Sobrepeso en adolescentes: guía para padres y madres

Ver a un hijo o hija luchando con su peso puede ser difícil. Como padre o madre, deseas hacer todo lo posible para ayudarles, especialmente cuando están estresados. Si te preocupa el peso de tu hijo(a), considera la posibilidad de pedir consejo a profesionales sanitarios calificados, como el médico de la familia o el pediatra.

Los jóvenes pueden aumentar de peso por razones ajenas a su control o a su comportamiento individual, a menudo con causas complejas. Los niños, niñas y adolescentes que luchan con su peso suelen sufrir prejuicios, estigmatización y acoso. Es fundamental evitar culpar a tu hijo(a) y, en su lugar, tratar de entender los problemas estructurales que fomentan el aumento de peso.

El peso de un niño, niña o adolescente a lo largo de su vida puede verse influido por la interacción entre la genética, las experiencias de la vida temprana y el entorno. Es de esperar que el niño, niña o adolescente aumente de peso cuando come, juega y aprende en entornos que fomentan un bajo nivel de actividad física y un alto consumo de alimentos baratos y de fácil acceso, densos en energía y con un alto contenido de grasas y azúcares poco saludables. La mayoría de las veces, el aumento de peso es la respuesta normal del cuerpo a un entorno anormal.

Infografía comparativa de factores que influyen en el aumento de peso en niños y adolescentes.

Comprendiendo el peso en la adolescencia

En medicina, el concepto de peso ideal no tiene nada que ver con la estética ni con patrones culturales. Existe una amplia literatura científica que demuestra que el exceso de peso aumenta el riesgo de enfermedades y reduce la esperanza de vida. Sin embargo, no es solo el exceso de peso lo que se considera perjudicial para la salud; las personas con un peso corporal por debajo de lo normal también tienen una mayor tasa de mortalidad.

El concepto de peso ideal está estrechamente relacionado con el índice de masa corporal (IMC). El IMC es un indicador adoptado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) que se utiliza para el diagnóstico de bajo peso, sobrepeso y obesidad. Se calcula fácilmente con dos datos: altura y peso.

El Índice de Masa Corporal (IMC) en niños y adolescentes

Para la población infantil y adolescente, el cálculo del IMC es diferente al de los adultos. Los valores del IMC para adultos no son los más apropiados para niños y adolescentes. El proceso a seguir es el siguiente: en primer lugar, se calcula el índice de masa corporal por medio de la fórmula tradicional (o una calculadora IMC); después, con una tabla de edad y sexo, se determina en qué percentil se encaja el valor encontrado del IMC.

Los percentiles de IMC muestran las medidas de un adolescente en comparación con otros adolescentes de su mismo género y edad. Se considera:

  • Peso saludable: el IMC es igual o superior al percentil 5 y es inferior al percentil 85 para la edad, el género y la estatura.
  • Obesidad: el IMC es igual o superior a 95 para la edad, el género y la estatura.

Es importante ver la cifra del IMC como una tendencia en vez de centrarse en cifras aisladas. El IMC no es una medida directa de la grasa corporal y no siempre cuenta la historia completa. Las personas pueden tener un elevado IMC porque tienen mucho músculo (como los culturistas o los atletas), en vez de un exceso de grasa.

Si crees que has aumentado mucho de peso o que estás demasiado delgado, un médico puede ayudarte a saber si eso es normal para ti o si tienes un problema relacionado con el peso. En cada visita, tu médico te ha ido midiendo el peso y la estatura y ha ido representando tu IMC a lo largo del tiempo. Si tu médico está preocupado por tu estatura, tu peso o el IMC, es posible que te haga preguntas sobre tu salud, tus actividades físicas y tus hábitos alimentarios. Tu médico también puede hacerte preguntas sobre los antecedentes médicos de tu familia para saber si ser alto, ser bajo o desarrollarse tarde (en comparación con otras personas de la misma edad) es un rasgo que se da en tu familia.

Gráfica de percentiles de IMC para niños y adolescentes.

Factores que influyen en el sobrepeso

Los estudios nutricionales aportan evidencias sobre la importancia del desayuno. Las recomendaciones a este respecto deberían ser: desayunar todos los días y que el aporte calórico en esta comida (junto con el almuerzo de media mañana) sea cercano al 25% de la energía total diaria, y que la leche (o productos lácteos), la fruta y los cereales deben ser componentes obligados del desayuno.

El peso corporal es producto de la relación entre la ingesta de calorías y el consumo de calorías. Cuando se ingieren más calorías de las que se utilizan, este exceso se almacena en forma de grasa para su uso posterior. La mayoría de las encuestas en la población infanto-juvenil española resaltan la elevada ingesta de grasa a expensas de la disminución de los hidratos de carbono. Un alto porcentaje de adolescentes omiten el desayuno, que es sustituido por un almuerzo poco saludable en el que predomina la bollería.

