Los programas nutricionales modernos para las gallinas ponedoras de nuevos híbridos se centran en maximizar la expresión genética para mantener una producción de huevos rentable hasta las 100 semanas de edad. Para lograr este objetivo, se han desarrollado diversos aditivos naturales y sintéticos, como probióticos, prebióticos, fitobióticos, ácidos orgánicos, péptidos bioactivos y la L-carnitina. Estos aditivos buscan potenciar la respuesta inmune, la capacidad antioxidante, la absorción de nutrientes y la respuesta productiva de las aves (Adedokun y Olojede 2019; Martínez et al. 2021a).
La L-carnitina es un compuesto iónico bipolar, soluble en agua, que se sintetiza endógenamente a partir de la lisina y metionina. Su función principal es facilitar el transporte de ácidos grasos de cadena larga a través de la membrana mitocondrial interna para su beta-oxidación, lo que resulta en una mayor producción de energía celular (ATP) y la eliminación de acumulaciones tóxicas de ácidos grasos en las mitocondrias (García-Flores et al. 2021; McCann et al. 2021). Aunque el hígado, los riñones y el cerebro pueden sintetizar L-carnitina, su absorción y utilización se intensifican en condiciones de alta producción y estrés (Koeth et al. 2019; Ringseis et al.).
El uso de la L-carnitina ha sido extensamente investigado en aves, demostrando efectos promotores de crecimiento no antibióticos, estimulación de la inmunidad, reducción del estrés oxidativo y mejora de la calidad del semen en reproductores (Ringseis et al. 2018; Xu et al. 2003 y Khan 2011). Específicamente en gallinas ponedoras, estudios han indicado que la L-carnitina puede mejorar la producción y la calidad interna del huevo, especialmente el albumen (Celik et al. 2004; Kita et al. 2005). Sin embargo, otros investigadores no han observado respuestas positivas al utilizar dosis de hasta 500 mg/kg de L-carnitina en diferentes dietas (Corduk y Sarica 2008; Daskiran et al. 2009).
Pocos estudios se han enfocado en la influencia de la L-carnitina en los nuevos híbridos de gallinas ponedoras, que presentan requerimientos nutricionales y una mayor persistencia en la intensidad de postura. Por ello, el objetivo de este estudio fue evaluar el efecto de la inclusión de L-carnitina en la productividad y calidad del huevo de gallinas ponedoras Hy-Line Brown® de 85 semanas de edad.
Materiales y Métodos
Ubicación Experimental
El estudio se llevó a cabo en el Centro de Investigación y Enseñanza Avícola de la Escuela Agrícola Panamericana, Zamorano, ubicado en el Valle del Yegüare, municipio de San Antonio de Oriente, departamento de Francisco Morazán, km 32 de la carretera Tegucigalpa a Danlí.
Animales, Diseño Experimental y Tratamientos
Se utilizaron 200 gallinas ponedoras de la línea genética Hy-Line Brown®, con 85 semanas de edad. Las aves fueron distribuidas aleatoriamente en dos tratamientos, cada uno con 20 repeticiones y cinco aves por repetición, durante un período experimental de 10 semanas. Los tratamientos dietéticos consistieron en una dieta control y una dieta con la inclusión de 24 mg/kg de L-carnitina, siguiendo las recomendaciones del fabricante (AVIGAN, Honduras). La composición de las dietas experimentales se detalla en la Tabla 1.

La premezcla de vitaminas y minerales incluida en las dietas aportaba:
- Vit. A: 1000 UI/kg
- Vit. D3: 2000 UI/kg
- Vit. E: 30 UI/kg
- Vit. K3: 2.0 mg/kg
- Vit. B1: 1.0 mg/kg
- Vit. B2: 6.0 mg/kg
- Vit. B6: 3.5 mg/kg
Condiciones Experimentales
Las gallinas se alojaron en un galpón comercial de 400 m², en jaulas de 61 × 36 cm, equipadas con ventiladores de techo y un sistema de iluminación artificial. El agua se proporcionó ad libitum en bebederos tipo tetina, y el consumo de alimento se restringió a 115 g/ave/día, suministrado en comederos lineales. Se mantuvieron 16 horas de luz por día y no se administró tratamiento veterinario durante el experimento. Se implementó una fase de alimentación pre-experimental de 7 días para asegurar la adaptación a las nuevas dietas (Abd El-Hack et al. 2015).
