La consulta nutricional a menudo comienza con una frase común: "Me derivó el médico a nutricionista, ya que debo bajar 7 kilos para alcanzar mi peso ideal". Esta afirmación revela una realidad persistente en la práctica médica: el pesocentrismo, donde el peso corporal se erige como el objetivo principal de las consultas de salud, dejando en segundo plano la diversidad corporal.
Esta priorización del peso nos lleva a cuestionarnos el origen de la idea del peso ideal.
El Nacimiento del Índice de Masa Corporal (IMC)
El Índice de Masa Corporal (IMC) tiene sus raíces en 1832, cuando el matemático belga Adolphe Quetelet creó una fórmula para definir y categorizar las características físicas de un hombre europeo "normal". Su cálculo inicial consistía en dividir el peso de un hombre adulto por su estatura al cuadrado. Es importante destacar que este experimento tenía un fin puramente estadístico y personal, no médico.
Sin embargo, en la década de 1970, las compañías de seguros en Estados Unidos adoptaron esta fórmula. La transformaron en lo que hoy conocemos como IMC y establecieron rangos estandarizados basados en el tamaño corporal, ignorando por completo aspectos individuales como la composición corporal, la herencia genética o el contexto de cada persona. Este fue el punto de inflexión que llevó a la creación del índice Quetelet, que más tarde se renombraría como Índice de Masa Corporal (IMC).
Desde entonces, el IMC se ha instalado en la práctica médica, perpetuando la noción de que existe un peso ideal y patologizando cualquier desviación de este estándar arbitrario.

Críticas y Limitaciones del IMC
A pesar de su amplia utilización, el IMC ha sido objeto de numerosas críticas por parte de expertos. Se argumenta que es una medida estadística diseñada para caracterizar poblaciones, no individuos, y que su aplicación a nivel personal puede ser engañosa.
El IMC como Medida Estadística Poblacional
El IMC nació gracias al matemático, astrónomo y estadístico belga Lambert Adolphe Quetelet en 1832. Quetelet es considerado uno de los "fundadores de las ciencias sociales". En su momento, su preocupación no era la obesidad, sino definir las características del "hombre normal" y acomodar la distribución de datos a una regla. Sus estudios lo llevaron a concluir que el incremento del peso se correspondía aproximadamente con el cuadrado de la estatura.
Para 1972, las compañías de seguros en EE.UU. comenzaron a estimar el nivel de riesgo de sus clientes comparando su peso con el peso promedio para individuos similares. Aquellos considerados de "mayor riesgo" pagaban primas más altas. El fisiólogo Ancel Keys, impulsor de la dieta mediterránea, llevó a cabo un estudio con 7.000 personas sanas para demostrar que la fórmula utilizada por las aseguradoras era engorrosa e ineficaz. La herramienta que empleó fue el índice Quetelet. Con un simple cambio de nombre, pasó del "índice Quetelet" al "índice de masa corporal", convirtiéndose en la medida genérica para establecer el peso saludable de cualquier individuo.
Como señaló la profesora de ciencias nutricionales de la Universidad de Michigan, Kendrin Sonneville, "El IMC nunca estuvo diseñado para aplicarse a nivel individual. Es una medida que está diseñada para caracterizar poblaciones".
Factores Ignorados por el IMC
La principal crítica al IMC radica en su incapacidad para diferenciar entre masa grasa y masa muscular. Esto significa que una persona con un alto porcentaje de músculo (como un atleta) puede tener un IMC elevado y ser clasificada erróneamente como "sobrepeso" u "obesa", a pesar de tener un excelente estado de salud.
Además, el IMC no considera otros factores cruciales para la salud, como:
- La composición corporal (proporción de grasa, músculo, hueso).
- La distribución de la grasa corporal, especialmente la grasa abdominal, que está más asociada a riesgos cardiovasculares.
- La herencia genética.
- El contexto individual, incluyendo hábitos de vida, acceso a atención médica, ambiente físico y circunstancias sociales.
- La etnia y el género, ya que la relación entre peso, altura y salud puede variar entre diferentes grupos.
La endocrinóloga Rekha Kumar afirmó: "No puedes interpretar nada sobre la salud de alguien solo mirando su IMC".

Implicaciones Negativas del Uso del IMC
El uso indiscriminado del IMC puede tener consecuencias perjudiciales:
- Estigmatización y daño psicológico: Los términos "sobrepeso" y "obesidad", derivados de clasificaciones basadas en el IMC, son considerados erróneos, desactualizados y profundamente estigmatizantes. "Sobrepeso" implica la existencia de un peso correcto, y "obesidad" se asocia erróneamente a comer en exceso, ignorando la complejidad del cuerpo humano.
- Fomento de conductas alimentarias alteradas: La presión por alcanzar un "peso ideal" puede llevar a dietas restrictivas, obsesión por la comida y desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
- Desmotivación y abandono de hábitos saludables: Cuando las personas no logran perder peso a pesar de mejorar otros aspectos de su salud (como la capacidad cardiorrespiratoria), pueden sentirse desmotivadas y abandonar sus esfuerzos.
- Sesgo racial: En junio de 2023, la Asociación Médica Americana emitió un comunicado indicando que el IMC se ha utilizado con fines de exclusión racista y ha causado un daño histórico grave.
La nutricionista Lucy Carey advirtió: "Si ponemos demasiado énfasis en sus cuerpos y no pierden peso, nos arriesgamos a que digan 'Bueno, eso no tuvo sentido' y abandonen los buenos hábitos que han formado".
Alternativas y un Enfoque Más Holístico
Ante las limitaciones del IMC, los expertos abogan por un cambio de paradigma en la evaluación de la salud, priorizando un enfoque más holístico e individualizado.
La Importancia de la Composición Corporal y la Grasa Abdominal
Herramientas como la bioimpedancia eléctrica, aunque también presentan problemas de precisión, buscan medir la composición corporal. Sin embargo, su uso indiscriminado puede reforzar el sesgo de peso. Factores como la distribución de líquidos, la variabilidad en la composición iónica de los tejidos y diferencias étnicas pueden afectar su exactitud.
La Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO) propone un nuevo marco para el diagnóstico y manejo de la obesidad en adultos. Este marco establece que el IMC por sí solo no es suficiente y que la distribución de la grasa corporal, especialmente la grasa abdominal (fuertemente asociada a complicaciones cardiometabólicas), es un mejor indicador. Se considera el índice cintura-talla como un marcador superior de riesgo.
Hacia un Concepto de Bienestar Integral
La salud de una persona depende de una diversidad de elementos, y reducirla a un número en la balanza es un enfoque simplista y erróneo. En lugar de perseguir un "peso ideal", se propone centrarse en:
- Construir una relación saludable con el cuerpo.
- Adoptar una alimentación nutritiva.
- Practicar actividad física sin compulsiones.
- Cuidar la salud mental.
- Respetar la diversidad corporal.
Cuando se priorizan hábitos equilibrados, el cuerpo alcanza su propio estado de bienestar, reflejando un peso que responde a su naturaleza y necesidades, en lugar de ajustarse a un estándar arbitrario.
Como concluye la nutricionista Carolina, "Si todas las personas comiéramos lo mismo, hiciéramos la misma actividad física y tuviéramos los mismos hábitos, aun así, tendríamos cuerpos distintos. Porque la diversidad corporal no es un error: es una realidad. Y ya es hora de que la medicina la reconozca".