Obesidad: Un Desafío Global y la Importancia del Ejercicio Físico

La obesidad se ha convertido en una de las principales causas de mortalidad a nivel global. Para el año 2030, se prevé que 8 de cada 10 hombres y el 55% de las mujeres podrían sufrir de obesidad o sobrepeso. Esta epidemia silenciosa, vinculada al síndrome metabólico, se manifiesta en enfermedades graves como la diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardíacos. De ahí, el papel fundamental de profesionales especializados para prevenir, y en muchos casos, revertir estas condiciones.

Infografía sobre el aumento de la obesidad a nivel mundial y las proyecciones para 2030.

La Obesidad: Un Problema Multifactorial y sus Consecuencias

En el ámbito de la salud pública es especialmente preocupante el aumento del sobrepeso y la obesidad en toda Europa. Para abordar este problema, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Comisión Europea abogan por un enfoque integrado, con la implicación de las partes interesadas a nivel europeo, nacional, regional y local. La obesidad se define como un factor de riesgo de enfermedades caracterizado por un acúmulo excesivo de grasa, y por tanto conduce a una composición corporal cuyo contenido graso supera un estándar prefijado según altura, edad y sexo.

En población adulta se tipifica como obesidad la presencia de un Índice de Masa Corporal (IMC) con un valor igual o superior a 30 kg/m², mientras que en población infantil se utilizan como referencia las curvas de IMC específicas para la edad y el sexo. La patogenia de la obesidad se sustenta en un marco multifactorial sobre una predisposición mediada por las características genéticas de la persona, lo que implica cada vez más la necesidad de una personalización del problema, confluyendo un exceso en los aportes de energía, pero fundamentalmente una disminución del gasto energético en relación a lo que supondría un mejor equilibrio entre ingreso y demanda.

Junto a esta expresión termodinámica en la persona obesa, existen fallos en el equilibrio de los procesos moleculares y en la armonía de funcionamiento de los distintos centros reguladores del hambre, apetito y saciedad, situados a nivel central (abarcando procesos atencionales, cognitivos y de recompensa), hipotalámico y periférico. El sobrepeso y la obesidad como factores de riesgo inducen claramente la aparición de comorbilidades importantes, como son el síndrome metabólico, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, las patologías osteoarticulares, algunos tipos de cáncer, depresión y alteración de la función cognitiva.

Según la OMS, en la actualidad aproximadamente unos 1.200 millones de personas tienen problemas de sobrepeso/obesidad y, aproximadamente, el mismo número de personas sufren desnutrición. De continuar este proceso de sobrecarga ponderal con la tendencia actual, en el año 2040 la totalidad de la población europea tendría sobrepeso. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) ha alertado de que el aumento de la obesidad infantil podría acarrear que en las próximas generaciones, por primera vez en la historia, los hijos podrían vivir menos años que sus padres.

La Obesidad en España: Datos y Tendencias

En España el problema no es menor, tal como reflejan los datos de la Encuesta Nacional de Salud (ENS, 2013): Un 27,8% de la población española que tiene entre 2 y 17 años, padece obesidad o sobrepeso, y se manifiesta de forma similar en ambos sexos. En la población adulta, la obesidad afecta ya al 17,0% de la población de 18 y más años (18,0% de los varones y 16,0% de las mujeres).

Desde la primera Encuesta Nacional de Salud en 1987, la obesidad sigue una línea ascendente en ambos sexos, más marcada en hombres que en mujeres. Mientras que en 1987 el 7,4% de la población de 18 y más años tenía un IMC igual o superior a 30 kg/m² (límite para considerar obesidad), en el año 2012 este porcentaje supera el 17%. Y lo que es más aún alarmante, un 53,7% de la población mayor de 18 años, padece sobrepeso u obesidad. La obesidad es más frecuente a mayor edad, excepto en mayores de 74 años.

Los factores educativos, sociales y económicos también están impactando de manera diferente en las cifras españolas: así, la obesidad crece según se desciende en la escala social, y el nivel educativo es menor. Por otro lado, y no menos preocupante, destaca en la mencionada ENS la prevalencia de peso insuficiente en mujeres de 18 a 24 años (12,4%), frente al 4,1% de los varones de su mismo grupo de edad.

Gráfico de barras comparando la prevalencia de obesidad en hombres y mujeres adultos en España a lo largo de los años.

