La obesidad se ha convertido en una preocupación de salud pública a nivel mundial, afectando a personas de todas las edades. En 2022, una de cada ocho personas en el mundo padecía obesidad, lo que representa un aumento significativo desde 1990, cuando la cifra era considerablemente menor.

Panorama General de la Obesidad
La obesidad es una afección crónica caracterizada por una acumulación excesiva de grasa corporal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como una enfermedad crónica con probabilidad de recaídas, resultado de interacciones complejas entre factores genéticos, neurobiológicos, conductuales, ambientales y socioeconómicos.
En las últimas décadas, la obesidad ha experimentado un notable aumento a nivel global. Este incremento se atribuye a diversos factores, incluyendo la mejora en la seguridad alimentaria, el desarrollo socioeconómico, y los cambios en los hábitos alimentarios, la actividad física y las conductas sociales impulsados por la globalización y los sistemas alimentarios industrializados. Estos elementos han contribuido a la creación de entornos cada vez más obesogénicos, exacerbando una crisis de salud pública mundial.
El diagnóstico del sobrepeso y la obesidad se basa principalmente en el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC), obtenido a partir de la relación entre el peso (en kg) y la estatura al cuadrado (en m²). Si bien el IMC es un marcador indirecto de la grasa corporal, otras mediciones como el perímetro de la cintura también son útiles para diagnosticar la obesidad.

Definiciones de Sobrepeso y Obesidad
Las categorías para definir el sobrepeso y la obesidad varían según la edad y el género. La OMS establece las siguientes definiciones:
Población Adulta (18 años o más)
- Sobrepeso: IMC igual o superior a 25.
- Obesidad: IMC igual o superior a 30.
Población Infantil
En el caso de los niños, la definición de sobrepeso y obesidad debe tener en cuenta la edad y utilizar referencias de crecimiento específicas:
Niños y Adolescentes de 5 a 19 años
- Sobrepeso: IMC para la edad superior a una desviación típica por encima de la mediana de la referencia de crecimiento de la OMS.
- Obesidad: IMC para la edad superior a dos desviaciones típicas por encima de la mediana de la referencia de crecimiento de la OMS.
Niños menores de 5 años
- Sobrepeso: Peso para la estatura superior a dos desviaciones típicas por encima de la mediana de los patrones de crecimiento infantil de la OMS.
- Obesidad: Peso para la estatura superior a tres desviaciones típicas por encima de la mediana de los patrones de crecimiento infantil de la OMS.
Prevalencia del Sobrepeso y la Obesidad
Las cifras de sobrepeso y obesidad son alarmantes a nivel mundial. En 2022, se estima que 2.500 millones de adultos (18 años o más) tenían sobrepeso, de los cuales más de 890 millones eran obesos. Esto representa un aumento significativo respecto a 1990, cuando solo el 25% de los adultos tenía sobrepeso.
La prevalencia del sobrepeso varía geográficamente, siendo más alta en la Región de las Américas (67%) y menor en las Regiones de Asia Sudoriental y África (31%). A nivel mundial, la prevalencia de la obesidad en adultos se duplicó con creces entre 1990 y 2022, alcanzando aproximadamente el 16%.
En cuanto a la población infantil, en 2024 se estimaba que 35 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso. El sobrepeso, que antes se consideraba un problema de países de altos ingresos, está en aumento en países de ingresos bajos y medianos. En África, el número de niños menores de 5 años con sobrepeso ha aumentado casi un 12,1% desde el año 2000. Asia concentra casi la mitad de los niños menores de 5 años con sobrepeso u obesidad.
La prevalencia del sobrepeso, incluida la obesidad, entre los niños y adolescentes de 5 a 19 años ha aumentado drásticamente, pasando del 8% en 1990 al 20% en 2022. En 2022, el 19% de las niñas y el 21% de los niños en este grupo de edad tenían sobrepeso. La cifra de obesidad en este grupo también ha crecido considerablemente, pasando de 31 millones de jóvenes en 1990 a 160 millones en 2022.

