La agricultura ha sido fundamental para el sustento de la población mundial, facilitando el intercambio cultural de cultivos y razas ganaderas a lo largo de la historia, lo que ha impactado positivamente las dietas y contribuido a la reducción de la pobreza, como señala la FAO en 2014. La seguridad alimentaria global es una prioridad, y para ello es crucial incrementar la inversión en investigación y desarrollo agrícola para aumentar la productividad, especialmente en países en desarrollo, según indica Fuglie (2016).
América Latina, a pesar de su riqueza en recursos, enfrenta desafíos en sus sistemas agrícolas debido a ineficiencias y limitaciones en la disponibilidad de nutrientes en el suelo. En este contexto, la biotecnología agrícola ofrece soluciones prometedoras, como lo señalan Barragán-Ocaña y del-Valle-Rivera (2016).
El nitrógeno (N) es un nutriente esencial que a menudo escasea en los campos agrícolas. Se han explorado diversas estrategias para su suministro, incluyendo fertilizantes inorgánicos, estiércoles y residuos de cosecha. Sin embargo, los fertilizantes químicos, si bien ventajosos, presentan limitaciones relacionadas con su costo y la posible inducción de salinidad en el suelo por uso excesivo (Komarek et al., 2017).
El Potencial de Trichoderma en la Agricultura
Ante el creciente daño ambiental causado por el uso de sustancias químicas en el control de enfermedades de las plantas, han surgido alternativas biológicas. Un ejemplo destacado es el género fúngico Trichoderma, presente en la rizosfera y considerado un simbionte oportunista de plantas. Este hongo es capaz de producir elicitores que activan las defensas vegetales contra patógenos e insectos, además de facilitar la solubilización de fósforo y promover el crecimiento vegetal (Djonovic et al., 2007; Hohmann et al., 2011).
Las especies de Trichoderma prosperan en ecosistemas terrestres, como bosques y suelos agrícolas, con bajos requerimientos nutricionales y un rango de temperatura óptimo para su crecimiento entre 25-30°C (Sandle, 2014). Su alta adaptabilidad ecológica, capacidad de crecimiento saprofítico y su interacción con animales y plantas (Zeilinger et al., 2016) facilitan su producción masiva para aplicaciones agrícolas (Ramos et al., 2008).
Diversas especies de Trichoderma se asocian con la rizósfera o actúan de forma endofítica, promoviendo el crecimiento vegetal mediante la producción de auxinas y giberelinas. También pueden generar ácidos orgánicos (glucónico, fumárico y cítrico) que contribuyen a disminuir el pH del suelo y a solubilizar fosfatos, magnesio, hierro y manganeso, elementos vitales para el metabolismo vegetal (Torres-De la Cruz et al., 2015; Sharma et al., 2017).
Mecanismos de Acción y Beneficios Agrícolas de Trichoderma
El género Trichoderma juega un papel crucial en el control de hongos fitopatógenos gracias a sus propiedades micoparasitarias y antibióticas. Algunas de sus especies son reconocidos agentes de control biológico para enfermedades que afectan a diversas plantas (Argumedo-Delira et al., 2009).
Las propiedades antagónicas de Trichoderma contra hongos patógenos se manifiestan a través de múltiples mecanismos, incluyendo la competencia por nutrientes y espacio, el micoparasitismo, la antibiosis, la promoción del crecimiento vegetal y la inducción de respuestas de defensa en la planta (de Aguiar et al., 2014; Sandle 2014; Vargas-Hoyos y Gilchrist-Ramelli, 2015).
Durante el micoparasitismo, Trichoderma libera enzimas como proteasas, quitinasas y glucanasas que degradan la pared celular de los hongos patógenos, provocando la retracción de la membrana plasmática y la desorganización citoplasmática (Marcello et al., 2010; García-Espejo et al., 2016).

El efecto de diferentes especies de Trichoderma en el biocontrol de enfermedades ha sido investigado en cultivos de gran importancia agronómica como tomate (Solanum lycopersicum), arroz (Oryza sativa), maíz (Zea mays) y trigo (Triticum sp.), entre otros (Martínez et al., 2013; Diánez et al., 2016).
