Perímetro de cintura saludable: una guía para el bienestar cardiovascular

El índice de masa corporal (IMC) es un indicador muy simple que relaciona el peso con la altura y permite identificar el sobrepeso y la obesidad en adultos y en población infantil, aplicando unas tablas específicas por sexo y edad. Se sabe que la obesidad abdominal o central predice el riesgo cardiometabólico. Por eso, la recomendación que hace la comunidad científica es que la cintura de una persona no debe medir más de la mitad de la altura que tenga.

Hay quien extrapola este parámetro también a los niños, pero el hecho de estar en constante crecimiento comporta que este no siempre sea un indicador fiable, ya que, entre otros aspectos, un índice de masa corporal elevado no necesariamente debe tener relación con la obesidad o la grasa abdominal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la epidemia de obesidad es un problema de salud pública global. Lo novedoso es que no solo la acumulación excesiva de grasa puede ser perjudicial para la salud, también importa cómo está distribuido ese peso en el cuerpo.

infografía comparativa entre IMC y perímetro de cintura para evaluar el riesgo cardiovascular

La importancia del perímetro de cintura en la salud cardiovascular

La grasa acumulada en la zona abdominal, conocida como grasa visceral, es perjudicial para la salud. Está asociada al aumento del colesterol y los triglicéridos, y además, condiciona la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y la trombosis. Estos factores favorecen el desarrollo de enfermedad cardiovascular. Por ello, expertos británicos propusieron incorporar otras mediciones a las usadas tradicionalmente para hacer un diagnóstico más preciso del estado de salud de cada persona.

Obesidad y tabaco son los grandes enemigos del cardiólogo, porque traen consigo diabetes, colesterol y un sinfín de patologías que desembocan en riesgo cardiovascular. Un gesto tan sencillo como medirse la cintura puede marcar la diferencia. El cardiólogo Francisco Manuel Salmerón insistía en que el tabaquismo y la obesidad son los dos caballos de batalla. Si bien cada día se actúa antes y mejor frente a la patología coronaria, gestos como dejar el tabaco o reducir la cintura restarían trabajo a los especialistas.

“Es más importante para el paciente conocer cómo se distribuye la grasa en su organismo, que el exceso de peso en sí mismo”, destaca el Dr. Alfonso Varela Román, Vicesecretario de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Para valorar el exceso de peso se utiliza el índice de masa corporal (IMC), que se calcula a partir del peso y la talla del individuo, por lo que no tiene en cuenta la distribución de la grasa corporal.

ilustraciones de los tipos de obesidad: periférica y central (abdominal)

Tipos de obesidad y su relación con el riesgo cardiovascular

En función de la localización del exceso de grasa, existen dos tipos de obesidad:

  • La llamada periférica: el exceso de grasa está situado en glúteos, muslos y brazos.
  • La central: el exceso de grasa se concentra en el abdomen.

La grasa acumulada alrededor de algunos de los principales órganos del cuerpo, denominada grasa visceral, promueve alteraciones del colesterol, aumento de triglicéridos, incremento del riesgo de padecer diabetes, subida de la tensión arterial y riesgo de trombosis; todos estos factores favorecen el desarrollo de enfermedad cardiovascular.

Alguien que tiene kilos en exceso lo puede tener distribuido de modo periférico, esto es en brazos, piernas, muslos; o de modo central, en el abdomen. Hasta ahora, uno de los indicadores más difundidos para evaluar el peso saludable de una persona era el índice de masa corporal (IMC), que resulta de dividir el peso por altura al cuadrado. Se utiliza como indicador nutricional desde principios de 1980 y, a pesar de que no hace distinción entre los componentes grasos y no grasos de la masa corporal total, es una de las medidas más usadas.

Nuevas recomendaciones para medir el riesgo cardiovascular

La nueva guía del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención (NICE) de Reino Unido, alienta a la población a tomar una cinta métrica y calcular el perímetro de la cintura para prevenir y reducir el riesgo de futuras enfermedades. Según los expertos, un perímetro de cintura menor a la mitad de la altura es la fórmula perfecta para una buena salud.

“Nuestro comité encontró que un claro beneficio de usar la relación cintura-altura es que las personas pueden medirla fácilmente, interpretar los resultados y buscar consejo médico si corren un mayor riesgo para la salud”, expresó el doctor Paul Chrisp, director del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención británico. Las indicaciones preliminares de la guía actualizada señalan que la grasa abdominal conlleva riesgos específicos para la salud y que una manera efectiva y sencilla de controlar esos riesgos es que las personas midan su contorno abdominal en sus propias casas.

ÍNDICE CINTURA CADERA

Indicadores y proporciones saludables

Según las indicaciones de los especialistas del Reino Unido, la proporción saludable de cintura a altura debe ser de 0,4 a 0,49. En esos parámetros no habría riesgos para la salud. Una proporción de 0,5 a 0,59 condiciona a las personas a mayor riesgo de desarrollar enfermedades, mientras que 0,6 o más implica riesgos para la salud.

El Instituto NICE indicó que usar la relación cintura-altura, junto con el IMC, puede ayudar a proporcionar una estimación práctica de la “adiposidad central”, esto es la acumulación de grasa alrededor del abdomen. Estos datos ayudan a evaluar y predecir los riesgos para la salud, como la diabetes tipo 2, la presión arterial alta o enfermedades cardiovasculares.

