Obesidad: Un Factor Crítico en la Mortalidad Global

La obesidad ha trascendido su connotación puramente estética para consolidarse como un problema de salud de alcance mundial. En España, se estima que cada veinte minutos una persona fallece a causa de patologías directamente provocadas por el sobrepeso. Anualmente, esta cifra asciende a 25.000 individuos, lo que representa un 15% del total de muertes en el país, según datos de la Real Academia Nacional de Farmacia.

Actualmente, 400.000 españoles padecen obesidad, una cifra que, según las proyecciones, continuará en aumento. El sobrepeso se posiciona como la segunda causa de muerte prematura, solo superada por el consumo de tabaco. El riesgo de fallecimiento se incrementa paralelamente al aumento del índice de peso. Es importante definir la muerte prematura como aquella que ocurre en un adulto entre los 35 y 69 años.

Gráfico de barras mostrando el porcentaje de muertes asociadas a la obesidad en España en comparación con otras causas.

La Obesidad como Detonante de Enfermedades Crónicas

La obesidad es reconocida como uno de los principales factores desencadenantes de patologías crónicas, tales como la diabetes y la hipertensión arterial. Asimismo, se incluye entre los factores de riesgo para el desarrollo de diversas enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer y patologías osteoarticulares.

El profesor Sánchez Muniz, de la Universidad Complutense de Madrid, señala que "la obesidad que causa mortalidad por diabetes tipo dos es mucho mayor que por enfermedades cardiovasculares u otras". De hecho, se observa que el 40% de las mujeres que padecen algún tipo de tumor presentan obesidad. Los tipos de cáncer más frecuentemente asociados son el de esófago y el de riñón. En el ámbito de los tumores ginecológicos, el de endometrio y el de mama están relacionados con el sobrepeso.

Impacto de la Obesidad en la Salud Mental

Más allá de las repercusiones físicas, la obesidad puede desencadenar problemas de salud mental. Se estima que siete de cada diez personas con sobrepeso experimentan ansiedad, y un 66% sufre depresión. A pesar de ello, en el sistema de sanidad pública, solo los casos mórbidos son derivados a psicología clínica para la evaluación de cirugía bariátrica, un procedimiento al que solo accede un 3% de los pacientes.

Reclasificación de la Obesidad: Una Petición Profesional

En la actualidad, las autoridades sanitarias no consideran la obesidad como una enfermedad en sí misma, sino como un factor que propicia el desarrollo de patologías crónicas. Los profesionales del sector sanitario reclaman un cambio en esta consideración para que la obesidad reciba la atención debida y los pacientes con sobrepeso puedan acceder a los mejores servicios de tratamiento y prevención.

Ilustración conceptual que muestra la conexión entre la obesidad y diversas enfermedades crónicas y mentales.

Un Abanico de Tratamientos para Combatir la Obesidad

La obesidad se define como una enfermedad crónica, multifactorial y con potencial de recuperación. Los tratamientos disponibles se centran en varias líneas:

  • Tratamiento nutricional: Se enfoca en modificar los hábitos alimentarios del paciente.
  • Ejercicio físico: Se anima a los pacientes a abandonar el sedentarismo y adoptar un estilo de vida activo, incluyendo actividades como caminar, correr o bailar. Ambas estrategias, nutricional y de ejercicio, pueden lograr una pérdida de peso del 8%.

Avances Farmacológicos en el Tratamiento de la Obesidad

En los últimos años, ha surgido una notable tendencia hacia los tratamientos farmacológicos para la obesidad. Empresas farmacéuticas como Novo Nordisk han experimentado un crecimiento significativo gracias a estas terapias. Su medicamento Wegovy, diseñado para tratar la obesidad, ha demostrado en estudios una reducción del peso corporal del 25%. Este fármaco cuenta con la aprobación de la agencia reguladora estadounidense desde hace dos años y de la europea desde 2022, y se ha comercializado en varios países, con planes de expansión a España en 2024.

Wegovy comparte el mismo principio activo, la semaglutida, que Ozempic, un fármaco para la diabetes de Novo Nordisk. A pesar de estar indicado para la diabetes, Ozempic es utilizado por personas con obesidad para la pérdida de peso. Otra compañía, Lilly, ofrece Mounjaro, una terapia que ha mostrado una pérdida de peso del 26,6% en sus ensayos clínicos de fase III.