Comportamiento Productivo
El peso de los huevos se midió con una balanza técnica digital OHAUS® (Nueva Jersey, EE.UU.) con una precisión de ± 0.1 g. El consumo de alimento se determinó tres veces por semana mediante el método de oferta y rechazo (Martínez et al. 2021a). La intensidad de puesta se calculó como la producción total de huevos por semana por tratamiento, asumiendo un huevo por ave por día como el 100% de producción.
Calidad Externa e Interna del Huevo
En las semanas 90 y 95 del estudio, se recolectaron 30 huevos por tratamiento para analizar su calidad. Los huevos se trasladaron al laboratorio de calidad de huevo de la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano y se analizaron el mismo día. Se utilizó un analizador automático TSS EggQuality (York, Inglaterra) con el software Eggware v 4x. La resistencia a la ruptura de la cáscara se midió en el polo medio con un analizador de resistencia QC-SPA® (York, Inglaterra). El grosor de la cáscara (GC) se determinó con un tornillo micrómetro QC-SPA® (York, Inglaterra) con una precisión de ± 0.001 mm. La altura del albumen (AH) se midió con un analizador de altura QHC® (York, Inglaterra) con una precisión de ± 0.01 mm. El peso del huevo se utilizó para calcular la unidad Haugh (PH).
Análisis Estadístico
Los datos se analizaron mediante la prueba T de Student para muestras independientes. El color de la yema se determinó mediante la prueba no paramétrica U-Mann Whitney. Se consideraron diferencias significativas con un valor de P < 0.05. Los huevos sucios se cuantificaron mediante comparación de proporciones utilizando el programa COMPRAPRO 1.0® (Font et al. 2007).
Resultados y Discusión
Comportamiento Productivo
La inclusión de L-carnitina no afectó significativamente la intensidad de puesta, el consumo de alimento, la conversión masal ni el porcentaje de huevos sucios (P > 0.05). Sin embargo, el tratamiento con L-carnitina incrementó el peso del huevo en comparación con la dieta control (P < 0.05), representando un aumento del 3.68% (Tabla 2).

Este hallazgo concuerda con estudios previos en codornices ponedoras (Yalçin et al. 2005) y faisanes (Suchý et al. 2008), donde la L-carnitina también mejoró el peso del huevo sin afectar su producción. La explicación bioquímica para este incremento en el peso del huevo podría estar relacionada con la mayor beta-oxidación de ácidos grasos y la producción de ATP promovida por la L-carnitina, lo que optimiza el rendimiento energético celular (McCann et al. 2021; Rizk et al. 2019). Este efecto es particularmente relevante en aves de mayor edad (85-95 semanas), donde la producción de huevos tiende a disminuir y el peso del huevo a aumentar, influenciado por la reducción de hormonas sexuales y la correlación entre el peso corporal, el peso del oviducto y el peso del huevo (Hy-Line Brown 2020).
Por otro lado, estudios de Yalçin et al. (2006), Corduk et al. (2008) y Rezaei et al. (2008) no reportaron cambios significativos en el peso del huevo al usar L-carnitina en dietas para aves ponedoras. En cuanto a la producción de huevo, el uso dietético de L-carnitina no modificó este parámetro en el presente estudio (Tabla 2). Resultados similares fueron obtenidos por Corduk y Sarica (2008) al emplear hasta 500 mg/kg de L-carnitina. No obstante, Kazemi-Fard et al. (2015) informaron un incremento en la producción de huevo al usar 100 y 150 mg/kg de L-carnitina, atribuyendo este efecto a la mejora de la lipólisis y la protección hepática. Neuman et al. (2002) también observaron un aumento en la producción de energía mitocondrial y, consecuentemente, en la intensidad de postura con suplementación de L-carnitina.
Las condiciones experimentales óptimas, incluyendo la ausencia de estrés y la alta densidad de alojamiento controlada, podrían haber permitido a las aves expresar su máximo potencial productivo. En este sentido, la producción de huevo observada (75% vs 81.94%) superó las expectativas del manual de Hy-Line Brown (2020) para estas semanas. El consumo de alimento se mantuvo constante entre tratamientos (Tabla 2), lo cual es consistente con la falta de evidencia científica que sugiera que la L-carnitina promueva la ingesta de alimento. Investigaciones de Yalçin et al. (2005), Yalçın et al. (2006) y Rezaei et al. (2008) tampoco encontraron cambios en el consumo de alimento, ni Corduk y Sarica (2008) en la conversión masal al evaluar L-carnitina.
