Pérdida de Peso: Estrategias Sostenibles y el Impacto de los Fármacos

Si sigues dietas para adelgazar, es muy probable que alguna vez te hayas visto en la situación de recuperar el peso perdido con relativa facilidad. Cuando nos ponemos a régimen, nuestro cuerpo se acostumbra a recibir una cantidad de nutrientes y calorías menor al que estaba habituado. Una vez hemos conseguido vernos en el espejo como queremos, solemos abandonar progresiva o repentinamente el hábito adquirido para volver a consumir una mayor cantidad de alimentos y más calóricos. La mejor forma de sortear el temido efecto rebote es ponerse en manos de un equipo multidisciplinar especializado donde el nutricionista propondrá una dieta personalizada acorde al metabolismo del paciente.

Ilustración de un equipo médico multidisciplinar discutiendo un plan de nutrición personalizado.

Esta dieta ha de ser baja en calorías, pero conteniendo todos los nutrientes necesarios para el organismo. Hay que saber que una dieta saludable nunca nos hará bajar de peso drásticamente. Por supuesto, toda dieta ha de ser siempre acompañada por un modo de vida activo, evitando el sedentarismo. Practicar algún deporte con regularidad será una gran ayuda. Si no, tendremos que acostumbrarnos a movernos un poco más. No conviene agobiarse, ya que como decimos, la pérdida de peso de forma saludable es un proceso lento. Es importante procurar no pasar hambre en ningún momento del día y no eliminar por completo los hidratos de carbono. Igualmente, una buena dieta es compaginable con la vida social, pero sin excesos y conociendo muy bien hasta qué punto podemos llegar.

El Auge de los Medicamentos para Adelgazar

En los últimos años, ha surgido una nueva generación de medicamentos para bajar de peso que actúan sobre una proteína conocida como receptor del péptido similar al glucagón 1 (GLP-1R). Estos medicamentos ayudan a controlar la glucemia y a reducir el apetito, y los ensayos clínicos han demostrado que pueden provocar pérdidas de peso de entre el 15% y el 20%. Sin embargo, aproximadamente la mitad de los pacientes que comienzan a tomar estos medicamentos interrumpen su uso durante el primer año, y tres cuartas partes lo dejan después de dos años. Es probable que esto se deba a sus posibles efectos secundarios y al acceso limitado a ellos según las pólizas de seguro y las directrices nacionales de prescripción.

Representación gráfica del mecanismo de acción de los agonistas del receptor GLP-1 en el cuerpo humano.

Medicamentos como Ozempic (semaglutida) se han convertido en protagonistas del tratamiento de la obesidad y el sobrepeso. Su eficacia para reducir el apetito y facilitar la pérdida de peso ha generado entusiasmo tanto en el ámbito médico como en redes sociales. Ozempic contiene semaglutida, un agonista del receptor GLP-1. Este tipo de fármacos actúa sobre varios mecanismos fisiológicos: reduce el apetito a nivel cerebral, retrasa el vaciamiento gástrico, mejora la regulación de la glucosa y aumenta la sensación de saciedad. Estos efectos hacen que muchas personas reduzcan espontáneamente su ingesta calórica y pierdan peso de forma significativa.

Impacto de la Suspensión de Medicamentos para Bajar de Peso

Un año después de dejar de tomar medicamentos para bajar de peso como ‘Ozempic’ y ‘Wegovy’, las personas recuperan en promedio el 60% de su peso perdido. Sin embargo, más allá de esto, su recuperación de peso se estanca y las personas logran mantener el 25% del peso perdido por el tratamiento, según afirman investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). No está claro si la recuperación de peso se compone tanto de grasa como de músculo, o principalmente de grasa. Estudios previos han sugerido que la masa corporal magra, incluyendo el músculo, puede representar hasta el 40% del peso total perdido durante el tratamiento.

Un equipo de estudiantes del Trinity College de la Universidad de Cambridge ha investigado el impacto de suspender la medicación, modelando la trayectoria de la recuperación de peso a lo largo de 12 meses y más. Sus hallazgos se publican en eClinicalMedicine. El modelo estimó que, al suspender la medicación, las personas experimentaron una rápida recuperación de peso inicial, que se ralentizó progresivamente. A las 52 semanas, habían recuperado el 60% de su peso original. A las 60 semanas, la recuperación de peso comienza a estabilizarse y se proyecta que disminuya gradualmente al 75% de la pérdida de peso inicial. Esto significa que el 25% de la pérdida de peso inicial puede mantenerse a largo plazo. Para una persona que haya perdido una quinta parte de su peso mientras tomaba los medicamentos, esto correspondería a una reducción de peso sostenida de alrededor del 5%. Las trayectorias de recuperación de peso parecieron ser ampliamente similares para los diferentes tipos de medicamentos para bajar de peso dirigidos al GLP-1R.

Gráfico que muestra la trayectoria de recuperación de peso después de suspender medicamentos para adelgazar a lo largo de 52 semanas.

¿Por Qué se Recupera el Peso?

Este fenómeno no se debe simplemente a “falta de fuerza de voluntad”. Hay varios factores biológicos implicados: la reaparición del apetito, ya que los agonistas GLP-1 reducen el hambre y, cuando se suspenden, el apetito puede aumentar de nuevo, lo que favorece el aumento de ingesta calórica. También existen adaptaciones metabólicas: durante la pérdida de peso, el organismo reduce el gasto energético en reposo como mecanismo de defensa, lo que facilita recuperar el peso perdido.

