El cuidado del cordón umbilical en recién nacidos es un aspecto fundamental de la atención neonatal, que requiere atención y conocimiento por parte de los padres para prevenir infecciones y asegurar una cicatrización adecuada. Tras el nacimiento, el cordón umbilical, que ha sido el nexo vital entre el bebé y la madre durante el embarazo, se corta, dejando un remanente conocido como muñón umbilical.
El cordón umbilical: origen y función
El cordón umbilical es una estructura compleja compuesta por tres vasos sanguíneos: dos arterias y una vena, rodeados por una sustancia gelatinosa. Su función principal durante la gestación es la de proporcionar al feto los nutrientes y el oxígeno necesarios para su desarrollo. Una vez que el bebé nace, este conducto pierde su propósito, y una parte de él, el muñón, permanece adherida al abdomen del recién nacido.
El corte y la pinza del cordón umbilical
El corte del cordón umbilical se realiza de forma aséptica y segura durante el parto, generalmente por el ginecólogo o la matrona. Se utiliza una pinza hemostática para detener cualquier posible hemorragia y se secciona el cordón a unos cuatro centímetros del abdomen del bebé. La pinza (clamp) se mantiene en su lugar hasta que el muñón se seque, lo que suele ocurrir entre el séptimo y décimo día de vida del bebé. En algunos casos, especialmente en bebés prematuros, este proceso puede demorarse unos días más.
Cuidado del muñón umbilical: Limpieza y Secado
Mantener el muñón umbilical limpio y seco es esencial para prevenir infecciones. El aire es el agente secante más eficaz. Por ello, se recomienda exponer el muñón al aire libre tanto como sea posible.
Técnicas de limpieza
- Antes de realizar cualquier procedimiento de muda o limpieza, es importante reunir todo el material necesario para hacerlo de manera rápida y eficiente, garantizando así la termorregulación del recién nacido (su temperatura normal debe estar entre 36.5°C y 37°C).
- La limpieza del área periumbilical debe realizarse antes de cada muda y hasta tres días después de la caída del cordón, o hasta que la base del ombligo se observe completamente seca.
- Se aconseja humedecer tórulas de algodón con agua tibia.
- Para la limpieza de la zona abdominal, comience por debajo del ombligo, moviéndose de izquierda a derecha y continuando hacia los pliegues inguinales en forma de "7".
- Cambie el algodón para limpiar el otro pliegue inguinal.
- Evite aplicar alcohol directamente en la zona para prevenir irritaciones.
Higiene durante el cambio de pañal
Al cambiar el pañal, es crucial asegurarse de que el muñón del cordón umbilical quede expuesto al aire. Esto se logra doblando el pañal antes de ajustarlo, de manera que el cordón no quede cubierto. Si el pañal entra en contacto con secreciones (orina, heces, sangre), se debe lavar la zona con agua y jabón, y asegurarse de que se seque completamente.

Baño del recién nacido
Actualmente, se recomienda bañar al bebé de cuerpo completo con agua y jabón, permitiendo que el agua y el jabón afecten también al cordón umbilical. El objetivo es evitar la proliferación de bacterias. Sin embargo, es fundamental secar la zona meticulosamente después del baño.
Señales de alarma e infecciones
Es importante vigilar el muñón umbilical para detectar cualquier signo de infección. Aunque no es frecuente, una infección puede diseminarse rápidamente y requerir atención médica inmediata.
Signos de infección local:
- Secreción amarillenta y maloliente del muñón.
- Enrojecimiento, hinchazón o sensibilidad de la piel alrededor del muñón.
- Olor fétido en la zona.
Signos de infección más grave:
- Alimentación deficiente.
- Fiebre (temperatura de 38°C o superior).
- Letargo.
- Tono muscular deficiente y flácido.
En caso de observar cualquiera de estos síntomas, se debe contactar al proveedor de atención médica del bebé de inmediato.
Sangrado y granulomas
Un sangrado leve y ocasional es normal, especialmente cuando el muñón se engancha con la ropa o el pañal, o justo antes de su desprendimiento. Sin embargo, si el sangrado es abundante y la gasa se empapa de sangre, es necesario consultar a un médico. En algunos casos, en lugar de secarse por completo, el cordón puede formar un tejido cicatricial rosado llamado granuloma, que puede drenar un líquido amarillento y claro. Si este granuloma no desaparece en aproximadamente una semana, se debe buscar consejo médico.
