Existe una percepción generalizada, incluso dentro de México, de que este país ostenta los índices de obesidad más altos a nivel global. Esta idea se ve reforzada por declaraciones de figuras públicas y por la implementación de políticas como el impuesto a las bebidas azucaradas en 2014, diseñado para abordar el creciente problema de la obesidad. Sin embargo, es fundamental verificar la veracidad de estas afirmaciones.

El Índice de Masa Corporal (IMC) como Medida de Obesidad
Para determinar las tasas de obesidad a nivel mundial, se utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC), el cual se calcula a partir de la proporción de grasa corporal de una persona. Una persona se considera obesa si su IMC es superior a 30.
Estudio de la OCDE (2015)
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su estudio de 2015 que abarcó 35 países, calculó el IMC mediante estimaciones de altura y peso obtenidas de encuestas y datos medidos durante exámenes de salud. Los resultados revelaron que:
- Estados Unidos lidera la lista con un 38,2% de su población mayor de 15 años con obesidad.
- México ocupa el segundo lugar con un 32,4% de su población obesa.
- Nueva Zelanda se sitúa en tercer lugar con un 30,7% de obesidad.
En México, las tasas de obesidad son más elevadas entre las mujeres que entre los hombres, promediando un 19,5% según el reporte de la OCDE. Las proyecciones a largo plazo para esta nación, al igual que en otros países como Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Francia y España, sugieren un aumento de los niveles de obesidad hasta 2030.
Estudio de la OMS e Imperial College de Londres
Un estudio previo realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Imperial College de Londres, que analizó 200 países, arrojó resultados diferentes. Encontraron que la región con la tasa más alta de obesidad entre adultos era la Samoa Americana, seguida de otras islas del Pacífico Sur. En este estudio, México ocupaba el puesto 40 y Estados Unidos el 30.

Este estudio recopiló encuestas de ministerios de salud para estimar los niveles de obesidad. Sin embargo, aunque Samoa Americana y las Islas Cook presentan una mayor proporción de personas obesas, sus poblaciones pequeñas no representan una gran parte del número total de personas obesas a nivel mundial. En 2014, más de la mitad de la población con problemas de obesidad residía en 10 países, incluyendo México, Estados Unidos, China, Brasil y Alemania.
Obesidad Infantil: Una Preocupación Creciente
El número de niños y adolescentes obesos (de 5 a 19 años) ha experimentado un rápido crecimiento en las últimas cuatro décadas, según la OMS. La isla de Nauru presenta la tasa más alta de niños obesos, con un aumento del 16,4% al 33,4% entre 1975 y 2016. En México, aproximadamente el 13% de los niños son obesos y el 35% tienen sobrepeso.
Fuera de las islas polinesias y de Micronesia, los países con las tasas más elevadas de niños y adolescentes con sobrepeso incluyen a Estados Unidos, Kuwait y Egipto. Por otro lado, China ha registrado algunos de los mayores incrementos en el número de niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad.

