la cadera, aumentando la carga que soportan.
- Sobrecarga mecánica: Movimientos repetitivos o una sobrecarga en la cadera, comunes en la práctica deportiva, pueden llevar a la inflamación de la bursa.
- Práctica de ciertos deportes: Deportes que implican un excesivo rozamiento en la región, como correr maratones o jugar al fútbol, pueden ser desencadenantes.
- Biomecánica de las piernas: Alteraciones en la forma en que se mueven las piernas pueden influir.
- Causas emocionales: El estrés y la ansiedad pueden generar tensión muscular en la cadera, exacerbando la inflamación.
- Lesiones: Una caída directa sobre la cadera puede ser un factor contribuyente.
- Desgarro en los músculos de los glúteos.
- Desbalance muscular que aumenta la tensión alrededor de los músculos de la cadera.
- Problemas de la columna vertebral, como escoliosis o artritis espinal.
- Problemas dolorosos en el pie, como juanetes, fascitis plantar o dolor en el talón de Aquiles.
- Artritis en la cadera, rodilla o pie.
- Espolones óseos en la cadera.
- Pierna más corta que la otra.
- Recuperación postquirúrgica de cadera o pierna.
- Infección (en raras ocasiones).

Síntomas de la Trocanteritis
Los síntomas más característicos de la trocanteritis incluyen:
- Dolor en la zona lateral de la cadera: Es el síntoma principal, a menudo descrito como punzante o agudo al inicio, que puede volverse un dolor continuo. Puede irradiarse hacia la parte externa del muslo o la nalga. El dolor se intensifica al acostarse sobre el lado afectado, al levantarse de una silla, tras estar sentado un tiempo prolongado, al subir escaleras o al realizar movimientos de abducción y rotación de la cadera.
- Inflamación local en el área del trocánter: La hinchazón es un signo común.
- Rigidez articular: Dificultad para moverse, especialmente por la mañana o después de permanecer en una misma posición.
- Debilidad y pérdida de fuerza muscular debida al dolor.
- Dolor lumbar.
- Aumento de la temperatura en la zona afectada.
- En casos de inflamación de la cintilla iliotibial, pueden aparecer hormigueos y dolor que se irradia por la cara externa del muslo hasta la rodilla.
- Sensación de atrapamiento o chasquido.

Diagnóstico de la Trocanteritis
El diagnóstico de la trocanteritis es fundamentalmente clínico, basado en la historia del paciente y la exploración física. Los especialistas preguntarán sobre los síntomas y la ubicación del dolor. Durante el examen físico, el médico puede:
- Pedir al paciente que señale la zona de dolor.
- Palpar y presionar sobre la cadera para identificar puntos sensibles.
- Mover la cadera y la pierna en diferentes posiciones.
- Solicitar que se ponga de pie, camine, se siente y se levante.
- Medir la longitud de ambas piernas.
Aunque las pruebas de imagen no siempre son necesarias, en algunos casos se pueden solicitar:
- Rayos X: Para descartar problemas óseos como espolones o artrosis.
- Ecografía: Puede mostrar el agrandamiento de la bursa en casos agudos.
- Resonancia Magnética (RM): Útil para evaluar tejidos blandos, tendones y detectar otras posibles afecciones.
Tratamiento de la Trocanteritis
El tratamiento de la trocanteritis suele ser conservador en sus etapas iniciales, buscando reducir el dolor y la inflamación para permitir la recuperación funcional. La mayoría de los pacientes se recuperan completamente con estas medidas. Sin embargo, en casos refractarios, puede ser necesaria la intervención quirúrgica.
Tratamiento Conservador
- Reposo y modificación de actividades: Se recomienda suspender o modificar temporalmente las actividades que desencadenan el dolor. El reposo absoluto no es recomendable, ya que puede empeorar la condición física. Se pueden sustituir actividades de alto impacto por otras de bajo impacto como la natación o el ciclismo estático.
- Crioterapia (hielo): Aplicar frío local 3 a 4 veces al día durante los primeros 2 o 3 días puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor.
- Analgésicos y antiinflamatorios: Medicamentos como el ibuprofeno o el naproxeno pueden aliviar el dolor y la inflamación.
- Fisioterapia: Un programa de ejercicios adaptado es crucial. Incluye estiramientos y fortalecimiento de la musculatura de la cadera (glúteos, abductores, tensor de la fascia lata) y del core para mejorar la estabilidad y reducir la presión sobre la bursa.
- Terapia de ondas de choque: Puede ser efectiva en casos de trocanteritis propiamente dicha.
- Técnicas de electroterapia y termoterapia.
- Aplicación de calor o frío local: Según la tolerancia del paciente y la fase de la lesión.
- Uso de plantillas y soportes de arco (órtesis): Si existen problemas en los pies como pies planos.
- Uso de zapatos cómodos y bien acolchados con tacón bajo.
- Pérdida de peso: Si existe sobrepeso, la reducción del mismo alivia la carga sobre la cadera.
- Evitar dormir sobre el lado afectado y usar una almohada entre las rodillas al dormir de lado puede disminuir el dolor.

Tratamientos Intervencionistas
- Infiltración de corticoides: En casos de bursitis significativa o cuando otros tratamientos no son suficientes, se puede realizar una infiltración controlada con ecografía para inyectar corticoides directamente en la bursa, proporcionando un alivio rápido.
- Infiltración de factores de crecimiento (PRP): En casos de tendinopatía del glúteo medio o de la fascia lata, el plasma rico en plaquetas puede acelerar la recuperación.
- Extracción de líquido de la bursa.
Tratamiento Quirúrgico
La cirugía se considera un último recurso cuando el tratamiento conservador y los procedimientos intervencionistas no han logrado resultados tras un período prolongado (más de 6 meses de dolor persistente). Las técnicas quirúrgicas incluyen:
- Cirugía abierta: Se realiza una incisión en el trocánter mayor para extirpar la bursa inflamada y, si es necesario, corregir irregularidades óseas o relajar la fascia lata.
- Cirugía endoscópica: Se utiliza un artroscopio (una pequeña cámara) a través de incisiones mínimas para acceder a la zona peritrocantérea, extirpar la bursa inflamada y realizar otras correcciones necesarias.
3 cosas que debes saber sobre la trocanteritis o bursitis trocantérea
Pronóstico y Prevención
La trocanteritis se cura en la mayoría de los casos con un diagnóstico y tratamiento adecuados. La recuperación puede variar de 2 a 4 semanas en casos leves con tratamiento conservador, pero puede extenderse en situaciones más complejas. La fisioterapia y la corrección de los factores desencadenantes son clave para prevenir la reincidencia y evitar que la patología se cronifique.
Para prevenir la trocanteritis:
- Realizar calentamiento y estiramiento adecuados antes y después del ejercicio.
- Aumentar gradualmente la intensidad y duración del ejercicio.
- Evitar correr cuesta abajo; preferir caminar.
- Optar por deportes de bajo impacto como la natación.
- Correr sobre superficies lisas y blandas.
- Usar calzado deportivo adecuado y con buena amortiguación.
- Trabajar en la estabilidad del core.