Brajan Budini, estudiante de medicina de la Facultad de Medicina Clínica y del Trinity College de la Universidad de Cambridge, informa: «Medicamentos como Ozempic y Wegovy actúan como frenos para el apetito, haciéndonos sentir saciados antes, lo que significa que comemos menos y, por lo tanto, perdemos peso. Al dejar de tomarlos, se está prácticamente quitando el pie del freno, lo que puede provocar una rápida recuperación del peso».

Los investigadores afirman que existen varias razones por las que las personas podrían no recuperar su peso original ni siquiera un año después de suspender los medicamentos. Una de ellas es que, al reducir el apetito, estos fármacos pueden ayudar a las personas a desarrollar hábitos alimenticios más saludables, como porciones más pequeñas o comidas más nutricionalmente equilibradas, hábitos que pueden persistir incluso después de suspender el tratamiento. Los fármacos también pueden afectar el cuerpo a largo plazo, alterando los niveles hormonales y reiniciando los mecanismos cerebrales de control del apetito.

Steven Luo, también estudiante de medicina en la Facultad de Medicina Clínica del Trinity College, agrega: «Al suspender los medicamentos para bajar de peso, los médicos y los pacientes deben ser conscientes de la posibilidad de recuperar el peso y considerar formas de mitigar este riesgo. Es importante que las personas reciban consejos para mejorar su dieta y ejercicio, en lugar de depender únicamente de los medicamentos, ya que esto puede ayudarles a mantener buenos hábitos cuando dejen de tomarlos».

Efectos a Largo Plazo y Composición Corporal

Existe una gran preocupación sobre las consecuencias a largo plazo de los fármacos GLP-1R en la composición corporal, ya que estudios indican que entre el 40% y el 60% del peso perdido durante el tratamiento corresponde a músculo. No estaba claro si los pacientes recuperan tanto grasa como músculo. Los investigadores resumen: «Nuestras proyecciones muestran que, aunque las personas recuperan la mayor parte del peso perdido, aún mantienen parte de la pérdida, pero lo que actualmente desconocemos es si se recupera la misma proporción de masa magra. Si el peso recuperado es desproporcionadamente grasa, las personas podrían, en última instancia, empeorar su relación grasa-masa magra, lo que podría tener consecuencias adversas para su salud».

Los investigadores señalan varias limitaciones en su estudio. La más importante es que los datos del ensayo utilizados para ajustar su modelo solo se extendieron hasta 52 semanas después de dejar de fumar.

Ozempic y Otros Medicamentos: ¿Qué Ocurre al Dejar el Tratamiento?

Un ensayo clínico que siguió a personas que habían tomado semaglutida durante más de un año observó que los participantes habían perdido aproximadamente el 17% de su peso corporal. Un año después de suspender el tratamiento, recuperaron cerca del 12% del peso perdido. Aun así, mantuvieron una pérdida neta aproximada del 5% respecto al peso inicial. Este fenómeno también se observó en otros ensayos con tratamientos más cortos.

Un análisis de 37 estudios con 9.341 participantes evaluó qué sucede después de suspender medicamentos para adelgazar, incluidos semaglutida y tirzepatida. Los resultados fueron contundentes: el peso aumenta en promedio 0,4 kg al mes tras dejar el tratamiento. Muchas personas vuelven a su peso inicial en aproximadamente 1,5 a 2 años. La recuperación es más rápida que después de dietas o programas de ejercicio. Además, varios marcadores cardiometabólicos que habían mejorado con el tratamiento -como glucosa, presión arterial o colesterol- tienden a volver a los niveles previos en aproximadamente 1,4 años si el fármaco se interrumpe.

Infografía comparativa del tiempo de recuperación de peso tras dejar medicamentos vs. dietas y ejercicio.
Obesidad como Enfermedad Crónica

Muchos especialistas consideran que la obesidad es una enfermedad crónica con tendencia a recaídas, lo que significa que tratamientos temporales pueden no ser suficientes. ¿Significa esto que Ozempic no funciona? No necesariamente. Los estudios muestran que la pérdida de peso durante el tratamiento es real y clínicamente relevante. Incluso mantener una reducción del 5% del peso corporal puede mejorar factores como la diabetes tipo 2, la hipertensión y la dislipidemia. El problema no es tanto la eficacia del medicamento, sino qué ocurre después.

La Clave: Tratamiento a Largo Plazo y Cambios de Estilo de Vida

Cada vez más expertos coinciden en que estos medicamentos deben entenderse como parte de un enfoque integral, que incluya educación nutricional, cambios sostenibles en la dieta, actividad física y apoyo conductual. En algunos casos, los especialistas incluso plantean que estos fármacos podrían requerir uso prolongado o crónico, similar a lo que ocurre con medicamentos para la hipertensión o el colesterol.

Los medicamentos como Ozempic representan uno de los avances más importantes en el tratamiento farmacológico de la obesidad. Sin embargo, la evidencia científica muestra que la recuperación de peso es frecuente cuando el tratamiento se interrumpe. Lejos de invalidar su utilidad, estos datos subrayan algo fundamental: la pérdida de peso sostenible requiere estrategias a largo plazo que combinen farmacología, nutrición y cambios en el estilo de vida.

La obesidad más allá de los estigmas • FRANCE 24 Español

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