El Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), un acuerdo histórico entre la Unión Europea y Canadá, ha demostrado ser un catalizador para el crecimiento económico y la diversificación de las cadenas de suministro en todos los Estados miembros de la UE. Un estudio reciente subraya el impulso que este acuerdo ha proporcionado al comercio bilateral y a la cooperación en áreas críticas como las materias primas fundamentales, fortaleciendo así la seguridad del suministro de materiales esenciales para ambas partes.
Las repercusiones sociales del CETA también han sido notables, con un incremento en los salarios reales del 0,02 % en la UE y del 0,1 % en Canadá. A pesar de estos avances, el estudio identifica áreas de mejora para consolidar aún más la relación comercial entre la UE y Canadá.
Análisis del Impacto y la Implementación del CETA
La Comisión Europea ha puesto en marcha una evaluación exhaustiva del CETA, conocida como evaluación ex post, que comenzó en 2023. Esta evaluación, cinco años después de la entrada en vigor provisional del acuerdo, se enmarca en el compromiso de la Comisión con la elaboración de políticas basadas en datos contrastados y la mejora regulatoria.
El estudio publicado examina en profundidad los efectos económicos, sociales, ambientales y de derechos humanos del acuerdo en ambas partes. Incluye, además, un análisis institucional y una evaluación de las preocupaciones planteadas por las partes interesadas. Este análisis detallado expone las principales ventajas del CETA desde una perspectiva económica, comercial y geoestratégica.

Características Innovadoras y Beneficios para las Empresas Europeas
El CETA se distingue por sus disposiciones novedosas en sectores clave como los servicios, la contratación pública y las inversiones, lo que se traduce en previsibles efectos positivos para las empresas europeas. El acuerdo está diseñado para revitalizar las relaciones comerciales y de inversión entre la UE y Canadá, generando beneficios mutuos para ambas economías.
Tras un debate significativo en las instancias comunitarias y en diversos sectores de la sociedad civil, la importancia de la firma y la rápida entrada en vigor del CETA se ha resaltado. Se considera un acuerdo amplio y ambicioso, altamente beneficioso para la UE y Canadá, y que debería aplicarse lo antes posible.
Contexto Histórico y Negociación del CETA
Tras cinco años de negociaciones y más de año y medio de revisión jurídica, el acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá se acercaba a su formalización con la firma prevista para el 27 de octubre, en el marco de la Cumbre UE-Canadá. Este hito se remonta al 26 de septiembre de 2014, cuando el entonces presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso, y el primer ministro de Canadá, Steven Harper, anunciaron la finalización de las negociaciones de dos acuerdos bilaterales cruciales: el Acuerdo de Asociación Estratégica (SPA) y el Acuerdo Económico y Comercial Integral (CETA).
El CETA se define como uno de los acuerdos más ambiciosos y modernos concluidos hasta la fecha por Canadá y la UE, con el objetivo de profundizar las relaciones bilaterales de comercio e inversión en un sentido amplio. Tanto la Comisaria Europea de Comercio, Cecilia Malmström, como la Ministra canadiense de Comercio, Chrystia Freeland, destacaron en su momento que "El CETA representa el nuevo estándar de acuerdos comerciales modernos y progresistas", con la prioridad de firmarlo ese mismo año y lograr su entrada en vigor en 2017.

Impacto Comercial y Estadísticas Clave
En términos comerciales, el CETA abre a las empresas canadienses un mercado de casi 400 millones de consumidores europeos. Paralelamente, elimina numerosos obstáculos arancelarios y no arancelarios que dificultaban los intercambios para las empresas europeas, especialmente las pymes, con una de las naciones más prósperas del mundo.
La Comisión Europea estimó que, una vez en vigor, el acuerdo podría generar ahorros para los exportadores de bienes industriales cifrados en 470 millones de euros anuales, y 42 millones de euros en bienes agrícolas. La relevancia del acuerdo se pone de manifiesto con datos concretos:
- El intercambio total de bienes entre ambas áreas en 2015 ascendió a 63.483 millones de euros, representando el 1,8% del comercio exterior total de la UE.