Estudios como el de Al-Hazmi y Javeed (2016) demostraron que ciertas concentraciones de inóculo de T. harzianum y T. viride suprimen la reproducción de nematodos como Meloidogyne javanica en tomate, al tiempo que mejoran el crecimiento de la planta. La forma de aplicación del agente de biocontrol también es relevante; por ejemplo, la irrigación por goteo de biofungicidas a base de Trichoderma ha demostrado ser efectiva en el control de enfermedades y el aumento del rendimiento en cultivos de tomate (de Aguiar et al., 2014).
Charoenrak y Chamswarng (2016) exploraron el uso de T. asperellum en cultivo fresco y en forma de pellets como agente de biocontrol contra la enfermedad de la decoloración de semillas de arroz.
Metabolismo Versátil de Trichoderma y su Aplicación Industrial
Trichoderma se caracteriza por su versatilidad metabólica, pudiendo utilizar una amplia gama de biomasa vegetal, incluyendo oligosacáridos (sacarosa, rafinosa) y polisacáridos (celulosa, inulina, quitina, pectina, almidón) (Sandle, 2014). Además, es capaz de metabolizar sustratos más complejos como suero de leche, hidrocarburos del petróleo e incluso plaguicidas, lo que sugiere su potencial en la degradación de contaminantes (Guoweia et al., 2011).
Durante la fermentación de residuos lignocelulósicos, Trichoderma produce productos hidrolíticos como hexosas monoméricas (glucosa, manosa, galactosa) y pentosas (xilosa, arabinosa) (Dashbatan et al., 2009).
Los organismos capaces de degradar celulosa secretan un complejo de celulasas con diversas especificidades y modos de acción, incluyendo endoglucanasas, celobiohidrolasas y β-glucosidasas (Castrillo et al., 2015).
La lignina es degradada por la acción de enzimas extracelulares como fenoloxidasas (lacasas) y peroxidasas (manganeso-peroxidasa y lignina-peroxidasa), generando compuestos fenólicos y alcoholes (Barreto et al., 2011; Ibraheem y Ndimba, 2013).
El xilano, componente principal de la hemicelulosa, es hidrolizado por la β-1,4-endoxilanasa y la β-xilosidasa (Dashtban et al., 2009).

La conversión biológica de biomasa lignocelulósica a azúcares simples implica un pretratamiento de los residuos seguido de hidrólisis enzimática (Fig. 1).
Este hongo posee relevancia industrial y ecológica al sintetizar y liberar enzimas como celulasas, y al producir metabolitos secundarios como auxinas y giberelinas (Zeilinger et al., 2016).
Enzimas Producidas por Trichoderma
En la Tabla 1 se presentan ejemplos de enzimas producidas por diversas especies de Trichoderma.
| Especie de Trichoderma | Enzima(s) Producida(s) | Sustrato(s) |
|---|---|---|
| T. reesei | Celulasas | Biomasa vegetal |
| T. atroviride | Lacasas | Colorantes sintéticos |
La industria textil genera grandes volúmenes de efluentes con colorantes sintéticos, para cuyo tratamiento biológico se emplean enzimas como las lacasas, que pueden decolorar estos compuestos sin generar intermediarios tóxicos. Especies como T. atroviride, T. harzianum y T. (información incompleta en el texto original).
Metabolitos Secundarios de Importancia Agrícola
Otras clases de metabolitos secundarios producidos por Trichoderma de interés agrícola incluyen compuestos volátiles y no volátiles con actividad antimicrobiana y de defensa vegetal. Entre ellos destacan diterpenos tetracíclicos (ej. harziandione), sesquiterpenos (ej. tricotecenos, tricodermin, harzianum A) y el triterpeno viridin (Zeilinger et al., 2016), que confieren sus propiedades como agente de biocontrol contra organismos fitopatógenos (Asad et al., 2015; Chen et al., 2016).
Trichoderma en el Mercado y su Producción
Trichoderma se posiciona como uno de los agentes de control biológico más exitosos en la agricultura, representando más del 60% de los biofungicidas registrados a nivel mundial. Se comercializa como bioplaguicida, biofertilizante, promotor del rendimiento y crecimiento vegetal, y como solubilizador de nutrientes o descomponedor de materia orgánica (Vinale et al., 2008; Charoenrak y Chamswarng, 2016).
