La sopa de arroz blanco es un remedio casero tradicionalmente asociado a momentos de malestar estomacal o convalecencia. Conocida por su suavidad y fácil digestión, esta preparación se convierte en una aliada reconfortante cuando el cuerpo necesita un descanso. Su simplicidad en ingredientes y preparación la hace accesible para todos, y su capacidad para aliviar y nutrir la convierten en un plato salvador en diversas situaciones.
Origen y Beneficios de la Sopa de Arroz
Siempre he tomado esta sopita cuando andaba un poco mal de la tripa, de ahí que en casa la llamáramos ”sopa de enfermo”. Esta sopa está muy indicada si tenemos niños en casa con diarrea o molestias abdominales, que son tan frecuentes en esta época del año. Mi abuela me la preparaba cuando estaba así y me sentaba muy bien y yo se la preparo a mis hijos estando bien porque les encanta.
El cuerpo es sabio y nos pide lo que necesita. Hay momentos en la vida en los que, por unas causas o por otras, el cuerpo nos pide una sopita de arroz con zanahoria. Pronto nos sentiremos mejor y podremos seguir con nuestra habitual y magnífica Dieta Mediterránea. Mientras tanto, degustemos esta estupenda sopa de arroz y zanahoria para una dieta blanda.
En el verano, cuando viajamos a otras ciudades, el agua no nos sienta bien, o hemos comido algo en mal estado, hemos pillado algún virus estomacal en un lugar masificado… Al final, necesitas guardar una dieta que te calme el estómago, para eso está el famoso arroz para dieta blanda que nos recomienda el médico y nos hacen las mamás siempre que nos duele la tripa. Dicho de otra manera, el arroz de los enfermos. Esta sopa de arroz lleva ingredientes básicos que por una parte alivian el estómago y los intestinos que suelen estar irritados por el desarreglo gastrointestinal y por otra parte, aportan nutrimento y reconfort. Porque todo hay que decirlo, esta sopa está buenísima, y es un placer tomarla, estés o no enfermo.
Otra sopa caliente para las cenas de invierno. La consideramos la receta salvadora porque siempre está ahí cuando más falta hace. Cuando llega el frío y solo apetece llevarse platos calientes a la boca, cuando tenemos el estómago revuelto y necesitamos dieta blanda, cuando no nos queda mucho tiempo para preparar la cena y buscamos recetas fáciles... o cuando simplemente queremos disfrutar del sabor de una buena sopa de arroz.
Una sopa de arroz para enfermos no es lo más sexy sobre lo que se pueda escribir en un blog. Sin embargo, ¿quién no se ha puesto malo de la tripa alguna vez y ha soñado con una comida limpia que no fuera un mortal aburrimiento gastronómico? Con las restricciones alimentarias que impone cualquier trastorno del aparato digestivo, no es fácil dar con platos que te hagan vibrar de placer. Lo que no significa que no existan fórmulas relativamente sabrosas y respetuosas con nuestros intestinos.
La ocurrencia de experimentar con la sopa de arroz viene de una gastroenteritis vivida esta semana en mis propias carnes. Tampoco es que haya descubierto la pólvora con mis añadidos a la fórmula tradicional, pero creo haber dado con una receta bastante decente que al menos alegra un poco la sosez inherente al arroz blanco, con aderezos tan sanos como la lima, el cilantro y la menta. De hecho, la podría tomar perfectamente un día normal sin estar enfermo. Y además es facilísima de preparar, cosa imprescindible cuando te encuentras mal y no tienes a nadie que cocine para ti.
La sopa de pollo con arroz es una receta ideal para mantener una dieta blanda. Si queremos apostar por este tipo de dieta o debemos hacerlo por motivos médicos, nada mejor que encontrar buenas recetas como esta. La sopa de pollo es casi medicinal, en esos tiempos en los que nos poníamos enfermos, abuelas y madres de todo el país iban en busca del mejor pollo de corral para preparar un caldo capaz de curar. La materia prima de esta sopa es lo que acabará marcando la diferencia en todos los sentidos.
Preparación del Caldo Base
Para preparar el caldo base, en una olla amplia se ponen los restos del pescado (cabezas, raspas, algún pescadito pequeño de roca), la zanahoria pelada y los dientes de ajo pelados y enteros, la cebolla pelada y partida en dos, una hoja de laurel, sal y un chorretón de aceite de oliva virgen extra. Se cubre todo con agua. Los trozos limpios de pescado se reservan en el frigorífico. Se deja cocer todo junto 30-45 minutos hasta que esté blanda la cebolla. Se deja enfriar un poco y se retiran la cebolla, los ajos y la zanahoria. El resto del líquido se cuela con un colador sobre un bol grande. Se desechan los restos de pescado y el laurel, y se vuelve a poner el caldo ya colado en la olla. Se pasan por un pasapurés o chino la cebolla y los ajos y se incorporan al caldo. La zanahoria se puede añadir entera o cortada en rodajitas. Se prueba y se rectifica de sal.
Otra opción para el caldo es usar restos de pescado blanco como merluza, pescadilla, rape o bacalao. Se pueden guardar las colas, las cabezas y raspas para preparar la sopa por la noche o congelarlo y tenerlo a mano para cuando nos haga falta.
