Evolución del Metabolismo: Un Viaje Desde la Geoquímica hasta la Vida

El estudio científico del origen de la vida se ha abordado desde diversas perspectivas, profundamente arraigadas en la filosofía y la historia. Se postulan hipótesis sobre una vida primordial basada en microorganismos anaeróbicos simples que utilizaban materiales orgánicos abióticos, lo que se conoce como origen heterotrófico. En contraste, otras teorías sugieren que la vida se inició con organizaciones más complejas que se nutrían de moléculas inorgánicas simples, el origen autotrófico.

Muchos autores proponen que la vida comenzó con una molécula autorreplicativa, el primer gen. Sin embargo, existen otras posturas que toman como punto de partida unas redes metabólicas autocatalíticas primitivas. La aparición de la célula misma también es objeto de debate: ¿las membranas y los compartimentos se incorporaron de forma temprana o tardía?

Partiendo de una definición reciente de vida, fundamentada en los conceptos de autonomía y evolución abierta, se propone que, en un principio, las moléculas orgánicas se autoorganizaron en un metabolismo primordial localizado dentro de protocélulas. El flujo de materia y energía a través de estos sistemas moleculares facilitó la generación de estados más ordenados, sentando las bases para los primeros registros genéticos. De este modo, la vida se inició con compartimentos autónomos interconectados ecológicamente, que evolucionaron hacia células con capacidades hereditarias y evolutivas en sentido darwiniano.

Ilustración de una protocélula primitiva con metabolismo autorreplicativo.

La Transición de la Geoquímica a la Bioquímica

La transición de la geoquímica a la bioquímica en la Tierra ocurrió hace aproximadamente 4.000 millones de años. La ciencia busca explicaciones sobre cómo la química del planeta primitivo se organizó en sistemas capaces de obtener materia y energía del entorno y de replicarse. El estudio del origen de la vida presenta desafíos considerables, dada la falta de conocimiento sobre las condiciones exactas del planeta en aquella época y la escasez de restos de las células más primitivas.

Las propuestas clásicas de científicos como Oparin y Haldane, formuladas hace casi un siglo, alejaron las especulaciones y abrieron el camino a los estudios empíricos. Los experimentos pioneros de Stanley L. Miller, por ejemplo, demostraron la posibilidad de sintetizar moléculas orgánicas complejas a partir de compuestos inorgánicos bajo condiciones simuladas de la Tierra primitiva.

Juli Peretó, profesor titular de bioquímica y biología molecular en la Universitat de València, se interesa por la evolución metabólica, la simbiosis, la modelización de redes metabólicas, la exploración de hábitats microbianos extremos y la historia de las ideas sobre el origen natural y la síntesis artificial de la vida. Ha introducido en su docencia el enfoque evolutivo de la bioquímica, buscando enseñar el metabolismo a futuros biotecnólogos.

El Metabolismo Celular: Energía y Síntesis

El metabolismo celular se lleva a cabo mediante la utilización de energía externa a la célula. Este proceso ha experimentado cambios notables a medida que la vida evolucionaba en el planeta. Las moléculas orgánicas que las células adquieren como nutrientes no solo proporcionan energía, sino que también aportan los átomos de carbono necesarios para la síntesis de diversas moléculas celulares.

Esta utilización de nutrientes se realiza a través de numerosas reacciones químicas catalizadas por cientos de enzimas que operan en cadena, donde el producto de una reacción actúa como sustrato para la siguiente. Cuando la vida comenzó a desarrollarse en la Tierra, las protocélulas probablemente poseían vías metabólicas simples, sobreviviendo y creciendo con los nutrientes disponibles en la sopa prebiótica.

A medida que algunos componentes esenciales de la sopa prebiótica comenzaron a escasear, los organismos desarrollaron sistemas enzimáticos capaces de sintetizar estas sustancias a partir de precursores más simples pero más abundantes. Las células primitivas que lograron desarrollar vías metabólicas para producir sus propias moléculas obtuvieron una ventaja selectiva.