Estilos de Vida y Sedentarismo: Factores Clave en la Epidemia de Obesidad

En relación a los hábitos de actividad física, la propia ENS revela que cuatro de cada diez personas (41,3%) se declara sedentaria (no realiza actividad física alguna en su tiempo libre), uno de cada tres hombres (35,9%) y casi una de cada dos mujeres (46,6%). Considerando tanto la actividad principal como el tiempo libre, el 40,9% de los adultos (de entre 15 y 69 años) realiza actividad física intensa o moderada, 49,4% de los varones y 32,4% de las mujeres.

El estilo de vida sedentario, o mejor dicho, estilo de vida inactivo es una característica común del estilo de vida de sociedades desarrolladas, y de manera aún más marcada de los países mediterráneos del sur de Europa. En el caso de la población infantil, situaciones como la menor seguridad vial y ciudadana han hecho que disminuya de forma considerable el porcentaje de éstos que se desplazan a pie o en bicicleta hasta el colegio y que juegan solos en la calle. O acudan a parques, o espacios públicos a practicar juego, ocio, etc. Este aspecto entraría dentro del llamado "efecto canguro protector" que muchos padres adoptan ante sus hijos y que no les permiten correr y jugar en la calle con "libre albedrío".

Además, el desarrollo de las nuevas tecnologías hace que cada vez se recurra con más frecuencia a actividades de muy bajo coste energético en el tiempo libre (videoconsolas, video-juegos, internet, etc.). Recordemos que el comportamiento sedentario no es simplemente una menor actividad física, sino que se corresponde con un conjunto de comportamientos individuales en los que el hecho de estar sentado y/o tumbado pasa a ser la forma postural predominante, al mismo tiempo que conlleva un gasto energético muy reducido. Por otro lado, los comportamientos sedentarios se presentan en muchos lugares y situaciones: trabajo, entorno escolar, hogar, en el transporte o en el tiempo libre y de ocio.

El problema es que numerosos estudios llevados a cabo en los últimos años han demostrado que el sedentarismo o la inactividad física suponen un factor de riesgo "per se" para el desarrollo de múltiples enfermedades crónicas. Por otro lado, se ha comprobado que el llevar una vida físicamente activa produce numerosos beneficios para la salud: disminuye el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, previene y/o retrasa el desarrollo de hipertensión arterial, mejora el perfil de los lípidos en sangre (reduce los triglicéridos y aumenta el colesterol HDL), disminuye el riesgo de padecer Diabetes de tipo 2, e incluso de sufrir ciertos tipos de cáncer (colon, mama), mejora el control del peso corporal (prevención y tratamiento del sobrepeso y de la obesidad), ayuda a optimizar y mantener la fuerza y la resistencia muscular, etc.

Ilustración mostrando los beneficios de la actividad física para la salud.

Cambios en los Estilos de Vida Mediterráneos

Existe abundante evidencia epidemiológica que sostiene los efectos beneficiosos para la salud de un Estilo de Vida Mediterráneo (EVM). Aunque la evidencia no es concluyente, sí se sugiere de manera clara un efecto protector de la llamada Dieta Mediterránea, entendida como una auténtica filosofía de vida, sobre el sobrepeso y la obesidad y un mayor grado de vida activa. Los rápidos cambios sociales y en el modo de vida acontecidos a lo largo de las últimas décadas, se han reflejado en un progresivo abandono del perfil tradicional característico del Estilo de Vida Mediterránea (EVM) en España, y en otros países de la región mediterránea, especialmente en los colectivos de edad más joven, y entendida siempre no sólo en "lo que como" y "lo que bebo", sino también en "cómo lo cómo" y "cómo me muevo", es decir, los aspectos sociales de la EVM.

También se han experimentado cambios importantes en otros estilos de vida, como la práctica de actividad física en nuestro ámbito mediterráneo. Sin duda, los avances tecnológicos y la mejora en las condiciones socioeconómicas de vida son factores estrechamente relacionados con esta transformación. Mejores condiciones de aclimatación tanto en las viviendas como en los lugares de trabajo (el denominado confort térmico y su impacto en el gasto energético), mecanización de las tareas laborales que requieren menor esfuerzo físico en la mayor parte de los casos, mejora en los transportes públicos, y un aumento enorme en el empleo del transporte motorizado privado, etc. Pero también se han producido cambios importantes en las actividades en el tiempo libre, que de manera definitiva han contribuido a aumentar el tiempo de sedentarismo y a reducir la cantidad de actividad física.

En este sentido, debe recordarse que la energía consumida durante la actividad física es el componente más variable del gasto total de energía. Incluye la que se destina al ejercicio físico voluntario, así como la que se utiliza involuntariamente en actividades y control postural. El coste energético de la actividad física depende de factores como la composición corporal, la intensidad y duración del ejercicio físico, así como de la eficacia neta del trabajo. El conocimiento de los requerimientos energéticos es esencial para establecer correctamente las recomendaciones nutricionales para los distintos grupos poblacionales.

