Cuando ingerimos un exceso de calorías, nuestro organismo transforma esa energía adicional en grasa que se acumula si no hacemos un gasto energético adecuado. Para que esta grasa acumulada desaparezca, existen dos mecanismos principales. Es importante desmentir algunas creencias populares: sudar mucho no quema grasa, ni tampoco se elimina a través de la orina o los intestinos. Si bien existen productos que dificultan la absorción de grasas ingeridas, el calor por sí solo no es suficiente para eliminar la grasa corporal. Las fajas o masajes que aplican calor localizado no disuelven la grasa, ya que las células adiposas están diseñadas para resistir altas temperaturas; la grasa no se derrite como la mantequilla.

Tipos de Grasa y su Rol en la Regulación de la Temperatura Corporal
Existen varios tipos de grasa en nuestro cuerpo: la grasa blanca, la grasa marrón (o parda) y la grasa beige. Mientras que la grasa blanca se encarga de almacenar calorías, la grasa parda o marrón tiene la función de quemar energía. Por esta razón, muchas investigaciones se centran en comprender los procesos que activan la grasa parda.
Científicos han descubierto que las células de grasa parda, relacionadas con la pérdida de peso, se comunican para expandir redes de nervios y vasos sanguíneos, incrementando la generación de calor. Investigadores de la Universidad de Nueva York han determinado cómo una proteína clave activa la grasa parda al dilatar los vasos sanguíneos y los nervios en el tejido generador de calor. Estos hallazgos sugieren una estrategia potencial para tratar la obesidad que se desvía del enfoque actual de suprimir el apetito.
La mayor parte de la grasa corporal es grasa blanca, que almacena el exceso de energía y, en niveles elevados, puede conducir a la obesidad. Los humanos y otros mamíferos también poseen una menor cantidad de grasa parda, un tipo de grasa especializada en la generación de calor mediante un proceso conocido como termogénesis. Este tejido especializado regula la temperatura corporal y está estrechamente relacionado con la pérdida de peso y la salud metabólica. Al activarse por la exposición al frío, la grasa parda utiliza los recursos del cuerpo, como la glucosa y los lípidos, para generar calor.
“Toda esa energía química se disipa en forma de calor en lugar de almacenarse en el cuerpo como grasa blanca”, explica Farnaz Shamsi, profesora adjunta de patobiología molecular en la Facultad de Odontología de la Universidad de Nueva York y autora principal del estudio. “Al absorber y utilizar rápidamente las fuentes de energía de nuestro cuerpo y de los alimentos que consumimos, la grasa parda actúa como un sumidero metabólico que atrae nutrientes e impide su almacenamiento”.

Mecanismos de Activación de la Grasa Parda
La grasa parda posee intrincadas y densas redes de nervios y vasos sanguíneos esenciales para su funcionamiento. Los nervios permiten que la grasa parda se comunique con el cerebro; cuando el cerebro detecta frío, activa rápidamente la grasa parda. Los vasos sanguíneos suministran oxígeno y nutrientes a la grasa parda para generar calor, que luego se distribuye por todo el cuerpo. Si bien la investigación se ha centrado en estimular las células adiposas para generar calor, se sabe menos sobre el funcionamiento de estas redes subyacentes.
El laboratorio de Shamsi identificó la proteína SLIT3, producida por las células de grasa parda, que se divide en dos fragmentos. Estos fragmentos controlan procesos diferentes: uno favorece el crecimiento de la red de vasos sanguíneos, mientras que el otro expande la red nerviosa. “Funciona como una señal dividida, lo cual es un elegante diseño evolutivo en el que dos componentes de un solo factor regulan de forma independiente procesos distintos que deben estar estrechamente coordinados en el espacio y el tiempo”, señala Shamsi.
Además, se identificó el receptor PLXNA1, que se une a uno de los fragmentos de SLIT3 para controlar la red nerviosa de la grasa parda. En estudios con ratones, la eliminación de SLIT3 o de su receptor provocó que los animales se volvieran sensibles al frío y tuvieran dificultades para mantener su temperatura corporal. Un análisis más detallado del tejido adiposo pardo sin estos componentes reveló una falta de estructura nerviosa y densidad de vasos sanguíneos adecuadas.
Para verificar la aplicabilidad en humanos, se examinaron muestras de tejido adiposo de más de 15.000 personas. Se descubrió que la expresión del gen SLIT3, asociado previamente con la obesidad y la resistencia a la insulina, puede regular la salud del tejido adiposo, la inflamación y la sensibilidad a la insulina en personas con obesidad. “Eso nos llamó mucho la atención, ya que sugiere que esta vía podría ser relevante en la obesidad humana y la salud metabólica”, afirma Shamsi.
Termoterapia: Uso del Calor para la Reducción de Grasa
La termoterapia utiliza el calor y el frío, a través de contrastes térmicos, para estimular el cuerpo y facilitar la pérdida de grasa corporal. Este tratamiento está indicado para pieles rebeldes que presentan dificultades para drenar o perder grasa de forma natural, logrando una estimulación del metabolismo graso del cuerpo. La termoterapia se basa en la aplicación de calor de forma sólida (mantas, sacos) o líquida (fangos, arcillas), métodos ideales para tratar problemas de la piel que ya eran utilizados en la antigüedad por civilizaciones como la egipcia, griega y romana.
