El Índice de Masa Corporal (IMC) es una medida utilizada para clasificar el peso corporal. Se considera que las personas con un IMC entre 25 y 30 tienen sobrepeso. La obesidad se define como un IMC de 30 o más. Calcular el IMC permite determinar si una persona presenta sobrepeso, obesidad u obesidad extrema, condiciones que pueden incrementar el riesgo de padecer diversos problemas de salud.
Para abordar problemas de peso, un plan de alimentación saludable y la actividad física regular son fundamentales para lograr una pérdida de peso sostenida a largo plazo.
Medicamentos para el manejo del peso
Los medicamentos recetados para tratar el sobrepeso y la obesidad actúan de diversas maneras. Algunos de estos fármacos ayudan a reducir la sensación de hambre o a inducir una mayor saciedad con menor cantidad de alimento.
Los medicamentos para el manejo del peso están diseñados para personas con problemas de salud asociados al sobrepeso o la obesidad. Los profesionales de la salud utilizan el IMC como criterio para determinar si un paciente podría beneficiarse de estos tratamientos. Sin embargo, los medicamentos para el manejo del peso no son adecuados para todas las personas con un IMC elevado.
En casos de sobrepeso u obesidad, es posible lograr la pérdida de peso a través de programas de estilo de vida que incluyan cambios conductuales y la mejora de hábitos alimenticios y de actividad física. Es importante destacar que los medicamentos no sustituyen la actividad física ni una alimentación saludable para la pérdida de peso. De hecho, algunos estudios sugieren que los medicamentos para el manejo del peso son más efectivos cuando se combinan con un programa de estilo de vida integral.
Cuando se combinan con cambios en el estilo de vida y el comportamiento, que abarcan una dieta saludable y un aumento de la actividad física, los medicamentos recetados ayudan a algunas personas a perder peso y a mantener esa pérdida a lo largo del tiempo. En promedio, tras un año de tratamiento, los adultos que utilizan medicamentos recetados como parte de un programa de estilo de vida experimentan una pérdida de peso corporal inicial entre un 3% y un 12% mayor en comparación con aquellos que siguen un programa de estilo de vida sin medicación.
Una pérdida de peso del 5% al 10% del peso corporal inicial puede tener un impacto positivo en la salud, contribuyendo a la reducción de los niveles de azúcar en sangre, la presión arterial y los triglicéridos. La pérdida de peso también puede mejorar otras condiciones de salud relacionadas con el sobrepeso y la obesidad, como el dolor articular y la apnea del sueño.
Existe preocupación en la comunidad médica sobre la posibilidad de que los efectos secundarios de algunos medicamentos recetados para el sobrepeso y la obesidad superen sus beneficios en ciertos casos. Por esta razón, nunca se deben tomar medicamentos para el manejo del peso únicamente con fines estéticos.
Los efectos secundarios potenciales varían según el medicamento y su mecanismo de acción en el organismo. La mayoría de los efectos secundarios son leves y tienden a mejorar con el uso continuado del medicamento. La elección de un medicamento para tratar el sobrepeso o la obesidad debe ser una decisión consensuada con un profesional de la salud.
Si se ha logrado una pérdida de peso suficiente para mejorar la salud y no se presentan efectos secundarios graves, el profesional de la salud puede recomendar continuar con el tratamiento de forma indefinida. Si no se observa una pérdida de al menos el 5% del peso inicial después de 12 semanas de tratamiento con la dosis completa del medicamento, es probable que el profesional de la salud aconseje suspenderlo. Es previsible que al suspender los medicamentos para el manejo del peso se recupere parte del peso perdido.

Medicamentos aprobados por la FDA para el manejo del peso
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos ha aprobado varios medicamentos para el manejo del peso a largo plazo. Entre ellos se encuentran:
- Orlistat (Xenical, Alli)
- Fentermina-topiramato (Qsymia)
- Naltrexona-bupropión (Contrave)
- Liraglutida (Saxenda)
- Semaglutida (Wegovy)
- Tirzepatida (Zepbound)
Cuatro de estos medicamentos están aprobados para adultos y niños mayores de 12 años. Otro medicamento, la setmelanotida (IMCIVREE), se reserva exclusivamente para personas con diagnóstico de cuatro trastornos genéticos raros específicos, confirmados mediante pruebas genéticas.