Causas del Sobrepeso y la Obesidad
La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad reside en un desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico. Sin embargo, la obesidad es una enfermedad multifactorial, influenciada por factores ambientales, psicosociales y genéticos.
Los principales factores ambientales que contribuyen a la prevalencia de la obesidad incluyen:
- Limitaciones en el acceso a alimentos saludables, producidos de forma sostenible y a precios asequibles.
- Escasez de espacios adecuados para la actividad física.
- Ausencia de entornos jurídicos y regulatorios apropiados.
- Una respuesta ineficaz del sistema de salud para identificar el aumento excesivo de peso y los depósitos de grasa en etapas tempranas.
En un subgrupo de pacientes, se pueden identificar factores etiológicos individuales como el uso de ciertos medicamentos, enfermedades específicas, sedentarismo o síndromes genéticos.
Sobrepeso y obesidad
Consecuencias Comunes para la Salud
Los riesgos para la salud asociados al sobrepeso y la obesidad están cada vez más documentados. Un IMC superior al óptimo provocó 3,7 millones de muertes en 2021, principalmente por enfermedades no transmisibles (ENT) como enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, trastornos neurológicos, enfermedades respiratorias crónicas y trastornos digestivos.
El sobrepeso y la obesidad en la infancia y adolescencia no solo aumentan el riesgo de padecer ENT de forma precoz, sino que también tienen consecuencias psicosociales adversas, afectando el rendimiento escolar, la calidad de vida y exponiendo a los jóvenes a estigmatización, discriminación e intimidación. Los niños con obesidad tienen una alta probabilidad de presentar obesidad en la edad adulta y un mayor riesgo de sufrir ENT.
Las consecuencias económicas de la epidemia de obesidad son igualmente significativas. Se estima que, de no tomarse medidas, los costos mundiales relacionados con el sobrepeso y la obesidad alcanzarán los 3 billones de dólares anuales para 2030 y superarán los 18 billones de dólares para 2060.
Afrontar la Doble Carga de la Malnutrición
Muchos países de ingresos bajos y medianos enfrentan la doble carga de la malnutrición, lidiando simultáneamente con problemas de enfermedades infecciosas, desnutrición y un rápido aumento de los factores de riesgo de ENT como la obesidad y el sobrepeso.
La coexistencia de desnutrición y obesidad es frecuente en un mismo país, comunidad o incluso hogar. Los niños en estos países son particularmente vulnerables a una nutrición deficiente durante la gestación y los primeros años de vida. Al mismo tiempo, están expuestos a alimentos procesados, altos en grasas, azúcares y sal, con bajo contenido de micronutrientes y a menudo de menor costo. Estos hábitos alimenticios, combinados con niveles más bajos de actividad física, conducen a un aumento drástico de la obesidad infantil, mientras que los problemas de desnutrición persisten.
Prevención y Manejo
El sobrepeso, la obesidad y las ENT asociadas son en gran medida prevenibles y manejables. Las estrategias efectivas requieren un enfoque multifacético a nivel individual, de proveedores de atención médica y de políticas públicas.
Intervenciones a Nivel Individual
Las personas pueden reducir el riesgo mediante intervenciones preventivas en cada etapa de la vida:
- Garantizar un aumento de peso adecuado durante el embarazo.
- Fomentar la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y continuar hasta los 24 meses o más.
- Promover comportamientos saludables en niños, como alimentación equilibrada, actividad física regular, limitación de conductas sedentarias y asegurar un sueño adecuado.
- Limitar el tiempo de pantalla.
- Reducir el consumo de bebidas azucaradas y alimentos altos en calorías, y promover hábitos alimentarios saludables.
- Adoptar un estilo de vida saludable que incluya alimentación equilibrada, actividad física regular, sueño de calidad, evitar el tabaco y el alcohol, y autorregulación emocional.
- Limitar la ingesta calórica de grasas saturadas y azúcares, y aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.
- Realizar actividad física de forma regular.
Rol de los Proveedores de Atención de Salud
Los profesionales de la salud deben:
- Evaluar el peso y la estatura de los pacientes.
- Brindar asesoramiento sobre alimentación y estilos de vida saludables.
- Ofrecer orientación sobre el tratamiento de la obesidad, incluyendo recomendaciones dietéticas, de actividad física y, cuando sea apropiado, medidas terapéuticas y quirúrgicas.
- Vigilar otros factores de riesgo de ENT (glucosa, lípidos, presión arterial) y evaluar la presencia de comorbilidades, incluidas las mentales.
Responsabilidad Social y Entornos Propicios
Los patrones de alimentación y actividad física están fuertemente influenciados por condiciones sociales y ambientales. La obesidad es, en gran medida, una responsabilidad social. Las soluciones deben centrarse en crear entornos y comunidades que faciliten la adopción de comportamientos saludables, haciendo que la alimentación saludable y la actividad física regular sean accesibles, disponibles y asequibles.
Medidas Multisectoriales
Detener el aumento de la obesidad exige acciones multisectoriales que aborden:
- La fabricación, comercialización y fijación de precios de los alimentos.
- Los determinantes de la salud en sentido amplio, como la reducción de la pobreza y la planificación urbana.
- Medidas estructurales, fiscales y normativas para crear entornos alimentarios saludables.
- Respuestas del sector de la salud para prevenir, tratar y controlar la enfermedad, integradas en la atención primaria de salud.
Papel de la Industria Alimentaria
La industria alimentaria puede contribuir mediante:
- Reducción del contenido de grasas, azúcares y sal en alimentos procesados.
- Garantizar la disponibilidad y asequibilidad de opciones saludables y nutritivas.
- Restricción de la comercialización de alimentos poco saludables, especialmente dirigidos a niños y adolescentes.
- Promoción de la disponibilidad de alimentos saludables y la actividad física en el lugar de trabajo.

Respuesta de la OMS
La OMS ha reconocido la urgencia de abordar la crisis mundial de la obesidad. Los Estados Miembros han establecido metas mundiales de nutrición y de ENT para detener el aumento de la diabetes y la obesidad.
En 2022, la 75.ª Asamblea Mundial de la Salud adoptó recomendaciones para la prevención y gestión de la obesidad y respaldó el Plan de Aceleración de la OMS para Poner Fin a la Obesidad. Este plan busca transformar el entorno político y generar impulso para un cambio sostenible.
En diciembre de 2025, la OMS publicó directrices sobre el uso de análogos del péptido glucagonoide de tipo 1 (GLP-1) para el tratamiento de la obesidad en adultos, subrayando la importancia de integrar el tratamiento farmacológico en programas integrales de atención a la obesidad crónica y reconociendo la obesidad como una enfermedad compleja y crónica.