Cómo actúa la semaglutida en la pérdida de peso y la diabetes tipo 2

La Obesidad como Enfermedad Crónica y su Impacto Global

La obesidad es una enfermedad crónica, compleja, de carácter creciente y multifactorial, que incrementa significativamente el riesgo de padecer otras patologías, incluyendo al menos nueve tipos de cáncer. A nivel mundial, la obesidad es responsable de 2,8 millones de muertes al año, reduce la esperanza de vida entre 5 y 20 años y se considera el tercer factor prevenible que más merma la calidad de vida.

El número de personas con obesidad ha aumentado de forma alarmante en todos los grupos de edad, con especial preocupación en la población infantil y las implicaciones sociales que esto conlleva. La Dra. Mª Dolores Frutos Bernal enfatiza la necesidad de un esfuerzo conjunto para combatir este grave problema de salud pública, haciendo un llamado a las autoridades sanitarias para su priorización y la provisión de los recursos necesarios para el tratamiento y la prevención.

Diferencias de Género y Obesidad: Un Análisis Profundo

Estudios recientes sugieren que el riesgo de mortalidad asociado a la obesidad puede variar entre hombres y mujeres. Algunas investigaciones previas han indicado que los hombres obesos presentan un mayor riesgo de resistencia a la insulina, niveles más elevados de grasa hepática y diabetes en comparación con las mujeres. El Dr. Barry Graubard, investigador principal de bioestadística del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU., señala la necesidad de más investigación para comprender completamente la influencia del peso, el aumento y la pérdida de peso en la mortalidad.

La Organización Mundial de la Salud estima que 1.300 millones de adultos en todo el mundo tienen sobrepeso, y 600 millones más son obesos. El Dr. Katz advierte que "la pandemia de obesidad sigue avanzando, lo que pone a más personas en riesgo", y subraya que el riesgo incluye la muerte prematura.

Un estudio global que analizó los efectos de la obesidad y el sobrepeso en 195 países entre 1980 y 2015 reveló que más de 2.000 millones de personas en el mundo sufren problemas de salud relacionados con el peso. La investigación afirma que cada año mueren más de tres millones de personas por causas asociadas a la obesidad, con porcentajes preocupantes en la mayoría de los países, con la excepción de algunas naciones africanas.

Los datos del informe indican que actualmente más de 205 millones de hombres y 297 millones de mujeres viven con obesidad en el mundo. La investigación concluye que, si bien vivimos más años, estamos más enfermos, y las causas de mortalidad han cambiado, con una disminución en muertes por malaria y VIH, por ejemplo.

Enfermedad Cardiovascular: La Principal Causa de Muerte en Mujeres

La enfermedad cardiovascular (ECV) continúa siendo la principal causa de muerte entre las mujeres en Europa y Estados Unidos. A nivel europeo, la mortalidad debida a la ECV en mujeres es del 49%, frente al 40% en hombres. En España, las enfermedades del sistema circulatorio representan la primera causa de mortalidad femenina (264,7 muertes por cada 100.000), constituyendo el 30,1% de las muertes entre ellas, y la segunda causa de muerte entre los varones (241,1), representando un 25,6% de las muertes masculinas. Los fallecimientos por estas causas aumentaron un 2,6% en hombres y un 2,9% en mujeres entre 2020 y 2021.

En los hombres, los tumores son la primera causa de muerte (289,8 fallecidos por cada 100.000 hombres), mientras que en las mujeres son la segunda causa (188,4 por cada 100.000 mujeres).

Un estudio español observó que las mujeres con infarto agudo de miocardio (IAM) presentaban un peor perfil cardiovascular que los hombres (91,8% vs. 78,3% con riesgo muy elevado o elevado). En mujeres, la enfermedad cardiovascular aparece una media de 10 años más tarde, pero de forma más severa y con menor supervivencia. La mayoría de las mujeres no reconocen los factores de riesgo típicos de la cardiopatía isquémica. A pesar de presentar ≥3 factores de riesgo en el momento de un IAM, solo el 52,2% se considera en riesgo cardiovascular. El 63% de las mujeres pospone la visita al médico, enfrentando obstáculos como el estigma social asociado al peso corporal, responsabilidades de cuidado, recursos económicos limitados, baja confianza personal y falta de tiempo.