Si se opta por un caldo de pollo, se pela una cebolla y se corta por la mitad. El pollo, preferiblemente de corral, se pide cortado en partes. Se cubre con agua y se añade un chorrito de aceite. Se retiran las verduras que se ponen en el vaso de la batidora. Se rectifica de sal y se reserva la carne del pollo que se retira del caldo.
Para crear un excelente caldo de verduras se puede usar patata, zanahoria, puerro y apio, añadiendo, por supuesto, cebolla y un diente de ajo. Se pone una olla al fuego y se añade un poco de aceite. La cualidad por excelencia de una buena sopa es que el caldo esté en su punto ideal. El problema es que a veces cuesta saber cuándo ha llegado ese punto, pero se puede averiguar probando alguno de los ingredientes que se hayan incluido. En el caldo de verduras se llega a él en aproximadamente una hora.
En cuanto a la cantidad de agua, es necesaria la que cubra todos los ingredientes con un margen de unos centímetros. Los condimentos maximizan el sabor y suman propiedades nutricionales a la receta de sopa de arroz.

Cocción del Arroz y Adición de Ingredientes
A la hora de comer, se pone el caldo a calentar. Cuando comience a hervir, se añade el arroz y se deja cocinar hasta que esté listo, lo cual suele ser alrededor de 20 minutos. Unos 5 minutos antes de que termine la cocción del arroz, se incorporan los trozos de pescado blanco previamente reservados (merluza, pescadilla, rape, bacalao), que se cocinan rápidamente. Posteriormente, se cascan los huevos para escalfarlos directamente en la sopa.
Otra variante menciona poner el agua en una cazuela y, cuando rompa a hervir, echar el arroz en lluvia, junto con la cebolla, el aceite y la sal. A los 10 minutos, se puede añadir a la cazuela el pescado congelado y las zanahorias.
Al preparar la sopa, se pone una olla al fuego y se añade un poco de aceite. Cuando esté caliente, se añade el arroz y los taquitos de jamón y se saltea a fuego medio-alto durante 2 minutos. Cuando hayan pasado esos minutos, se riega el arroz con el caldo de elaboración propia y se deja unos 20 minutos a fuego medio-alto. Cuando se note que el arroz ya está al gusto, se sirve y se añaden los trozos de huevo duro.
El arroz debe quedar muy caldoso, para que sea más una sopa que un plato de arroz seco. Cuando pasan los minutos, el arroz se hincha y puede quedar apelmazado. La variedad de arroz más adecuada será siempre la que aporte mucho almidón, priorizando el arroz redondo de toda la vida.

Variantes y Consejos Adicionales
Existen variantes de esta receta con pollo o con caldo de pollo. Algunas personas prefieren usar agua, que es más neutra, y pescado blanco congelado por ser muy ligero para el estómago. Al estar congelado, se evitan complicaciones y posibles intoxicaciones por pescado no muy fresco o que pudiera contener anisakis, al hervir el pescado tan poco tiempo.
Se puede añadir trocitos de jamón york, fiambre de pavo o pechuga de pollo a la plancha como complemento opcional. También se puede servir con un chorrito de zumo de lima y unas gotas de aceite crudo por encima.
La sopa se conserva varios días en la nevera y se puede recalentar en el microondas. El sabor de este arroz es tan agradable que muchas personas lo disfrutan incluso sin estar enfermas.
La calidad de los ingredientes será el signo distintivo que marque la diferencia entre una buena sopa de arroz o una insípida. Se recomienda crear el propio caldo para colaborar con el comercio de proximidad y beneficiar al planeta al reducir emisiones.
Para que el caldo preparado por uno mismo tenga un resultado óptimo, no se debe abusar de las cantidades de verduras ni pasarse mezclando. Los tiempos de cocción de cada verdura son diferentes, por eso es esencial respetarlos.
La paciencia es una cualidad clave en la cocina. La recompensa si se siguen los pasos será mucho mayor al trabajo, ya que se obtendrá un plato riquísimo y nutritivo que salvará de cualquier apuro.
Ingredientes (para 4 personas, ejemplo de receta tradicional):
- 4-6 trocitos de merluza o pescadilla (puede ser congelada).
- Restos de pescado blanco (cabezas, raspas, algún pescadito pequeño de roca).
- 2 dientes de ajo.
- 1 cebolla.
- 1 zanahoria.
- Sal.
- 1 hoja de laurel.
- 4-5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 75-80 g de arroz de grano corto tipo "bomba".
- 4 huevos.
Ingredientes (para 1 persona, ejemplo de receta con hierbas y lima):
- 100 gr. de arroz.
- 2 zanahorias pequeñas o una grande.
- 1 cebolla pequeña.
- 750 ml. de caldo de pollo.
- 1 rama de cilantro.
- 1 rama de menta.
- 1/2 lima.
- Aceite de oliva extra virgen.
- Sal.
- Trocitos de jamón york, fiambre de pavo o pechuga de pollo a la plancha (opcional).
Sopa de arroz para dietas blandas. Riquísima.
La sopa de arroz, lejos de la idea que pudieras tener, se volverá la amiga a la que siempre recurres cuando estás perdida y no sabes qué hacer. La consideramos la receta salvadora porque siempre está ahí cuando más falta hace.