El Síndrome del Intestino Irritable: Estudio de Tiempos de Tránsito Gastrointestinal y Factores Asociados

Hasta la llegada de la cápsula endoscópica (CE), los estudios sobre tiempos de tránsito gastrointestinal se basaban en datos indirectos u obtenidos con técnicas irradiantes. Se ha analizado la duración de los tránsitos gástricos e intestinales a través de las imágenes obtenidas con la CE y se ha valorado la influencia que sobre ellos tienen la edad, el sexo, el índice de masa corporal (IMC) y el perímetro abdominal.

Pacientes y Método

Se revisaron 89 exploraciones en las que la CE llegó al ciego del total de pruebas realizadas durante un año. Se recogieron los tiempos de paso por el píloro y la válvula ileocecal, así como una serie de características clinicoepidemiológicas de los pacientes.

Desde diciembre de 2003 hasta diciembre de 2004, se realizaron 99 exploraciones a 98 enfermos. De estas, 9 no pudieron considerarse completas por diversos motivos, como tránsito lento que agotó el tiempo de recogida de datos o estenosis. Las cápsulas endoscópicas tienen una autonomía de entre 7 y 8 horas, y el sistema de recogida de datos hasta 10 horas.

Para el estudio se analizaron las 89 pruebas de sujetos diferentes con tránsito gastrointestinal completo. Se excluyó la exploración repetida por mala preparación, aunque los tiempos de tránsito prácticamente no variaron. En todos los casos se siguió un procedimiento homogéneo de preparación, con dieta líquida sin residuos el día previo y dieta absoluta hasta el fin de la prueba. Se insistió en la necesidad de pasear y moverse en lo posible. No se emplearon procinéticos ni soluciones de limpieza intestinal.

Se utilizó el sistema Given Imaging M2AÇ plus, con localizador de situación a través de 7 antenas. Los tiempos de tránsito se calcularon identificando el paso por la cardias, el píloro y la válvula ileocecal. En los casos dudosos, un segundo explorador revisó el estudio. La localización mostrada por el sistema informático sirvió de apoyo, pero no se tuvo en cuenta para las determinaciones.

Media hora antes de la ingesta de la CE, se pesó a los pacientes, se midió su altura y perímetro abdominal máximo. Se requirió la firma del consentimiento informado en todos ellos.

Análisis Estadístico

Los tiempos se midieron en minutos. Se realizó un análisis descriptivo con rangos, medias y desviaciones estándar. Las variables cuantitativas se compararon entre grupos mediante el test de la t de Student para datos no apareados. Se realizó un análisis estadístico de grupos para las variables sexo e IMC (mayor o menor de 25 kg/m²).

Resultados

La edad media de los 89 pacientes estudiados fue de 59,2 años (rango: 15-86), con un perímetro abdominal medio de 91,6 cm (rango: 64-116) y un IMC, que tiende al sobrepeso, de 25,5 kg/m² (rango: 17,8-45,5). Hubo predominio masculino, con un 60,6% de las pruebas realizadas en varones (54 frente a 35).

La duración media (± desviación estándar) del tiempo de vaciamiento gástrico fue de 22,6 ± 27,7 min (rango: 0,7-171), resultando 12,5 veces menor que la intestinal. El tiempo de paso por el intestino delgado fue de 283,3 ± 80,9 min (rango: 91-416).

Gráfico de barras mostrando la distribución de los tiempos de tránsito gástrico e intestinal en minutos.

No hubo diferencias significativas por sexos entre la duración de los períodos gástricos e intestinales, aunque sí se observó una mínima mayor duración del primero en varones y del segundo en las mujeres (tránsito gástrico con una media de 23,9 min en varones frente a 20,8 min en mujeres, y tránsito intestinal de 277,2 min en varones frente a 292,4 min en mujeres).