Los primeros organismos debieron ser muy sencillos, unicelulares y procariotas. Basándose en la existencia del caldo primitivo, se puede postular que eran heterótrofos fermentadores, obteniendo materia orgánica del medio y utilizando procesos de fermentación para conseguir la energía y las biomoléculas necesarias para su crecimiento y reproducción. La fermentación, por lo tanto, posibilitaba la vida de estas células en una atmósfera reductora como la de aquella época.

Los organismos fermentadores tenían su existencia limitada a las zonas con materia orgánica, lo que dejaba grandes áreas inhabitadas. Esto fue aprovechado por nuevos organismos capaces de utilizar la luz para sintetizar ATP. La teoría de Oparin-Haldane se basaba en que el origen de la vida parte del metabolismo heterótrofo y anaeróbico a través de fermentaciones, lo que ha profundizado el estudio del metabolismo procariótico debido a su escasa complejidad.

Diagrama de una vía metabólica simple con enzimas interconectadas.

Tipos de Reacciones Metabólicas y Orígenes Evolutivos

Tanto los organismos autótrofos como los heterótrofos presentan reacciones anabólicas (síntesis de compuestos) y catabólicas (degradación de compuestos). Las reacciones anabólicas son responsables de la síntesis de todos los compuestos necesarios para la conservación, el crecimiento y la reproducción celular, formando metabolitos simples como aminoácidos, carbohidratos, coenzimas, nucleótidos y ácidos grasos, así como moléculas mayores como proteínas, polisacáridos, ácidos nucleicos y lípidos complejos.

Los estudios filogenéticos del metabolismo autótrofo actual (rutas de fijación de carbono o Ciclo de Calvin) pueden ayudar a definir las habilidades metabólicas del antepasado común universal, siempre que las huellas del metabolismo primordial no se hayan borrado.

Los primeros organismos unicelulares adquirieron gradualmente la capacidad de obtener energía de su entorno y utilizarla para sintetizar una cantidad creciente de sus propias moléculas precursoras, volviéndose gradualmente menos dependientes de fuentes externas. Un acontecimiento evolutivo significativo fue el desarrollo de pigmentos capaces de capturar la energía de la luz solar visible y usarla en la reducción o fijación del CO2 para producir compuestos orgánicos más complejos.

Dado que la atmósfera terrestre prácticamente no contenía oxígeno en los primeros estadios de la evolución biológica, las células primitivas eran anaerobias. Con la aparición de las bacterias fotosintéticas productoras de O2, la atmósfera se enriqueció progresivamente en oxígeno. Respondiendo a la presión evolutiva, algunos linajes de microorganismos dieron lugar a los aerobios, que obtenían su energía mediante el transporte de electrones desde moléculas de combustible hacia el oxígeno. Gracias a que las transferencias de electrones del oxígeno liberan mucha energía, los organismos aerobios disfrutaron de ventajas energéticas sobre los anaerobios cuando ambos competían en un ambiente que contenía oxígeno.

Hipótesis sobre el Origen de las Rutas Metabólicas

Se han propuesto hipótesis para explicar los orígenes evolutivos de las rutas metabólicas, como la adición secuencial de enzimas nuevas a rutas anteriores mucho más cortas, así como el reclutamiento de enzimas preexistentes y su ensamblaje en un nuevo camino de reacción.

Se pueden destacar dos orígenes evolutivos diferentes para las moléculas metabólicas que condicionan el orden de desarrollo de sus respectivas rutas, ya sea de degradación o de síntesis. Las rutas de síntesis se llevarían a cabo de manera inversa, de producto final a precursores. Las moléculas de origen metabólico son aquellas en las cuales el desarrollo en ruta de síntesis ocurrirá de precursores a producto final.

En 1949, Horowitz sugirió la ruta de demolición (Modelo de Evolución Retrógrada), basado en una secuencia de enzimas que realizan transformaciones sucesivas. Se postula que una sustancia A da lugar a B y luego a un producto final C. Esta ruta se habría originado hacia atrás, a medida que se agotaba un determinado metabolito C en el caldo primordial, surgía un catalizador adecuado para su síntesis a partir de otra molécula parecida, B, presente en el caldo.