Para su uso como agente de biocontrol, Trichoderma se produce en formulaciones sólidas y líquidas que contienen inóculo viable (hifas, clamidosporas y conidias) (Cumagun, 2014). Ambas formulaciones requieren un proceso de secado para obtener un producto estable con una vida útil prolongada. El secado por aspersión es el método más empleado a escala industrial debido a su bajo costo y eficiencia (Morgan et al., 2006).
Las formulaciones comerciales más comunes se basan en las especies T. viride, T. virens y, predominantemente, T. (información incompleta en el texto original).
Para garantizar la eficacia de Trichoderma como biocontrolador, es esencial su inmovilización en portadores adecuados y su formulación para facilitar la aplicación, almacenamiento y comercialización. Se encuentra disponible en diversas presentaciones como polvo, pellets de alginato o Pyrex-biomasa. Sin embargo, las formulaciones en polvo pueden causar desecación de los conidios, reduciendo su viabilidad y eficiencia a los pocos meses de almacenamiento.
Distribución Global y Producción en México
India es el principal distribuidor de productos a base de Trichoderma, destacando el uso de especies certificadas como T. asperellum, T. atroviride, T. gamsii, T. hamatum, T. harzianum, T. polysporum, T. virens y T. viride. Otros países con importante producción incluyen Bélgica, Chipre, Francia, Italia, España, Suecia, Eslovenia, Reino Unido, Turquía, Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, Marruecos, Vietnam, Australia y Nueva Zelanda (Tabla 2).
| Región/País | Número de Formulaciones Registradas |
|---|---|
| India | Alto volumen |
| Europa (varios países) | Significativo |
| Norteamérica | Significativo |
En México, la producción comercial de bioplaguicidas se realiza en aproximadamente 68 plantas industriales, donde se reproducen 37 agentes de control biológico, de los cuales 14 son especies de Trichoderma (T. fasciculatum, T. harzianum y T. viride). Estos se utilizan como ingredientes activos en bioplaguicidas, a los que se añaden coadyuvantes para facilitar su manejo y aplicación (García de León y Mier, 2010) (Tabla 3).
| Empresa | Especies de Trichoderma Utilizadas |
|---|---|
| Empresa A | T. harzianum |
| Empresa B | T. viride |
El 67% de las formulaciones comerciales contienen una sola especie de Trichoderma, mientras que el resto combina dos o más especies del género, o las mezcla con hongos formadores de micorrizas, bacterias u otros compuestos biológicos (Woo et al., 2014).
Producción Industrial de Enzimas por Trichoderma
Otro uso industrial relevante de Trichoderma es la producción de enzimas. Especies como T. viride y T. reesei son productoras de abundantes enzimas hidrolíticas, como las celulasas, que tienen aplicaciones en diversas industrias:
- Alimentos y piensos
- Textiles
- Detergentes para ropa
- Pulpa y papel
- Fermentación de alcohol de grano
- Procesamiento de almidón
- Industria farmacéutica y cervecera
- Producción de biocombustibles
(Ahamed y Vermette, 2008a; Castrillo et al., 2015).
La especie T. reesei es la más estudiada y producida para estos fines, destacando su capacidad para generar enzimas a bajo costo mediante la conversión de biomasa vegetal, obteniendo también bioproductos de interés industrial como azúcares y bioetanol (Callow et al., 2016).
Fermentación como Proceso Biotecnológico
La fermentación es un proceso biotecnológico fundamental donde microorganismos (bacterias, microalgas, levaduras, hongos) convierten sustratos sólidos o líquidos en productos de alto valor agregado (Vuppala et al., 2015; Ashok et al., 2017).
Fermentación en Estado Sólido (FES)
La FES se aplica cuando se utilizan materiales insolubles en agua para el crecimiento microbiano. Este método, aunque costoso y voluminoso por requerir amplio espacio para producción, inoculación, almacenamiento, secado y molienda (Cumagun, 2014), ha sido optimizado mediante diversas configuraciones como bandejas, cuartos incubados y biorreactores de lecho múltiple (Ruiz et al., 2012; Ashok et al., 2017).