Tampoco se encontró relación significativa entre ninguno de los tiempos (gástricos ni intestinales) y la edad, el IMC y la cintura. Se evidenció una interrelación negativa significativa entre ambos tránsitos (p = 0,04), sugiriendo que el intestino delgado podría aumentar o disminuir la duración del contacto de la ingesta con su mucosa según el vaciamiento gástrico hubiera sido menor o mayor.

Gráfico de dispersión que muestra la relación entre el tiempo de tránsito gástrico y el tiempo de tránsito intestinal, con una línea de tendencia indicando la correlación negativa.

No hubo diferencias significativas en los resultados agrupados para pacientes con IMC mayor o menor de 25 kg/m².

De los 5 casos en los que la exploración no se completó por tránsito enlentecido, en solo 1 se pudo atribuir a dificultad en el paso por el cardias (150 min), mientras que en los otros 4 la CE se situó en el duodeno en menos de 1 hora (media de 18 min).

Discusión

La cápsula endoscópica (CE) ofrece un novedoso abordaje del intestino delgado, con escasas contraindicaciones, ausencia de radiación y mínimos casos de complicaciones como la obstrucción, lo que ha llevado a la incorporación de nuevas indicaciones y valoraciones.

Se ha aprovechado una serie donde la mayoría de las peticiones corresponden a pacientes con hemorragia de origen oscuro para estudiar los distintos tiempos de tránsito gastrointestinal y valorar la relación entre ambos, así como la posible influencia sobre ellos de la edad, el sexo y el estado nutricional (establecido a partir del perímetro abdominal y el IMC).

El conocimiento de estos períodos de tiempo es fundamental para la realización de la CE, cuyo objetivo es la visualización completa del intestino delgado. Los sistemas actuales presentan limitaciones en el tiempo de recogida de datos.

Fármacos como la cisaprida han demostrado acelerar ambos tiempos para sólidos sin deteriorar la calidad de la visualización, pero su uso generalizado no está ampliamente aceptado.

El Síndrome del Intestino Irritable (SII)

El tubo digestivo forma un complejo sistema cuyo objetivo es la absorción de nutrientes. La motilidad intestinal es fundamental para este proceso. Sin embargo, el análisis de los tiempos de tránsito gastrointestinal ha sido históricamente complejo debido a diversos factores, como la variabilidad individual, el difícil acceso a las estructuras y la falta de homogeneidad de los métodos utilizados.

Hasta la llegada de la CE, los estudios se basaban en técnicas isotópicas, fluoroscópicas, manométricas, determinación fecal de marcadores o cuestionarios no estandarizados.

La relevancia del conocimiento de estos tiempos radica no solo en la digestión-absorción intestinal, sino también en la biodisponibilidad de fármacos orales, la posible relación de su alteración con el síndrome del intestino irritable (SII), su afectación secundaria por la celiaquía o la influencia de parámetros epidemiológicos como el sobrepeso.

La CE ha supuesto una revolución en el conocimiento del tracto digestivo medio. Aunque su principal papel sigue siendo la hemorragia digestiva de origen oscuro, sus mejoras técnicas y la apertura de nuevos ámbitos de estudio amplían sus indicaciones.

Cómo funciona su sistema digestivo - Emma Bryce

La CE, tras ser ingerida, recorre el tracto gastrointestinal recogiendo imágenes. La fácil identificación del píloro y la válvula ileocecal permite delimitar con exactitud los tiempos de vaciamiento gástrico e intestinal.

Diversos autores han intentado relacionar parámetros como la edad, el sexo o el IMC con la variación de los tiempos de tránsito intestinal utilizando técnicas menos precisas que la CE. También se ha evaluado la posible influencia de la preparación con sustancias, la existencia de diarrea, el estado de movilidad, la diabetes o el uso de procinéticos.

Manifestaciones y Diagnóstico del SII

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno que se manifiesta con dolor abdominal y cambios en los movimientos intestinales. No debe confundirse con la enfermedad intestinal inflamatoria (EII).