Algunos medicamentos para el manejo del peso que disminuyen el apetito, como la fentermina, están aprobados por la FDA solo para uso a corto plazo (unas pocas semanas). Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, algunos de los cuales podrían ser graves, y pueden interactuar perjudicialmente con otros medicamentos que el paciente esté tomando.
Es fundamental informar al profesional de la salud sobre cualquier medicamento recetado, de venta libre o producto herbal que se esté utilizando. Las mujeres embarazadas o que planean quedar embarazadas no deben tomar medicamentos para bajar de peso, ya que pueden ser perjudiciales para el feto.
A veces, los profesionales de la salud utilizan medicamentos de manera distinta a la aprobada por la FDA, lo que se conoce como uso "fuera de etiqueta" (off-label). Es importante preguntar al profesional de la salud si se está recetando un medicamento que no está aprobado específicamente para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad.
¿Qué son las Agonistas GLP-1?
Análogos de GLP-1: Un avance en el tratamiento de la obesidad
Los análogos de GLP-1, reconocidos como un avance científico significativo, son derivados de una hormona intestinal natural que regula la saciedad e inhibe el apetito. Originalmente prescritos para la diabetes tipo 2, se descubrió que estos fármacos también presentan beneficios notables en el tratamiento de la obesidad, dada la fuerte relación entre ambas condiciones.
Desde 2005, varios análogos de GLP-1, como exenatida, liraglutida, dulaglutida y semaglutida, se han utilizado en pacientes con diabetes tipo 2 y obesidad. Si bien todos comparten la eficacia en el control de la diabetes, presentan efectos variables en la reducción del peso corporal.
La investigación ha abierto nuevas vías para evaluar el papel de estos fármacos en la obesidad sin diabetes asociada, debido a sus efectos en el control del apetito y el sistema digestivo. Actualmente, existen dos clases principales de fármacos para el tratamiento de la obesidad: el orlistat, que actúa reduciendo la absorción de grasas, y los análogos de GLP-1.
La semaglutida se destaca por su alta potencia en el tratamiento de la obesidad, permitiendo pérdidas de peso de aproximadamente el 15% del peso total, un porcentaje que hasta ahora solo se alcanzaba con cirugía bariátrica. La liraglutida, comercializada como Saxenda, es el único análogo del receptor de GLP-1 aprobado en España específicamente para el tratamiento de la obesidad, administrada mediante inyecciones subcutáneas diarias.
La polémica de Ozempic y Wegovy
La semaglutida aún no se comercializa en España con prescripción para la obesidad. Ozempic, que contiene semaglutida, está indicado para pacientes con diabetes tipo 2. En Europa y Estados Unidos, el mismo fármaco para la obesidad se comercializa como Wegovy, con una dosis máxima semanal de 2.4 mg. Se espera que Wegovy esté disponible en España a principios de 2024.
Los expertos enfatizan que el tratamiento farmacológico no es la única solución para la obesidad. Esta condición requiere un enfoque multifactorial que mejore las condiciones de vida de las personas, abordando factores como la desigualdad social.
Victoza (Liraglutida) para el control del peso
Victoza, cuyo principio activo es la liraglutida, es un análogo acilado humano del péptido-1 similar al glucagón (GLP-1). Se administra mediante inyecciones subcutáneas en el abdomen, muslo o brazo.
Administración y dosis
La dosis inicial recomendada para adultos suele ser de 1 inyección de 0.6 mg de Victoza al día durante la primera semana. Antes de la inyección, es crucial lavarse las manos con agua y jabón neutro y limpiar la zona de inyección con alcohol al 70%, dejando secar.
Indicaciones y uso
Victoza se utiliza, en combinación con una dieta baja en calorías y un aumento de la actividad física, para el control del peso en:
- Adultos con un IMC inicial de 30 kg/m² o superior (obesidad) o entre 27 kg/m² y 30 kg/m² (sobrepeso) que presenten al menos una comorbilidad relacionada con el peso (alteraciones de la glucemia, hipertensión, dislipidemia o apnea del sueño). El tratamiento debe suspenderse si después de 12 semanas no se ha perdido al menos el 5% del peso corporal.
