Efectos secundarios de medicamentos: Aumento de peso

El aumento de peso es un evento adverso asociado al consumo de muchos medicamentos de uso frecuente, que pueden ocasionar niveles elevados de sobrepeso y obesidad, especialmente en individuos susceptibles.

Gráfico que muestra el aumento de la prevalencia de obesidad en adultos y jóvenes a lo largo del tiempo.

Mecanismos del aumento de peso inducido por medicamentos

Estos medicamentos pueden inducir al aumento de peso a través de varios mecanismos:

  • Estimulan el apetito.
  • Ralentizan el metabolismo del cuerpo.
  • Afectan la absorción y el almacenamiento de glucosa, causando la deposición de grasa en ciertas partes del cuerpo.
  • Provocan retención de agua, incrementando el peso sin necesariamente aumentar la grasa corporal.

Es importante conocer los medicamentos de uso frecuente que provocan aumento de peso para poder protegerse y proteger a sus seres queridos de este evento adverso y riesgoso.

Tipos de medicamentos asociados con el aumento de peso

Antidepresivos

Los antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina y la doxepina, frecuentemente causan aumento de peso, especialmente durante los primeros meses de tratamiento. Se ha informado de aumento de peso con algunos, pero no todos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

El Escitalopram, un antidepresivo del grupo de los ISRS, es muy eficaz y generalmente bien tolerado, siendo uno de los más prescritos. Teóricamente, los ISRS deberían ser anorexígenos y no aumentar el peso, ya que la acción sobre la serotonina debería reducir la apetencia por los hidratos de carbono. La ganancia de peso que producen los antidepresivos es habitualmente del 2% del peso corporal (entre uno y dos Kg). En concreto, el aumento de peso que produce Escitalopram en los primeros tres meses es de 140 gramos, una cantidad muy inferior a la de otros antidepresivos.

Sin embargo, un estudio calculó que las personas que toman Escitalopram tienen un 20% más de riesgo de aumentar su peso un 5% o más en comparación con quienes no lo toman. Este incremento es poco significativo, ya que afecta a muy pocas personas. El aumento de peso provocado por Escitalopram suele ocurrir durante el primer año de tratamiento. Las personas más delgadas son las que más peso ganan con Escitalopram. Tener antecedentes de obesidad en la familia o un bajo nivel cultural también aumenta el riesgo de ganar peso al tomar antidepresivos.

Otros antidepresivos que se mencionan como opciones que no provocan alteraciones en el peso son la fluoxetina, la duloxetina o el bupropión.

Antiepilépticos y estabilizadores del estado de ánimo

Ciertos antiepilépticos (medicamentos anticonvulsivos) causan un aumento de peso significativo, pero otros son neutros o incluso inducen a la pérdida de peso. La carbamazepina, el divalproex, la gabapentina, la pregabalina y el ácido valproico se asocian frecuentemente al aumento de peso. En contraste, la lamotrigina y la fenitoína no parecen afectar el peso.

El aumento de peso es un evento adverso muy extendido entre los pacientes que toman litio, un estabilizador del estado de ánimo utilizado para el trastorno bipolar. Los estudios muestran que hasta tres cuartas partes de los usuarios de litio ganan nueve libras en promedio durante los primeros dos años de terapia, y otra evidencia indica que el tratamiento con litio puede causar un aumento de peso de hasta 26 libras.

Antipsicóticos

La terapia antipsicótica está fuertemente asociada con el aumento de peso y la obesidad. Hasta la mitad de los pacientes que reciben terapia a largo plazo para la esquizofrenia experimentan un aumento de peso significativo. El aumento de peso es más frecuente con los antipsicóticos atípicos (de segunda generación), aunque existe una marcada variabilidad. La clozapina y la olanzapina tienen el mayor riesgo de aumento de peso.

Los antipsicóticos son importantes para el tratamiento de alteraciones psiquiátricas como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, y no deben interrumpirse sin indicación médica.

Medicamentos contra la diabetes

La terapia con insulina frecuentemente causa aumento de peso, especialmente durante el tratamiento intensivo. De manera similar, las sulfonilureas reductoras de la glucosa, como la glipizida y la tolbutamida, conllevan un riesgo de aumento de peso.

