La llegada de la primavera trae consigo días más largos, temperaturas agradables y una explosión de vida en la naturaleza. Sin embargo, también marca el inicio de una de las épocas más complicadas para millones de personas: la temporada de alergias. Este fenómeno causa un gran malestar en muchas personas cada año, tanto que influye en su modo de vida. Se estima que alrededor del 25 % de la población mundial sufre algún tipo de reacción alérgica, ya sea al polen, los ácaros del polvo, los hongos de la humedad, los pelos de animales y ciertos alimentos, los desencadenantes más habituales. Las alergias este año parecen haberse adelantado un poco. Con la llegada del mes de marzo, muchas personas se encuentran bajo el terrible asedio del polen y otros alérgenos, que hacen aparición en las primeras temporadas cálidas del año. Así, los estornudos y ojos rojos se hacen muy populares. Ante este problema, la inmunoterapia -es decir, los fármacos para combatir las alergias- es la mejor solución posible, aunque no es la única. Apostar por determinados alimentos en nuestra alimentación diaria puede ayudar a combatir los síntomas.

El Papel Fundamental de la Alimentación en el Control de Alergias
Aunque muchas veces se recurre a medicamentos para aliviar los síntomas, cada vez cobra más importancia el papel de la alimentación en la prevención y el control de las alergias. La alimentación puede ser una buena forma de mitigar los efectos de la alergia y poder hacer más llevaderos sus síntomas. La mayoría de las propuestas están enfocadas a combatir la inflamación, ya que muchos de los molestos síntomas de las alergias primaverales son debido a esta reacción corporal. Los patrones alimentarios no van a influir solamente en la aparición de la enfermedad alérgica, sino también en su desarrollo y gravedad. La evidencia sugiere que esta relación podría estar situada sobre todo en el desarrollo y la gravedad de la respuesta a la enfermedad alérgica. La inflamación, por tanto, sería una respuesta común del cuerpo durante la alergia, y la exposición a alérgenos aumenta los síntomas.
En este sentido, cuidar el sistema digestivo resulta fundamental, ya que en nuestra microbiota reside una parte crucial del sistema inmunológico. Una microbiota equilibrada y una dieta adecuada pueden marcar la diferencia en la intensidad y frecuencia de las reacciones alérgicas. Nuestra recomendación es que, si se quiere seguir una paleodieta, consultemos a un profesional (médico o nutricionista), que nos ayude a adaptarla a nuestro estado de salud y estilo de vida.
Nutrientes Clave para Combatir la Alergia
Seguir una alimentación rica en antioxidantes y ácidos grasos omega-3 puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar la respuesta del organismo frente a los alérgenos. Entre los nutrientes más beneficiosos destacan la vitamina C y el ácido fólico, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias y su capacidad para reforzar el sistema inmunológico. La vitamina C es la sustancia estrella para acabar con los efectos derivados de la alergia. Es el mejor momento para abusar y disfrutar del limón, bayas rojas, kiwi, espinacas, naranjas… ya que estos alimentos ayudan a incrementar las defensas y potenciar el sistema inmune. Además, la vitamina C ayuda al cuerpo a eliminar las toxinas que desencadenan los procesos alérgicos gracias a sus propiedades como antihistamínico y antialérgico natural.
En la lucha por acabar con los efectos de la alergia, algunos minerales tienen un papel muy importante. Por otro lado, el azufre es un mineral que tiene un alto poder antiinflamatorio, imprescindible para acabar con las inflamaciones derivadas de las alergias.
Alimentos Aliados Contra la Alergia
Manzanas
Uno de los alimentos más recomendados son las manzanas. Estas frutas contienen quercetina, un flavonoide que contribuye a estabilizar la liberación de histamina, reduciendo así las reacciones alérgicas. Además, su aporte en vitamina C y otros antioxidantes las convierte en un aliado esencial para la salud.
Cúrcuma y Jengibre
Las especias como la cúrcuma y el jengibre también desempeñan un papel importante. La cúrcuma, gracias a su compuesto activo, la curcumina, posee un potente efecto antiinflamatorio y antioxidante. El jengibre, por su parte, ayuda a mejorar la salud respiratoria, fortalece las defensas y favorece la digestión, lo que repercute directamente en el sistema inmunológico. Infusiones de jengibre, la cúrcuma y el té verde son grandes aliados: toma estas bebidas calientes a lo largo del día. Por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes son perfectas para hacerte sentir mejor.

