Ejercicio y Presión Arterial: Beneficios y Precauciones

La presión arterial es un parámetro cardiovascular fundamental que refleja las variaciones del gasto cardiaco (Q), de la frecuencia cardiaca (FC) y de las resistencias vasculares periféricas (RVP). Las RVP, que son las fuerzas que se oponen al flujo sanguíneo al disminuir el diámetro de las arteriolas, están controladas por el sistema nervioso autónomo. Un aumento en la resistencia vascular periférica incrementará la presión en las arterias, y viceversa.

La presión arterial sistólica (PAS) y la presión arterial diastólica (PAD) presentan respuestas diferentes durante el ejercicio, dependiendo de si este es dinámico o estático. La PAS depende del gasto cardíaco (Q) y aumentará siempre que se realiza ejercicio dinámico. Por otro lado, la PAD apenas se modifica en ejercicios dinámicos, pero aumenta en ejercicios estáticos (de fuerza), donde el principal determinante son las resistencias periféricas.

Gráfico comparativo de la respuesta de la presión arterial sistólica y diastólica durante el ejercicio dinámico y estático.

Respuesta de la Presión Arterial al Ejercicio Dinámico

Ejercicio Dinámico Incremental

Durante el ejercicio dinámico incremental, la PAS aumenta en proporción directa con el gasto cardíaco, pudiendo alcanzar valores máximos entre 200-250 mm Hg en sujetos sanos y entrenados en resistencia. Este incremento está directamente relacionado con el aumento del Q que se produce durante la actividad física. La PAD, en cambio, se modifica poco debido a la vasodilatación local muscular. Si la PAD supera los 115 mm Hg durante un test de esfuerzo aeróbico, la prueba se detiene.

La diferencia entre los incrementos de PAS y PAD (ΔPAS - ΔPAD) tiende a aumentar, ya que la PAS aumenta más que la PAD. Es importante destacar que la PAS es más alta cuanto menor es la masa muscular implicada para una misma intensidad de ejercicio (por ejemplo, ejercicio de brazos frente a ejercicio de piernas). Una menor masa muscular trabajada implica también un menor tamaño de vasos sanguíneos.

Ejercicio Dinámico a Carga Constante

En el ejercicio dinámico a carga constante, la presión arterial se modifica según la potencia de trabajo desarrollada, el grado de entrenamiento y las características individuales. Es posible alcanzar una fase de estado estable de la PAS.

Recuperación y Adaptación al Entrenamiento Dinámico de Resistencia

Tras el ejercicio dinámico de resistencia, la PAS se recupera rápidamente, al igual que el gasto cardíaco (Q) y la frecuencia cardíaca (FC). Incluso, puede llegar a valores inferiores a los de reposo, una respuesta conocida como hipotensión post-ejercicio, que puede durar hasta 12 horas. La retención sanguínea a nivel de vísceras y/o miembros inferiores podría ser una de las causas. Esta observación fundamenta la recomendación de varias sesiones diarias de ejercicio dinámico para sujetos hipertensos.

En general, el entrenamiento de resistencia reduce la PAS en reposo y durante ejercicios submáximos, y la PAD y la Presión Arterial Media (PAM) en ejercicios máximos. Esto se explica porque, durante el entrenamiento, se favorece la excreción renal de sodio (Na+), lo que reduce el volumen intravascular y, consecuentemente, la PAS.

Respuesta de la Presión Arterial al Ejercicio Estático o de Fuerza

Los ejercicios estáticos o de fuerza aumentan ambos componentes de la PA (sistólica y diastólica) a través del siguiente mecanismo:

  • Durante una contracción isométrica y/o en la fase concéntrica, los músculos comprimen las arterias periféricas, reduciendo el flujo sanguíneo local en proporción al porcentaje de fuerza máxima ejercida (%MCV).
  • Esto produce un aumento de la PAD en fase estática.
  • Posteriormente, por la acción de las catecolaminas, se produce un aumento de la PAS.

La magnitud de la respuesta de la PA depende de la fuerza y de la masa muscular implicada, pudiendo alcanzar valores máximos descritos de PAS de hasta 400 mmHg. A pesar de los grandes aumentos de la PAS y la PAD que provoca el entrenamiento de fuerza durante la ejecución, este tipo de entrenamiento no suele generar elevaciones de la PAS y PAD en reposo, e incluso puede reducirlas a largo plazo.

Diagrama que ilustra la compresión de arterias periféricas durante la contracción muscular isométrica.

Consideraciones sobre el Ejercicio y la Hipertensión

Combinación de Ejercicio Cardiovascular y de Fuerza

La combinación de entrenamiento aeróbico y ejercicios con pesas parece ser lo más beneficioso para la salud del corazón. Para mejorar el desarrollo muscular sin comprometer la salud cardiovascular, se recomienda realizar ejercicios contra la resistencia que permitan hacer entre 15 y 20 repeticiones. Inicialmente, esta intensidad es suficiente para mejorar la fuerza.

Precauciones para Hipertensos

Las personas que sufren de hipertensión arterial pueden entrenar con pesas de manera moderada, utilizando pesos ligeros a medios con un número más alto de repeticiones (mínimo 15-20). El uso de pesos altos y esfuerzos máximos puede arriesgar la salud cardiovascular, ya que producen altos niveles de catecolaminas, aumentando el riesgo de hipertensión arterial. Los levantamientos de cargas máximas elevan excesivamente las presiones diastólica y sistólica.

En el entrenamiento de fuerza, se recomienda evitar la maniobra de Valsalva (contener la respiración), ya que puede elevar de forma aguda la presión arterial. Es preferible usar pesos que permitan realizar varias repeticiones de forma controlada, evitando esfuerzos máximos. Mantener una técnica adecuada y controlar los tiempos de descanso son cruciales para permitir que la presión arterial regrese a niveles normales entre series.

Las modificaciones de la presión arterial son comparativamente mayores en los ejercicios realizados con los brazos que con las piernas. Por esta razón, en hipertensos, conviene programar ejercicios que involucren los grandes grupos musculares de las piernas, aunque el consumo de oxígeno sea menor.

Si el ejercicio ha sido de elevada intensidad y se suspende de forma súbita, puede producirse un estado de hipotensión post-ejercicio con aparición de malestar, mareo o incluso ligero desvanecimiento, especialmente en personas susceptibles. Por ello, en sujetos con inestabilidad tensional o cardiopatías, es necesario realizar el ejercicio en tres fases: calentamiento, ejercicios propios y enfriamiento, asegurando una transición gradual a la etapa de reposo.

❌EJERCICIOS CONTRAINDICADOS para HIPERTENSOS

Importancia de la Supervisión Médica

Es fundamental consultar con un médico o fisioterapeuta antes de iniciar o modificar rutinas de entrenamiento, especialmente si se padece hipertensión, colesterol alto, o cualquier otra enfermedad crónica. El profesional de la salud podrá determinar el tipo de ejercicio, la intensidad y la frecuencia más beneficiosos y seguros, así como ajustar dosis de medicación si fuera necesario. El seguimiento de la presión arterial en casa mediante un tensiómetro es también una herramienta valiosa para controlar la evolución.

El ejercicio regular, tanto aeróbico como de fuerza, desempeña un papel vital en el manejo de la presión arterial alta. Si bien el ejercicio aeróbico dinámico tiende a ser más seguro y efectivo para reducir la hipertensión, el entrenamiento de fuerza puede ser beneficioso para pacientes pre-hipertensos o normotensos con obesidad, contribuyendo a reducir el índice de masa corporal y la circunferencia de la cintura.

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