Hibernación y Letargo Invernal: Estados Metabólicos Especiales en el Reino Animal

Con la llegada del invierno, los animales desarrollan diversos mecanismos para sobrellevar las bajas temperaturas, como tiritar, acumular grasa o migrar. Sin embargo, existe otra estrategia fundamental: la dormancia, un período durante el cual el animal suspende el crecimiento, el desarrollo y la actividad física para conservar energía. En el mundo animal, se distinguen tres comportamientos de dormancia similares y a menudo difíciles de diferenciar: la hibernación, el letargo invernal y la brumación.

La Hibernación: Un Profundo Sueño Metabólico

La hibernación es el comportamiento de dormancia más conocido. Según la Real Academia Española, se define como el "estado fisiológico que se presenta en ciertos mamíferos como adaptación a condiciones invernales extremas, con descenso de la temperatura corporal hasta cerca de 0° y disminución general de las funciones metabólicas". En esencia, se trata de un profundo sueño que, gracias a la drástica bajada de la temperatura corporal, reduce el metabolismo hasta el punto de que el animal no necesita alimentarse. Al darse en mamíferos, la baja temperatura corporal se mantiene relativamente constante.

Ejemplos notables de este estado se observan en pequeños mamíferos como las marmotas, cuya respiración puede reducirse a 1 o 2 veces por minuto y su frecuencia cardíaca a mínimos de 5 latidos por minuto. Los animales que hibernan pueden despertar de forma intermitente para eliminar residuos acumulados, necesitando para ello aumentar su temperatura corporal.

Ardilla de Richardson, un mamífero hibernante.

La hibernación es un letargo invernal producido por un descenso del metabolismo, que permite al animal evitar el período más frío del invierno y las carencias alimenticias. En algunos casos, la alimentación es nula y el glucógeno necesario se obtiene de las reservas de grasa; en otros, se producen interrupciones periódicas para alimentarse. La hibernación es propia de los animales homeotermos (de sangre caliente). Estos animales son capaces de mantener constante su temperatura orgánica independientemente de las variaciones ambientales, pero este mismo hecho los hace reaccionar desfavorablemente a cambios, incluso mínimos, en dicha temperatura.

Sabemos todavía poco sobre la fisiología de la hibernación, pero se considera que el control básico del proceso reside en el hipotálamo, una zona cerebral responsable de la producción de hormonas y de regular la mayoría de las actividades automáticas del organismo. Durante la hibernación, se ha observado un cambio notable en la actividad neurosecretora hipotalámica.

La hibernación también es diferente de la diapausa, un término aplicado a insectos y otros seres vivos, y difiere de la dormancia de las plantas, que es un período de suspensión temporal del crecimiento y la actividad metabólica para conservar energía ante condiciones climáticas desfavorables.

El Letargo Invernal: Una Reducción Metabólica Menos Profunda

A diferencia de la hibernación, el letargo invernal implica una reducción metabólica menos drástica. Un ejemplo comúnmente citado es el del oso pardo. Durante el letargo invernal, el oso reduce su circulación (de 40-50 latidos/min a 8-10 latidos/min) y su temperatura corporal (de 37-39°C a unos 31-35°C), además de disminuir su respiración, pero no de forma tan pronunciada como en la hibernación.

Ilustración de oso pardo en letargo invernal.

Al contrario que en la hibernación, durante el letargo el animal no pierde todos sus sentidos y puede despertarse rápidamente para defender su guarida si se siente amenazado. A pesar de no ingerir comida ni agua, sobreviviendo mediante la quema de reservas de grasa (más de 180 kg acumulados durante el verano), su temperatura corporal no desciende significativamente y sus funciones fisiológicas, aunque reducidas, permanecen activas. Durante este período, la función de agregación de las plaquetas disminuye, el metabolismo se reduce en un 25% y los riñones dejan de funcionar temporalmente sin dañar el cuerpo. Los osos, antes de entrar en letargo, se vuelven hipotiroideos y reducen la producción de hormonas sexuales, lo que involucra a hormonas como la tiroidea, el cortisol y la testosterona.

El letargo invernal, también conocido como sueño invernal, se observa en animales como el tejón. Si bien duermen durante gran parte del invierno, no experimentan las profundas modificaciones fisiológicas de la hibernación verdadera. Muchos roedores como el lirón careto y murciélagos muestran una hibernación estricta, pero en el caso de algunos carnívoros, como los osos, se considera que realizan un letargo, durmiendo la mayor parte del período invernal en un cubil apropiado. Los animales que muestran hibernación verdadera suelen ser de menor tamaño que los que se aletargan, lo que les confiere una superficie corporal relativamente mayor y menor capacidad para almacenar alimentos.

La Brumación: Dormancia en Reptiles y Anfibios

La brumación es el tipo de dormancia característico de los herpetos (reptiles y anfibios). Durante este período, la temperatura corporal del animal desciende hasta igualar la temperatura ambiente, pero no permanece constante, ya que son poiquilotermos (de sangre fría). El animal no está completamente dormido y, si la temperatura aumenta ligeramente, puede moverse para hidratarse o tomar el sol. En raras ocasiones ingieren comida, ya que la baja temperatura interna impide la actividad de los órganos digestivos. Durante los meses de brumación, los anfibios y reptiles suelen permanecer escondidos bajo rocas, barro o en agujeros hasta que las condiciones ambientales mejoren.

Sapo corredor enterrado en la arena.

Los anfibios y reptiles generalmente inician la brumación a finales del otoño, con fechas específicas que varían según la especie. A menudo se despiertan para beber agua y pueden pasar meses sin comer, aunque pueden desear comer más antes de la brumación. La brumación puede durar de uno a cuatro meses, dependiendo de la temperatura ambiente, la edad, el tamaño y el estado de salud del animal. Los reptiles jóvenes, durante su primer año de vida, a menudo no realizan una brumación completa, sino que simplemente disminuyen su actividad y alimentación.

A diferencia de la hibernación en mamíferos, donde el metabolismo se reduce drásticamente y no necesitan comer, durante la brumación la actividad de anfibios y reptiles disminuye y necesitan comer menos. Si bien algunos pueden pasar todo el invierno sin comer, la necesidad de beber agua es fundamental.

Renacuajo de sapo de espuelas, un ejemplo notable de brumación.

Hibernación, Letargo y Brumación: Preparación para el Futuro

La hibernación y el letargo son los fenómenos naturales más cercanos al concepto humano de "detención del tiempo". La clave para su éxito radica en la preparación, que ocurre durante el verano y el otoño. Sin un refugio seguro y cómodo, así como suficientes reservas de alimentos y grasas, los animales no podrían superar el invierno. La preparación metabólica para estos estados de dormancia, como en el caso de los osos y los lémures, es objeto de estudio para comprender posibles aplicaciones médicas en humanos, e incluso para explorar la posibilidad de aumentar la esperanza de vida humana.

🐈 ¿Qué es la Dormancia que Realizan los Animales? - Hibernación y Otros Tipos 😴🐈

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