Introducción a la Obesidad y el Estrés Oxidativo
La obesidad ha alcanzado una considerable relevancia socio-sanitaria debido a su frecuencia e importancia como factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades como la hipertensión arterial (HTA), diabetes y arterioesclerosis, siendo un factor de riesgo significativo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
El estrés oxidativo (EO) se manifiesta de forma evidente en pacientes con obesidad mórbida, actuando como un indicador del estado inflamatorio crónico que caracteriza a la obesidad. Se postula como un posible nexo de unión con sus comorbilidades asociadas, algunas de las cuales son factores de riesgo importantes para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Por ello, la atenuación de su intensidad se ha convertido en un objetivo terapéutico primordial.
Si bien los mecanismos que enlazan la inflamación con la obesidad y sus enfermedades asociadas aún no se comprenden completamente, y generalmente se asume que la inflamación es una consecuencia de la obesidad, algunos estudios sugieren que la inflamación podría ser una causa subyacente de la obesidad. En este contexto, el EO ha sido propuesto como un potencial inductor del estado inflamatorio y la susceptibilidad a la obesidad y patologías asociadas, además de contribuir a los problemas metabólicos que dificultan la pérdida de peso en personas obesas.
El EO es un tipo de estrés químico que se produce en el organismo como resultado de una producción excesiva de moléculas altamente reactivas conocidas como radicales libres (RL). Estos RL son responsables de alteraciones en la estructura y función de diversas moléculas vitales, lo que conduce al deterioro progresivo de los diferentes órganos y sistemas. Los agentes oxidantes pueden ser exógenos o endógenos, siendo las especies reactivas del oxígeno (ROS) y los peróxidos lipídicos algunos de los más dañinos. Su característica de poseer uno o más electrones desapareados en su orbital más externo los convierte en moléculas muy reactivas, de vida media corta y con capacidad de causar daño en todas las biomoléculas.
Para contrarrestar los efectos deletéreos de estas especies reactivas, el organismo dispone de agentes antioxidantes que cumplen funciones de control homeostático. El equilibrio entre la formación de agentes oxidantes y las defensas antioxidantes determina la funcionalidad adecuada del organismo. En condiciones de metabolismo aeróbico normal, las especies derivadas del oxígeno se producen en baja cantidad y el daño celular es mínimo, ya que es reparado constantemente.
El EO se ha relacionado con múltiples enfermedades de carácter inflamatorio y/o degenerativo. A pesar de su constatada presencia en el desarrollo de estas patologías, aún no se dispone de información suficiente para determinar si el EO debe considerarse una entidad o condición patológica en sí misma, ni para establecer valores de EO a partir de los cuales pueda definirse como patológico. Sin embargo, existen grupos de investigación que trabajan a nivel multicéntrico en esta línea, y algunos productos del EO ya se consideran marcadores emergentes para el estudio evolutivo de enfermedades cardiovasculares.
La obesidad, y especialmente la obesidad mórbida (OM), es una patología que genera gran interés en la investigación actual, dada la creciente trascendencia de la formación de RL en su desarrollo. Se presenta un estudio sobre el EO en pacientes con OM y su comparación con los valores de una población con normopeso, con el fin de comprobar si, al ser la obesidad un proceso inflamatorio crónico, existe una alteración del EO que indicaría un daño crónico.
Las especies reactivas de oxígeno (ROS) son moléculas muy pequeñas y altamente reactivas con una capa de electrones de valencia no apareada. Se producen como subproductos del metabolismo celular en organismos aeróbicos y están presentes en distintos compartimentos celulares. Este desequilibrio electrónico hace que las ROS reaccionen fácilmente con otras moléculas celulares. Afortunadamente, las ROS pueden ser neutralizadas por una variedad de moléculas antioxidantes que actúan como sistemas de defensa celular. El estrés oxidativo se presenta cuando hay un exceso de ROS en el cuerpo y una deficiencia de antioxidantes para eliminarlas.