Se utilizan múltiples sustratos sólidos complejos, a menudo residuos agroindustriales como bagazo de caña, madera, hojas, salvado de trigo, pulpa de café y cáscaras de frutas, para generar productos de alto valor como enzimas, aromas, promotores de crecimiento y biocombustibles (Fadel et al., 2015; Soccol et al., 2017).

La Tabla 4 resume las ventajas y desventajas de la FES y la fermentación sumergida.
| Proceso | Ventajas | Desventajas |
|---|---|---|
| Fermentación en Estado Sólido (FES) | Alta concentración de producto, bajo consumo de agua, fácil recuperación del producto. | Control de temperatura y humedad complejo, escalado difícil, tiempos de fermentación largos. |
| Fermentación Líquida (sumergida) | Fácil control de parámetros, escalado sencillo, alta productividad. | Alto consumo de agua, dilución del producto, necesidad de separación compleja. |
Para analizar la acumulación de productos en la FES, es necesario comprender la biosíntesis de las sustancias formadas. Se han desarrollado sistemas acoplados, como la sacarificación-fermentación para la producción de etanol a partir de residuos lignocelulósicos, o el uso de "koji rooms" para optimizar la producción de celulasas con T. (información incompleta en el texto original).
Fermentación Líquida (sumergida)
La fermentación sumergida se lleva a cabo en biorreactores, bajo condiciones anaerobias o aerobias, con suministro de aire mediante agitación neumática o mecánica (Vuppala et al., 2015).
Investigación en Metabolismo y Imagen Molecular (UNAM)
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha realizado investigaciones relevantes en el campo de la imagen molecular, como se evidencia en el estudio sobre la evaluación del metabolismo y perfusión miocárdica en ratas utilizando PET. Este estudio buscó estandarizar protocolos de adquisición para evaluar el metabolismo glucolítico, oxidativo y la perfusión miocárdica en un modelo animal, empleando radiotrazadores como 18F-FDG, 1-11C-acetato y 13NH3.
Los resultados indicaron que los protocolos estandarizados permiten obtener imágenes de alta calidad para la evaluación metabólica y de perfusión miocárdica, sentando bases para la investigación de fisiopatologías y la valoración de terapias experimentales.
Vídeopildoras PreAMIR | Tomografía de emisión de positrones PET
Bacterias Anaerobias y su Rol en la Sostenibilidad
Las bacterias anaerobias desempeñan un papel crucial en la degradación de materia orgánica, la obtención de energía y nutrientes, contribuyendo a la sostenibilidad de la vida en el planeta. Su metabolismo, que ocurre en ausencia de oxígeno, se basa en procesos como la hidrólisis, acetogénesis y metanogénesis.
Los procesos de digestión anaerobia producen biogás, una mezcla de metano y dióxido de carbono, además de otros componentes en menor proporción. Estos microorganismos interactúan en serie, degradando la materia orgánica a través de etapas sucesivas.
Bacterias Sulfatoreductoras
Las bacterias sulfatoreductoras son organismos anaerobios que utilizan sulfatos como aceptores finales de electrones en la respiración. Se adaptan a diversos ambientes, incluyendo suelos, lodos de estuarios, aguas dulces y marinas, y el intestino de mamíferos e insectos, participando activamente en la degradación de la materia orgánica en condiciones anaeróbicas.
Fases de la Digestión Anaerobia
- Hidrólisis: Descomposición biológica de polímeros orgánicos (celulosa, hemicelulosa) en moléculas más pequeñas mediante enzimas hidrolasas. En esta fase participan bacterias como Peptostreptococcus, Propionibacterium, Bacteroides, Micrococcus y Clostridium.
- Fermentación anaerobia: Conversión de material orgánico soluble en acetato, ácidos grasos de cadena corta, alcoholes, hidrógeno y dióxido de carbono. Las bacterias fermentativas utilizan rutas catabólicas de polisacáridos, aminoácidos y glicerol.
- Acetogénesis: Producción de ácido acético a partir de la oxidación de ácidos grasos de cadena corta o alcoholes, o por reducción de CO2.
- Metanogénesis: Conversión de sustratos específicos a metano, llevada a cabo por arqueas.
Los procesos metabólicos de las bacterias anaerobias son esenciales para el reciclaje de nutrientes y el cierre de ciclos biogeoquímicos, asegurando la perpetuación de la vida en la Tierra.
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