- Para la UE, Canadá es el 12º socio comercial más importante, mientras que para Canadá, la UE es su segundo socio comercial, tras Estados Unidos.
- En 2014, el comercio de servicios alcanzó los 27.200 millones de euros.
- Las inversiones europeas en Canadá sumaron un stock de 274.700 millones de euros en 2014, y las inversiones canadienses en la UE, 166.000 millones de euros.
La UE mantiene un modesto superávit comercial con Canadá de aproximadamente 6.000 millones de euros en 2015, con exportaciones a Canadá mostrando un elevado crecimiento interanual (del 11% en 2015 respecto a 2014).
Posición de España en el Intercambio Comercial con Canadá
Si bien Alemania es el principal exportador europeo a Canadá (cerca del 30% del total), seguido del Reino Unido (15%) e Italia (10%), España presenta un apreciable potencial de crecimiento como 7º exportador, con aproximadamente el 4% del total. En cuanto a las importaciones, el Reino Unido lidera claramente la lista (42% del total europeo), seguido de Alemania (11%) y Bélgica (10%).
El mercado canadiense para España está en fuerte crecimiento. Canadá ocupa el 30º destino de las exportaciones españolas (0,51% del total), por detrás de países como Australia, Rumanía, EAU, Corea del Sur y Arabia Saudí. Desde 2011, el saldo comercial con Canadá ha sido positivo para España. En 2015, los intercambios comerciales alcanzaron los 1.270 millones de euros en exportaciones españolas y 913 millones en importaciones. La cifra de exportación hacia Canadá casi se ha duplicado en la última década, mientras que las importaciones se han mantenido estables, lo que refleja el creciente interés y esfuerzo de las empresas españolas por penetrar en el mercado canadiense.
Contexto Político y Económico Canadiense
En octubre de 2015, el Partido Liberal (PL), liderado por Justin Trudeau, ganó las elecciones federales de Canadá, poniendo fin a casi una década de gobierno del Partido Conservador. El nuevo gobierno introdujo cambios en la política fiscal, previendo desequilibrios presupuestarios significativos en los años siguientes, pero manteniendo una orientación hacia el libre comercio y la negociación de acuerdos ambiciosos.
La entrada en vigor del CETA se consideró una prioridad para Canadá, especialmente en un momento de caída de los precios del petróleo y las materias primas, que había impactado negativamente en su economía, llevándola a una recesión técnica en el segundo trimestre de 2015. A pesar de ello, la economía canadiense mostró signos de recuperación, cerrando 2015 con un crecimiento del PIB real del 1,2%.
Ventajas Competitivas y Aspectos Innovadores del CETA
El CETA se erige como el primer acuerdo de libre comercio amplio y ambicioso firmado por la UE con un país industrializado del G8, sentando un precedente para futuros acuerdos con economías como las de Estados Unidos o Japón. Dada la existencia del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), el CETA complementa y establece un marco para el futuro acuerdo de comercio e inversiones entre la UE y EE.UU. (TTIP), dotándolo de una dimensión mediática y social considerable.
Las ventajas clave del CETA incluyen:
- Integración de las Provincias Canadienses: A diferencia de intentos anteriores, el CETA ha logrado integrar a las provincias canadienses, demostrando un fuerte compromiso por parte de Canadá y sus regiones.
- Amplitud y Profundidad del Acuerdo: El CETA va más allá de los aranceles, abordando obstáculos no arancelarios, servicios, inversiones, compras públicas, y normas de comercio y desarrollo sostenible.
- Sistema Innovador de Protección de Inversiones (ICS): Junto con el acuerdo con Vietnam, el CETA introduce un nuevo sistema de protección de inversiones, el Investment Court System (ICS), que reemplaza al tradicional mecanismo de solución de diferencias inversor-Estado (ISDS). Este sistema busca mayor transparencia y equidad.