Existe otra suposición, conocida como evolución por reclutamiento, que sostiene que una ruta se construye a partir del reclutamiento de catalizadores que originalmente tenían otra misión. Esto recuerda al parentesco genético entre enzimas que participan en diversas vías metabólicas y ejecutan mecanismos análogos. Las características y funciones de las enzimas están optimizadas por la evolución.

La diferencia entre estos dos últimos modelos es que la evolución retrógrada involucra reacciones consecutivas y puede generar reacciones químicamente diferentes, preservando las propiedades de unión por el tipo de sustrato. Por otro lado, el modelo por reclutamiento genera enzimas que catalizan reacciones químicamente similares, aun siendo sustratos diferentes. Varios autores consideran este último modelo como predominante.

Esquema comparativo de la evolución retrógrada y la evolución por reclutamiento de rutas metabólicas.

Etapas Clave en la Evolución del Metabolismo

Primera Etapa: Origen de los Organismos Primitivos

En un principio, las formas de vida más simples que poblaron la Tierra tenían un metabolismo mucho más simple que el actual. Gracias a la teoría de la evolución, se sabe que todos los organismos actuales provienen de un ancestro común, cuyo metabolismo fue mejorando y dando lugar a la gran variedad de seres vivos. La evolución biológica se presenta como la selección natural de variantes originadas por mutación.

La reconstrucción del metabolismo implica la identificación de la ruta más primitiva y el orden de aparición de las demás. Midiendo características fisiológicas, bioquímicas y moleculares entre individuos, se han podido establecer aquellas características compartidas, como las vías metabólicas para descomponer el alimento en energía, conservadas en muchos organismos.

La utilización de CO2 y N2 por los diferentes organismos primitivos marcó una etapa evolutiva importante, permitiendo la transformación de estos abundantes gases atmosféricos en materia orgánica. Quizás, los primeros autótrofos fueron los organismos metanogénicos anaerobios. Los metanógenos sobreviven por oxidación de hidrógeno utilizando el CO2 atmosférico, formando sus propios compuestos orgánicos.

Los organismos capaces de utilizar el CO2 como fuente de carbono y el N2 como fuente de nitrógeno tenían mayores ventajas de supervivencia. Sin embargo, ambos compuestos son muy estables, requiriendo mucha energía y numerosas reacciones para convertirlos en productos sencillos. Este fue el primer evento importante en la evolución del metabolismo: la adquisición de la habilidad de aprovechar la energía química de los enlaces y su almacenamiento en el ATP.

Segunda Etapa: La Glucólisis

El segundo evento en la evolución del metabolismo fue la glucólisis. Con la evolución de las proteínas, estas adquirieron mejores cualidades catalíticas, posibilitando la captura de una gran fracción de la energía contenida en los enlaces de los compuestos orgánicos a través de diferentes etapas de rompimiento de enlaces. La glucólisis, la degradación de una molécula de seis carbonos (glucosa) para generar dos moléculas de tres carbonos, ocurre en 10 etapas y produce dos moléculas de ATP.

  • Condiciones anaeróbicas: Esta ruta metabólica libera poco ATP, y una cantidad elevada del piruvato originado debe transformarse en lactato para reoxidar el NADH.
  • Condiciones aeróbicas: En presencia de oxígeno, la glucólisis se une al ciclo de Krebs y la fosforilación oxidativa.

A medida que los componentes de la sopa prebiótica escaseaban, los organismos desarrollaron sistemas enzimáticos para sintetizar estas sustancias a partir de precursores más simples. Sin embargo, este desarrollo pospuso una "crisis de energía", ya que estas vías consumieron otras sustancias preexistentes con alto contenido energético. La escasez de estas sustancias estimuló el desarrollo de la fotosíntesis para aprovechar la energía solar.

La glucólisis fue un paso evolutivo temprano en la historia de la vida, presente en todos los organismos vivos, lo que sugiere que formó parte del metabolismo de las criaturas más primitivas. La posición central del metabolismo está ocupada por los procesos químicos que involucran a los azúcares fosfato, siendo la glucólisis el proceso fundamental para degradar la glucosa en ausencia de oxígeno. Las rutas metabólicas más antiguas debieron ser anaeróbicas, dada la ausencia de oxígeno libre en la atmósfera.

