Hábitos Saludables y No Saludables: Una Investigación Profunda

Una dieta poco sana es uno de los principales factores que contribuyen a la cardiopatía isquémica, una enfermedad que provoca la obstrucción de las arterias que van al corazón y, por ende, reduce el flujo de sangre que le llega. Esto ya se sabía, pero ahora un estudio, publicado en 'Nature Medicine', ha revelado datos preocupantes sobre las consecuencias de comer mal.

Gráfico circular mostrando la distribución de las principales causas de cardiopatía isquémica, destacando la dieta poco saludable.

Investigación Global sobre Hábitos Alimentarios y Cardiopatía Isquémica

El estudio se realizó en 204 países y territorios durante 33 años para determinar las muertes por cardiopatía isquémica atribuibles a diversos factores alimentarios. A lo largo de esas tres décadas, la población mundial ha aumentado y envejecido, por lo que el número de muertes se ha incrementado en un 40 %.

"Se trata de un problema de salud creciente, y no debería crecer porque es solucionable", ha declarado Alberto Ortiz, catedrático de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, jefe de servicio de Nefrología e Hipertensión del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y uno de los firmantes del artículo, a 'EFE'.

El estudio indica importantes diferencias por sexo y edad. Hay un gran interés por la nutrición y por la alimentación. Esto contrasta con lo que los estudios y encuestas reflejan: que comemos bastante mal. También es cierto que la inmensa oferta de todo tipo de alimentos, muchos de ellos pocos saludables, para consumir a todas horas y en cualquier lugar, no pone las cosas fáciles a las familias.

El Plato de la Alimentación Saludable como Guía Práctica

Visto así parece fácil, pero surge la pregunta: “¿qué le doy de comer a mi hijo?”, o mejor, “¿qué debería comer exactamente toda la familia?”. Como propuesta, me parece muy práctico guiarse por lo que se llama “el plato de la alimentación saludable”. Este plato, que se basa en lo que debería ser la dieta mediterránea, propone que la mayor parte de los alimentos que comemos provengan de los vegetales: hortalizas, legumbres, frutas… y en menor proporción, los cereales.

Ilustración del

En esta sección de “alimentación saludable” explicaremos en detalle ese plato de la alimentación saludable y cómo conformarlo. Desgranaremos los diferentes tipos de alimentos (frutas, legumbres, lácteos, pescado, etc.), los diversos nutrientes (proteínas, grasas…), minerales y micronutrientes (hierro, vitaminas…). También algunos tipos de alimentación, como la vegetariana.

Hábitos Alimenticios, Estilos de Vida y Riesgos para la Salud

Comer saludable no es necesariamente caro, pero muchas veces las familias con pocos recursos tienen menos tiempo, menos ganas, sus prioridades son otras y muchos alimentos poco saludables son escandalosamente baratos. Hábitos alimenticios, estilos de vida y riesgos para la salud.

La alimentación es uno de los principales desafíos que la salud tiene en el siglo XXI. Una inadecuada alimentación junto con la ausencia de actividad física y el sedentarismo se encuentran entre las primeras causas de enfermedad evitable y muerte prematura en Europa. En nuestro país, el modelo de Dieta Mediterránea se está relegando a favor de un modelo de dieta occidental.

Estudio Observacional sobre Adhesión a la Dieta Mediterránea

Se realizó un estudio observacional, transversal y descriptivo con una muestra de 107 individuos. Más del 70% necesita cambios en su alimentación, los datos de adhesión a la Dieta Mediterránea son desiguales, siendo adecuados sólo en frutas, cereales, legumbres, aceite de oliva, leche y huevos. Un 69,79% realiza actividad física en su tiempo libre.

Gráfico de barras comparando la adherencia a la Dieta Mediterránea en diferentes grupos de alimentos (frutas, verduras, cereales, etc.) en la muestra del estudio.