Es importante también recordar que no resulta factible medir el consumo de energía total, o el gasto energético de reposo en todos los casos en los que se requiere información acerca de los requerimientos energéticos de una persona. Por otro lado, el establecimiento de recomendaciones de ingesta energética se ha basado fundamentalmente en estimaciones del consumo de alimentos registrados o notificados por la propia persona, métodos factoriales y estudios de balance. En la actualidad, se cree que estos métodos no proporcionan estimaciones exactas y objetivas del consumo de energía de una persona.

Abordaje Profesional y Metodologías de Entrenamiento para la Obesidad

Cada vez resulta más importante el papel de profesionales especializados para prevenir, y en muchos casos, revertir estas condiciones. En el ámbito asistencial, dedicado al tratamiento del sobrepeso y la obesidad, se mantiene desde hace años una llamada de atención sobre la escasa capacidad de intervención nutricional sobre los pacientes, por falta de personal cualificado que se encargue de colaborar en la educación alimentaria y terapéutica, lo que repercute en una escasa adherencia a los tratamientos; y sobre la ausencia de tratamientos farmacológicos eficaces y seguros. Además, se detecta un escaso soporte psicológico en una patología que incluye aproximadamente un 30% de alteraciones del comportamiento alimentario entre otros asuntos susceptibles de mejora, entre los que podríamos destacar la reducción de las listas de espera quirúrgicas específicas para la obesidad.

En la actualidad, los profesionales especializados en ejercicio físico y salud abordan el sobrepeso y la obesidad desde una perspectiva integral. La valoración y diagnóstico incluyen el uso del IMC, ICC, relación ICC-IMC, medición de pliegues cutáneos y la identificación de comorbilidades. La fisiopatología se explora a través de conceptos como la flexibilidad e inflexibilidad metabólica, gluco-lipotoxicidad, resistencia a la insulina y a la leptina, el papel de las adipokinas, sarcopenia, dinapenia, hipertrigliceridosis muscular, y hormonas orexígenas-anorexígenas.

El entrenamiento para personas con obesidad se enfoca en técnicas para la planificación, programación, periodización y prescripción de ejercicio, poniendo especial atención en la adhesión, motivación, establecimiento de objetivos, fases y periodos de entrenamiento. Esto incluye el entrenamiento cardiorrespiratorio, neuromuscular, y de amplitud de movimiento (ADM). La prescripción se ajusta al volumen, intensidad, densidad y metodología de entrenamiento, selección de ejercicios, y manejo adecuado de la dosis de ejercicio, incluyendo la dosis mínima eficaz y su progresión. Se resuelven casos clínicos con ejemplos prácticos de programas de entrenamiento adaptados a diversas situaciones.

Diagrama de flujo que ilustra el proceso de valoración, diagnóstico y prescripción de ejercicio para personas con obesidad.

La Controversia sobre el Ejercicio Aeróbico y la Pérdida de Grasa

A la hora de armar un plan de entrenamiento, los sujetos obesos y con sobrepeso son tratados como cualquier otro individuo, sin tener en cuenta ninguna consideración especial de dicha patología. Por lo cual la efectividad del proceso de entrenamiento debe ser revisada. Se sugiere y utiliza, en muchos casos, el ejercicio aeróbico de baja intensidad y gran volumen para eliminar la grasa corporal. Con los avances logrados en los últimos años por la Medicina en el Deporte, este paradigma y forma de entender a la obesidad empieza a resultar controversial, y se pone en duda.

Necesitamos replantearnos si realmente el ejercicio en personas obesas tiene que tener como objetivo bajar la masa grasa como efecto agudo de la sesión de entrenamiento. Es importante para las Ciencias de la Salud hacer un análisis para seguir profundizando e indagando esta problemática. El siguiente artículo realiza una revisión bibliográfica crítica del Ejercicio con sujetos Obesos, haciendo un paneo general de las diferentes formas de ejercitarse.

Casos Reales: Transformación y Recuperación

Un ejemplo inspirador es el de Juan Manuel Heredia, quien ha logrado una transformación impresionante. De pesar 307 kilos, ha pasado a 136, perdiendo casi 200 kilos y el título del hombre más obeso de España. Hace un año, se quejaba de no poder realizar actividades cotidianas como bajar al garaje, ir al cine o jugar al fútbol con amigos. La intervención de un bypass gástrico en el hospital La Inmaculada de Granada, realizada por el doctor Carlos Ballesta, le ha permitido perder una cantidad significativa de peso.

