La ruta circular que combina la Senda de los Cazadores, la Faja de Pelay y el camino normal por el Valle de Ordesa es una exigente pero gratificante experiencia para los amantes del senderismo en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Este recorrido, con una duración aproximada de 6 horas y 30 minutos, ofrece paisajes espectaculares y la oportunidad de disfrutar de la naturaleza en su estado más puro.

Acceso y Preparativos
El punto de partida de esta ruta es el aparcamiento de Ordesa, accesible desde la localidad de Torla. El trayecto en coche desde Torla hasta el aparcamiento dura aproximadamente 12 minutos. Es importante tener en cuenta que la ruta comienza relativamente tarde, alrededor de las 10:00 horas, lo que hace indispensable una buena planificación y estar preparado para las condiciones del terreno y la climatología.
A pesar de la hora de inicio, el ambiente al principio de la ruta es muy agradable, con poco viento y un sendero adaptado que discurre entre un hayedo. Sin embargo, pronto el camino inicia una vertiginosa ascensión hacia el Mirador de Calcilarruego.
Ascenso a la Senda de los Cazadores y el Mirador de Calcilarruego
La primera parte de la ruta, la Senda de los Cazadores, se caracteriza por una fuerte pendiente y un desnivel considerable. Los primeros 650 metros de ascenso son los más duros, llevando al senderista hasta el Mirador de Calcilarruego. Este tramo, que puede generar vértigo, requiere precaución y una buena forma física. A lo largo de la ascensión, el sendero discurre entre hayas y formaciones rocosas, ofreciendo vistas impresionantes.
Tras más de una hora de ascenso sin descanso, se llega a un cruce señalizado que indica la dirección a la Punta Acuta. La presencia de numeroso personal, especialmente si se trata de un domingo, es notable en esta zona.

Recorrido por la Faja de Pelay
Una vez alcanzado el Mirador de Calcilarruego, la ruta continúa por la Faja de Pelay. Este tramo se caracteriza por seguir el contorno de los cortados, con un sendero amplio y claro que, si se transita con prudencia, resulta seguro. Mirando hacia atrás, se aprecian los impresionantes cortados al sur de la Faja y el característico valle en forma de U.
A lo largo de la Faja de Pelay, el desnivel no es constante, presentando diversas subidas y bajadas que suman a los 900 metros de desnivel total de la ruta. Aunque el día puede ser magnífico, es común que en este tramo sople algo de viento y las sombras resulten frías, especialmente si se transita en épocas más frescas.
Es importante destacar una curiosa señal que aconseja no entrar en la Faja de Pelay después de las 15:00 horas, subrayando la importancia de la planificación del tiempo para completar la ruta de forma segura.

Hacia la Cascada Cola de Caballo y las Gradas de Soaso
Siguiendo el avance hacia el fondo del Circo de Soaso, la ruta pasa por encima de las Gradas de Soaso. La cascada de la Cola de Caballo se hace visible a lo lejos, indicando que aún queda un tramo considerable para llegar a ella. La cola de Caballo es un punto emblemático del parque y suele atraer a numerosos visitantes.
Tras disfrutar de la majestuosidad de la Cola de Caballo, se inicia el retorno por el camino señalado. Este tramo del descenso atraviesa el Bosque de las Hayas, un lugar de gran belleza, especialmente en otoño, aunque en la fecha de esta reseña (septiembre de 2016) las hayas ya habían perdido hojas sin haber llegado a tomar el color otoñal.
El camino de regreso se adentra en el entretenido tramo de las Gradas de Soaso, donde el agua crea un espectáculo natural impresionante. En este punto, tras una surgencia de agua a la derecha, el camino ofrece dos opciones: continuar por la margen orográfica derecha del barranco o cruzar un puente para pasar a la margen izquierda.

Descenso por el Valle de Ordesa
El camino normal de descenso por el Valle de Ordesa es el que se toma tras pasar las Gradas de Soaso. Este sendero, que se dirige hacia la Pradera de Ordesa (a 8,6 km y con un tiempo estimado de 2:30 horas), es una de las opciones más atractivas para completar la circular. A lo largo del descenso, se pueden observar surgencias de agua y disfrutar de la flora y fauna del valle.
La ruta finaliza en el aparcamiento, completando así una exigente pero muy gratificante vuelta circular que ofrece una perspectiva única del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.