En comparación con hombres con riesgo cardiovascular similar, las mujeres tienen menos probabilidades de recibir tratamiento u orientación preventiva, como el tratamiento hipolipemiante y cambios terapéuticos en el estilo de vida. La derivación a programas de rehabilitación cardíaca (RC) en pacientes con síndrome coronario agudo (SCA) puede reducir la tasa de riesgo de mortalidad en un 41%. La enfermedad cardiovascular mata a 8.000 mujeres más que hombres cada año.

Gráfico comparativo de la mortalidad por enfermedad cardiovascular en hombres y mujeres en Europa.

La Paradoja del Sobrepeso y la Obesidad: Un Debate Abierto

El Índice de Masa Corporal (IMC), una medida que relaciona peso y altura, ha sido tradicionalmente utilizado para clasificar el peso corporal. Sin embargo, su validez ha sido cuestionada, especialmente en poblaciones no occidentales. Un IMC de 25 a 29.9 se considera sobrepeso, y a partir de 30, obesidad.

Investigaciones recientes sugieren que la relación entre el peso y la salud es más compleja de lo que se pensaba. Algunos estudios indican que hasta el 29% de las personas con sobrepeso y el 16% de las obesas presentan parámetros sanguíneos saludables. Esto no implica que tener kilos de más sea saludable, sino que podría ser necesario redefinir la clasificación del sobrepeso y la obesidad.

Se ha observado una "curva en forma de U" en la relación entre el IMC y la mortalidad, lo que sugiere que tanto un IMC muy bajo como uno muy alto pueden estar asociados con un mayor riesgo de muerte. El sobrepeso, en ciertos rangos, podría incluso asociarse con una mayor longevidad en comparación con el peso normal, aunque esto no elimina el mayor riesgo de enfermedades y el peor calidad de vida asociado.

El Índice Cintura-Cadera como Indicador de Riesgo

El índice cintura-cadera se ha propuesto como un indicador de riesgo más preciso que el IMC, ya que tiene en cuenta la distribución de la grasa corporal. La acumulación de grasa abdominal, en particular alrededor de órganos vitales como el hígado, se asocia con un mayor riesgo de mortalidad. Por el contrario, una mayor acumulación de grasa en las caderas, más común en mujeres, podría tener un efecto protector.

Los expertos sugieren que la grasa visceral es más perjudicial que la grasa subcutánea. Cuando se pierde peso, el cuerpo tiende a movilizar primero la grasa visceral, que es la que rodea los órganos, antes de reducir la grasa externa visible.

Diagrama que ilustra la diferencia entre grasa visceral (abdominal) y grasa subcutánea (caderas).

Estudios sobre la Relación entre IMC y Mortalidad

Un estudio de cohorte realizado en el Reino Unido con más de 3.5 millones de adultos vinculó el sobrepeso (IMC ≥ 25) con un aumento de la mortalidad total. Se estima que el sobrepeso y la obesidad contribuyeron aproximadamente entre un 5.5% y un 7.1% de las muertes totales. La medida del IMC, a pesar de sus limitaciones, sigue siendo una herramienta útil para los profesionales de la salud para concienciar sobre la importancia del sobrepeso y la obesidad como factores de riesgo de mortalidad.

Numerosas personas con un IMC en el rango de sobrepeso ya están en camino de ganar peso adicional, lo que las conducirá al rango de obesidad. Por lo tanto, es crucial que las personas con sobrepeso prevengan una mayor ganancia de peso, incluso si el exceso de mortalidad asociado es relativamente pequeño en esta etapa.

Incluso en la población de mayor edad, la estabilización del peso corporal puede enmascarar una ganancia de masa grasa, compensada por pérdidas en la masa corporal magra, como la disminución del tejido muscular y la densidad ósea.

Infografía que compara el IMC con el índice cintura-cadera y su relación con la mortalidad.

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