Ozempic y Mounjaro, aunque aprobados para la diabetes, se han popularizado por sus efectos en la pérdida de peso. Sin embargo, pueden causar efectos secundarios como náuseas y diarrea. Una nueva investigación sugiere que los medicamentos GLP-1, utilizados para la diabetes, podrían asociarse con resultados negativos en el caso de ciertas enfermedades, incluyendo la artritis, posiblemente debido a la pérdida de masa muscular y ósea que acompaña a la pérdida de peso.

Hormonas sexuales femeninas y fármacos relacionados

El tratamiento a largo plazo con progestinas inyectables, como la medroxiprogesterona, se asocia a un aumento de peso. Los anticonceptivos orales combinados de progestina y estrógeno pueden causar aumento o pérdida de peso, y la dosis alta de estrógeno se ha relacionado con el aumento de peso.

Esteroides

El uso crónico de glucocorticoides, utilizados para tratar enfermedades inflamatorias crónicas, causa aumento de peso. El grado de aumento depende de la dosis y la duración del tratamiento. La terapia a corto plazo rara vez provoca aumento de peso, mientras que la terapia a dosis bajas a largo plazo frecuentemente causa aumento de peso y obesidad. Los corticoides en general aumentan la retención de líquidos, ralentizan el metabolismo, aumentan el apetito y producen una redistribución de la grasa corporal.

Infografía comparando los mecanismos de diferentes tipos de medicamentos que causan aumento de peso.

Medicamentos aprobados para la pérdida de peso

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado varios medicamentos de uso a largo plazo para bajar de peso:

  • Bupropión y naltrexona (Contrave)
  • Liraglutida (Saxenda)
  • Orlistat (Xenical, Alli)
  • Fentermina y topiramato (Qsymia)
  • Semaglutida (Wegovy)
  • Setmelanotida (Imcivree)

La mayoría de estos medicamentos actúan aumentando la saciedad o disminuyendo el apetito. El orlistat es una excepción, ya que afecta la absorción de grasa. El bupropión y la naltrexona pueden aumentar la presión arterial y tener efectos secundarios como náuseas, dolor de cabeza y estreñimiento. La liraglutida también se usa para controlar la diabetes y puede causar náuseas y vómitos. El orlistat puede causar flatulencias y heces blandas, y en casos raros, lesiones hepáticas graves. La combinación de fentermina y topiramato puede aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, causar insomnio y nerviosismo, y el topiramato aumenta el riesgo de defectos congénitos. La semaglutida, utilizada para la diabetes tipo 2 y la obesidad, puede ocasionar náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y dolor de cabeza. La setmelanotida, aprobada para la obesidad en casos hereditarios raros, puede disminuir el apetito, aumentar la saciedad y la quema de calorías, pero puede causar efectos secundarios como hinchazón, irritación de la piel, náuseas, diarrea, depresión y pensamientos suicidas.

¿Qué hacer ante el aumento de peso relacionado con medicamentos?

Si sospecha que un medicamento le está causando aumento de peso, es fundamental consultar a su médico. No interrumpa el tratamiento por cuenta propia, ya que esto puede ocasionar complicaciones graves. Su médico podrá evaluar la posibilidad de cambiar el medicamento por otro tipo, ajustar la dosis o recomendar estrategias de manejo.

Si su médico determina que el beneficio del medicamento supera el riesgo de aumento de peso, deberá controlar su peso y realizar cambios en su estilo de vida y dieta para compensar el riesgo de obesidad. Esto incluye la realización de actividad física y una dieta equilibrada.

Los estilos de vida perjudiciales, como la falta de actividad física y los patrones de alimentación poco saludables, aumentan el riesgo de obesidad, independientemente de la medicación. Es importante anticiparse a los posibles efectos secundarios, intentar no tener a mano comida procesada, priorizar alimentos saludables y saciantes, mantenerse activo y consultar con el médico sobre las alternativas o correcciones en la medicación.

En algunos casos, el aumento de peso puede ser un efecto secundario temporal que se alivia o desaparece después de las primeras semanas de tratamiento. La clave es enfocarse en qué se puede hacer para contrarrestar los efectos de la medicación, en lugar de suspenderla abruptamente.

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