El estrés oxidativo prolongado se ha asociado a diversos síntomas como dolor muscular, problemas de memoria, fatiga y cansancio. Más relevante aún es su vinculación con enfermedades:
- Cáncer: El exceso de ROS puede dañar el ADN, promoviendo mutaciones, alteraciones en la transcripción y problemas en la división celular, factores asociados al cáncer.
- Enfermedades cardiovasculares: El estrés oxidativo promueve la formación de placas en las arterias (aterosclerosis).
Los niveles de ROS y el estrés oxidativo tienden a aumentar con la edad. El diagnóstico directo del estrés oxidativo en humanos puede ser complicado debido a la falta de un marcador específico y estandarizado. La medición de ROS en sangre y la evaluación de marcadores de inflamación son métodos prometedores.
Causas del Estrés Oxidativo en la Obesidad
El origen de la relación entre obesidad y estrés oxidativo puede ser intrínseco al propio tejido adiposo. La hipoxia, desencadenada por el crecimiento excesivo del tejido adiposo, podría inducir un proceso inflamatorio crónico. Los adipocitos modificados se convertirían en una fuente secretora de citoquinas inflamatorias, lo que sustenta la definición de la obesidad como un estado inflamatorio crónico. Esta inflamación, inicialmente local en el tejido adiposo, puede volverse sistémica de bajo grado debido al aumento de la producción de proteínas inflamatorias a nivel hepático y otros órganos clave del metabolismo.
Otro mecanismo propuesto implica el efecto de los triglicéridos elevados sobre el funcionamiento de la cadena respiratoria mitocondrial. Esto podría inhibir la translocación de adenin-nucleótidos y fomentar la creación de oxígeno reactivo.
En el contexto de la obesidad, la resistencia a la insulina juega un papel crucial. La resistencia a la insulina es una condición en la que las células dejan de responder adecuadamente a esta hormona, lo que conduce a un aumento de la glucosa en sangre. Este fenómeno puede exacerbar el estrés oxidativo, ya que la hiperinsulinemia resultante puede propiciar la acumulación de peróxido de hidrógeno y anión superóxido, además de inhibir las catalasas.
Otros factores que contribuyen al estrés oxidativo en el contexto de la obesidad y el síndrome metabólico incluyen:
- Sedentarismo: La falta de actividad física regular contribuye al aumento de peso y a la inflamación generalizada.
- Acumulación de grasa visceral: La grasa abdominal, en particular, se asocia con una mayor producción de citoquinas proinflamatorias y estrés oxidativo.
- Edad: El proceso de envejecimiento se acompaña de un aumento natural del estrés oxidativo.
- Diabetes gestacional previa: Puede ser un predictor de futuras alteraciones metabólicas y estrés oxidativo.
- Enfermedades como el hígado graso no alcohólico: Estas condiciones están frecuentemente asociadas a disfunción metabólica y estrés oxidativo.
La grasa subcutánea parece tener un impacto menor sobre el proceso inflamatorio asociado a la obesidad en comparación con la grasa visceral. La pérdida de peso mediante liposucción, por ejemplo, no siempre se asocia a una reducción de los marcadores de inflamación, lo que sugiere que la grasa visceral juega un papel más determinante en la inducción del estrés oxidativo.
Consecuencias del Estrés Oxidativo en la Obesidad
El estrés oxidativo tiene profundas consecuencias en el organismo de las personas con obesidad, exacerbando las comorbilidades existentes y contribuyendo al desarrollo de nuevas patologías.
Alteraciones Metabólicas y Comorbilidades
El estrés oxidativo está intrínsecamente ligado al desarrollo y progresión de las comorbilidades asociadas a la obesidad, tales como:
- Diabetes Mellitus tipo 2: El EO afecta negativamente la función de las células beta pancreáticas y altera el transporte de glucosa en el tejido muscular y adiposo. Se ha postulado que el EO produce insulinorresistencia a través de la afectación de la fosforilación inducida por insulina y la redistribución celular del sustrato del receptor de insulina (IRS-1) y el fosfatidilinositol-3-kinasa, reduciendo la expresión y actividad del GLUT-4.
