El uso de la tecnología ha repercutido en una vida sedentaria, marcada por una considerable falta de actividad física. En Costa Rica, los datos no difieren en gran medida, ya que para 2018 el país fue catalogado como el quinto en Latinoamérica con el mayor porcentaje de adultos obesos. La urbanización, por su parte, trae consigo un aumento en el acceso y consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, además de generar un incremento en el uso del transporte, lo que desencadena en una menor oportunidad de realizar actividad física.
La obesidad trae consigo afectaciones significativas en el corazón, diabetes, colesterol y triglicéridos, entre otras. La salud se define como un estado de buena adaptación, crecimiento y desarrollo; la enfermedad, en cambio, supone la pérdida de esa adaptación o una crisis del organismo humano en su intento por mantener un equilibrio adaptativo. El desarrollo de la promoción de la salud es un eslabón de vital importancia en la construcción de un mundo humano y saludable, implicando la potenciación de estilos de vida saludables y la reducción de aquellos precursores de la enfermedad.

Enfermedades No Transmisibles: Una Preocupación Global
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades no transmisibles (ENT) representan el 71% del número total de defunciones anuales, sumando aproximadamente 41 millones de decesos en 2018, cifra que aumentó en 2020 a un 85% de las defunciones mundiales en aquellos países con menores recursos económicos. El tema de esta revisión es de vital importancia, ya que las ENT afectan en gran medida a personas menores de 60 años. La OMS concluye que la eliminación de los riesgos más importantes permitiría prevenir la mayoría de las ENT, entre ellas, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, el 40% del cáncer, diabetes tipo 2, sobrepeso y obesidad.
Estrategias de Prevención y Promoción de la Salud
Tradicionalmente, los programas de prevención de enfermedades crónicas han sido implementados por instituciones sanitarias o gubernamentales. Un ejemplo cercano es el Programa THAO, un programa de alimentación saludable y prevención de la obesidad que involucró a tres comunidades autónomas en España (Andalucía, Comunidad de Madrid y Cataluña). Este plan promueve cambios en los estilos de vida de niños y familias a través de la formación en centros educativos, la organización de eventos deportivos y talleres gastronómicos saludables. El programa THAO es una muestra de las numerosas herramientas disponibles para lograr cambios relevantes en el comportamiento infantil y familiar.

Al margen de las iniciativas institucionales, la actitud y el comportamiento de la familia ante el padecimiento crónico de uno de sus miembros es decisivo para el logro del bienestar y la calidad de vida del enfermo. Otros estudios han evaluado intenciones y conductas de actividad física y dietética, así como la percepción del riesgo de enfermedades.
Factores que Contribuyen a la Obesidad Infantil
La oferta global de productos de bajo coste y ricos en calorías ha aumentado en las últimas cuatro décadas, contribuyendo al incremento de la obesidad. En Estados Unidos, la prevalencia es del 35% en adultos y el 17% en niños. En comunidades de bajos ingresos, los productos frescos a menudo tienen un precio excesivo o son de mala calidad. Estudios han intentado relacionar la tasa de obesidad infantil con la visita asidua a tiendas de barrio o comestibles. Programas como "B’More Healthy Communities for Kids" han buscado influir en la alimentación infantil a través de políticas locales y campañas de promoción de comida saludable con descuentos e información.
Hábitos Alimentarios y Falta de Actividad Física
Los hábitos alimentarios juegan un papel crucial. El consumo frecuente de alimentos con alto contenido de azúcar añadida, grasa saturada o sodio puede provocar aumento de peso. Entre estos se incluyen comida rápida, productos horneados, bocadillos y bebidas azucaradas. La falta de movimiento es otro factor determinante; se recomienda que los niños realicen al menos 60 minutos de actividad física al día. El tiempo excesivo dedicado a actividades sedentarias como ver televisión, jugar videojuegos o usar redes sociales también influye negativamente.