Las razones de la presentación del SII no son claras, pudiendo aparecer tras una infección intestinal bacteriana o por parásitos (SII posinfeccioso), o desencadenarse por el estrés.

Existe una conexión entre el intestino y el cerebro a través de señales hormonales y nerviosas, que afectan el funcionamiento intestinal y los síntomas. El estrés puede aumentar la actividad de los nervios intestinales, volviéndolos más sensibles y propensos a contraerse.

El SII puede presentarse a cualquier edad, siendo más común en la adolescencia o principios de la vida adulta. Es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres, y menos probable en adultos mayores de 50 años. Aproximadamente, entre el 10% y el 15% de la población en Estados Unidos presenta síntomas de SII, siendo la afección intestinal más común que lleva a la derivación a un gastroenterólogo.

Los síntomas del SII varían de leves a graves y suelen estar presentes al menos 3 días al mes durante 3 meses o más. Los síntomas principales incluyen:

  • Dolor abdominal y calambres
  • Gases
  • Hinchazón
  • Distensión abdominal
  • Cambios en los hábitos intestinales: diarrea (SII-D) o estreñimiento (SII-E).

El dolor y otros síntomas frecuentemente se reducen o desaparecen después de una deposición. No deberían presentarse síntomas durante el sueño ni despertarlo. Los síntomas pueden empeorar si cambia la frecuencia de las deposiciones.

Las personas con SII pueden alternar entre estreñimiento y diarrea (SII-M), o presentar predominantemente una u otra afección. El SII con diarrea implica heces sueltas y acuosas, con urgencia para defecar. El SII con estreñimiento se caracteriza por dificultad para defecar, deposiciones menos frecuentes, necesidad de hacer fuerza y cólicos.

La inapetencia también puede presentarse. Sin embargo, la presencia de sangre en las heces y la pérdida involuntaria de peso no son síntomas del SII y requieren investigación médica.

No existe un examen específico para diagnosticar el SII. El diagnóstico se basa en los síntomas y en la exclusión de otras patologías. Se pueden realizar:

  • Exámenes de sangre para descartar celiaquía o anemia.
  • Examen de heces para detectar sangre oculta, calprotectina fecal, sobrecrecimiento bacteriano (SIBO) o parásitos.
  • Prueba de aliento para SIBO.
  • Colonoscopia, especialmente si los síntomas comenzaron tardíamente, hay pérdida de peso, heces con sangre o resultados de análisis de sangre anormales.

Otros trastornos con síntomas similares incluyen celiaquía, cáncer de colon, enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa, SIBO e insuficiencia pancreática exocrina (EPI).

Tratamiento y Manejo del SII

El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas. Los cambios en el estilo de vida pueden ser útiles:

  • Ejercicio regular y mejora de los hábitos de sueño para reducir la ansiedad.
  • Cambios en la alimentación:
    • Evitar alimentos y bebidas que estimulen los intestinos (cafeína, té, bebidas de cola).
    • Comer porciones más pequeñas.
    • Incrementar la fibra soluble (gomas, pectinas, mucílagos) y moderar la fibra insoluble.
    • Evitar alimentos ricos en grasas, frutas cítricas y espinacas.
    • Disminuir el consumo de fructosa, eligiendo frutas bajas en azúcar y ricas en pectina (manzana con piel). Evitar zumos y néctares.
    • Eliminar sorbitol, alimentos picantes, gas en bebidas, café y té.
    • Beber dos litros de agua al día.

Se recomienda consultar al proveedor antes de tomar medicamentos de venta libre.

Algunos medicamentos que pueden sugerirse incluyen:

  • Medicamentos anticolinérgicos (diciclomina, propantelina, belladona, hiosciamina) para controlar espasmos.
  • Loperamida para tratar el SII con diarrea.
  • Alosetron (Lotronex) para SII con diarrea.
  • Eluxadoline (Viberzi) para SII.
  • Lubiprostone (Amitiza) para SII.
  • Bisacodil para SII con estreñimiento.
  • Rifaximina (Xifaxan), un antibiótico.
  • Linaclotide (Linzess) para SII con estreñimiento.
  • Plecanatida (Trulance) para SII con estreñimiento.