- Hipertensión Arterial (HTA): El EO contribuye al daño vascular, la disfunción endotelial y el aumento de la presión arterial.
- Dislipidemia: Se observa una alteración en el perfil lipídico, con niveles elevados de triglicéridos y a menudo una disminución del colesterol HDL ("colesterol bueno"). La composición de las partículas de HDL se modifica, haciéndolas más densas y pequeñas.
- Síndrome de Apnea-Hipoapnea del Sueño (SAHS): Aunque no se detalla el mecanismo directo, el SAHS es una comorbilidad frecuente en la obesidad y está sujeta a mejoras con la pérdida de peso.
- Enfermedades Cardiovasculares: El EO promueve la aterosclerosis mediante la peroxidación lipídica, el daño en las membranas celulares y la disfunción endotelial, aumentando significativamente el riesgo cardiovascular.
Daño Celular y Tisular
El EO conduce a la oxidación de biomoléculas, incluyendo lípidos, proteínas y ADN. La peroxidación lipídica, por ejemplo, daña las membranas celulares, alterando su fluidez y función. La oxidación de proteínas puede llevar a la agregación, fragmentación y pérdida de su función biológica. El daño al ADN, como la formación de 8-oxo-deoxiguanosina (8-oxo-dG), puede inducir mutaciones y desempeñar un papel en el desarrollo de enfermedades crónicas y cáncer.
Deterioro General del Organismo
A lo largo del tiempo, el daño oxidativo acumulado puede contribuir al deterioro y la claudicación de diversos aparatos y sistemas del organismo, afectando la funcionalidad general y la calidad de vida.
Estudios y Evidencia Científica
Estudio de Intervención Quirúrgica (Cruce Duodenal)
Un estudio realizado en el Hospital General Universitario de Valencia incluyó a 28 pacientes con obesidad mórbida sometidos a la técnica quirúrgica del cruce duodenal. Se realizó un seguimiento del estrés oxidativo mediante la determinación de productos de oxidación molecular y antioxidantes en el preoperatorio y a lo largo de un año tras la cirugía, controlando la evolución ponderal y de las comorbilidades.
Resultados Clave del Estudio Quirúrgico:
- Pérdida de Peso: Todos los pacientes experimentaron una pérdida de peso progresiva y estadísticamente significativa a lo largo del periodo estudiado.
- Mejora de Comorbilidades: Se observó una mejoría paralela de las comorbilidades asociadas, incluyendo la remisión o mejora significativa de HTA, diabetes, SAHS y dislipidemia. En algunos casos, se recuperó la fertilidad.
- Reducción del Estrés Oxidativo: Se evidenció una disminución progresiva de los valores de EO y una mejora de los sistemas antioxidantes. Los valores de EO al finalizar el estudio fueron similares a los de la población normal.
- Conclusión del Estudio: La pérdida de peso obtenida mediante cirugía bariátrica logra una mejora de las comorbilidades y de los valores de estrés oxidativo, normalizándolos al nivel de la población general.

Estudio Comparativo entre Obesos Mórbidos y Población Normal
Otro estudio comparó los metabolitos del EO en pacientes con obesidad mórbida y un grupo control de población normal. Se analizaron marcadores como malondialdehído (MDA), 8-oxo-deoxiguanosina (8-oxo-dG), glutatión oxidado (GSSG), la relación GSSG/GSH y el glutatión reducido (GSH).
Resultados Clave del Estudio Comparativo:
- Niveles de Metabolitos de EO: Todos los valores de los distintos metabolitos de EO fueron significativamente más elevados en el grupo de pacientes con obesidad mórbida en comparación con el grupo control.
- Actividad Antioxidante: La actividad del sistema antioxidante (GSH) fue menor en el grupo de obesos mórbidos.
- Impacto de Comorbilidades: No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre pacientes obesos mórbidos con y sin comorbilidades, pero ambos subgrupos presentaron niveles de EO significativamente más altos que el grupo normopeso.
