En las últimas décadas, se ha observado una notable disminución de la prevalencia del bajo peso y la malnutrición en la mayoría de los países, mientras que, paralelamente, la obesidad ha ido en aumento. Sin embargo, la magnitud de estos cambios varía significativamente entre las diferentes regiones del mundo. Un estudio hipotetiza que los cambios en la distribución global del índice de masa corporal (IMC) afectarían simultáneamente al IMC medio y a la prevalencia de bajo peso (un IMC < 18,5 kg/m²) y obesidad (definida como IMC ≥ 30 kg/m²).
Los autores de esta investigación encontraron que el aumento mundial de la obesidad y el descenso de la malnutrición responden a los cambios en la distribución del IMC de la población. La tendencia en la prevalencia de peso bajo, obesidad y obesidad severa se guía principalmente por el desplazamiento de la distribución del IMC (cambio del IMC medio), con una contribución menor de los posibles cambios en la forma de la distribución. El estudio apunta también que, aunque existe un componente genético del IMC a nivel individual, la genética explica solo una pequeña parte de los cambios a lo largo del tiempo, especialmente cuando la población tiene acceso a comida y ambientes saludables. Cuando nos encontramos en un ambiente obesogénico, una parte de la población gana más peso que otra, lo que sugiere que el entorno sigue siendo el principal causante de ello.
Los resultados de este estudio se corresponden con otros trabajos que utilizaban datos de mujeres en países de rentas medias y bajas, donde se encontró una fuerte asociación entre el IMC medio y la prevalencia de obesidad, y una asociación moderada entre el IMC medio y la prevalencia de peso bajo. Aproximaciones anteriores han estudiado los cambios en la distribución del IMC de la población según percentiles, umbrales específicos de IMC, etc. Sin embargo, este trabajo destaca por ser el primer estudio global que analizó cuánto influye el aumento en el IMC medio frente a los cambios del perfil de su distribución en la prevalencia del peso bajo y la obesidad.
Referencia del estudio: Heterogeneous contributions of change in population distribution of body mass index to change in obesity and underweight. NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC). eLife 2021;10:e60060.

¿Qué es el Índice de Masa Corporal?
El índice de masa corporal (IMC) es una medida ampliamente utilizada en la medicina para evaluar la adecuación del peso corporal de una persona en relación con su altura. Representa una fórmula sencilla: el peso del individuo en kilogramos dividido por el cuadrado de su altura en metros (kg/m²).
Desde su introducción por el estadístico belga Adolphe Quetelet en el siglo XIX, el IMC se ha consolidado como un indicador clave en el ámbito de la salud pública y la medicina preventiva. El IMC se obtiene a partir de una fórmula matemática sencilla pero efectiva: el peso del individuo en kilogramos dividido por el cuadrado de su altura en metros (kg/m²).
Para aplicar la fórmula del IMC, se debe dividir el peso (en kilogramos) entre el cuadrado de la altura (en metros). Los resultados obtenidos se clasifican en diferentes rangos, estableciendo una relación directa con el nivel de riesgo para la salud. La interpretación adecuada del IMC permite identificar individuos en riesgo de desarrollar condiciones como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y ciertas formas de cáncer.

Interpretación del Índice de Masa Corporal
El IMC se utiliza, entre otras cosas, para identificar problemas de peso o salud, así como para evaluar y mantener el estado nutricional de cada individuo. Un IMC bajo puede suponer desnutrición o peso bajo, mientras que, por el contrario, un IMC alto puede evidenciar obesidad o sobrepeso.
Una vez calculado el IMC, es fundamental interpretar los datos que proporciona la fórmula. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la interpretación se realiza de la siguiente manera:
- Bajo peso: menos de 18,5.
- Peso normal: entre 18,5 y 24,9.
- Sobrepeso: entre 25 y 29,9.
- Obesidad: 30 o más.
- Obesidad I: 30,0 - 34,9.
- Obesidad II: 35,0 - 39,9.
- Obesidad III: 40 o más.
Calcular el IMC es útil para evaluar el riesgo de diversas enfermedades relacionadas con el peso, como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o algunos tipos de cáncer. Sin embargo, al ser una medida general, no tiene en cuenta la composición corporal, como la grasa o la masa muscular, por lo que este cálculo no es preciso para personas mayores o con mucha masa muscular.

Factores que influyen en el Índice de Masa Corporal
El cuerpo utiliza algunos nutrientes como carbohidratos, proteínas y grasas de los alimentos que consumimos para la producción y almacenaje de energía. El IMC, también conocido como índice de Quetelet, es una medida del tamaño corporal de una persona que relaciona el peso y la altura para evaluar si el peso es adecuado para la estatura.
Es importante destacar que el IMC es una herramienta de detección, pero no diagnostica la grasa corporal ni la salud de un individuo. Para determinar si el exceso de peso es un riesgo para la salud, un proveedor de atención médica necesitará realizar evaluaciones adicionales.
Existen otros métodos para medir la grasa corporal, como la medición de los pliegues cutáneos, el pesaje bajo el agua, la impedancia bioeléctrica, la absorciometría dual de rayos X (DXA) y la dilución de isótopos. Sin embargo, estos métodos no siempre están disponibles, son costosos o requieren personal altamente capacitado para su realización.
La prevalencia de un IMC en adultos mayor o igual a 30 kg/m² (estado de obesidad) ha aumentado considerablemente desde la década de 1970. Sin embargo, recientemente esta tendencia se ha estabilizado, excepto en el caso de las mujeres mayores.
Distribución de la grasa corporal
Para determinar la distribución de la grasa más peligrosa en el cuerpo, se recurre a la medición del perímetro de la cintura. Es un método práctico para identificar personas con sobrepeso y evitar enfermedades relacionadas con la obesidad.
- En hombres: si el perímetro de la cintura supera el intervalo de 94-102 cm, habrá exceso de grasa abdominal.
- En mujeres: si el perímetro de la cintura sobrepasa los 80-88 cm, significa que hay exceso de grasa en el abdomen.
Aunque en estos casos pueda dar como resultado un IMC normal, se pueden sufrir enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad, por lo que se recomienda seguir una vida saludable y una dieta equilibrada.
Existen dos categorías en función del perímetro de la cintura:
- Distribución androide de grasa: se conoce como “forma de manzana”, la grasa localizada es intraabdominal, por lo que se acumula en el estómago y pecho.
- Distribución ginecoide de grasa: conocida como “forma de pera”, la grasa se encuentra en la zona de muslos y glúteos, pudiendo generar problemas en las articulaciones.