La psicoterapia o medicamentos para la ansiedad o depresión pueden ayudar. El SII puede ser una afección de por vida, afectando la capacidad para trabajar, viajar y asistir a eventos sociales.

Dieta y Factores Desencadenantes en el Colon Irritable

El colon irritable, también conocido como síndrome del intestino irritable (SII), colitis mucosa o colon espástico, es una enfermedad intestinal que provoca dolores abdominales y cambios en el tránsito intestinal, alternando estreñimiento y diarrea. El control de la dieta es fundamental para evitar brotes y malestar.

La incidencia del SII varía según el país. En países industrializados como España, el estrés se considera un factor importante, sugiriendo un origen psicosomático. Existe una fuerte relación entre el cerebro y el intestino, donde el estado de ánimo influye en las secreciones intestinales. La bilis, liberada en momentos de estrés, es laxante y puede desencadenar diarrea.

Inicialmente, el SII afectaba más a mujeres de mediana edad con alto nivel de autoexigencia. Actualmente, también afecta a personas jóvenes e incluso a niños. Es una enfermedad crónica que se manifiesta con dolor y distensión abdominal, además de trastornos del tránsito (diarrea, estreñimiento o ambos).

El diagnóstico se basa en el criterio de Roma III, que requiere dolor abdominal recurrente (al menos 3 días al mes durante los últimos 3 meses) y dos o más de los siguientes signos: mejora tras la evacuación, aparición de síntomas tras cambio en la frecuencia de las heces, y cambios en la forma o apariencia de las heces.

Dieta para el Colon Irritable

La dieta debe ser personalizada. Como pautas genéricas:

  • Moderar el consumo de fibra insoluble.
  • Potenciar el consumo de fibra soluble (a través de alimentos como manzana o suplementos).
  • Evitar alimentos ricos en grasas, frutas cítricas (naranja) y espinacas para reducir el efecto laxante de las sales biliares.
  • Disminuir el consumo de fructosa, eligiendo frutas bajas en azúcar y ricas en pectina (manzana con piel). Evitar zumos y néctares.
  • Eliminar el consumo de sorbitol, alimentos picantes, gas en bebidas, café y té.
  • Beber dos litros de agua al día.
  • Controlar el estrés con ayuda de pasiflora y valeriana.
Alimentos para el Colon Irritable

Existen intolerancias personales frecuentes, no alergias alimentarias. Se recomienda evitar:

  • Cítricos
  • Cebolla
  • Chocolate
  • Huevos
  • Gluten (trigo, cebada, centeno)
  • Cafeína (café, té, chocolate)
  • Alcohol

La avena, a pesar de no tener gluten, puede causar malestar debido a las prolaminas.

Dieta FODMAP y el SII

La dieta FODMAP (Oligosacáridos, Disacáridos y Monosacáridos Fermentables y Polioles) es baja en carbohidratos de cadena corta que no se absorben completamente en el intestino delgado y son fermentados por bacterias en el intestino grueso, causando síntomas del SII.

Alimentos ricos en FODMAPs incluyen:

  • Frutas: manzana, pera.
  • Verduras: cebolla, espárrago, ajo.
  • Legumbres: guisante, soja, lentejas.
  • Cereales: trigo, centeno, cebada.
  • Frutos secos.
  • Lácteos: leche, quesos, yogur (valorar tolerancia).
  • Edulcorantes artificiales: sorbitol, manitol, isomalt, maltitol, xilitol.

Una dieta baja en FODMAP puede ayudar a reducir los síntomas del SII y otras enfermedades inflamatorias intestinales.

¿Eliminar el Gluten?