Detalles del Acuerdo por Sector
Comercio de Bienes:
Se prevé la eliminación del 99% de los aranceles, la mayoría al entrar en vigor. Sin embargo, se mantienen aranceles para productos agrícolas sensibles y contingentes arancelarios para productos como lácteos y carne. La liberalización en productos industriales es total, y en productos de pesca se alcanzará una liberalización completa en un máximo de siete años. Para productos agrícolas, la liberalización abarca el 93% en Canadá y el 96% en la UE, con exclusiones para productos como carne de pavo y pollo, y huevos. Se espera un impulso significativo para la industria alimentaria de productos transformados.
Comercio de Servicios e Inversiones:
El CETA generará nuevas oportunidades de acceso a mercado en sectores clave, superando en muchos casos al TLCAN. La UE negocia por primera vez bajo un enfoque de "lista negativa", liberalizando por defecto todos los servicios no listados explícitamente. En cuanto a inversiones, se limitan las barreras al establecimiento, y Canadá se compromete a respetar la normativa europea y los principios de no discriminación.
Se incluyen compromisos en movilidad temporal de trabajadores (Modo 4), facilitando el desplazamiento de personal y la prestación de servicios. El acuerdo también promueve el reconocimiento mutuo de títulos profesionales y establece un marco para facilitar la prestación de servicios post-venta y el traslado de personal especializado.
Compras Públicas:
Las ofertas en este ámbito superan a las de la OMC. Canadá ofrece compromisos bilaterales de apertura a todos los niveles de gobierno, lo cual representa una excelente noticia para las empresas europeas y españolas que participan en licitaciones públicas.
Propiedad Intelectual e Indicaciones Geográficas:
El CETA mejora la protección de la propiedad intelectual en comparación con los acuerdos de la OMC. Es de vital importancia para la UE, ya que garantiza la protección de 145 denominaciones de origen de productos agrícolas de prestigio internacional (vinos, quesos, etc.) al comercializarse en Canadá.
Competencia, Facilitación del Comercio, Normas Sanitarias y Fitosanitarias, y Desarrollo Sostenible:
Estos ámbitos demuestran el compromiso de ambas partes en proteger los derechos laborales y sociales, y en asegurar que el comercio vaya acompañado de un desarrollo sostenible. La UE y Canadá han aceptado los certificados de conformidad mutuos en diversos sectores, lo que genera ahorros de tiempo y costes para los productores, especialmente para las pymes.
El Investment Court System (ICS): Una Novedad Sistémica
Una de las principales novedades del CETA es el nuevo sistema de protección de inversiones, el Investment Court System (ICS). Este sistema, propuesto por la UE tras asumir competencia en inversiones directas, amplía el derecho a regular de Canadá y la UE. Sustituye el tradicional mecanismo ISDS por un tribunal permanente e institucionalizado, con un procedimiento específico de selección de miembros y un novedoso sistema de apelación.
La intención de la UE es aplicar este nuevo sistema no solo a los conflictos cubiertos por el CETA, sino también a otros acuerdos en negociación, como el TTIP con EE.UU., Japón y México. Si bien la inclusión del ICS en el CETA representa una oportunidad significativa, la UE no anticipó completamente las consecuencias, especialmente en cuanto a la percepción pública. A pesar de los esfuerzos por reforzar el derecho a regular de los Estados y el mecanismo de apelación, los colectivos críticos con el TTIP no han sido plenamente tranquilizados.
La práctica habitual de la UE era concluir acuerdos bilaterales de protección de inversiones (BITs) con países no pertenecientes a la OCDE. Con Canadá, un país desarrollado miembro de la OCDE, se rompe este principio. A pesar de la negociación satisfactoria, no se ha logrado disipar las preocupaciones sobre la posible amenaza de litigios por parte de multinacionales.