A pesar del incremento en el peso del huevo, la conversión masal no mostró diferencias significativas entre los tratamientos (Tabla 2). Sin embargo, Kazemi et al. (2015) sugirieron que una mayor productividad puede mejorar la masa del huevo.
Calidad Externa e Interna del Huevo
En la semana 90, la inclusión de L-carnitina no afectó la altura del albumen, la unidad Haugh, la resistencia a la ruptura de la cáscara ni el color de la yema (P > 0.05). Sin embargo, se observó un incremento significativo en el grosor de la cáscara del huevo en comparación con el grupo control (P < 0.05) (Tabla 3).

En la semana 95, la suplementación con L-carnitina no produjo cambios en ninguno de los indicadores de calidad externa e interna del huevo (Tabla 3). La dosis de 24 mg/kg de L-carnitina no pareció influir en la síntesis de proteína del albumen, afectando así la altura del mismo y la unidad Haugh (Tabla 3), indicadores importantes para evaluar la frescura y vida útil del huevo (Martínez et al. 2021b).
Resultados similares en calidad interna del huevo fueron reportados por Yalçın et al. (2006) y Daşkıran et al. (2009). No obstante, Rabie et al. (1997) y Kita et al. (2005) observaron mejoras en la calidad del albumen y la unidad Haugh con suplementación de L-carnitina, atribuyéndolo a un aumento en la tasa metabólica para la formación del huevo y a la estimulación de la secreción de ovomucina. Ghods-Alavi et al. (2017) también encontraron un aumento en la altura del albumen y la unidad Haugh con L-carnitina, posiblemente debido a una mejor relación albumen/yema y a la reducción de lípidos perjudiciales en la yema.
El incremento en el grosor de la cáscara a las 90 semanas de edad fue un hallazgo interesante (Tabla 3). Corduk y Sarica (2008) también reportaron mejoras en el grosor de la cáscara al usar 500 mg/kg de L-carnitina. Una posible explicación es que la L-carnitina, al tener propiedades antioxidantes, podría reducir el estrés oxidativo en el tracto gastrointestinal, mejorando la absorción de calcio y su incorporación en el útero para la formación de la cáscara (Abad et al. 2021). Sin embargo, la ausencia de este efecto en la semana 95 sugiere la necesidad de más investigación para confirmar esta hipótesis.
A pesar de los resultados en el grosor de la cáscara, la L-carnitina no influyó en la resistencia a la ruptura de la cáscara en ninguna de las semanas experimentales (Tabla 3). Estos hallazgos son consistentes con estudios de Martínez et al. (2021b), Yalçın et al. (2006), Parizadian et al. (2011) y Ghods-Alavi et al. (2017). Es importante destacar que los valores de resistencia a la ruptura de la cáscara en la semana 95 (4010.53 kgF/cm²) superaron los estipulados por la línea genética (3940 kgF/cm²), indicando que la calidad de la cáscara no se vio negativamente afectada por la dieta.
El uso de 24 mg/kg de L-carnitina no modificó la pigmentación de la yema en las condiciones experimentales estudiadas (Tabla 3). Se registró un contenido similar de maíz amarillo rico en zeaxantina en ambos grupos experimentales.
Mecanismo de acción de la L-carnitina
La L-carnitina es un ingrediente funcional con un papel crucial en el metabolismo energético, facilitando el transporte de ácidos grasos a las mitocondrias para la producción de energía. En condiciones de alto rendimiento físico, como el entrenamiento y la competición en palomas mensajeras, la necesidad de L-carnitina aumenta significativamente. Su administración puede prevenir la fatiga muscular y los calambres al neutralizar residuos de acetilo y actuar como amortiguador del ácido láctico, permitiendo mantener un alto rendimiento durante más tiempo. Aunque el cuerpo puede sintetizar L-carnitina, la ingesta dietética puede ser insuficiente, especialmente con dietas bajas en nutrientes o en periodos de estrés metabólico.