El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, ubicado en el Pirineo aragonés, alberga paisajes de una belleza excepcional. Una de las rutas más emblemáticas y espectaculares para explorar su grandiosidad es la Senda de los Cazadores, que culmina en la impresionante cascada de la Cola de Caballo, atravesando la Faja de Pelay.

Opciones de Ruta hacia la Cola de Caballo
Existen dos itinerarios principales para alcanzar la Cola de Caballo desde la Pradera de Ordesa. La ruta más sencilla y frecuentada sigue una pista de tierra a lo largo del GR-11, con una distancia de aproximadamente 17 km y una duración estimada de 5 horas. Este recorrido es accesible para la mayoría de los senderistas, incluyendo familias con niños y personas mayores, ya que presenta una dificultad técnica mínima y un terreno sin grandes desniveles.
Sin embargo, la experiencia más desafiante y gratificante es la ruta circular que asciende por la Senda de los Cazadores, con una extensión de 22 km y una duración aproximada de 7 horas sin contar las paradas. Esta ruta se divide en dos tramos principales, siendo el primero de ellos el más exigente.
Preparativos y Acceso a la Senda de los Cazadores
En temporada alta, el acceso en vehículo privado al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido está restringido. Es necesario dejar el coche en la localidad de Torla y utilizar los autobuses lanzadera que conectan con el punto de inicio de las rutas. Estos autobuses operan con frecuencia y ofrecen un servicio de regreso hasta las 21:00h.
Al llegar a Torla, se recomienda aparcar en el parking situado frente al Centro de Visitantes, que, a pesar de su tamaño, puede llenarse rápidamente, especialmente durante los meses de verano y hasta mediados de septiembre, periodo en el que el uso del autobús es obligatorio para cubrir los últimos 6 km hasta el parque.
El autobús deja a los excursionistas cerca de una cafetería, punto de partida común para diversas rutas, incluida la Senda de los Cazadores. Es crucial planificar la salida para evitar comenzar la ruta a mediodía, ya que esto puede generar prisas para no perder el último autobús de regreso. Consultar con el personal del parque o guardas forestales sobre el tiempo estimado y las condiciones puede ser de gran ayuda.

Primer Tramo: La Exigente Ascensión por la Senda de los Cazadores
La Senda de los Cazadores comienza con una fuerte y continua subida en zigzag. Los primeros 2 kilómetros, que conducen al mirador de Calcilarruego, presentan un desnivel considerable de aproximadamente 700 metros. Este tramo, aunque agotador, transcurre en gran parte a través de un bosque que ofrece sombra, haciendo la experiencia más llevadera. Se recomienda el uso de bastones de senderismo para aliviar la carga sobre las piernas.
El camino está bien señalizado, pero la exigencia física, especialmente en términos cardiovasculares, es notable. La recompensa a este esfuerzo inicial es el mirador de Calcilarruego, situado a 1950 metros de altitud. Desde este punto panorámico, se obtienen vistas espectaculares del valle de Ordesa y el circo de Cotatuero, con su imponente cascada.
Pradera de Ordesa - Refugio de Góriz (por Senda de los cazadores) Mirador de Calcilarruego
Segundo Tramo: Descenso por la Faja de Pelay hacia la Cola de Caballo
Tras una breve parada en el mirador para descansar y disfrutar del paisaje, la ruta continúa por la Faja de Pelay. Este tramo se caracteriza por un suave y continuo descenso, ofreciendo vistas impresionantes del valle de Ordesa desde una perspectiva elevada, una vista que no se aprecia en la ruta más fácil por el GR-11.
A medida que se avanza, se llega al circo de Soaso, un área de gran belleza natural. La senda serpentea gradualmente, acercándose al final del valle donde se alza la majestuosa cascada de la Cola de Caballo. A pesar de que la cascada se vislumbra a lo lejos, su llegada requiere paciencia. La cascada, una vez alcanzada, impresiona por su tamaño y estética, siendo un lugar ideal para una merecida parada, reponer fuerzas y capturar fotografías.
Durante este tramo, es posible experimentar un mayor aislamiento, disfrutando de la tranquilidad del entorno natural, con praderas verdes y la imponente silueta del Monte Perdido. Es importante tener precaución, ya que el terreno puede presentar piedras sueltas que aumentan el riesgo de torceduras, como le ocurrió a uno de los excursionistas, quien a pesar de ello pudo continuar caminando con ritmo reducido.

Tercer Tramo: El Regreso por el Valle de Ordesa
El camino de vuelta desde la Cola de Caballo hasta la Pradera de Ordesa se realiza por el fondo del valle, compartiendo trayecto con la ruta fácil del GR-11. En esta parte del recorrido, se observa una mayor afluencia de senderistas.
Inicialmente, el camino sigue una pista de tierra junto al río Arazas, un tramo que puede resultar menos emocionante en comparación con la ruta elegida para la ida. Sin embargo, la belleza del valle de Ordesa y su encanto natural se mantienen presentes.
Pronto se llega a las Gradas del Soaso, una serie de cascadas escalonadas que ofrecen un espectáculo visual digno de ser fotografiado. El sendero atraviesa un bosque de hayas hasta alcanzar el aparcamiento. A pesar de la bajada y el buen estado del terreno, las últimas dos horas de caminata pueden resultar extenuantes debido al cansancio acumulado, especialmente si se ha comenzado la ruta tarde.

Es fundamental tener en cuenta el horario del último autobús de regreso para evitar quedarse en el parque al anochecer, ya que no contar con iluminación frontal puede ser peligroso. La experiencia de regresar en la oscuridad tras una larga jornada de senderismo subraya la importancia de la planificación.
Alojamiento y Recomendaciones
Para disfrutar plenamente de la ruta y evitar el agotamiento, se recomienda encarecidamente comenzar la excursión a primera hora de la mañana. Esto permite realizar paradas frecuentes, disfrutar del paisaje con calma y minimizar el cansancio.
En cuanto al alojamiento, la zona de Ordesa ofrece diversas opciones, incluyendo casas rurales acogedoras. La hospitalidad local puede hacer que la estancia sea aún más agradable, con anfitriones preocupados por el bienestar de sus huéspedes y que incluso ofrecen facilidades para llevar, como parte del desayuno.
Para celebrar la culminación de la aventura, degustar la gastronomía local en restaurantes de localidades cercanas como Boltaña puede ser una excelente manera de recuperar energías y compartir la experiencia vivida, recordando los momentos de esfuerzo y la belleza del recorrido.