Ejercicio Físico en Pacientes Oncológicos: Recuperación de Masa Muscular y Mejora de la Calidad de Vida

Superar un cáncer no termina con el fin del tratamiento médico. El cuerpo y la mente pasan por un proceso largo de recuperación, y muchas veces el cansancio, la pérdida de masa muscular, el dolor o la falta de movilidad limitan la calidad de vida. Durante mucho tiempo se pensaba que lo mejor era el reposo. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra la importancia fundamental del ejercicio físico, incluso durante el tratamiento oncológico.

El ejercicio terapéutico oncológico es un enfoque personalizado, progresivo y supervisado por fisioterapeutas especializados. Todo se adapta al momento vital del paciente, sus tratamientos y su nivel de energía. Algunas personas comienzan mientras están recibiendo quimioterapia, otras lo hacen meses después. No hay un momento incorrecto para empezar; el objetivo no es competir, sino acompañar procesos reales con respeto, cuidado y ciencia.

infografía sobre los beneficios del ejercicio en pacientes oncológicos

Recomendaciones Internacionales y Beneficios Generales del Ejercicio

Organizaciones internacionales como la American College of Sports Medicine, la ESMO o la SEOM recomiendan el ejercicio supervisado como parte integral del tratamiento oncológico, incluso durante fases activas de la enfermedad. Hacer ejercicio regularmente tiene múltiples beneficios para las personas con cáncer, aumentando su calidad de vida y ayudando a mitigar algunos efectos secundarios de los tratamientos.

Añadido a esto, el ejercicio puede mejorar la evolución de ciertas enfermedades crónicas e incluso favorecer su prevención. Los efectos positivos del deporte en la salud física y psicológica lo convierten en un hábito fundamental para un estilo de vida sano. El doctor señala que "en general, la actividad física es buenísima, y hay que promoverla tanto como la dieta mediterránea".

Entre sus beneficios se destacan el retraso de la aparición de enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson, así como la mejora de las capacidades cognitivas y del aparato locomotor (músculos, huesos y articulaciones). Sin embargo, es importante que la intensidad del ejercicio sea la adecuada para el estado físico de la persona.

Tipos de Ejercicio y su Impacto Específico

Ejercicio Cardiovascular

Los ejercicios para mejorar la capacidad cardiovascular son importantes para evitar la fatiga asociada a los tratamientos oncológicos. Estos ejercicios de cardio deben ser de intensidad moderada, idealmente por encima del 70% de la frecuencia cardíaca máxima. No obstante, la intensidad debe suavizarse si la persona acaba de pasar por una cirugía.

Los ejercicios cardiovasculares recomendados incluyen caminar, correr, montar en bicicleta, practicar bicicleta elíptica o practicar remo.

imagen de una persona caminando en un parque

Ejercicio de Fuerza para Ganar Masa Muscular

La pérdida de masa muscular, o sarcopenia, es un efecto secundario habitual y significativo durante los tratamientos oncológicos. La calidad de vida de las personas con cáncer se ve afectada por esta disminución, y el encamamiento y la vida sedentaria asociadas a la fatiga contribuyen a ella. Afortunadamente, el entrenamiento de fuerza ayuda a trabajar los músculos y, por tanto, a prevenir o combatir la sarcopenia.

Con el objetivo de aumentar la masa muscular, se recomiendan ejercicios de fuerza de intensidad moderada-alta que impliquen a todo el cuerpo. Es importante cuidar la postura durante la práctica de estos ejercicios, manteniendo las rodillas semiflexionadas y sin forzar las lumbares. También es fundamental controlar la respiración, expulsando el aire al hacer el esfuerzo.

Una rutina para ganar masa muscular debe incluir ejercicios de equilibrio e isometría, que generan tensión muscular sin movimiento. Para recuperar masa muscular se aconsejan también ejercicios de fuerza con el propio peso (como zancadas) o con resistencias bajas (como gomas).

El beneficio del ejercicio de fuerza se basa en que la contracción muscular genera sustancias en la sangre que activan las células del sistema inmune con acción antitumoral directa. La sarcopenia o pérdida de masa muscular empeora la calidad de vida de forma significativa. El ejercicio de fuerza, ya sea con el peso corporal, pesas, máquinas o bandas elásticas, contribuye a mantener y mejorar la masa y la fuerza muscular mediante mecanismos como la regeneración de fibras musculares, la disminución de su degradación, la mejora de la función muscular y neuromuscular, y la reducción de la inflamación sistémica.

Rutina de ejercicios adaptados a pacientes con cáncer

Consideraciones Clave para la Práctica de Ejercicio

Adaptación y Supervisión Individualizada

Es muy importante insistir en que estos ejercicios deben estar adaptados a cada paciente oncológico. Lo ideal es que estén supervisados por un especialista que tenga en cuenta el momento en el que se encuentra cada persona, así como otras enfermedades o secuelas de tratamientos médicos o quirúrgicos.

La personalización de la dosis de ejercicio es crucial, tanto en el número de sesiones y repeticiones como en la relación entre carga, peso y resistencia. Se debe realizar una valoración continuada de la tolerancia al ejercicio a través de la sensación de esfuerzo, fatiga y recuperación.