Factores Psicológicos y Sociales
El estrés personal y familiar puede aumentar el riesgo de obesidad infantil, ya que el estrés crónico puede elevar los niveles de cortisol, hormona que incrementa la sensación de hambre y el deseo de alimentos con alto contenido de grasa y azúcar. Ciertos medicamentos también pueden aumentar el riesgo de obesidad. Factores genéticos y hormonales, así como factores sociales y económicos, como la limitación de recursos y el acceso a alimentos saludables en algunas comunidades, también son relevantes.

Complicaciones de la Obesidad Infantil
La obesidad infantil puede derivar en diversas complicaciones de salud, como la diabetes tipo 2, colesterol alto y presión arterial alta. El peso adicional ejerce una mayor tensión en las articulaciones, especialmente en caderas y rodillas. Además, aumenta la incidencia de afecciones respiratorias como el asma y la apnea obstructiva del sueño. La enfermedad hepática de acumulación de grasa relacionada con la disfunción metabólica es otra complicación que puede causar daño hepático a largo plazo.
Impacto Psicosocial
Los niños con obesidad pueden sufrir burlas y acoso, lo que puede derivar en baja autoestima y dificultades para establecer relaciones sociales. La discriminación puede desencadenar actitudes antisociales, aislamiento, depresión e inactividad, que a su vez pueden perpetuar el ciclo de la obesidad. La insatisfacción corporal, incluso en niños con un peso saludable pero con percepción de sobrepeso, puede afectar negativamente su autoimagen y bienestar emocional.
Investigación y Metodología en la Prevención de Enfermedades Crónicas
La búsqueda bibliográfica para esta revisión se realizó entre mayo y julio de 2019, utilizando bases de datos como Medline, PubMed, WOS y Cochrane. Las ecuaciones de búsqueda incluyeron términos como "health promotion chronic disease AND children" y "health promotion chronic disease programme". Se seleccionó el criterio "full text" y se utilizaron términos del Tesauro para localizar trabajos relevantes. Se excluyeron estudios sobre enfermedades transmisibles o no crónicas, y aquellos centrados exclusivamente en la población adulta o tercera edad.
Resultados de la Revisión Sistemática
De los 1697 trabajos encontrados inicialmente, se seleccionaron 55 revisiones sistemáticas, de las cuales 11 cumplieron los criterios de inclusión. El tema más frecuente entre los artículos seleccionados fue alimentación/nutrición (45.4%), seguido de sobrepeso, obesidad y actividad física (27.7%). Otros temas incluyeron alcohol, drogas, salud bucodental, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

La mayoría de las investigaciones provienen de universidades. En cuanto a los organismos ejecutores, 9 de los 11 trabajos fueron llevados a cabo a través del sistema sanitario, mientras que dos estudios se implementaron a través de organismos de la administración pública. Solo una revisión mostró un sistema mixto de implementación entre el sistema sanitario y educativo nacional.
Estudios y Programas Destacados
Diversos estudios y programas han abordado la prevención de la obesidad y las ENT. El estudio de Mann et al. (2017) analizó estadísticas alimenticias en la Unión Europea y EE. UU., sugiriendo recomendaciones generales para la prevención del sobrepeso y obesidad infantil a través de dietas ricas en grano integral. El CHILE Study destacó la promulgación de una ley de consumo saludable en Chile, país con alta prevalencia de obesidad infantil. Otras revisiones han enfatizado el cambio en la mentalidad y actuación del personal sanitario como agentes de cambio, junto a los docentes.
Se evaluó el efecto de equipos multidisciplinarios, evidenciando que programas de pérdida de peso dirigidos por dietistas pueden ser más efectivos. La formación del personal sanitario y la elaboración de guías de actuación son defendidas por varios trabajos. La revisión de Wolfenden et al. (2017) analizó el impacto de programas de intervención focalizados en dieta, actividad física, obesidad y consumo de tabaco y alcohol, observando un aumento en la práctica de actividades preventivas. Sin embargo, concluyeron que las políticas de actuación para la prevención desde la escuela fueron de baja calidad en cuanto a cambios de comportamiento.