El calor es una fuente de oportunidades para tratar diferentes problemas, y la termoterapia es una herramienta muy eficaz para eliminar grasa. Los resultados comienzan a ser visibles desde el principio, pero son más notables a partir de la sexta u octava sesión, dependiendo de cada cuerpo y su punto de partida. Lo habitual es realizar dos sesiones semanales de aproximadamente 45 minutos cada una.
Una de las grandes ventajas de este tratamiento es su efectividad en los casos más difíciles, siendo recomendado para personas con sobrepeso, que desean perder grasa acumulada, o para aquellas con acumulación de grasa en zonas específicas como glúteos o abdomen. El calor actúa sobre los poros de la piel creando un efecto sauna que permite la penetración de principios activos (como la L-Carnitina) para activar la quema de grasa. Es posible quemar hasta 400 calorías en una sola sesión de 45 minutos.
Termoterapia
La termoterapia actúa desde el interior, ayudando a adelgazar y reducir centímetros de contorno corporal. A nivel estético, contribuye a eliminar acumulaciones de grasa localizada en abdomen, brazos, piernas o cartucheras. Los cambios térmicos en el cuerpo provocan un mayor gasto energético, lo que resulta en una quema de calorías. Por ello, la termoterapia es muy beneficiosa para adelgazar, aunque se recomienda combinarla con una alimentación saludable y ejercicio físico para obtener resultados más rápidos y duraderos.
Combinación de Termoterapia con Ejercicio y Dieta
Para potenciar los resultados, es ideal complementar las sesiones de termoterapia con actividad física. Si se consumen 400 calorías en una sesión de termoterapia y se realiza ejercicio físico durante una hora, quemando otras 400 calorías, los resultados serán más inmediatos. Se pueden alternar las sesiones de termoterapia con sesiones deportivas o caminatas a buen ritmo.
Un plan general para bajar de peso rápidamente podría incluir:
- Lunes: Deporte moderado
- Martes: Sesión de termoterapia
- Miércoles: Caminata intensa
- Jueves: Descanso
- Viernes: Sesión de termoterapia
- Sábado: Deporte moderado
- Domingo: Descanso
Acompañar este plan con una alimentación saludable permitirá ver cambios notables en pocas semanas. Es importante recordar que este es un plan general y no personalizado.
El Frío como Aliado en la Pérdida de Grasa
El frío puede ser un aliado inesperado en la pérdida de peso. El organismo necesita mantener una temperatura determinada para su correcto funcionamiento. A través de la homeostasis, el cuerpo intenta mantener una temperatura corporal de 37 grados a pesar de las variaciones ambientales. Este proceso de equilibrio térmico implica un gasto energético considerable.
Cuando la temperatura exterior desciende, el organismo pone en marcha procesos para obtener la temperatura adecuada y mantener el calor corporal. Existen estudios que defienden esta relación y proponen métodos para perder peso, aunque cada individuo y método debe ser analizado detenidamente y formar parte de un plan global de salud y pérdida de peso supervisado por especialistas.
Se han realizado y continúan realizándose investigaciones sobre cómo se activa el tejido adiposo pardo a bajas temperaturas. La grasa parda es un tipo de grasa "buena" que ayuda a producir calor, regulando la temperatura corporal. Para ello, utiliza triglicéridos y glucosa, aumentando el gasto calórico y mejorando los niveles de grasas en sangre y azúcar, lo que interviene en la prevención del sobrepeso, la obesidad y la diabetes tipo 2.
La termogénesis es la función principal de la grasa parda, realizada mediante la proteína UCP-1, que utiliza glucosa y triglicéridos para generar calor, aumentando el metabolismo y la pérdida de peso corporal. El sistema muscular, al activarse, segrega hormonas que estimulan la formación de tejido beige (browning) y activan los sistemas nervioso y cardiovascular, convirtiendo el ejercicio en un gran aliado para la pérdida de peso, no solo por el gasto calórico sino también por su capacidad de estimular la grasa parda.
Además del ejercicio, se puede activar la grasa parda sin movimiento, simplemente exponiéndose al frío. Cuando pasamos frío, nuestro cuerpo aumenta el gasto calórico para producir energía, lo que provoca una quema de calorías adicional.
Tratamientos Corporales con Frío
El tratamiento corporal de vendas frías es una técnica estética popular por sus beneficios para la piel y el cuerpo. Al envolver vendas en zonas como el abdomen, muslos o brazos, se logran varios efectos:
- Reducción de la celulitis y la retención de líquidos: El frío estimula la circulación sanguínea y linfática, ayudando a eliminar toxinas y reducir la acumulación de líquidos.
- Tonificación y reafirmación de la piel: La contracción de los vasos sanguíneos mejora la apariencia de la flacidez.
- Estimulación del metabolismo y la quema de grasa: La exposición al frío activa la termogénesis, proceso en el cual el cuerpo quema calorías para generar calor.
- Alivio de la inflamación y el dolor: Disminuye el flujo sanguíneo y la actividad metabólica en la zona, beneficioso para lesiones deportivas o condiciones inflamatorias.
Existen productos como el líquido de vendas frías, una loción con extractos de alga parda y castaño de indias de acción reductora e hipotérmica, utilizada para empapar vendajes en tratamientos de modelaje de silueta. También se emplea el gel efecto frío, formulado con centella asiática (anticelulítica, hidratante, bioactivadora, antiedema) y castaño de indias (descongestivo, vasoprotector, vasoconstrictor).