Subestimación del Sobrepeso y la Obesidad en Pacientes con Artritis Reumatoide: Puntos de Corte y Composición Corporal

Introducción

La relación entre el sobrepeso/obesidad y el estado clínico de la artritis reumatoide (AR) es un tema que aún no ha sido completamente resuelto. La AR es una enfermedad autoinmunitaria, crónica y generalizada que se caracteriza por la inflamación e hiperplasia de la membrana sinovial. Su curso natural puede llevar a la disrupción estructural, deformidad musculoesquelética, invalidez y una disminución de la esperanza de vida, todo lo cual está correlacionado con el nivel de inflamación.

En el ámbito de la nutrición clínica, la composición corporal se refiere a la evaluación de los diversos componentes del organismo. La determinación de la composición corporal a nivel tisular, mediante métodos antropométricos como el índice de masa corporal (IMC), mediciones de pliegues cutáneos, circunferencias corporales y análisis de bioimpedancia eléctrica (BIE), permite establecer el estado nutricional, el porcentaje de grasa corporal, la reserva energética y el riesgo de enfermedades asociadas a alteraciones en estos parámetros.

Un cuerpo creciente de evidencia científica ha demostrado que las alteraciones en la composición corporal, caracterizadas por el aumento de la masa grasa, no solo incrementan la probabilidad de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neoplásicas, sino que también pueden modular ciertas enfermedades inflamatorias. En estados de hiperadiposidad, los adipocitos liberan mediadores solubles proinflamatorios (adipocinas) como la leptina y la resistina, que promueven la proliferación y diferenciación de células del sistema fagocito mononuclear y la activación de células asesinas naturales. Además, se ha demostrado que los adipocitos activados son fuente de citocinas proinflamatorias como la quemerina, la proteína transportadora del retinol-4, la lipocalina y, de manera relevante para la AR, de TNFα, IL-6 e IL-12. Dado que la IL-1 y el TNF son fundamentales para la inflamación crónica y la proliferación sinovial destructiva, que subyacen a la etiopatogenia de la AR, el estudio de la modulación de la actividad inflamatoria de la AR por el nivel de masa grasa corporal es de gran interés para el abordaje clínico de estos pacientes. A pesar de ello, los resultados de estudios previos al respecto son contradictorios, lo que podría explicarse por debilidades en el diseño, diversidad en los métodos de evaluación o baja potencia estadística.

Por lo tanto, la existencia de una relación entre las alteraciones de la composición corporal, como el sobrepeso y la obesidad, y el nivel de actividad inflamatoria en pacientes con AR sigue siendo una pregunta sin respuesta científica definitiva. El presente estudio tuvo como objetivo evaluar el grado de asociación entre el tipo de composición corporal y el estado clínico en pacientes con AR, utilizando diversos métodos antropométricos para caracterizar la composición corporal y midiendo la actividad inflamatoria, la función física y el tipo de manejo requerido.

Objetivo

Evaluar la asociación entre el tipo de composición corporal y el estado clínico en pacientes con AR.

Métodos

Se realizó un estudio prospectivo, comparativo y transversal que incluyó a 123 pacientes con AR (criterios ACR/EULAR 2010), de los cuales el 98,4% eran mujeres y el 86,3% eran seropositivos para factor reumatoide (FR+), con una duración promedio de la enfermedad de 9,3±8,7 años. Se evaluó la actividad inflamatoria mediante el DAS 28, el estado funcional con el HAQ-Di y el tipo de tratamiento recibido. La composición corporal se determinó mediante:

  • Índice de Masa Corporal (IMC)
  • Circunferencias de cintura, cadera y brazo medio
  • Índice cintura/cadera
  • Plicometría (medición de pliegues cutáneos)
  • Bioimpedancia eléctrica (BIE)

La clasificación de la composición corporal (subnormal, normal, sobrepeso y obesidad) se realizó de dos maneras: utilizando los puntos de corte recomendados por la Organización Mundial de la Salud (IMC-OMS) y los criterios de Stavropoulos-Kalinoglou, quienes han sugerido que los puntos de corte de la OMS podrían no ser apropiados para categorizar la composición corporal en pacientes con AR. Bajo este último criterio, se consideró sobrepeso un IMC superior a 23 y obesidad si el IMC era superior a 28.

Las variables numéricas se compararon mediante la prueba t no pareada o ANOVA unidireccional. La correlación entre variables numéricas se evaluó mediante el coeficiente de Pearson. Se utilizó la prueba χ² con corrección de Yates o la prueba exacta de Fisher para variables categóricas. El análisis estadístico se realizó con SPSS versión 20.0, estableciendo la significación estadística en p<0,05.