Es fundamental descartar enfermedad celíaca o alergia al trigo. Algunas personas con sensibilidad al gluten no celíaca presentan síntomas similares al SII que mejoran al eliminar el gluten. Sin embargo, no todos los alimentos sin gluten son bajos en FODMAPs, y no todos los alimentos con gluten son altos en FODMAPs.

Consenso y Estudios sobre Dieta FODMAP

Diversos estudios confirman los efectos positivos de la dieta FODMAP en pacientes con SII, aunque algunos profesionales dudan de su eficacia y diseño, señalando limitaciones en las investigaciones. Es imprescindible el seguimiento por un dietista-nutricionista para asegurar el cumplimiento y evitar desequilibrios.

Pasos a Seguir si Presentas SII
  • Acude a un gastroenterólogo para diagnóstico y seguimiento.
  • Consulta a un dietista-nutricionista para pautas dietéticas personalizadas (dieta de exclusión, reintroducción gradual).
  • Valora tratamiento psicológico para gestionar el estrés y mejorar la calidad de vida.
  • Practica ejercicio físico regularmente.
  • Elimina el alcohol y el tabaco, duerme bien y descansa.
Infografía comparativa de dietas: Dieta General vs. Dieta Baja en FODMAP para el SII.

El Papel del Dietista-Nutricionista en el Colon Irritable

El asesoramiento de un dietista-nutricionista es crucial para pacientes con Síndrome del Intestino Irritable. En Alimmenta, un equipo de especialistas en enfermedades inflamatorias intestinales, junto a una psicóloga y un entrenador personal, ayuda a mejorar los síntomas.

Descripción General del Colon Irritable

El síndrome de colon irritable es un trastorno común que afecta el estómago y los intestinos. Los síntomas incluyen calambres, dolor abdominal, distensión, gases y diarrea o estreñimiento (o ambos). Solo una minoría de personas presenta síntomas graves. Los cambios en la alimentación, estilo de vida y manejo del estrés pueden ayudar a controlar los síntomas.

Síntomas del Colon Irritable

Los síntomas del síndrome de colon irritable varían, pero suelen ser persistentes. Es un trastorno funcional donde el aparato digestivo no funciona correctamente, a pesar de tener una apariencia normal. Las contracciones musculares del intestino, más fuertes y duraderas de lo normal, pueden causar dolor, distensión y alteraciones en el tránsito (estreñimiento o diarrea).

La hipersensibilidad de las terminaciones nerviosas en el aparato digestivo también contribuye al malestar, magnificando la molestia de pequeñas burbujas de gas.

Cuándo Consultar al Médico

Se debe consultar a un profesional de la salud ante un cambio persistente en los hábitos intestinales u otros síntomas del síndrome de colon irritable, ya que podrían indicar una afección más grave, como cáncer de colon.

Causas del Colon Irritable

La causa exacta del síndrome de colon irritable es desconocida, pero se identifican varios factores:

  • Contracciones musculares en el intestino: contracciones más fuertes y duraderas de lo normal.
  • Sistema nervioso: anomalías en los nervios del sistema digestivo, señales mal coordinadas entre cerebro e intestinos.
  • Infección grave: puede aparecer después de episodios de diarrea por bacterias o virus (gastroenteritis).
  • Estrés a una edad temprana.
  • Cambios en los microbios intestinales: alteraciones en las bacterias, hongos y virus residentes.
  • Alimentos: intolerancia o sensibilidad a determinados alimentos.
  • Estrés: los síntomas empeoran durante períodos de mayor estrés.
Factores de Riesgo
  • Ser joven (más común en adolescencia o principios de la vida adulta).
  • Ser mujer (más común en mujeres en EE. UU.).
  • Antecedentes familiares de síndrome de colon irritable.
  • Sufrir ansiedad, depresión u otros problemas de salud mental.
  • Mala calidad de vida.
  • Trastornos del estado de ánimo.
Diagrama de flujo que ilustra las posibles causas y factores de riesgo del Síndrome del Intestino Irritable.

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