Prevención de problemas en las caderas
Al envolver al bebé, es fundamental no apretarle excesivamente las caderas. El envoltorio debe permitir que las piernas del bebé se muevan, se doblen y se estiren libremente. Un envoltorio demasiado ajustado puede contribuir al desarrollo de displasia de cadera, una afección en la que la parte superior del hueso fémur no encaja correctamente en la cavidad de la cadera.

Envolver al bebé: consideraciones sobre el sueño seguro
El hábito de envolver (o "fajar") al bebé en una manta puede ser reconfortante para el recién nacido, asemejándose a la sensación del útero materno. Sin embargo, la Academia Americana de Pediatría (AAP) enfatiza la importancia de las recomendaciones para un sueño seguro, priorizando la posición boca arriba para dormir, cada vez que se ponga al bebé a dormir.
Riesgos asociados al envoltorio
- Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL): Existe un riesgo mayor de SMSL y asfixia accidental si los bebés envueltos se colocan boca abajo o se voltean por sí solos sobre su estómago.
- Dificultad para despertarse: Envolver al bebé puede disminuir su capacidad para despertarse, lo cual es un mecanismo de defensa importante.
- Sobrecalentamiento: El envoltorio puede aumentar la probabilidad de que el bebé se acalore. Los signos de sobrecalentamiento incluyen sudoración, cabello húmedo, mejillas sonrosadas, sarpullido y respiración rápida.
Recomendaciones de la AAP para un sueño seguro:
- Coloque siempre a su bebé boca arriba (de espaldas) para dormir.
- Asegúrese de que la cuna esté libre de mantas sueltas, juguetes blandos u otros objetos. Una manta suelta podría cubrir la cara del bebé y aumentar el riesgo de asfixia.
- No utilice pañales pesados o mantas gruesas que puedan ejercer presión sobre el pecho y los pulmones del bebé.
- Los posicionadores para dormir y las superficies de colchón especiales no han demostrado reducir el riesgo de SMSL.
- Su bebé está más seguro en su propia cuna o moisés, no en la cama de los padres.
- Considere el uso de un chupete o chupón durante las siestas o la hora de dormir.
- Mantenga siempre la cuna en áreas libres de humo.
Cuándo dejar de envolver al bebé
Se debe dejar de envolver al bebé tan pronto como muestre señales de intentar voltearse por sí solo. Esto suele ocurrir alrededor de los dos meses de edad. No hay evidencia concluyente sobre el riesgo de SMSL relacionado con dejar los brazos del bebé fuera del envoltorio.
Mantas para vestir y sacos para dormir
Las mantas para vestir o sacos para dormir son preferibles a las mantas sueltas. Sin embargo, al igual que con las mantas tradicionales, se debe dejar de usar aquellos que comprimen los brazos, el pecho o el cuerpo del bebé una vez que muestre signos de intentar voltearse.
Recomendaciones para el sueño seguro de bebés
Mitos y realidades sobre el cuidado del ombligo
Existen algunos mitos que rodean el cuidado del ombligo del recién nacido:
- Fajas: No se deben usar fajas, ya que no facilitan la desaparición de las hernias umbilicales.
- Tirar del cordón: Jamás se debe tirar del cordón umbilical para intentar retirarlo.
- Ombligueros: El uso de ombligueros (vendas de papel o tela) ya no se recomienda.
- Yodo: Se deben evitar las soluciones de limpieza a base de yodo, ya que en bebés tan pequeños este componente podría absorberse a través de la piel y alterar la función tiroidea.
La piel debajo del muñón, tras su caída, generalmente se cura de forma natural. Sin embargo, en ocasiones puede presentar tejido en carne viva o sangrar levemente, lo cual suele resolverse con los cuidados adecuados.
Cuándo llamar al profesional de atención médica
Aunque el proceso de caída del cordón umbilical y cicatrización suele ser natural, es importante estar atento a ciertas señales que podrían indicar un problema:
- Sangrado persistente o abundante: Si el sangrado empeora o continúa después de tres días, o si la gasa se empapa de sangre.
- Secreción espesa o purulenta: Si el área umbilical exuda un líquido espeso, especialmente si es amarillo (pus).
- Enrojecimiento, hinchazón u olor fétido: Signos de infección que pueden ser más difíciles de detectar en pieles oscuras, por lo que palpar la zona para sentir si está caliente es útil.
- Síntomas generales en el bebé: Fiebre, letargo, irritabilidad, alimentación deficiente, o tono muscular flácido.
- Retraso en la caída del cordón: Si el muñón no se ha desprendido después de tres semanas.
- Hernia umbilical: Si se observa un pequeño bulto blanco en el área umbilical, especialmente si es persistente o grande.
- Granuloma persistente: Si el granuloma rosado no desaparece en aproximadamente una semana.