La Obesidad como Epidemia del Siglo XXI

La alimentación se ha convertido en uno de los principales desafíos que la salud tiene planteados en el siglo XXI. Según datos de la Unión Europea (UE), más de un tercio de las muertes en España pueden atribuirse a factores de riesgo relacionados con el comportamiento y hábitos, destacando el tabaquismo, los riesgos asociados con alimentación inadecuada, consumo de alcohol y poca actividad física. En este sentido la obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas.

Hoy en día, alrededor de 2100 millones de adultos tienen sobrepeso, y de ellos más de 400 millones son obesos. Estas cifras significan que cerca del 39% de la población mayor de edad tienen sobrepeso y que alrededor del 13% del total padecen obesidad. España no es una excepción. En 2001 uno de cada ocho españoles sufría obesidad; en 2017 la proporción era de uno de cada seis.

En la primera Encuesta Nacional de Salud (ENS) de 1987 el 7,4% de la población adulta tenía un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 30; en la última del 2017, este porcentaje había aumentado hasta el 17,4%. Del mismo modo, en el estudio ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España), que recopila datos del 2008 al 2010, se aprecia una prevalencia de obesidad del 22,9% (24,4% en varones y 21,4% en mujeres).

Los datos aportados por el Observatorio Mundial de la Salud en 2010 mostraban unas tasas de obesidad del 59,2% (64,6% hombres, 54% mujeres); en 2014 eran de 60,9% (66,2% en hombres, 55,7% en mujeres).

Consecuencias Sanitarias de la Obesidad

El problema de la obesidad no es una cuestión meramente estética si no que se traduce en un incremento de diversas enfermedades como la enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular, HTA, enfermedades hepáticas, hiperlipemias, diabetes, algunos tipos de cáncer (vías biliares, ovario, mama, endometrio, próstata, colon y recto), problemas endocrinos en la mujer, problemas respiratorios, problemas degenerativos crónicos o trastornos psicológicos. Por tanto, razones tanto económicas como sanitarias, justifican la implementación de hábitos alimenticios saludables como un medio de promoción de la salud frente a la obesidad y sus consecuencias.

La obesidad se conforma por tanto como una enfermedad previsible, derivada de la inactividad física y de una mala alimentación, que se traduce en el desarrollo a largo plazo de complicaciones crónicas de carácter fundamentalmente cardiovascular y metabólico.

Infografía que muestra la relación entre la obesidad y diversas enfermedades crónicas (cardíacas, diabetes, cáncer, etc.).

Metodología de Estudio sobre Hábitos Alimentarios

Se realizó un estudio observacional de corte transversal y descriptivo entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2020. La muestra de estudio estuvo conformada por los asistentes a cursos de perfeccionamiento en la Escuela de Suboficiales de la Armada en San Fernando, Cádiz. Los criterios de inclusión fueron: Hombres y mujeres, mayores de edad, asistentes como alumno a alguno de los cursos impartidos en la Escuela de Suboficiales de la Armada, y voluntarios para participar en el estudio.

Para la recogida de información se emplearon cuestionarios basados en la revisión de la bibliografía consultada sobre aspectos sociodemográficos básicos, consumo y frecuencia de alimentos (para su construcción nos hemos basado en el Índice de Alimentación Saludable para la población Española (IASE), patrón alimentario de la población, de adhesión a la Dieta Mediterránea (ADM) y hábitos relacionados con alimentación y estilos de vida (número de comidas, stress emocional, realización de ejercicio físico, tabaquismo y existencia de enfermedades asociadas)). Por último se confeccionó un cuestionario de recogida de datos antropométricos: Peso, Talla, Perímetro Cintura, Perímetro Cadera, Índice de Masa Corporal e Índice Cintura/Cadera. Para ello se midió el peso y la talla en una balanza con tallímetro (calibrada), colocando al individuo de pie, descalzo, en ropa de deporte.