Juan Manuel no solo ha perdido peso, sino que también ha dejado atrás problemas asociados a su obesidad como apnea de sueño, diabetes, hipertensión, hepatitis grasa severa y dificultad respiratoria. El camino que le queda por delante no es fácil, ya que debe someterse a tres intervenciones más para eliminar 40 kilos de colgajos de piel en abdomen, glúteos y brazos. Además de las cirugías, Juan Manuel ha tenido que cambiar radicalmente sus hábitos de vida, incorporando más deporte y una alimentación sana.

Profesionales Destacados en el Ámbito de la Obesidad y el Ejercicio

El campo de la obesidad y el ejercicio físico cuenta con numerosos especialistas que contribuyen al avance del conocimiento y la práctica. Entre ellos se encuentran:

  • Lcdo. en CCAFYD (Colegiado núm. 54452)
  • Especialista en Ergonomía y Psicosociología aplicada. ULL
  • Postgrado en Traumatología deportiva y Cirugía Ortopédica.
  • Licenciado en Educación Física. Ms. Pg. Especialista Universitario Ejercicio Físico, Salud y Fitness.
  • Master en Alto Rendimiento Deportivo.
  • Certificado en Salud y práctica deportiva por la Comisión Nacional de Salud. NSCA-CPT.
  • Director de Instituto Internacional Ciencias Ejercicio Físico y Salud (IICEFS).
  • Presidente Sociedad Española Especialistas Acondicionamiento Físico (SEEAF).
  • Profesor CLC Departamento Deportes Universidad Alicante.
  • Profesor en Master y Posgrados en diversas universidades españolas (UEM, UV) e internacionales (CAECE).
  • Coordinador y Coautor de los libros “Guía Ejercicios Fitness” y “Bases para el entrenamiento de la Flexibilidad/ADM para la salud”.
  • Autor de “Sobrepeso/obesidad y ejercicio físico: intervención mediante programas de fitness”.

Además, se reconoce la labor de un amplio grupo de expertos en nutrición y salud pública, incluyendo a:

  • Luis Fernando Alguacil Merino (Universidad CEU San Pablo. Madrid)
  • Elena Alonso Aperte (Universidad CEU San Pablo. Madrid)
  • Javier Aranceta Bartrina (Universidad de Navarra. Pamplona)
  • José Manuel Ávila Torres (Fundación Española de la Nutrición (FEN). Madrid)
  • Susana Aznar Laín (Universidad de Castilla La Mancha. Toledo)
  • Susana Belmonte Cortés (Consejería de Sanidad. Comunidad de Madrid)
  • Lucio Cabrerizo García (Hospital Clínico Universitario San Carlos. Madrid)
  • María Ángeles Dal Re Saavedra (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Madrid)
  • Alfonso Delgado Rubio (Universidad CEU San Pablo. Madrid)
  • Marta Garaulet Aza (Universidad de Murcia)
  • Pedro Pablo García Luna (Universidad de Sevilla)
  • Ángel Gil Hernández (Universidad de Granada)
  • Marcela González-Gross (Universidad Politécnica. Madrid)
  • María Luisa López Díaz-Ufano (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Madrid)
  • Ascensión Marcos Sánchez (Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC). Madrid)
  • Emilio Martínez De Victoria Muñoz (Universidad de Granada)
  • Vicente Martínez Vizcaíno (Universidad de Castilla La Mancha. Cuenca)
  • Luis Moreno Aznar (Universidad de Zaragoza)
  • Juan José Murillo Ramos (Consejería de Educación. Comunidad de Madrid)
  • José María Ordovás Muñoz (Jean Mayer USDA Human Nutrition Research Center on Aging at TUFTS University, Boston. USA)
  • Mª Rosa Ortega Anta (Universidad Complutense. Madrid)
  • Nieves Palacios Gil-Antuñano (Consejo Superior de Deportes. Madrid)
  • Andreu Palou Oliver (Universidad de las Islas Baleares. Palma de Mallorca)
  • Carmen Pérez Rodrigo (Unidad de Nutrición Comunitaria. Bilbao)
  • Pilar Riobó Serván (Hospital Fundación Jiménez Díaz. Madrid)
  • Lluis Serra Majem (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria)
  • Tur Mari, Josep (Universidad de las Islas Baleares. Palma de Mallorca)
  • Urrialde De Andrés, Rafael (Coca-Cola Iberia. Madrid)
  • Varela Moreiras, Gregorio (Universidad CEU San Pablo.

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