- Conclusión del Estudio: Los resultados confirman la presencia de estrés oxidativo en la obesidad mórbida a un nivel patológico, evidenciado por las diferencias significativas con la población normal.
Estos estudios sugieren que la obesidad en sí misma, independientemente de las comorbilidades asociadas, actúa como un proceso inflamatorio crónico capaz de inducir estrés oxidativo. La grasa visceral, en particular, parece ser un factor clave en este proceso debido a su rol como órgano secretor de citoquinas inflamatorias.
Diagnóstico y Medición del Estrés Oxidativo
El diagnóstico directo del estrés oxidativo en humanos puede ser un desafío debido a la falta de un marcador específico y estandarizado. Sin embargo, se emplean diversos métodos y biomarcadores:
- Medición de Productos de Oxidación Molecular:
- Malondialdehído (MDA): Considerado un marcador sensible del daño a nivel lipídico, especialmente en membranas celulares.
- 8-oxo-deoxiguanosina (8-oxo-dG): Mide el daño al ADN genómico y su excreción en orina como expresión de daño nuclear.
- Glutatión Oxidado (GSSG) y la relación GSSG/GSH: Estos indicadores reflejan el estado redox celular y el nivel de estrés oxidativo.
- Cuantificación de Antioxidantes:
- Glutatión Reducido (GSH): Su concentración y actividad enzimática son indicadores de la defensa antioxidante intracelular. Una disminución del GSH o un aumento de la relación GSSG/GSH sugieren un estado de estrés oxidativo.
- Otras Técnicas:
- Medición de especies reactivas de oxígeno (ROS) en sangre.
- Evaluación de niveles de antioxidantes no enzimáticos.
- Pruebas de estrés oxidativo inducido.
- Evaluación de marcadores de inflamación.
Es importante destacar que no existe un método único universalmente aceptado para la determinación del EO, y muchas técnicas de medición aún no están estandarizadas. La valoración conjunta de varios metabolitos suele ser más fiable que la de un solo biomarcador para obtener una imagen precisa del estado de estrés oxidativo.

Prevención y Tratamiento
Dado que el estrés oxidativo es un estado alterado que requiere atención médica, y está asociado a diversas enfermedades a largo plazo, la prevención y el manejo son fundamentales.
Estrategias de Prevención y Manejo
La atenuación de la intensidad del EO se ha convertido en una diana terapéutica atractiva. Las estrategias se centran en:
- Pérdida de Peso: La reducción del tejido adiposo, especialmente el visceral, mediante cirugía bariátrica, dieta y ejercicio, ha demostrado ser eficaz para disminuir el estrés oxidativo y mejorar las comorbilidades asociadas.
- Dieta Rica en Antioxidantes:
- Consumir una variedad de frutas y verduras diariamente para asegurar un aporte adecuado de antioxidantes.
- Incluir frutos secos como almendras, nueces y pistachos, ricos en vitamina E y selenio.
- Incorporar especias como ajo, jengibre, cúrcuma, orégano, canela y clavo, que contienen compuestos antioxidantes.
- El té verde es una excelente fuente de catequinas y polifenoles.
- Priorizar granos enteros como quinoa, arroz integral, cebada y avena, que aportan antioxidantes y fibra.
- Ejercicio Regular: Al menos 30 minutos diarios de actividad física pueden ayudar a combatir el estrés oxidativo y mejorar la salud cardiovascular.
- Modificación del Estilo de Vida: Adoptar hábitos de vida saludables es crucial para prevenir y, en algunos casos, revertir el estrés oxidativo y el síndrome metabólico.
ASÍ AUMENTA el ESTRÉS con el EJERCICIO | Los radicales libres como enemigo | Nutrición deportiva
Es importante señalar que es prácticamente imposible evitar por completo la exposición a especies reactivas de oxígeno, ya que forman parte del metabolismo celular normal. Sin embargo, optimizar las defensas antioxidantes del cuerpo a través de estas estrategias puede mitigar sus efectos perjudiciales.