La herencia genética desempeña un papel en la forma del cuerpo y el peso de una persona. La forma del cuerpo y el peso son rasgos que tienden a darse en familias. Los genes no son lo único que comparten los miembros de una familia; los hábitos de alimentación y de ejercicio físico también se transmiten de padres a hijos. Pero los genes no son tu destino. Lo bueno es que puedes cambiar esos hábitos para bien. Hasta los cambios más sencillos, como caminar más o subir por las escaleras, pueden ser beneficiosos para la salud de una persona.

Una investigación mostró de manera inédita que la herencia del aumento de peso se extiende hasta la vida adulta. Los adultos de mediana edad tienen más riesgo de ser obesos si sus padres tuvieron obesidad en la misma etapa de la vida. Cuando el padre y la madre tenían obesidad entre los 40 y 59 años, sus hijos tenían seis veces más probabilidades de estar en la categoría de índice de masa corporal (IMC) al llegar a esa franja etaria. Cuando solo la madre vivía con obesidad, ese riesgo aumentaba 3,44 veces. Los científicos creen que esto puede deberse a genes que inducen al aumento de peso, factores ambientales o una combinación de ambos.

Ilustración de árbol genealógico con énfasis en la transmisión de hábitos de vida.

Estrategias de apoyo familiar

Abstente de utilizar un lenguaje estigmatizante o de hacer comentarios negativos sobre el cuerpo de las personas, incluyendo el tuyo. Un punto de partida fácil es adoptar un lenguaje que dé prioridad a la persona cuando se habla del sobrepeso y la obesidad. Poner a la persona por delante de la enfermedad ayuda a humanizar a quienes tienen sobrepeso y obesidad, en lugar de que la enfermedad los defina.

Fomenta un diálogo abierto e invita a tu hijo(a) a compartir sus pensamientos y sentimientos sobre la imagen corporal siempre que surjan. Si tu hijo(a) hace un comentario negativo sobre su peso, intenta saber qué hay detrás de él. Escucha con atención y no desestimes o restes importancia a sus preocupaciones. Fomenta la autoestima y elogia las cualidades en otros ámbitos que no estén relacionados con su peso.

En un panorama digital que cambia rápidamente, es importante estar al tanto de las amenazas a la salud mental y al bienestar de tu hijo(a) en lo que respecta a su confianza y a sus problemas de imagen corporal. A menos que te lo aconseje un profesional de la salud, céntrate en la “salud y en los objetivos saludables” más que en la pérdida de peso.

Fomentando hábitos saludables

Los comportamientos saludables de alimentación y actividad física no se convierten en rutina de la noche a la mañana. Se necesita tiempo, esfuerzo y perseverancia de tu parte y de tu hijo(a) para que los cambios sean duraderos. Cualquier cambio grande y repentino en la dieta y el estilo de vida de tu hijo(a) es poco probable que funcione e incluso puede ser perjudicial para su salud.

Sé el mejor ejemplo que puedas. Independientemente de su peso, puedes ayudar a tu hijo(a) liderando el camino de los hábitos saludables. Haz todo lo posible por desaconsejar los alimentos y bebidas ultra procesados con alto contenido en sal, azúcar y grasa, pero evita intentar prohibir por completo ciertos alimentos, ya que puede ser contraproducente y provocar mayores antojos. La mayoría de los tentempiés para llevar tienen un alto contenido en grasa, azúcar y sal, y hacen muy poco por satisfacer el hambre. En su lugar, pon a tu disposición tentempiés sanos y saciantes, como fruta, palitos de verdura y yogur natural.

Siempre que sea posible, preparen y coman juntos en familia. Es un buen momento para hablar y practicar la elección de alimentos saludables. Dale porciones adecuadas al tamaño de un niño, niña o adolescente y deja que tu hijo(a) pida más comida si sigue teniendo hambre.

Familia compartiendo una comida saludable en la mesa.

Actividad física y sueño

Fomenta el juego al aire libre y la actividad en familia. A partir de los 3 años, los niños, niñas y adolescentes deben estar activos durante al menos una hora al día, pero esto puede dividirse en periodos cortos de 15 a 20 minutos. Para los niños y niñas más pequeños, intenta jugar a juegos de persecución como el corre que te alcanzo o juegos de pelota. En el caso de los niños, niñas y adolescentes mayores, salgan a pasear en familia o prueben a practicar un nuevo deporte juntos.

En la medida de lo posible, elige los paseos a pie o en bicicleta en lugar de viajar en auto o transporte público. Evita que el peso sea el único objetivo de este proceso, prestando mayor atención a los beneficios que aportan a toda la familia la alimentación sana y los comportamientos activos. Estos son los ingredientes necesarios para apoyar el crecimiento y el desarrollo de tu hijo(a) hasta la edad adulta, así como para reforzar su inmunidad y su bienestar emocional.

Los niños mayores entre los 6 y los 17 años deben hacer al menos 1 hora de actividad física todos los días. Esto incluye:

  • Actividades que fortalezcan los músculos, como trepar en los juegos infantiles o jugar al “tira y afloja”.
  • Actividades que fortalezcan los huesos, como saltar la cuerda o jugar baloncesto.