El protocolo del estudio fue aprobado por los comités de ética correspondientes, y todos los participantes firmaron el consentimiento informado. Se ofreció orientación nutricional básica a todos los pacientes, instándolos a buscar apoyo profesional si presentaban sobrepeso u obesidad.

Diagrama de flujo del proceso de reclutamiento y evaluación de pacientes con Artritis Reumatoide, incluyendo la recolección de datos clínicos y antropométricos.

Resultados

Prevalencia de Sobrepeso y Obesidad

En total, se incluyeron 123 participantes (121 mujeres, 2 hombres). Las características clínicas y demográficas se detallan en la Tabla 1 (no incluida en este formato). La puntuación VSG-DAS 28 solo pudo evaluarse en 85 pacientes debido a la imposibilidad logística de obtener la VSG en 38 de ellos; sin embargo, los otros componentes del DAS 28 permitieron un tamaño de muestra de 123 para análisis que involucraban estos componentes individuales.

Según los puntos de corte del IMC-OMS, el 76,4% de los pacientes se clasificaron con hiperadiposidad: 30,9% con sobrepeso y 45,5% con obesidad. Al reclasificar la composición corporal utilizando los criterios de Stavropoulos-Kalinoglou, la prevalencia de pacientes con IMC normal disminuyó del 22,0% al 8,1%. Esto resultó en una redistribución de sujetos a la categoría de sobrepeso. Sin embargo, la prevalencia neta de sobrepeso no cambió significativamente, ya que una proporción considerable de pacientes clasificados como sobrepeso según la OMS fueron reclasificados como obesos con los criterios de Stavropoulos-Kalinoglou. El resultado neto de esta reclasificación fue un marcado aumento en la prevalencia de la obesidad, alcanzando el 58,5%.

Gráfico de barras comparando la prevalencia de sobrepeso y obesidad en pacientes con Artritis Reumatoide según los puntos de corte de la OMS y de Stavropoulos-Kalinoglou.

Asociación entre Composición Corporal y Actividad Inflamatoria

Se observó una tendencia hacia valores más elevados en los componentes individuales del DAS 28 (autoevaluación del estado clínico, recuento de articulaciones inflamadas y dolorosas), puntajes HAQ-Di más altos, y una mayor proporción de pacientes que requerían terapias biológicas en aquellos categorizados como obesos (según criterios de la OMS o Stavropoulos-Kalinoglou), en comparación con los sujetos clasificados como normales o subnormales. Sin embargo, ninguna de estas comparaciones alcanzó significación estadística.

Ante la hipótesis de que la falta de significación estadística podría deberse a un error de tipo II por el pequeño tamaño de las submuestras normales o subnormales, se realizó un análisis post hoc. En este análisis, las categorías de composición corporal se dicotomizaron: una categoría agrupó a los sujetos clasificados como subnormal y normal, mientras que la otra agrupó a los sujetos clasificados con sobrepeso y obesidad. Utilizando este enfoque, no se encontró una asociación estadísticamente significativa entre las categorías de nivel de actividad inflamatoria evaluada por DAS 28 y el tipo de composición corporal, ni con los puntos de corte de la OMS, ni con los propuestos por Stavropoulos-Kalinoglou.

No obstante, al agrupar los pacientes con sobrepeso y obesidad (según la clasificación de Stavropoulos-Kalinoglou), estos mostraron significativamente más articulaciones inflamadas en comparación con los pacientes con composición corporal subnormal/normal (3,8±3,3 vs. 1,9±2,5; p=0,02).

El recuento de articulaciones inflamadas mostró una correlación positiva significativa con 6 de los 11 métodos antropométricos evaluados, incluyendo el IMC, la circunferencia de brazo y cadera, el pliegue tricipital y el porcentaje de grasa corporal determinado por BIE y plicometría.

Tabla resumen de las correlaciones significativas entre el recuento de articulaciones inflamadas y los diferentes parámetros antropométricos en pacientes con Artritis Reumatoide.

Conclusiones

El sobrepeso y la obesidad se asociaron con una mayor actividad inflamatoria, caracterizada por un mayor número de articulaciones inflamadas. Se encontró una correlación positiva significativa entre la cantidad de articulaciones inflamadas y la mayoría de los indicadores de masa grasa corporal estudiados.

La prevalencia de obesidad en pacientes con AR varía según los puntos de corte del IMC utilizados. Los criterios de Stavropoulos-Kalinoglou parecen identificar una mayor proporción de pacientes con obesidad en comparación con los criterios de la OMS, lo que sugiere una posible subestimación por parte de estos últimos en esta población.

La evaluación y optimización de la composición corporal podría llegar a ser una parte importante en el abordaje clínico de pacientes con AR, dada la asociación encontrada entre la masa grasa y la actividad inflamatoria de la enfermedad.

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