El Índice de Masa Corporal (IMC) es una herramienta de uso extendido entre los profesionales de la salud para estimar la cantidad de grasa corporal basándose en la relación entre el peso y la altura de una persona. A pesar de su practicidad, es importante reconocer que el IMC tiene limitaciones significativas, ya que no considera factores cruciales como la proporción entre masa muscular y grasa, la distribución de la grasa corporal o la condición física general del individuo. Por ejemplo, en el caso de personas con una mayor masa muscular, como los atletas, el IMC puede no reflejar con precisión su estado real de salud.
Para ilustrar su cálculo, consideremos una persona que pesa 60 kg y mide 1,63 m. Primero, se debe calcular la altura al cuadrado: 1,63 m × 1,63 m = 2,6569 m². Luego, se introducen estos valores en la fórmula del IMC: IMC = 60 kg / 2,6569 m² = 22,58 kg/m². Quienes presentan sobrepeso suelen necesitar reducir su consumo calórico y aumentar la actividad física para eliminar el exceso de grasa, lo cual es fundamental para disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

Balance Energético: La Relación Entre Ingesta y Gasto
El balance energético se define como la relación entre la energía que obtenemos, principalmente a través de la ingesta de alimentos (Calories IN), y la energía que gastamos (Calories OUT). Este concepto, a menudo referido como teoría CICO, es el modelo jerárquico que determina los cambios en la masa grasa y muscular a medio plazo. Sin embargo, la complejidad del organismo humano hace que sea más preciso hablar de estatus energético, reconociendo la multitud de factores que influyen en este proceso.
La energía que consumimos proviene exclusivamente de los alimentos. Nuestro gasto energético diario (TDEE - Total Daily Energy Expenditure) es un compendio de varios componentes:
- El gasto energético en reposo (REE - Resting Energy Expenditure), que incluye las funciones vitales del organismo.
- El gasto energético por actividad, que a su vez se divide en:
- Termogénesis por ejercicio físico (EAT - Exercise Activity Thermogenesis): El gasto energético asociado a la actividad física planificada y estructurada con el fin de mejorar la condición física.
- Termogénesis por actividad física sin ejercicio (NEAT - Non-Exercise Activity Thermogenesis): El gasto energético derivado de toda la actividad física que no se clasifica como ejercicio formal.
- El efecto térmico de los alimentos (TEF - Thermic Effect of Food), el gasto energético asociado a la digestión de los alimentos.
- Otros gastos marginales no categorizables.

Comprendiendo el NEAT: Actividad Física Fuera del Ejercicio
El NEAT (Non-Exercise Activity Thermogenesis) abarca todas las actividades físicas que realizamos a lo largo del día y que no están destinadas específicamente a mejorar nuestra condición física. Ejemplos de NEAT incluyen caminar hacia el trabajo, realizar tareas domésticas, moverse durante el día, o incluso gestos involuntarios como aplaudir o reír.
Aunque el NEAT no es una estrategia "esencial" en sí misma, su contribución al gasto calórico total diario puede ser significativa. La cantidad de tiempo que una persona está activa a lo largo del día, a menudo medido por el número de pasos, es un indicador importante del NEAT. Por ejemplo, un estudio pionero de Morris et al. (1953) observó que los revisores de autobuses en Londres, que se movían y caminaban constantemente, tenían una tasa de mortalidad anual menor que los conductores de autobuses, quienes pasaban la mayor parte del día sentados.
Actualmente, se considera que un umbral de 10.000 pasos al día es un punto de corte para considerar a una persona como activa. Sin embargo, es crucial recordar que para mejorar la salud cardiovascular y la condición física general, no basta con alcanzar este número de pasos; se requiere también alcanzar intensidades moderadas a vigorosas de actividad física.
Tipos de Actividad Física y Aptitud Física
La actividad física se puede clasificar de diversas maneras, cada una con sus propias características y beneficios:
- Actividad física de fortalecimiento muscular: Incrementa la fuerza, potencia, resistencia y masa muscular. Incluye entrenamiento de fuerza y resistencia.
- Actividad física aeróbica (de resistencia): Mejora la capacidad cardiorrespiratoria. Ejemplos: caminar, correr, nadar, montar en bicicleta.
- Actividad física anaeróbica: Ejercicio de corta duración y alta intensidad, como el levantamiento de pesas, que supone una demanda de oxígeno superior a la disponibilidad.
- Actividad física de intensidad moderada: De 3 a menos de 6 veces la actividad en reposo, o entre 5 y 6 en una escala de 0 a 10.
- Actividad física vigorosa: ≥ 6 MET (Equivalente Metabólico de Tarea) en escala absoluta, o entre 7 y 8 en escala relativa.
- Actividad física en el desplazamiento: Realizada para moverse de un lugar a otro (caminar, bicicleta, patinete).
- Actividad física en el hogar: Tareas domésticas, jardinería, crianza de niños.
- Actividad física en el trabajo (ocupacional): Realizada durante un trabajo remunerado o voluntario.
- Actividad física en tiempo de ocio: Actividades recreativas, deportes, baile.
- Actividad física leve: Entre 1,5 y 3 MET, con gasto energético inferior a tres veces el consumo en reposo (caminar lentamente).
- Actividad física multicomponente: Combina ejercicios aeróbicos, de fortalecimiento muscular y de equilibrio, especialmente beneficiosa para personas mayores.
- Ejercicios de fortalecimiento óseo: Fomentan el crecimiento y la fortaleza ósea (correr, saltar, levantar pesos).
- Ejercicios funcionales: Mejoran la fuerza, el equilibrio y el funcionamiento motor en la vida diaria.
- Entrenamiento de equilibrio: Mejora la capacidad de responder a estímulos desestabilizadores.
La aptitud física es la medida de la capacidad del cuerpo para funcionar de forma eficiente en actividades diarias y recreativas, e incluye la condición cardiorrespiratoria y la flexibilidad.

