A medida que cumplimos años, especialmente a partir de los 40, el cuerpo experimenta cambios fisiológicos que pueden impactar significativamente en la composición corporal y la salud en general. Estos cambios hacen que ganar músculo y perder peso sea más desafiante. El metabolismo tiende a ralentizarse, se pierde masa muscular, y la recuperación de los entrenamientos puede ser más lenta. Sin embargo, con la combinación correcta de ejercicios, descanso y nutrición, es posible lograr resultados positivos y mantener un estilo de vida saludable.

Cambios Fisiológicos Después de los 40
El envejecimiento conlleva una serie de transformaciones en el organismo. A partir de los 30 años, comenzamos a perder masa muscular de forma gradual, un proceso conocido como sarcopenia, que se acelera a partir de los 40. Paralelamente, el metabolismo basal, es decir, la cantidad de calorías que el cuerpo quema en reposo, disminuye con la edad. Además, se producen cambios hormonales, con una reducción en los niveles de ciertas hormonas como la testosterona y el estrógeno, tanto en hombres como en mujeres.
La distribución de la grasa en el cuerpo también cambia. Hay menos tejido adiposo debajo de la piel y más acumulación alrededor de los órganos internos. Este aumento de peso se produce en forma de tejido adiposo, y los kilos de más tienen consecuencias que van más allá de la estética, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades del corazón y enfermedades neurodegenerativas.
La Redistribución de la Grasa Corporal
El proceso de envejecimiento también lleva consigo importantes cambios en la redistribución de la masa grasa. Datos publicados recientemente muestran cómo la prevalencia de obesidad central (tomando el perímetro de cintura como indicador) es mayor en mujeres que en hombres. En España, los últimos datos indican que la prevalencia de sobrepeso y obesidad entre las personas mayores continúa aumentando, con un porcentaje significativo de la población mayor de 65 años sufriendo exceso de masa grasa y obesidad central.
Pérdida de Masa Muscular (Sarcopenia)
Paralelamente al aumento de la masa grasa, se produce un descenso de la masa libre de grasa, siendo la mayor parte de esta pérdida atribuida a una reducción del músculo esquelético. La masa muscular comienza a descender progresivamente, con una aceleración de la pérdida después de los 60 años. Esta pérdida puede ser independiente del peso corporal del sujeto, lo que significa que el mantenimiento de una masa corporal estable podría enmascarar el descenso de la masa muscular.
La sarcopenia, definida como el descenso de la masa muscular esquelética que ocurre durante el proceso de envejecimiento, puede afectar la movilidad, la independencia y la calidad de vida. Constituye un importante problema de salud, ya que la pérdida de masa muscular se relaciona con un mayor índice de mortalidad.

Obesidad Sarcopénica
El descenso de la masa muscular y el paralelo aumento de la masa grasa dan lugar a un nuevo concepto de vital importancia: la obesidad sarcopénica. Se define como la presencia simultánea de una masa muscular esquelética reducida y un porcentaje de grasa corporal elevado. Esta condición está fuertemente ligada a un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión y otros problemas de salud.
Estrategias para Mantener la Masa Muscular y Controlar el Peso
Afortunadamente, se pueden tomar medidas para mantener un peso saludable y una buena masa muscular a medida que se envejece. La clave está en mantener un estilo de vida activo y adoptar hábitos saludables.
Ejercicio Regular
El entrenamiento de fuerza es la herramienta más efectiva para combatir la pérdida de masa muscular relacionada con la edad. Incorporar ejercicios de resistencia, como levantamiento de pesas, uso de bandas elásticas o ejercicios con el propio peso corporal, al menos dos o tres veces por semana es fundamental. Estos ejercicios no solo aumentan la masa muscular, sino que también fortalecen los huesos y mejoran la estabilidad.
Se recomienda entrenar al menos tres veces por semana, con un enfoque en la progresión de carga, es decir, aumentar el peso o la dificultad de los ejercicios con el tiempo. Los ejercicios compuestos, que trabajan múltiples grupos musculares a la vez, son especialmente eficaces. Para dar tiempo de recuperación a los músculos, es importante descansar un día completo entre el entrenamiento de grupos musculares específicos.
El ejercicio aeróbico, como caminar, correr, nadar o andar en bicicleta, es importante para la salud cardiovascular y complementa los beneficios del entrenamiento de fuerza. Los entrenamientos de alta intensidad a intervalos (HIIT) son una excelente opción, ya que combinan ráfagas cortas de esfuerzo intenso con períodos de recuperación, mejorando la capacidad cardiovascular y promoviendo la quema de grasa.

