Durante el embarazo, es común que las mujeres experimenten un aumento de la sensación de calor, conocido como sofocos. Estos episodios pueden manifestarse de forma repentina, provocando sudoración intensa e incomodidad, incluso si la temperatura ambiente es moderada. Este artículo explora las causas de estos sofocos y ofrece consejos prácticos para aliviarlos.
¿Qué son los sofocos o el calor en el embarazo?
Los sofocos durante la gestación son episodios de calor súbito que se sienten principalmente en la cabeza, el cuello y el pecho. Pueden ocurrir independientemente de la temperatura exterior, aunque son más frecuentes en días calurosos. Su duración varía desde unos pocos segundos hasta varios minutos, y durante este tiempo, es probable que la piel se enrojezca y se produzca sudoración intensa.
Estos episodios de calor pueden presentarse tanto de día como de noche, interrumpiendo el descanso y obligando a la embarazada a buscar maneras de refrescarse. Una vez que el episodio concluye, es común sentir una sensación de frescor, e incluso frío, debido a la eliminación del exceso de calor corporal.

¿Por qué ocurren los episodios de calor en el embarazo?
Las causas de los sofocos pueden variar según la etapa del embarazo, dividiéndose en las que afectan al primer trimestre y las que se presentan en el segundo y tercer trimestre.
Sofocos en el primer trimestre
Durante los primeros tres meses de gestación, los sofocos, al igual que otros síntomas del embarazo, están estrechamente ligados a los cambios hormonales. En esta fase, se produce un notable incremento de la progesterona, una hormona que eleva la temperatura corporal y favorece la retención de calor. Este aumento hormonal puede hacer que la temperatura de la embarazada se eleve durante este periodo. De hecho, algunas mujeres pueden sospechar que están embarazadas al experimentar estas oleadas de calor, un síntoma que antes no sentían.
Sofocos en el segundo y tercer trimestre
A medida que el embarazo avanza, es probable que las oleadas de calor se vuelvan más frecuentes. Esto se debe a una serie de cambios físicos y metabólicos que incrementan la susceptibilidad al calor:
- Aumento de peso.
- Incremento del volumen sanguíneo.
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
Además, el propio bebé contribuye a generar calor, el cual se comparte con la madre. La combinación de estos factores puede intensificar la sensación de calor, llegando a provocar una sensación de ahogo en las últimas semanas de gestación.

¿Qué puedes hacer para mitigar el calor en el embarazo?
Aunque los sofocos son molestos, existen diversas estrategias para aliviarlos y mantener una temperatura corporal confortable:
- Hidratación: Beber suficiente agua durante el día es fundamental para regular la temperatura corporal. Optar por agua fría puede ayudar a refrescarse más rápidamente. Evitar la deshidratación es crucial, ya que puede intensificar la sensación de calor y provocar dolores de cabeza.
- Vestimenta: Utilizar ropa ligera, holgada y de tejidos naturales como el algodón permite una mejor circulación del aire y ayuda a mantener la piel fresca.
- Ambiente: Permanecer en lugares frescos y bien ventilados, preferiblemente con aire acondicionado o ventiladores. En días cálidos, usar sombrero o sombrilla al salir.
- Refrescamiento: Darse baños con agua fría o tibia cuando se sienta mucho calor puede aliviar los episodios.
- Herramientas prácticas: Tener a mano un abanico y un atomizador de agua puede ser muy útil para refrescarse rápidamente.
- Ejercicio: Realizar ejercicios para embarazadas, como yoga prenatal o natación, puede mejorar el bienestar general.
Recomendaciones para prevenir las oleadas de calor en el embarazo
Ciertas precauciones pueden ayudar a mantener una temperatura corporal confortable y prevenir los sofocos:
- Evitar desencadenantes: Limitar el consumo de bebidas muy calientes, exceso de cafeína y alimentos picantes, ya que pueden aumentar la sensación de calor corporal.
- Ropa y ropa de cama: Evitar ropa ajustada y de telas sintéticas que impidan la disipación del calor. Asimismo, evitar ropa de cama muy abrigada.
- Ejercicio: No realizar ejercicios en habitaciones cerradas o muy calurosas. Es importante no excederse para evitar fatiga.
- Exposición al sol: En días calurosos, limitar la exposición al sol y permanecer en interiores durante las horas de mayor temperatura.
- Ambientes calurosos: Evitar el uso de saunas y jacuzzis, ya que pueden provocar golpes de calor y malestar.
Síndrome de los pies calientes
El síndrome de los pies calientes es otra molestia que puede presentarse en el embarazo. Se caracteriza por dolor y sensación de calor, ardor o quemazón en los pies, especialmente en la planta y los dedos. Este síndrome parece estar más relacionado con la retención de líquidos y una mala circulación. Para aliviar sus síntomas, pueden ser útiles los masajes antes de dormir y el uso de calzado cómodo y plano.
COLESTASIS EN EL EMBARAZO, POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
¿Cuándo acudir al médico?
El calor en el embarazo es un síntoma normal y, en principio, no afecta negativamente al bebé. Sin embargo, es importante monitorizar la temperatura corporal. Si la temperatura asciende por encima de los 37.5-37.7 °C, se recomienda consultar con un médico para descartar posibles infecciones que estén causando fiebre. Si la temperatura supera los 39 °C, es necesario acudir a urgencias, ya que podría indicar un golpe de calor o una infección que requiere atención inmediata.
Los sofocos, aunque incómodos, son una parte normal del embarazo. Adoptar las estrategias mencionadas puede ayudar a sentirse más cómoda y disfrutar de esta etapa.