Revisión Bibliográfica y Herramientas de Evaluación

El proyecto se dividió en varias etapas para su realización. En primer lugar se llevó a cabo una revisión bibliográfica durante el periodo 1995-2019 en diferentes bases de datos: CUIDEN, DIALNET, MEDES, MEDLINEPLUS y SCIELO, introduciendo las siguientes palabras clave: “hábitos alimentarios”, “alimentación en España”, “estado nutricional”, “obesidad”, “dieta mediterránea”, “actividad física”, “valoración antropométrica” y “estilo de vida”. A partir de esta búsqueda se elaboraron los cuestionarios utilizados en el presente estudio. Para el cálculo de resultados y la elaboración de tablas y gráficos, se utilizó el programa Microsoft Excel versión 16.0.

Resultados del Estudio: Índice de Alimentación Saludable y Antropometría

Los resultados de la puntuación media del IASE estratificado por sexo muestran una puntuación para mujeres de 73,7 y de 69,9 para hombres, no apreciándose diferencias significativas.

En cuanto al IMC, el 67% de mujeres de la muestra así como el 55,43% de los hombres presentó valores normales, no apreciándose diferencias significativas en este sentido. En cuanto al perímetro abdominal, la mayoría de la muestra presenta valores inferiores a los considerados de riesgo, siendo la media de 0.94 cm en hombres y de 0.75 cm en mujeres, no encontrándose diferencias estadísticamente significativas.

Gráficos comparativos de IMC y perímetro abdominal entre hombres y mujeres de la muestra del estudio.

Impacto de la Sociedad de la Abundancia en la Dieta

Vivir en la “sociedad de la abundancia” ha tenido indudablemente efectos positivos para muchos países, cuyas dietas son ahora más variadas. Los estudios epidemiológicos realizados del último tercio del siglo XX sentaron las bases de la evidencia que relaciona diferentes aspectos de la dieta con el origen y desarrollo de enfermedades. Estudios demuestran que la morbimortalidad de las poblaciones responde a sus consumos alimentarios y estilos de vida, y han determinado un cambio en las prioridades de los programas de nutrición y salud pública de los países occidentales. En nuestro país la obesidad y el sobrepeso tienen un importante impacto sociosanitario.

Evaluación del Consumo de Alimentos y Adhesión a la Dieta Mediterránea

Para conocer el consumo de alimentos nos hemos basado en el Índice de Alimentación Saludable para la población Española (IASE). En referencia a este índice, más del 71% (73,5% hombres y 70,2% mujeres) de la muestra necesita cambios en su alimentación, con independencia del sexo, grupo de edad o nivel de estudios. Por edad, a medida que aumenta el grupo de edad se obtienen mayores puntuaciones.

Para la determinación del grado de Adhesión a la Dieta Mediterránea (ADM) se realizó un agrupamiento de los alimentos consumidos siguiendo las directrices en el patrón alimentario de la DM. Los datos encontrados son desiguales, fueron correctos los consumos de frutas, cereales, legumbres, aceite de oliva, leche y derivados y huevos, el consumo de fruta ha obtenido un valor recomendado del 64,95%; y más de la mitad de la muestra no consumía suficientes verduras, hortalizas, pescados y frutos secos. Sin embargo, se registró un elevado consumo de carne, embutidos y fiambres, bollería y bebidas azucaradas.

Gráfico de pastel mostrando el consumo de diferentes grupos de alimentos (frutas, verduras, carne, bollería, etc.) en la muestra del estudio, destacando los desequilibrios.

La Actividad Física como Pilar Fundamental de la Salud

El número de comidas realizadas al día guarda relación con nuestro peso, siendo las personas que realizan menor número de comidas diarias las que presentan mayor porcentaje de obesidad o sobrepeso. En nuestro estudio observamos que la mayoría de la muestra (52%) realiza las tres comidas principales al día, siendo el almuerzo la comida principal en el 79% de los casos.