Un ejemplo: una mujer de 1,63 metros de altura con una circunferencia de cintura de 74 centímetros tendría una proporción saludable, pero 82 centímetros la llevarían al rango no saludable. Un hombre que mide 1,78 metros de altura correría mayores riesgos para la salud con un perímetro abdominal de 91 centímetros.

La OMS ha establecido el máximo saludable del perímetro abdominal en 88 centímetros para las mujeres y en 102 en los hombres. Si perdemos peso en la báscula, pero no varían los centímetros abdominales, puede que se haya perdido masa muscular o líquidos, pero no grasa.

Índice cintura-altura (ICA)

Como explica la endocrina, «es la relación entre el perímetro de cintura y altura de la persona, ambos en centímetros, considerándose un ICA de riesgo aquel que es superior a 0,5». Se dobla por la mitad una cuerda con la misma longitud de la altura de la persona y se coloca alrededor de la cintura. Si se juntan las puntas de la cuerda al final, no hay riesgo metabólico. Si no llegan a hacerlo, sí lo habría.

Índice cintura-cadera (ICC)

Se obtiene al dividir el perímetro de la cintura y el perímetro máximo de la cadera, a la altura de los glúteos. La OMS ha declarado como normal un cociente, un resultado, de 0,8 cm para las mujeres y de 1 cm para los hombres. Valores por encima de estos significa que existe obesidad abdominovisceral (grasa profunda, visceral, alrededor de los órganos).

tabla comparativa de las proporciones saludables de cintura-altura según el Reino Unido y la OMS

Control del perímetro de cintura en la infancia

Un grupo de investigadoras de la Unidad de Investigación en Pediatría, Nutrición y Desarrollo Humano de la URV-IIPSV ha determinado un nuevo punto de corte a partir del cual se puede considerar que el niño entra en riesgo de presentar enfermedad cardiovascular en un futuro. Las investigadoras analizaron los datos de más de 500 niños incluidos en el estudio CHOP (Childhood Obesity Project) nacidos entre los años 2002 y 2004 en España, Polonia, Alemania, Bélgica e Italia.

Se les hizo un seguimiento a los 5, 8 y 11 años en los que se compararon el índice de masa corporal y la variable cintura/talla con distintos puntos de corte que podrían ser útiles para determinar el riesgo cardiovascular en la niñez. «Esto nos permite demostrar que un niño con un índice de masa corporal que le sitúa en un peso normal, pero que tiene una talla de cintura de 0,55, puede tener riesgo cardiometabólico», explica Judit Muñoz Hernando, investigadora involucrada en el estudio. Muñoz apuesta por incorporar al protocolo de las revisiones pediátricas el control del índice del perímetro de la cintura/talla, ya que “la grasa localizada en la zona abdominal está más asociada con riesgo cardiovascular porque está relacionada con los órganos vitales”.

Actualmente, cuando en la consulta pediátrica se hace el seguimiento de un niño o niña sanos, se toman diferentes medidas como la talla o el peso y se les hacen preguntas estandarizadas sobre la alimentación.

La dieta mediterránea y el ejercicio, pilares de la salud cardiovascular

La cintura es importante para reducir el riesgo cardiovascular, sin embargo, no es suficiente si la persona en cuestión fuma. La clave está en la dieta mediterránea y el ejercicio físico moderado, lo que implica un mínimo de 7.000 pasos diarios. La FEC recomienda seguir un estilo de vida saludable y controlar periódicamente los niveles de grasa en el cuerpo.

La especialista destaca como especialmente vulnerable al grupo de mujeres de mediana edad. “Especialmente, en la menopausia. Algunas mujeres pueden creer erróneamente que el riesgo no va con ellas porque con el paso de los años van perdiendo peso. Pero, pueden ser kilos de masa muscular y no de grasa. Ambos factores indican una pérdida importante de salud. Por un lado, aumento del riesgo cardiovascular.

Para vigilar tu salud cardiovascular, coge una cinta métrica y mide tu contorno abdominal. No se trata de declarar la guerra a los michelines. La acumulación de grasa intraabdominal está asociada a un mayor riesgo cardiovascular. Por eso hay que mantener a raya la circunferencia. Incluso en la bendita adolescencia, con el agradecido metabolismo que trae consigo esta etapa de la vida, cuando cae algún que otro kilo de más dentro del mismo grupo de amigas púberes se puede observar cómo algunas tienen tendencia a acumular esa grasa extra en los muslos, glúteos o brazos. Los estudios científicos han identificado más de un centenar de genes que influyen en este reparto de la grasa. ¿Por qué? Porque esa grasa que acaba en la tripa es grasa visceral, es decir, se acumula alrededor de los principales órganos del cuerpo. Como señalan desde la Fundación Español del Corazón (FEC), «promueve alteraciones del colesterol, aumento de triglicéridos, incremento del riesgo de padecer diabetes, subida de la tensión arterial y riesgo de trombosis».

Hasta hace no mucho el patrón de oro para determinar si alguien tenía obesidad era el índice de masa corporal (por sus siglas, IMC). Ahora se sabe que es más relevante el perímetro abdominal y que esta medida se debe incorporar en los chequeos de salud rutinarios. «Conviene hacer un control regular de nuestro estado de salud. El IMC, que resulta de dividir el peso de la persona en kg por la altura en metros, «no permite discernir entre la cantidad de grasa o masa muscular», explica la endocrina.

La guía británica insta a los profesionales de la salud a ser “sensibles y positivos” al iniciar conversaciones sobre los riesgos del exceso de peso y pedir permiso antes de plantear el tema.

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