Nutrición Adecuada
La dieta desempeña un papel clave. Un metabolismo más lento significa que se necesitarán menos calorías, pero es crucial asegurar la ingesta de todos los nutrientes necesarios. El consumo suficiente de proteína es esencial para la síntesis muscular. Las fuentes de proteína de alta calidad incluyen carnes magras, pescado, huevos, productos lácteos, legumbres y granos. Se recomienda consumir entre 1.6 y 2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día.
Una dieta equilibrada debe basarse en proteínas y grasas saludables, carbohidratos de calidad, frutas y verduras. Se debe consumir poco alcohol y azúcares refinados. Los micronutrientes como la vitamina D y el calcio son cruciales para la salud ósea y muscular. La exposición al sol, pescados grasos y la yema de huevo son fuentes de vitamina D. En algunos casos, puede ser beneficioso considerar suplementos, siempre bajo consulta profesional.
El ayuno intermitente es un ejemplo de cambio alimenticio que podría ayudar a algunas personas a comer menos y mantener el peso. Estudios sugieren que limitar el consumo de alimentos a un período de ocho horas al día podría ser beneficioso.
Estilo de Vida Activo y Descanso
Además del ejercicio programado, es importante mantener un estilo de vida activo en general. Esto incluye actividades diarias como caminar más, usar las escaleras en lugar del ascensor y realizar tareas domésticas. Si se tiene un trabajo de oficina, se puede considerar el uso de un escritorio elevado para estar de pie.
Dormir bien es fundamental para lograr objetivos de fitness, especialmente después de los 40 años. La falta de sueño está relacionada con un aumento en los niveles de cortisol, una hormona que puede promover el almacenamiento de grasa abdominal y afectar la recuperación muscular. Los expertos recomiendan dormir entre 7 y 9 horas por noche.
El control del estrés también es importante, ya que el cortisol liberado durante el estrés puede contribuir al aumento de grasa abdominal y dificultar la ganancia de músculo. La hidratación adecuada es igualmente crucial; beber agua es fundamental y se deben evitar los refrescos azucarados y el alcohol.
20 min de Ejercicio de Fuerza para Todo el Cuerpo para Mayores | Mariana Quevedo
Consideraciones Adicionales
La genética influye en la morfología, pero mantener hábitos saludables es clave para protegerse de la obesidad y el sobrepeso. La corrección del sobrepeso en etapas tempranas de la vida, como la infancia y la adolescencia, previene la obesidad en la fase adulta.
El exceso de peso sostenido en el tiempo está en la base de la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, la cardiopatía isquémica, la apnea del sueño y confiere un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, acortando la vida y disminuyendo su calidad.
Si se tiene una afección crónica o más de 40 años y no se ha estado activo recientemente, es recomendable consultar con un médico antes de comenzar un programa de fortalecimiento muscular o de ejercicios aeróbicos. Es importante realizarse pruebas médicas periódicas, como niveles de testosterona, insulina y cortisol, para un seguimiento de la salud.
Confía en profesionales como entrenadores personales y nutricionistas para crear planes de entrenamiento y alimentación variados y personalizados. Recuerda que no existe una solución mágica; la constancia y el esfuerzo son fundamentales.