Tercera Etapa: La Fotosíntesis Anaerobia

El tercer evento fue la fotosíntesis anaerobia. Algunos organismos adquirieron la capacidad de obtener energía y producir ATP de una fuente diferente a la del rompimiento de enlaces químicos existentes. Este paso evolutivo permitió a ciertas células capturar la energía de la luz solar y utilizarla directamente en la producción de ATP, un proceso denominado fotosíntesis.

Inicialmente, las enzimas no estaban diseñadas para operar en un ambiente rico en O2 y casi privado de CO2. La fotorrespiración comenzó a tener importancia hace unos 60 millones de años, cuando la concentración de CO2 alcanzó los niveles actuales. Dado que la atmósfera terrestre estaba desprovista de oxígeno, esta fotosíntesis se denomina fotosíntesis anaerobia.

Un acontecimiento evolutivo significativo fue el desarrollo de pigmentos capaces de capturar la energía de la luz visible del sol y usarla en la reducción o fijación del CO2 para producir compuestos orgánicos más complejos. Es probable que el donador de electrones original para estos procesos fotosintéticos fuera el H2S, generando azufre elemental o sulfato como subproductos. Posteriormente, otras células desarrollaron la capacidad enzimática de utilizar H2O como donador de electrones en las reacciones fotosintéticas, liberando O2 como producto de desecho.

En condiciones anaeróbicas, los quimiótrofos podían oxidar compuestos orgánicos a CO2 sin transferir electrones al O2, sino a aceptores como el SO42-, produciendo H2S. Con la aparición de las bacterias fotosintéticas productoras de O2, la atmósfera se enriqueció progresivamente en oxígeno, un poderoso oxidante y un veneno mortal para los organismos anaerobios. Las cianobacterias son los descendientes modernos de estos primitivos productores fotosintéticos de oxígeno.

Ilustración del proceso de fotosíntesis anaerobia utilizando H2S como donador de electrones.

Cuarta Etapa: Fotosíntesis con Agua como Donador de Electrones

Cuando las células pudieron sustituir al H2S por el H2O como fuente de hidrógeno para la fotosíntesis, se produjo un nuevo evento en la evolución de la cadena metabólica. La energía de la luz solar se utilizó para la disociación del agua, obteniendo hidrógeno y liberando oxígeno como subproducto en lugar de azufre. Esto condujo al refinamiento del proceso fotosintético para utilizar el H2O, presente en la naturaleza como agente reductor, aportando O2.

El desarrollo de la fotosíntesis productora de oxígeno planteó otro problema: la acumulación de O2, altamente reactivo, que transformó la atmósfera reductora de la Tierra prebiótica en la atmósfera oxidante moderna, interfiriendo con el aparato metabólico que había evolucionado para funcionar en condiciones reductoras. En consecuencia, la acumulación de O2 estimuló el desarrollo de refinamientos metabólicos que protegieron a los organismos del daño oxidativo.

Hace más de dos mil millones de años, ciertas células pequeñas capaces de llevar a cabo esta fotosíntesis generadora de oxígeno se convirtieron en la forma de vida dominante sobre la Tierra, comenzando a acumularse oxígeno en la atmósfera.

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La Simbiosis y el Metabolismo Mínimo

La simbiosis, que significa "vivir juntos", es un fenómeno ubicuo en la biosfera. El estudio de los genomas de los seres que han unido sus destinos evolutivos permite comprender mejor el impacto de las simbiosis en la historia de la vida. Las simbiosis y las transiciones principales durante el origen y la evolución de las células eucariotas, como la transformación de bacterias endosimbiontes en orgánulos celulares, son de gran interés.

La evolución reductiva observada en la minimización de los genomas de las bacterias simbióticas inspira la determinación de los requisitos mínimos para la vida celular, información valiosa para la biología sintética, el intento de fabricar una célula en un tubo de ensayo.

Juli Peretó, profesor de Bioquímica y Biología Molecular, pertenece al grupo de genética evolutiva de la Universitat de València. Se interesa por la evolución metabólica y el concepto de metabolismo mínimo, así como por la historia de las ideas sobre el origen natural y la síntesis artificial de vida.

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