La actividad física se refiere a cualquier actividad que entrañe movimiento corporal y que exige gasto de energía. Incluye el ejercicio, el deporte pero también momentos de juego, trabajo, tareas domésticas o actividades recreativas. En este sentido, un 69,79% de la muestra (72,6% hombres y 59,7% mujeres) refiere realizar actividad física en su tiempo libre, cifras algo mayores a otros estudios nacionales. Este hecho puede estar motivado de una parte por la naturaleza de la muestra, conformada en buena parte por miembros de Infantería de Marina, unidad de elevada operatividad en la que la formación física es parte importante de su adiestramiento; y por otra parte por el alto grado de concienciación positiva que existe en las Fuerzas Armadas con los beneficios de la actividad física.

Por contra, un 30,21% de la muestra manifestó no realizar actividad física en su tiempo libre y dedicarse a actividades sedentarias, de los que un 68% pasa más de dos horas continuadas al día realizando dichas actividades, cifras alarmantes y que hacen que postulemos cada vez más la promoción de la actividad física como una necesidad.

Diagrama de flujo que ilustra la definición de actividad física e incluye ejemplos de actividades.

Recomendaciones de Actividad Física y Reducción del Sedentarismo

En 2015, dentro del marco de la Estrategia de Promoción de la Salud, se presentaron las primeras Recomendaciones Nacionales de actividad física para la salud, reducción del sedentarismo y del tiempo de pantalla (frente a tv, consolas, etc.) para toda la población. Según recoge la nueva pirámide de la alimentación saludable, tanto la ingesta de agua adecuada (4-6 vasos al día) como los procesos psicológicos y cognitivos influyen en la ingesta alimentaria.

Otros Factores de Riesgo: Tabaquismo y Enfermedades Asociadas

El porcentaje de fumadores de la muestra es del 21,5%, frente al 22,20% recogido por la ENS. Si bien la proporción de fumadores entre los adultos españoles ha descendido, sigue siendo superior a la mayoría de los países de la UE, donde solo el 19% afirmaba fumar diariamente.

En el 26,26% de la muestra se observó la existencia de enfermedad asociada, siendo las más frecuentes la obesidad, hipertensión y dislipemias, todas ellas muy relacionadas con el patrón alimentario y los estilos de vida. En la ENS la hipertensión fue el problema de salud más frecuente asociado al sobrepeso y la obesidad, estando presente en el 19,8% de la población y con cifras en ascenso.

Índices Antropométricos y Riesgo Cardiovascular

En la actualidad se acepta el IMC, como uno de los mejores índices para relacionar el peso corporal con el riesgo para la salud, permitiendo clasificar a la población en diversas categorías ponderales, considerando como rango de peso saludable 20-25, 25-30 sobrepeso y obesidad un IMC > 30 Kg/m2. La muestra presenta unas cifras de sobrepeso de 30,17% (hombres 33,68%, mujeres 26,66%) y de obesidad del 8,76%, (10,86% hombres frente a 6,6% mujeres).

Como medida complementaria al IMC, hemos utilizado el índice cintura-cadera (IC-C), una medida rápida, segura y de fácil interpretación que sirve para medir los niveles de grasa intraabdominal, y cuyo aumento se asocia a un aumento del riesgo cardiovascular, dislipemia y diabetes tipo 2. La OMS establece unos niveles normales de IC-C de 0,84 en mujeres y 0,94 en hombres. Han y cols. indican que la circunferencia abdominal es una de las medidas antropométricas más prácticas para evaluar la salud, ya que se relaciona con la grasa intraabdominal y su cambio se refleja directamente en la modificación del riesgo cardiovascular. Se consideran sin riesgo una circunferencia abdominal de hasta 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres.

Diagrama que explica el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC) y del Índice Cintura-Cadera (IC-C) y su interpretación.