Como padre o cuidador, puedes desempeñar un papel clave para ayudar a tu hijo a ser más activo. Una regla sencilla es limitar el tiempo frente a las pantallas que no sea para las tareas escolares a 1 o 2 horas por día. Otra opción es establecer límites de tiempo frente a las pantallas para cada miembro del hogar.

Al igual que seguir un plan de alimentación saludable y realizar actividad física regularmente, dormir lo suficiente es importante para la salud mental y física de tu hijo. Los niños necesitan dormir más que los adultos. Tener un televisor, una computadora o un dispositivo móvil en la habitación, o pasar mucho tiempo usando estos dispositivos durante el día, puede retrasar o interrumpir el sueño de tu hijo. La luz azul de las pantallas puede bloquear la producción de una hormona llamada melatonina, que favorece un sueño saludable, especialmente cuando los niños pasan tiempo frente a la pantalla antes de acostarse.

La importancia de la actividad física

Datos relevantes sobre el sobrepeso en España

Más de la mitad de la población adulta en España tiene exceso de peso y uno de cada cinco residentes sufre obesidad, mientras que en la población infantil, un tercio presenta exceso de peso y uno de cada diez niños y adolescentes es obeso. Estos datos provienen de investigaciones del Centro Nacional de Epidemiología (Instituto de Salud Carlos III) y de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que ilustran el mapa del exceso de peso y la obesidad en nuestro país.

Los datos parten del análisis de la información recogida en 2020 para la Encuesta ENE-COVID, que estudió la seroprevalencia de la infección por COVID-19 en 57.131 adultos y 10.543 niños y niñas. A partir del peso y la talla autodeclarados, los investigadores estimaron la prevalencia nacional, autonómica y provincial de obesidad y evaluaron diferencias por factores como el tamaño de municipio y datos socioeconómicos individuales y contextuales.

En términos generales, la investigación señala que, tanto en población infantil como adulta, el exceso de peso (que engloba también el sobrepeso) y la obesidad son mayores entre hombres. Muestran también que un menor nivel educativo y de renta, la discapacidad y la presencia en el hogar de personas con obesidad son factores relacionados con una mayor prevalencia del problema.

Estadísticas clave

  • Población infantil: Todos los indicadores de exceso de peso son mayores en los niños (33,7%) que en las niñas (26%) y la obesidad se duplica: afecta al 13,4% de los chicos y al 7,9% de las chicas. Las prevalencias varían con la edad, son más elevadas en los hogares con alguna persona adulta con exceso de peso, y son menores en los hogares con adultos con niveles educativos altos o en las secciones censales con renta media de ingresos económicos más elevada.
  • Adultos (mayores de 18 años): Un 55,8% de la población residente en España en 2020 presenta exceso de peso, un porcentaje que se sitúa en un 18,7% referido a la obesidad, y en un 37,1% al sobrepeso. La obesidad severa casi afecta al 5% de los adultos. El exceso de peso y de obesidad es mayor en hombres que en mujeres, mientras que en obesidad severa es algo superior entre las mujeres.

En resumen, los factores asociados al exceso de peso y la obesidad en niños, niñas y adolescentes son “el sexo masculino, tener entre 6 y 9 años, tener alguna discapacidad, la presencia de algún adulto con exceso de peso en casa, un menor nivel educativo del hogar y vivir en secciones censales con menor nivel de renta”.

Mapa de España con distribución de prevalencia de sobrepeso y obesidad por provincias.

Cuándo buscar ayuda profesional

Si tu hijo tiene sobrepeso o está subiendo de peso demasiado rápido, reducir el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido calórico puede ayudar. Infórmese sobre el tamaño de las porciones apropiadas para la edad y cómo evitar servir porciones demasiado grandes.

Si no estás seguro de qué cambios hacer, pide orientación a un profesional de atención de salud. El médico de tu hijo, un enfermero especialista, un nutricionista acreditado, un especialista en control de peso u otro profesional de atención de salud pueden identificar los hábitos de estilo de vida que promueven el crecimiento y el desarrollo saludable del niño. Estos hábitos también pueden ayudar a tu hijo a alcanzar y mantener un peso saludable.

En muchos casos, los niños con sobrepeso no necesitan bajar de peso, sino que deben subir de peso más lentamente a medida que continúa aumentando su estatura. Los niños necesitan comidas y refrigerios ricos en nutrientes para ayudarlos a crecer. Las pautas también recomiendan que los niños limiten el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio o sal. Estos alimentos y bebidas pueden proporcionar muchas calorías adicionales sin aportar mucha nutrición.

Los tratamientos como los medicamentos y la cirugía no reemplazan los cambios en el estilo de vida como una forma para que tu hijo baje de peso. El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) realiza y respalda ensayos clínicos de muchas enfermedades y afecciones, incluidas la obesidad y el sobrepeso. Los niños responden a los medicamentos y tratamientos de manera diferente a los adultos.

tags: #muejer #sobrepeso #hijo #18