El IMC en Niños y Adolescentes
El IMC se calcula de la misma manera tanto para adultos como para niños. Para adultos de 20 años o más, el IMC se interpreta usando categorías de estado de peso estándar. La precisión del IMC como indicador de la grasa corporal también parece ser mayor en personas con niveles más altos de IMC y grasa corporal.
Si bien es muy probable que una persona con un IMC muy alto (por ejemplo, 35 kg/m²) tenga una grasa corporal alta, un IMC relativamente alto puede ser el resultado de una grasa corporal alta o una masa corporal magra alta (músculos y huesos). Sin embargo, los atletas pueden tener un IMC alto debido a una mayor musculatura en lugar de una mayor grasa corporal. En general, es probable que una persona que tenga un IMC alto tenga grasa corporal y se le considere con sobrepeso u obesidad, pero esto puede no aplicarse a los atletas.
Para los niños y adolescentes, el IMC es específico con respecto a la edad y el sexo, y con frecuencia se conoce como el IMC por edad. En los niños, una gran cantidad de grasa corporal puede provocar enfermedades relacionadas con el peso y otros problemas de salud. Un IMC alto puede indicar una grasa corporal elevada.
El IMC se interpreta de manera diferente para niños y adolescentes, aunque se calcula utilizando la misma fórmula que el IMC para adultos. El IMC de niños y adolescentes debe ser específico para la edad y el sexo porque la cantidad de grasa corporal cambia con la edad y la cantidad de grasa corporal difiere entre niñas y niños. Las tablas de crecimiento del IMC por edad de los CDC tienen en cuenta estas diferencias y muestran visualmente el IMC como una clasificación porcentual.
La obesidad entre los jóvenes de 2 a 19 años se define como un IMC igual o superior al percentil 95 de los niños de la misma edad y sexo en esta población de referencia de 1963 a 1994.
Para los adultos, la interpretación del IMC no depende del sexo o la edad. Después de calcular el IMC para niños y adolescentes, se muestra como un percentil que proviene de una gráfica o calculadora de percentiles. Estos percentiles expresan el IMC de un niño en relación con los niños estadounidenses que participaron en encuestas nacionales de 1963-65 a 1988-94.
Aunque el IMC se utiliza para detectar sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes, el IMC no es una herramienta de diagnóstico. Si los niños tienen un IMC alto para su edad y sexo, un proveedor de atención médica puede realizar evaluaciones adicionales para determinar si el exceso de grasa es un problema.

Riesgos para la Salud Asociados al IMC
Cuando el Índice de Masa Corporal se encuentra por encima de 25, el riesgo de contraer enfermedades es mayor. Además de presentar problemas de autoestima, de socialización y de estigmatización social, el exceso de peso puede generar graves problemas de salud, entre los que se incluyen:
- Enfermedades cardiovasculares: entre ellas están la hipertensión, los infartos, accidentes cerebrovasculares y claudicación.
- Apnea del sueño: el alto peso puede comprimir la vía respiratoria durante el sueño, causando que la respiración se detenga varias veces.
- Problemas articulares: las articulaciones intervertebrales, la cadera, las rodillas y los tobillos soportan una carga excesiva a diario que las daña a largo plazo.
La obesidad la puede producir el sistema nervioso central cuando altera los mecanismos de saciedad. Algunos medicamentos también pueden inducir la acumulación de grasa. Un paciente con obesidad mórbida puede presentar enfermedades asociadas a la obesidad como enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular isquémico, diabetes mellitus tipo 2. También aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama, colon, próstata, endometrio, riñón y vesícula biliar.
El tejido adiposo es una reserva natural de energía de los seres humanos. La causa del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Tanto la obesidad como el sobrepeso son el quinto factor de riesgo de muerte en el mundo.
El Peso Ideal y Recomendaciones
El peso ideal es aquel que permite un estado de salud óptimo, con la mayor calidad de vida posible durante el mayor número de años. El actual concepto de peso ideal está estrechamente relacionado con el IMC. Lo ideal es intentar mantenerse dentro del rango del IMC normal, es decir, entre 18,5 y 24,9 kg/m².
A nivel popular y como aproximación, siempre se ha dicho que el peso ideal es aquel que iguala los centímetros de nuestra talla más/menos 2 kg. Sin embargo, para mejorar la salud y encontrar un peso ideal, se recomienda una combinación de dieta equilibrada y ejercicio regular.
La actividad física, como caminar más cada día (al menos media hora), puede ser muy eficaz. La regularidad es clave para recuperar un buen peso. Otro punto a tener en cuenta es la alimentación: se recomienda revisar la dieta en su totalidad, privilegiando fruta, verduras y proteínas, todo lo que es sano y balanceado.
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