Los Íberos: Cultura, Arte y Vida en la Península Ibérica

La cultura ibérica se desarrolló en la costa oriental y sureste de la península Ibérica. La lengua que hablaban presentaba variantes, una septentrional y una meridional. La primera referencia sobre los íberos data del siglo IV a.C. Se cree que su origen se encuentra fuera de la península, aunque su ubicación exacta es desconocida. La expansión de los íberos por el este de la península Ibérica y su penetración al sur de los Pirineos explicaría el predominio del factor celta en el resto del territorio peninsular.

Gracias a la arqueología, es posible reconstruir con bastante detalle su modo de vida. Desde principios del primer milenio a.C., los íberos estuvieron en contacto con grandes culturas del Mediterráneo oriental, como los griegos y los fenicios. A diferencia de la civilización tartésica, que colapsó a finales del siglo VI a.C., los íberos continuaron existiendo como cultura durante varios siglos más, incluso ante el ascenso de Cartago como nueva potencia mediterránea. Roma, por su parte, mantuvo una política de alianzas con los pueblos íberos para obtener productos agrícolas y recursos minerales, además de buscar nuevos territorios cultivables para alimentar a su creciente población.

La sociedad ibera estaba estratificada, aunque la rigidez de esta estructura variaba según la región. Existía una nobleza que poseía tierras y formaba parte de la clase pudiente, un estrato intermedio de guerreros y artesanos, y el "pueblo llano" dedicado a los trabajos más duros. Las guerras eran una actividad principal, evidenciada por noticias de matanzas colectivas, sacrificios de prisioneros y suicidios de los vencidos. También practicaban el pillaje, a menudo como resultado de las diferencias sociales. La ganadería era fundamental, y la propiedad de la tierra y el ganado marcaba las diferencias sociales. En algunas zonas, como la región de La Mancha, se sospecha la existencia de una sociedad muy estratificada con grandes poblados fortificados, conocidos como oppida, que actuaban como centros de control territorial.

Mapamundi con la distribución de los asentamientos íberos en la península Ibérica

Modo de Vida y Economía

La cultura ibérica era mayoritariamente agrícola. Los excedentes de producción se destinaban a la artesanía y al comercio con otros pueblos. En las zonas cercanas a los ríos, cultivaban cereales y leguminosas, mientras que en las montañas apacentaban sus rebaños. Solo roturaban las llanuras cercanas a los poblados. A partir del siglo V a.C., los íberos sembraban alternativamente cereales (cebada, trigo) y leguminosas (habas, lentejas), dejando la tierra en barbecho para su recuperación. Conocían el trigo desnudo y la cebada vestida, así como el mijo y la avena. La miel era un producto muy apreciado.

La ganadería ibera era típica de un país mediterráneo, incluyendo caballos, mulos, asnos, ovejas, vacas, cerdos y gallinas. La acuñación de moneda se generalizó, facilitando el comercio y permitiendo cubrir los gastos derivados de las guerras y el pago de mercenarios. La producción monetaria se intensificó durante los siglos II-I a.C., acuñándose monedas de bronce (ases y divisores) para las transacciones cotidianas.

Religión y Rituales

La religión de los pueblos iberos es difícil de sistematizar debido a la falta de documentos escritos y a la escasa información sobre sus creencias. El ritual funerario generalizado fue la incineración, posiblemente introducida por los fenicios o los pueblos transpirenaicos. Los restos incinerados se depositaban en urnas, junto con ofrendas, en fosas, calles o túmulos. También se han encontrado enterramientos infantiles dentro de las casas, como en el Castellet de Bernabé en Liria.

Los lugares de culto probablemente se encontraban dentro de los poblados. Se veneraban diosas de la fertilidad y se practicaba el culto al mundo subterráneo, así como cultos solares y lunares. El culto al toro, común en el Mediterráneo, también estaba muy arraigado en Levante. Los rituales sagrados se celebraban en templos situados a cierta distancia de los poblados. Los rituales funerarios solían incluir la cremación de los difuntos y el depósito de sus cenizas en urnas dentro de tumbas. El pastoreo también formaba parte de su vida cotidiana.

Recreación de un ritual funerario ibérico con incineración y ofrendas

Arte Ibérico

El arte ibérico es uno de los aspectos más estudiados y atractivos de esta cultura. Aunque sus escritos aún no han sido traducidos, las suficientes obras conservadas permiten su conocimiento. Heredero de la cultura tartésica, el arte ibérico estuvo muy influenciado por las culturas griega y fenicia. Cronológicamente, se sitúa en la Segunda Edad del Hierro, formándose en el siglo V a.C., alcanzando su apogeo en el siglo IV a.C., y finalizando con la romanización.

Se distinguen diversas zonas artísticas dentro de la cultura ibérica, cada una con sus características particulares:

  • Andalucía: Estilo presente en ciudades como Granada y Jaén.
  • Interior: Destacan figuras de bronce, zonas empedradas y exvotos en La Mancha Occidental.
  • Albacete: Sobresale la escultura en esta zona y sus alrededores.

El arte ibérico es ecléctico, con personalidad propia, mostrando influencias de estilos como el etrusco o el cartaginés, a su vez portadores de un lenguaje artístico helénico transformado. Los pilares-estela fueron muy difundidos, al igual que la estatuaria en piedra, barro cocido y bronce. Se aprecian influencias de la escultura griega arcaica y clásica, así como rasgos orientalizantes. Los artistas íberos demostraron una gran habilidad para sintetizar estas influencias, creando obras con un estilo lígneo característico.