Ajo y Cebolla
El ajo y la cebolla son otros alimentos clave, puesto que ambos son ricos en quercetina y compuestos sulfurados que actúan como antiinflamatorios naturales. Además, tienen propiedades mucolíticas y broncodilatadoras, lo que puede aliviar los síntomas respiratorios asociados a las alergias. Contienen propiedades antibióticas, antiinflamatorias y antioxidantes que fortalecen el sistema inmune y tienen efecto mucolítico y broncodilatador. Los investigadores han establecido enlaces entre los elevados aportes de ciertos antioxidantes que contiene el ajo con una disminución de la incidencia de este tipo de alergias. La cebolla contiene quercetina, un antioxidante que juega un papel fundamental en la alergia al polen, ya que su efecto antiinflamatorio incide directamente sobre las mucosas nasales.
Semillas de Lino y Chía
Las semillas de lino destacan por ser una de las principales fuentes vegetales de omega-3. Estos ácidos grasos esenciales ayudan a modular la respuesta inflamatoria del organismo. Asimismo, contienen selenio, un mineral que potencia la acción de los antioxidantes y contribuye a fortalecer el sistema inmunológico. Mis preferidas para esta época del año son las de lino y chía, ya que son una fuente enorme de Omega 3, además de ser alimentos protectores de las defensas y muy antiinflamatorios.
Té Verde
El té verde es otra opción interesante al contener galato de epigalocatequina, un compuesto que puede bloquear ciertos receptores implicados en la respuesta alérgica. A esto se suma su alto contenido en antioxidantes, que ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.
Verduras de Hoja Verde
Las verduras de hoja verde como las coles y las berzas también resultan muy beneficiosas. Son ricas en vitamina C y en glutamina, un aminoácido que ayuda a reparar la pared intestinal y favorece una correcta función digestiva, clave en la prevención de alergias. A nivel de alimentación, lo que conviene es potenciar una alimentación "limpia", sin tanto producto animal y muy abundante en vegetales, principalmente de color verde, porque son ricos en clorofila, una sustancia con gran capacidad para desintoxicar. Además, al hígado le encantan las hojas verdes amargas (rúcula, escarola, diente de león, canónigos, etcétera).
Ortiga
Por otro lado, la ortiga es conocida por su uso tradicional como remedio natural contra las alergias. Sus propiedades ayudan a reducir la inflamación de las vías respiratorias y a aliviar los síntomas de forma natural.
Pescado Azul
El pescado azul pequeño es, asimismo, un tipo de alimento que potenciaremos para generar un efecto antiinflamatorio, por su riqueza en omega 3. Aquí podríamos hablar de los alimentos con propiedades antiinflamatorias, donde se incluyen pescados grasos ricos en ácidos grasos omega-3, como el salmón y las sardinas.
Probióticos
Cuidar la microbiota se ha convertido en una obligación. Las investigaciones apuntan cada vez a que cuidar nuestras bacterias nos mantiene a salvo de casi todo. En el caso de las alergias primaverales, los probióticos como el yogur, el kéfir o el chucrut impactan muy positivamente en el sistema inmune. El consumo habitual de probióticos naturales favorecerá una buena flora intestinal y la mejora de nuestro sistema inmune.
Miel
La miel aporta calor, reconforta y ayuda a limpiar el organismo. Te recomiendo que incluyas una cucharadita de miel en una taza de agua caliente. ¡Lo notarás! Pero debes de tener cuidado para no convertir la miel en una toxina: cuando la miel hierve actúa como una toxina que tapona las vías de expulsión del organismo.
Alimentos a Evitar o Limitar Durante la Temporada de Alergias
Algunos alimentos están totalmente contraindicados para las personas que sufren alergias. El queso, huevos, chocolates, mostazas, alimentos fermentados… tienen altas cantidades de histaminas que lo único que harán será agravar más los efectos que la alergia causa en nuestro cuerpo. Las solanáceas liberan histamina, que ya de por sí se suman a las que tiene el propio organismo alérgico, creando una bomba de relojería y aumentando los síntomas. El alcohol, los procesados y los lácteos… inflaman y empeoran los síntomas de la alergia. También hay alimentos que se producen por fermentación como el vino, la cerveza, el queso, setas, los ahumados… Se ha comprobado que las levaduras y esporas de hongos que pueden causar alergias cruzadas con el polen. Mejor evitar.
Por otro lado, algunos alimentos que se descartan en la paleodieta, como las legumbres, tienen un valioso aporte nutricional. Reducir o eliminar el consumo de azúcares refinados y carbohidratos puede ser beneficioso, pero no aconsejamos eliminar completamente los cereales, ya que algunos como el arroz integral son también beneficiosos para la salud.
Estrategias Adicionales para el Bienestar Primaveral
Además de estos alimentos, no se deben olvidar otros como el brócoli y los cítricos. Es importante que a partir de ahora tomemos medidas para acabar con el malestar derivado de la alergia.