Las políticas escolares han demostrado ser efectivas en la prevención de ciertos factores de riesgo, como la reducción de la ingesta de azúcar, aunque los cambios en el comportamiento y marcadores biológicos no siempre obtuvieron resultados positivos. Otra revisión analizó los efectos de las políticas sociales en la prevención de la obesidad y la diabetes, concluyendo con datos alarmantes sobre el aumento de la obesidad en zonas desfavorecidas o con cambios gubernamentales frecuentes, como en México.
En el ámbito de la salud bucodental, los estudios se centran en intervenciones intergeneracionales y sociales. La investigación en programas de prevención de enfermedades crónicas en la escuela es un campo consolidado, con ensayos clínicos aleatorizados centrados en la prevención del sobrepeso y la obesidad infantil, seguidos de la salud bucodental. Las escuelas pueden mejorar la salud y el aprendizaje de los estudiantes promoviendo comportamientos saludables y creando un ambiente seguro e inclusivo.
Obesidad
Adaptación Psicológica a Enfermedades Crónicas
La aparición de cualquier enfermedad en un niño genera un conflicto, que se agiganta en casos de hospitalización. En enfermedades crónicas, los cambios significativos afectan la calidad de vida y el bienestar, requiriendo estrategias de afrontamiento. La ansiedad y la depresión son comunes en pacientes con enfermedades crónicas. La regulación de las emociones, ya sea por evitación o por expresión, influye en la adaptación a la nueva situación.
A medida que aumenta la expectativa de vida y el conocimiento médico, se incrementa la prevalencia de enfermedades crónicas. La adaptación psicológica es fundamental, y si bien la mayoría de las investigaciones se centran en las dificultades, existen trabajos que indican cómo los pacientes mantienen un estilo de vida favorable. La comprensión de la necesidad de adaptación a largo plazo ayuda a afrontar la disminución de actividades y a mejorar la condición de vida.
La Importancia del Entorno Familiar y Cultural
La transmisión de enfermedades está íntimamente relacionada con el comportamiento de la familia y la cultura donde se desarrolla el niño. La influencia de agentes como la actitud familiar, la etnia y las políticas locales pueden contribuir a resultados positivos en la prevención del sobrepeso y la obesidad infantil. La prevención y tratamiento del sobrepeso y la obesidad se definen como el principal tema abordado en programas de prevención en niños y adolescentes, siendo también el más estudiado a nivel internacional.
Un estudio realizado entre 1995 y 2005 en España mostró que la mayoría de los esfuerzos se dedicaban entonces a combatir la adhesión al tabaco en los jóvenes. La OMS, en su Plan de Acción Mundial 2013-2020, sostiene la importancia del reconocimiento, prevención y tratamiento de las ENT.
Casos Emblemáticos y Síndromes Relacionados
La obesidad infantil es una enfermedad grave que implica un exceso de grasa corporal desde una edad temprana, aumentando la propensión a padecer otras enfermedades como diabetes y presión arterial alta. El índice de masa corporal (IMC) es una herramienta utilizada por los profesionales de la salud para evaluar el peso y la estatura en comparación con otros niños de la misma edad y sexo.
Existen casos extraordinarios, como el de Aliya Saleem, una niña india de diez meses que pesaba 18,5 kilos, una cifra que debería haber alcanzado al superar los seis años. Su caso es inusual, y se desconoce la causa exacta de su obesidad y su ingesta alimentaria superior a la normal. Otro caso notable es el de Luis Manuel, un bebé mexicano que, a los diez meses de vida, pesaba 30 kilos y fue reconocido como el bebé más obeso del mundo. Su condición está relacionada con el síndrome de Prader-Willi, un trastorno genético poco común que provoca una sensación constante de hambre y una incapacidad del cerebro para emitir la señal de saciedad.