Tendencias Globales y Datos Relevantes
Desde hace casi 50 años, la población mundial ha visto un aumento constante en los niveles de adultos con sobrepeso u obesidad. Un mapa interactivo realizado por científicos y estadistas de la Universidad de Oxford, utilizando datos de 195 países, evidencia una enorme brecha en las tasas de obesidad.
Estas cifras, compiladas por la NCD Risk Factor Collaboration, registraron tendencias mundiales entre 1975 y 2016, basándose en el Índice de Masa Corporal (IMC). Se considera sobrepeso un IMC igual o superior a 25, y obesidad un IMC de 30 o más. Un IMC "saludable" se sitúa entre 18,5 y 24,9.
Prevalencia Global y Regional
En 2022, una de cada ocho personas en el mundo era obesa. Desde 1990, la obesidad se ha duplicado con creces entre los adultos y cuadruplicado entre los adolescentes a nivel mundial. En 2022, el 43% de los adultos (18 años o más) tenían sobrepeso, y el 16% eran obesos.
La prevalencia del sobrepeso varía regionalmente, desde el 31% en las regiones de la OMS del Sudeste Asiático y África hasta el 67% en la Región de las Américas. En 2022, más de 390 millones de niños y adolescentes de 5 a 19 años tenían sobrepeso, de los cuales 160 millones eran obesos.
Cómo la obesidad se convirtió en una epidemia en América Latina
Casos Destacados por País
El estudio de la Universidad de Oxford señala que los países con el mayor porcentaje de personas obesas se concentran en naciones del océano Pacífico. La isla de Nauru lidera esta lista, con casi 9 de cada 10 personas con sobrepeso. Le siguen Palau (85,1%), las Islas Cook (84,7%), las Islas Marshall (83,5%) y Tuvalu (81,9%).
En Europa, la Unión Europea presenta datos preocupantes. Aproximadamente uno de cada seis europeos mayores de 18 años sufre obesidad (15,9%). Un 35,7% presenta exceso de peso. Países como Malta (62,5%), Islandia (62,0%) y Letonia (60,4%) superan el 60% de población con sobrepeso. En contraste, países como Italia (41,9%), Suiza (45,6%) y Francia (46,4%) registran porcentajes menores, aunque aún significativos.
En cuanto a América Latina, el estudio de la OCDE posiciona a México en segundo lugar mundial con un 32,4% de obesidad. En el caso de Chile, datos de 2021 indican que el 63,10% de su población adulta tiene sobrepeso u obesidad, situándose solo por detrás de Venezuela (63,4%) en Sudamérica, y en la posición 34 a nivel mundial.
Ranking de los 10 Países con Mayor Obesidad (según una fuente citada)
Aunque las metodologías y los años de los estudios pueden variar, una fuente presenta el siguiente ranking:
- Estados Unidos: ~35% de población obesa.
- México: ~34% de población obesa.
- Nueva Zelanda: ~28% de población obesa.
- Australia: ~27% de población obesa.
- Reino Unido: ~25% de población obesa.
- Canadá: ~24% de población obesa.
- Irlanda: ~23% de población obesa adulta.
- Luxemburgo: ~23% de población obesa (mayores de 15 años).
- Chile: ~22% de población con sobrepeso o obesidad.
- Hungría: ~19,5% de población adulta obesa.
Factores Contribuyentes a la Obesidad
La obesidad es un fenómeno multifactorial influenciado por una compleja interacción de factores genéticos, neurobiológicos, conductuales, ambientales y socioeconómicos. La OMS la define como una enfermedad crónica con probabilidad de recaídas, derivada de interacciones complejas.
Entornos Obesogénicos y Cambios en el Estilo de Vida
Las últimas décadas han sido testigos de un aumento global de la obesidad, impulsado por la mejora de la seguridad alimentaria, el desarrollo socioeconómico y los cambios en la alimentación, la actividad física y las conductas sociales. Estos factores han creado entornos cada vez más obesogénicos.
- Patrones Alimentarios:
- La eliminación de la cena y la prolongación de las horas entre comidas pueden llevar a la resistencia a la insulina, diabetes, hipertensión y aumento del colesterol.
- La falta de tiempo para preparar alimentos y comer tranquilamente.
- El consumo creciente de comida "chatarra" a domicilio.
- Dietas restrictivas que pueden generar un efecto rebote y desmotivación.
- Bajo consumo de frutas y verduras a pesar de su disponibilidad.
- Sedentarismo y Falta de Actividad Física: La disminución del tiempo dedicado a la actividad física es un factor clave.
- Factores Psicosociales: El estrés, la falta de empatía en las dietas y los problemas emocionales relacionados con la imagen corporal.
- Factores Genéticos: Investigaciones recientes han identificado variantes genéticas (en los genes BSN y APBA1) que pueden aumentar significativamente el riesgo de obesidad severa y enfermedades asociadas como el hígado graso no alcohólico y la diabetes tipo 2.

Consecuencias de la Obesidad
La obesidad no solo afecta la calidad de vida, sino que también está estrechamente relacionada con diversas enfermedades no transmisibles (ENT) que pueden ser mortales o crónicas. Se estima que un IMC superior al óptimo provocó 3,7 millones de muertes en 2021 por:
- Enfermedades cardiovasculares
- Diabetes
- Cáncer
- Trastornos neurológicos
- Enfermedades respiratorias crónicas
- Trastornos digestivos
El sobrepeso en la infancia y adolescencia incrementa el riesgo de desarrollar ENT de manera precoz, afecta el rendimiento escolar, la calidad de vida y puede conllevar estigmatización y discriminación. Además, las consecuencias económicas son significativas, con proyecciones de costos globales de hasta 18 billones de dólares para 2060 si no se toman medidas.
Prevención y Manejo de la Obesidad
La obesidad y sus ENT asociadas son, en gran medida, prevenibles y manejables. La OMS enfatiza que la obesidad es una responsabilidad social más que individual, y las soluciones requieren un enfoque multisectorial.
Medidas Individuales y de Salud Pública
- A nivel individual:
- Controlar el aumento de peso durante el embarazo.
- Promover la lactancia materna exclusiva.
- Fomentar hábitos saludables en niños y adultos (alimentación, actividad física, sueño).
- Limitar el tiempo de pantalla y el consumo de bebidas azucaradas y alimentos procesados.
- Practicar actividad física regularmente.
- Adoptar una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
- A nivel de sistemas de salud:
- Evaluar el peso y la estatura de los pacientes.
- Brindar asesoramiento sobre alimentación y estilos de vida saludables.
- Ofrecer tratamiento para la obesidad, incluyendo opciones terapéuticas y quirúrgicas.
- Vigilar otros factores de riesgo de ENT y comorbilidades.
- Políticas y Entornos Propicios:
- Crear entornos alimentarios saludables, haciendo que los alimentos sanos sean accesibles y asequibles.
- Implementar medidas fiscales y normativas (ej. etiquetado de alimentos).
- La industria alimentaria debe reducir grasas, azúcar y sal en productos procesados, y restringir la comercialización de alimentos no saludables dirigidos a niños.
La OMS ha establecido metas mundiales para detener el aumento de la obesidad y ha desarrollado el Plan de Aceleración para Poner Fin a la Obesidad, promoviendo herramientas para transformar políticas y sistemas de salud, incluyendo el uso de análogos del péptido glucagonoide de tipo 1 (GLP-1) para el tratamiento farmacológico en adultos.