Cuidado del Hígado y Órganos Emuntorios
Nuestros órganos emuntorios -o de limpieza- son los grandes protagonistas en esta época del año. En primavera, se da una especie de “reset” en que el organismo aprovecha para depurarse de los residuos acumulados durante la estación anterior. El órgano que sin dudas merece un cuidado especial es el hígado, ya que es nuestro gran órgano transformador de tóxicos. Además del limón, la cúrcuma y las coles, el limón, la cúrcuma y las coles son alimentos que lo tonifican y lo ayudan a trabajar. Algunas plantas como el boldo, en forma de infusión, también son un gran apoyo hepático.
Reparación de la Mucosa Intestinal
Unos intestinos sanos son una condición absolutamente necesaria para tener un sistema inmunitario eficaz. Si nuestros intestinos se encuentran poco sanos, permeables, por allí podrán meterse sustancias que enciendan la alarma y hagan reaccionar nuestro sistema inmunitario. Además, justo pegado a nuestra mucosa intestinal se encuentra el tejido linfoide asociado al intestino, que es, de manera resumida, en donde tenemos el 80% de nuestras defensas. Existen alimentos muy interesantes para reparar nuestra mucosa intestinal, como por ejemplo, la cebolla, las alcaparras, las frutas cítricas, el cacao puro, el trigo sarraceno, pues son ricos en quercetina, una sustancia con gran capacidad recuperadora. También nos interesarán alimentos ricos en glutamina, como los huevos, las legumbres y algunos frutos secos. La glutamina es el aminoácido estrella para reparar la mucosa intestinal y por eso muchas veces se consume en forma de suplemento.
Otras Medidas Preventivas
- Lubricar la nariz: lubricar la membrana mucosa nasal con aceite o ghee es una buena idea para impedir que los alérgenos entren a las vías respiratorias, además de para aliviar la irritación y los estornudos. Moja el dedo meñique en el ghee y con cuidado introdúcelo en las fosas masajeando con suavidad el orificio nasal.
- Vahos: puedes usar eucalipto o jengibre para abrir las vías respiratorias y facilitar la expulsión de las mucosas.
- Deporte entre las 11 y las 18 h: son las mejores horas para practicar deporte. Durante las primeras horas de la mañana (5 a 10 h) y las últimas de la tarde y noche (19 a 24 h) son las que suelen registrar mayores acumulaciones de polen.
- Ayuno: los cambios de estación son el momento idóneo para empezar a hacer ayunos. Dejar periodos de tiempo sin comer fortalece el organismo, renueva las energías y nos prepara para la primavera.
- Beber más agua: tomar pequeños sorbos de agua caliente a lo largo del día es una forma muy efectiva de eliminar las toxinas del organismo y acelerar la respiración.
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Síndrome de Alergia Polen-Alimentos (PFAS)
El síndrome de alergia polen-alimentos (PFAS) es una alergia alimentaria tipo I en pacientes con alergia al polen. Se produce por reactividad cruzada de proteínas (alérgenos) homólogas (similares) presentes en polen y alimentos vegetales.
- La sensibilización a los alérgenos de pólenes depende de la región geográfica. En España y en el área mediterránea es frecuente la sensibilización a profilinas de pólenes de gramíneas y malezas (ej. artemisia). Otros alérgenos implicados son LTP (proteínas de transferencia de lípidos) de pólenes de árboles como el plátano de sombra y giberelinas de pólenes de cipreses.
- Los más frecuentes son frutas, verduras y frutos secos crudos, ya que las proteínas mayormente implicadas son las profilinas y PR-10, que son sensibles al calor y a los jugos gástricos. Por eso muchos pacientes toleran la versión cocida, enlatada de la fruta/verdura.
- Síntomas: Leves (la mayoría): picor o hinchazón en labios, lengua, paladar y garganta a los pocos minutos de comer el alimento crudo. Graves (muy poco frecuentes): Dificultad para respirar, vómitos, caída de la tensión y anafilaxia.
- Manejo: Evitar el alimento crudo responsable de los síntomas.
- Profilina/PR-10: Cocer la fruta/verdura. Preferir conservas, enlatados, compotas, frutos secos tostados.
- LTP: Pelar y lavar la fruta/verdura.
- Inmunoterapia: La vacunación con extractos de pólenes mejora la rinitis/asma.
- Aunque las manifestaciones suelen ser leves, el miedo a que aparezcan con comidas nuevas puede generar ansiedad, dificultad en las salidas sociales y complicaciones con dietas vegetarianas.
- Es importante enfatizar el carácter generalmente benigno y autolimitado de las reacciones.
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