Calentamiento y Estiramientos

Antes de practicar ejercicio es imprescindible realizar un buen calentamiento. Esto prepara el cuerpo y aumenta la cantidad de sangre que llega a las articulaciones, tejidos blandos y músculos, siendo clave para evitar lesiones. Al terminar los ejercicios, se deben realizar estiramientos estáticos para relajar la musculatura.

Impacto del Ejercicio en Diferentes Tipos de Cáncer

Los efectos positivos del deporte en pacientes con cáncer no han pasado desapercibidos. El cáncer de mama es uno de los primeros tumores en los que se demostraron mejoras en la supervivencia gracias a la realización de ejercicio de fuerza junto con aeróbico. Ya existe evidencia de una menor mortalidad también en los cánceres de colon y próstata, así como una disminución por cualquier causa (principalmente de origen cardiovascular) en el cáncer de endometrio, ovario y pulmón. En la mayoría de estos tumores, el ejercicio tiene un efecto positivo sobre la calidad de vida de los pacientes, especialmente con la mejoría de su función muscular.

La práctica de ejercicio ha demostrado ser una excelente herramienta contra el cáncer: antes del diagnóstico, disminuye el riesgo de padecerlo (en deportistas de élite llega a un 40%); durante el tratamiento, mejora la calidad de vida y reduce la toxicidad de las terapias; y después del tratamiento, mejora la supervivencia, especialmente en cáncer de mama.

gráfico comparativo de supervivencia con y sin ejercicio en pacientes oncológicos

Recomendaciones de Frecuencia y Duración

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 150 minutos a la semana de actividad física moderada o 75 minutos de actividad intensa. Sin embargo, muchos expertos creen que estas recomendaciones son insuficientes, tanto en la población general como para los pacientes oncológicos. Cuanto más, siempre que sea tolerado y asimilado por el paciente.

En cuanto al ejercicio de fuerza, se recomienda a las personas con cáncer dedicar como mínimo 2 o 3 días a la semana, alternándolos. Las sesiones deben incluir de seis a ocho tipos distintos de ejercicio para los principales grupos musculares, con tres series de entre 8 y 12 repeticiones.

Lo ideal es combinar ejercicio aeróbico y de fuerza, y no dejar más de dos días de inactividad. En general, se aconseja como base el ejercicio aeróbico cardiovascular sano, por ejemplo, andar, nadar o trotar durante media hora o 40 minutos a un ritmo que permita seguir hablando. No interesa llegar al límite máximo del ejercicio, ya que no es bueno.

Nutrición y Descanso: Pilares Complementarios

La alimentación será esencial para ayudar a que el ejercicio realmente contribuya a la recuperación muscular. El paciente deberá seguir un plan nutricional planificado con un superávit calórico y suficiente proteína. El superávit calórico debería ser de alrededor de 500 kcal/día, es decir, ingerir 500 kcal más de las que se gastan. Los batidos de proteína pueden ser útiles si con la dieta no se alcanzan los requerimientos de este macronutriente.

Es fundamental una alimentación saludable y suficiente, evitando alimentos ultraprocesados, ricos en grasas saturadas y trans, harinas, azúcares y aceites refinados, y eligiendo alimentos de calidad como frutas, verduras, carne, pescado, huevos, legumbres y cereales integrales.

El sueño de calidad es fundamental para el reposo muscular. Se debe evitar la baja disponibilidad energética, es decir, no tener suficiente energía para el mantenimiento y reparación celular, el sistema inmune y otras funciones fisiológicas.

Beneficios Adicionales del Ejercicio Físico

El ejercicio físico puede ser un aliado en el alivio y la prevención de la migraña. Favorece el control de la tensión arterial, lo que supone una ayuda adicional al tratamiento médico para la hipertensión y la salud cardiovascular. Los estiramientos específicos y ciertos deportes son herramientas para combatir el dolor de espalda.

Cuando entrenamos, logramos estimular hormonas conocidas como "de la felicidad", lo que ayuda a combatir la ansiedad y la depresión. Existen estudios sobre los efectos del deporte en la población infantil con TDAH.

Además, una creencia errónea muy extendida es que las personas con asma no pueden realizar deporte. Sin embargo, el entrenamiento físico adaptado puede influir de forma muy positiva en pacientes con fibromialgia, a pesar del dolor generalizado que caracteriza esta enfermedad.

El entrenamiento de fuerza también contribuye a mejorar los niveles de consumo de oxígeno y reducir los efectos de riesgo de la cardiotoxicidad, una disfunción que puede dañar el músculo del corazón. Aumenta el metabolismo basal en reposo, lo que ayuda a controlar el peso corporal. Fortalece el corazón, reduciendo la presión arterial y el esfuerzo para bombear sangre.

Mejora la capacidad funcional, la autonomía y la confianza. Reduce el dolor articular y mantiene firmes sus estructuras, actuando como agente reparador de los músculos alrededor de las articulaciones. Un buen entrenamiento, controlado, puede mitigar dolores articulares producidos por terapias y sesiones hormonales.

En resumen, el ejercicio físico desempeña un papel crucial en la recuperación de la masa muscular en pacientes oncológicos, mejorando su calidad de vida, su respuesta al tratamiento y, en última instancia, su pronóstico de supervivencia.

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