Más Allá del IMC: Composición Corporal y Gasto Calórico
Si bien el IMC es una medida útil para evaluar el estado nutricional general, presenta limitaciones importantes. No distingue entre masa muscular y grasa corporal, lo que puede llevar a clasificaciones erróneas, especialmente en individuos con alta masa muscular. Por ejemplo, un atleta de élite podría ser clasificado como obeso según su IMC, a pesar de tener un bajo porcentaje de grasa corporal.
La composición corporal, que determina la proporción de grasa y masa magra (músculo, huesos, órganos), es un indicador de salud más preciso. La masa magra es tejido metabólicamente activo, lo que significa que cuanto mayor sea el porcentaje de masa magra, mayor será el gasto calórico diario en reposo. Dos personas con el mismo peso y altura pueden tener un gasto calórico diario significativamente diferente debido a sus distintas composiciones corporales.
Herramientas como las básculas inteligentes o la medición de pliegues cutáneos pueden proporcionar una estimación de la composición corporal y, en consecuencia, del gasto calórico individual. Es fundamental mantener la grasa corporal dentro de unos rangos saludables y potenciar la masa muscular para un metabolismo más activo.
Cálculo de Necesidades Calóricas: De Harris-Benedict a Mifflin-St Jeor
Las fórmulas matemáticas como la de Harris-Benedict (original de 1918 y revisada por Mifflin y St. Jeor en 1990) y otras más recientes como la de Katch-McArdle, se utilizan para estimar el Gasto Energético Basal (GEB), la cantidad de energía que el cuerpo necesita para mantener sus funciones vitales en reposo. Estas estimaciones son la base para personalizar planes alimentarios y ajustar las necesidades calóricas.
Las fórmulas de Mifflin y St. Jeor tienden a ofrecer estimaciones más precisas en la población general, especialmente en personas con sobrepeso u obesidad. Sin embargo, para deportistas y personas con alta actividad física, pueden ser necesarias fórmulas más específicas que consideren la masa libre de grasa.
El Gasto Energético Total (GET) diario se calcula sumando el gasto energético basal, el efecto térmico de los alimentos y el gasto por actividad física. Las recomendaciones generales de la OMS para un adulto sano varían entre 1500-2500 kcal/día, dependiendo del sexo y nivel de actividad física. Para mantener un peso saludable, la ingesta calórica debe equilibrarse con el gasto energético. Si el objetivo es perder peso, se debe crear un déficit calórico, y para ganarlo, un superávit calórico, siempre teniendo en cuenta el estilo de vida, la composición corporal y el estado de salud general.