Ejemplo de escultura ibérica: la Dama de Elche

Etapas del Arte Ibérico

  • Etapa Orientalizante: Comienza con el arte tartésico, inspirado por fenicios y griegos.
  • Etapa de Influencia Griega: Desde mediados del siglo VI a.C., la escultura griega ejerce una fuerte influencia.
  • Apogeo: El siglo IV a.C. marca la época más fértil y cualificada de la escultura ibera.

Tras un periodo de decaimiento, la cultura ibérica se mantuvo hasta la llegada de los romanos. Los artistas íberos supieron captar la esencia de la escultura griega arcaica, adaptándola a sus propias concepciones artísticas, como se observa en los rasgos estilizados de los rostros y los peinados de sus esculturas.

Materiales y Temáticas en la Escultura

El material principal utilizado en la escultura ibera fue la piedra, especialmente areniscas y calizas blandas. También se empleó el bronce para figuras de menor tamaño. Se cree que existió escultura en madera, aunque no ha llegado hasta nosotros debido a su fragilidad. Las manifestaciones mejor conservadas son las escultóricas, realizadas en piedra y bronce, muchas de ellas datan del siglo V a.C. hasta la romanización.

Los temas representados en la escultura ibera son variados:

  • Animales: Esfinges, grifos, toros y leones, a menudo con un carácter fecundante o protector.
  • Figuras humanas: Aristócratas, régulos locales, guerreros, sacerdotisas y ofrendantes.
  • Temas funerarios: Esculturas que decoraban tumbas y mausoleos.
  • Exvotos: Figuras ofrecidas en santuarios.

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Figuración de Animales

La figuración de animales estuvo muy extendida en la escultura ibera, reflejando una fauna diversa, tanto real como mitológica. Los animales solían aparecer de forma aislada o en santuarios. Los leones, con la boca abierta y enseñando los dientes, transmiten una imagen de fiereza y poder. Las esfinges y grifos, criaturas simbólicas, a menudo llamadas "bichas", tienen un marcado carácter apotropaico (protector).

El caballo, representado solo o con jinete, es muy abundante y se vincula al sistema de élites. El toro, el león y el perro (o lobo) suelen asociarse al ámbito funerario y a la protección mágica. La influencia oriental y griega se manifiesta en la concepción sintética de las formas, adaptada a los talleres locales.

Escultura Ibérica: Tipologías y Ejemplos

La escultura ibérica se desarrolló en la península alrededor de los siglos VI-V a.C., con un apogeo en el siglo IV a.C., y finalizó con la romanización. Se distinguen varios tipos de esculturas, muchas de ellas elaboradas en piedra:

  • Estatuaria funeraria: Se erigían o tumbaban, decorando tumbas y mausoleos.
  • Estatuas de divinidades: Representaciones de deidades relacionadas con la fertilidad, el inframundo o el sol.
  • Figuras de animales: Toros, leones, esfinges, grifos, con fines simbólicos o apotropaicos.
  • Figuras humanas: Representaciones de individuos, a menudo con atributos sociales o religiosos.

Ejemplos notables incluyen la Dama de Elche, la Dama de Guardamar, el Busto de la Dama de Baza, el Guerrero de Montemayor, el Toro de Osuna, y las esfinges y grifos encontrados en diversas necrópolis.

La Esfinge Ibérica

La esfinge, criatura mitológica con cuerpo de león, cabeza de ave o humana y alas, tuvo una notable presencia en el arte ibérico, a menudo con un carácter apotropaico. Se han encontrado diversas representaciones, como la esfinge de la Necrópolis de La Joya (Huelva) o la esfinge de El Salobral (Albacete). Estas figuras, con influencias orientales y griegas, a menudo se vinculan al mundo funerario y a la protección del difunto.

Detalle de una esfinge ibérica con marcados rasgos apotropaicos

Influencias y Evolución del Arte Ibérico

El arte ibérico recibió influencias de diversas culturas mediterráneas, especialmente la griega y la fenicia. Estas influencias se manifestaron en la adopción de técnicas, temas y estilos, que los artistas íberos adaptaron a su propia cosmovisión. La estatuaria griega arcaica y clásica tuvo un impacto significativo, visible en la serenidad de los rostros, la composición de las figuras y la representación de las vestimentas.

La evolución del arte ibérico se puede observar en la progresiva naturalidad en la representación de las formas, la mayor expresividad de los rostros y la complejidad de las composiciones. A pesar de las influencias externas, el arte ibérico mantuvo una marcada personalidad propia, reflejando la sociedad, las creencias y la forma de vida de sus creadores.

Esculturas Femeninas en la Necrópolis Ibéricas

La presencia de esculturas femeninas en las necrópolis ibéricas, a partir de finales del siglo V y comienzos del IV a.C., se inserta en un sistema de autorrepresentación social. Estas figuras, realizadas en piedra arenisca policromada, podían tener un carácter religioso o funerario y se localizaban principalmente en santuarios. Se representan de pie, sedentes o como bustos, a menudo portando ofrendas.

El significado de estas representaciones femeninas es objeto de debate: ¿eran mujeres guerreras, sacerdotisas, reinas o representaciones de divinidades? Algunas de ellas, con ricos collares, pendientes y velos, sugieren modelos sociales de alto rango, con atributos sagrados en algunos casos. La posibilidad de que representaran gobernantes femeninas podría cuestionar el modelo androcéntrico predominante en las civilizaciones de la época.

Escultura femenina ibérica con ofrenda

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