El síndrome de Prader-Willi se caracteriza por hipotonía (falta de tono muscular), apetito insaciable, dificultades en las relaciones sociales, retardo cognitivo, alteraciones del sueño, problemas de crecimiento y desarrollo, y alteraciones del metabolismo. Afecta a 1 de cada 15 mil personas en el mundo y se debe a cambios genéticos en el cromosoma 15.
Factores Contribuyentes a la Obesidad Infantil
La obesidad infantil es una afección compleja influenciada por múltiples factores. El consumo excesivo de azúcar, harinas refinadas, bollería industrial y refrescos contribuye significativamente al aumento de peso. Los lácteos naturales, sin azúcares ni colorantes añadidos, son preferibles a las opciones azucaradas y con sabores artificiales.
La falta de movimiento y el sedentarismo, exacerbados por el uso de tecnología, son causas directas. Pasar demasiado tiempo inactivo, como ver televisión o jugar videojuegos, influye en el aumento de peso. La televisión y los programas en línea a menudo muestran comerciales de comida chatarra, aumentando el deseo por estos productos.
Complicaciones de la Obesidad Infantil
La obesidad infantil puede tener graves consecuencias para la salud, incluyendo:
- Diabetes tipo 2: Afecta la forma en que el cuerpo utiliza la glucosa.
- Colesterol alto y presión arterial alta: Pueden llevar a la estrechez y endurecimiento de las arterias.
- Dolor en las articulaciones: El peso adicional ejerce tensión en caderas y rodillas.
- Afecciones de la respiración: Mayor incidencia de asma y apnea obstructiva del sueño.
- Enfermedad hepática de acumulación de grasa: Puede causar cicatrices y daño al hígado.
Estrategias de Prevención y Manejo Familiar
Para controlar o prevenir la obesidad infantil, es fundamental que toda la familia adopte hábitos saludables. Esto incluye el consumo regular de comidas y refrigerios equilibrados y un estilo de vida activo.
Recomendaciones para Familias
- Dar un buen ejemplo: La alimentación saludable y la actividad física deben ser un asunto familiar.
- Ofrecer comidas y refrigerios equilibrados: Priorizar frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras.
- Fomentar una relación saludable con la comida chatarra: Consumir estos alimentos ocasionalmente y con moderación.
- Limitar el tiempo frente a las pantallas: Establecer límites de tiempo para el uso de televisión, videojuegos y dispositivos móviles.
- Elegir recompensas no alimentarias: Sugerir actividades divertidas en lugar de comida como premio.
- Asegurar un sueño suficiente: La cantidad de sueño varía según la edad, pero es crucial para la salud general.
- Revisiones médicas regulares: Mantener un seguimiento con el profesional de la salud para monitorear el crecimiento y desarrollo.
El estilo de vida de los familiares, incluyendo la alimentación, el manejo del estrés y la actividad física, así como las actitudes educativas y la calidad del funcionamiento familiar, tienen un impacto significativo en la aparición y mantenimiento de la obesidad infantil.
El Caso de Eman Ahmed Abd El Aty
Eman Ahmed Abd El Aty, una mujer egipcia de 36 años, fue considerada la mujer más obesa del mundo, con un peso cercano a los 500 kilos. Fue sometida a un tratamiento bariátrico en Bombay, India, con el objetivo de reducir su peso significativamente y mejorar su calidad de vida. Su caso resalta la complejidad de la obesidad extrema y la necesidad de intervenciones médicas especializadas.

La cirugía bariátrica, también conocida como cirugía de pérdida de peso, se utiliza como último recurso para personas con obesidad severa y riesgo para su salud. Eman fue diagnosticada con elefantiasis y posteriormente con linfedema relacionado con la obesidad, lo que causaba una hinchazón masiva de sus extremidades.