Costes Sanitarios y Económicos de los Malos Hábitos

Diversos estudios han cuantificado los costes originados por el binomio hábitos-salud. La OMS estima que alrededor del 80% de enfermedades cardiovasculares, el 90% de diabetes tipo 2 y el 30% de cánceres podrían ser prevenidos si la población siguiera una dieta saludable, un adecuado nivel de actividad física y dejara de fumar. En la misma línea, el Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco atribuye a la adopción de estilos de vidas saludables una reducción potencial de la mortalidad global de un 43%.

Estos datos justifican estrategias para la lucha contra la obesidad y el sedentarismo, estrategias que deben contemplar un amplio abanico de medidas y propuestas, dirigidas fundamentalmente a una adecuada elección de la alimentación, a la práctica regular de actividad física, así como a potenciar la creación de entornos proactivos que favorezcan la adopción de hábitos adecuados, tanto alimentarios como de estilos de vidas y de promoción de la actividad física.

La Dieta Mediterránea como Modelo de Alimentación Saludable

Debemos ser capaces de promover una dieta adecuada, o al menos unos criterios universales en cuanto al consumo de alimentos, tanto en calidad como en calidad, variada y completa, equilibrada y que cubra las necesidades energéticas y nutritivas de la totalidad de las personas. El modelo más reconocido es la DM, que además de cubrir las necesidades de los individuos ayuda a prevenir o al menos reducir el riesgo de padecer ciertas enfermedades.

La DM empezó a estudiarse en los años 50 años, cuando Keys y colaboradores realizaron un estudio centrado en 14 poblaciones distintas provenientes de siete países del área mediterránea. Dicho estudio demostró que, a pesar de la alta ingesta de grasas, la población de estos países presentaba una prevalencia baja de enfermedades cardiovasculares.

Aunque no existe una única DM, apreciándose diferencias y matices en los componentes alimentarios de cada región probablemente secundarios a recursos y tradiciones culturales y religiosas locales, debe admitirse que comparte características homogéneas, como son el uso de aceite de oliva (aumenta el HDL-c y evita la oxidación del LDL-c) como principal fuente de grasa; el consumo abundante de cereales y derivados, legumbres, frutas, frutos secos, verduras y hortalizas; un moderado consumo de lácteos y carnes de corral; un consumo bajo de carnes rojas o procesadas y dulces y un consumo medio de pescado. Sin embargo, a pesar de las bondades de esta dieta, se han producido importantes cambios en nuestros hábitos que la han deteriorado.

Mapa del área mediterránea resaltando los países donde se originó el estudio de Keys, junto con ilustraciones de alimentos clave de la dieta mediterránea.

La Actividad Física y el Estilo de Vida Sedentario

La actividad física es otro pilar fundamental de los estilos de vida saludables, que están relacionados con un amplio conjunto de beneficios para la salud. Actualmente el estilo de vida impuesto en las poblaciones occidentales es un estilo de vida sedentario. Frente a esta vida sedentaria...

Mitos y Realidades sobre Dietas Específicas

Ser “gluten free” está en auge hoy en día. Muchos famosos han cambiado su dieta incorporando alimentos que no contienen gluten, pero según explica el Dr. Camilo Silva, endocrinólogo de la Clínica Universidad de Navarra, “no se debe realizar esta modificación de la dieta sin un diagnóstico médico. “Aunque los estudios epidemiológicos tienen dificultades metodológicas al estudiar un alimento concreto, la sustitución de la leche de vaca por otros preparados no conlleva beneficios en personas que no precisan esta modificación dietética”, explica. “Hay gran variedad de zumos naturales e industriales, por lo que no se debería generalizar una recomendación sobre los mismos”, explica. Por ejemplo, el tipo de fruta o mezcla de frutas utilizada, la adición de azúcar, el contenido en fibra o la fortificación con algunas vitaminas hace que la composición varíe la calidad nutricional.

COMER SIN GLUTEN Es Más Nutritivo, Verdad o Mentira - Oswaldo Restrepo RSC

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