- Pacientes adolescentes a partir de 12 años con obesidad (IMC ≥ 30 kg/m² según puntos de corte internacionales para adultos), en combinación con una nutrición saludable y un aumento de la actividad física.
Victoza no debe administrarse por vía intravenosa (IV) o intramuscular (IM).
Precauciones y contraindicaciones
Victoza no está indicado en casos de diabetes mellitus tipo 1 o cetoacidosis diabética. No se recomienda en pacientes mayores de 75 años, con insuficiencia renal grave (Clcr < 30 ml/min), enfermedad renal terminal, insuficiencia hepática grave, insuficiencia cardíaca clase IV, o enfermedad inflamatoria intestinal. Se debe usar con precaución en insuficiencia hepática leve-moderada.
Se debe informar al paciente sobre el riesgo de colelitiasis y colecistitis, el aumento de la frecuencia cardíaca (interrumpir si hay un incremento sostenido clínicamente significativo), y los efectos adversos tiroideos. También se debe tener en cuenta el riesgo de deshidratación por efectos gastrointestinales y la posible hipoglucemia al combinarlo con sulfonilureas o insulina. Victoza no debe ser un sustituto de la insulina en pacientes diabéticos.
Se han notificado casos de sobredosis significativas, que requieren tratamiento de soporte y monitorización.
Los datos sobre el uso de liraglutida en mujeres embarazadas son limitados. Estudios en animales han mostrado toxicidad reproductiva. Se desconoce el riesgo en humanos, por lo que no se debe administrar durante el embarazo. Se desconoce si se excreta en la leche materna, aunque estudios en animales indican una baja transferencia.

Efectos secundarios y manejo
Victoza puede reducir demasiado los niveles de azúcar en sangre, causando hipoglucemia. Es importante reconocer los síntomas y saber cómo actuar. Los síntomas de hipoglucemia pueden incluir mareos, sudoración, hambre, temblores, debilidad, dolor de cabeza y nerviosismo.
Otros efectos secundarios comunes de Victoza incluyen:
- Dolor de cabeza
- Estreñimiento
- Acidez estomacal
- Secreción nasal, estornudos, dolor de garganta o tos
- Cansancio
- Dificultad, dolor o ardor al orinar
- Erupción o enrojecimiento en el sitio de la inyección
- Disminución del apetito
Algunos efectos secundarios pueden ser graves:
- Dolor abdominal continuo que puede irradiarse a la espalda (posible pancreatitis).
- Depresión nueva o empeoramiento, cambios inusuales en el estado de ánimo o el comportamiento, o pensamientos suicidas.
- Náuseas, vómitos, diarrea, dolor en la parte superior del abdomen, ictericia (coloración amarillenta de ojos o piel), heces de color arcilla (posible colecistitis o colelitiasis).
- Reacciones alérgicas graves con hinchazón de cara, lengua o garganta, dificultad para respirar o tragar, desmayo o ritmo cardíaco acelerado.
- Disminución de la micción o hinchazón de piernas, tobillos o pies (posible afectación renal).
Se debe informar al médico inmediatamente si se experimenta un bulto o hinchazón en el cuello, ronquera, o dificultad para tragar o respirar.
Interacciones medicamentosas
Los medicamentos de venta libre como el paracetamol (Tylenol®) pueden interactuar con Victoza. Es fundamental informar al médico sobre todos los medicamentos que se estén tomando.
Consumo de alcohol
Se debe informar al médico si se consume alcohol en grandes cantidades, ya que esto puede influir en el tratamiento.
Condiciones médicas preexistentes
Es importante informar al médico sobre antecedentes de depresión, pensamientos suicidas, pancreatitis, problemas estomacales graves (gastroparesia), niveles elevados de triglicéridos, cálculos biliares o enfermedades de la vesícula biliar, riñón o hígado. También se debe informar si se han experimentado diarrea, náuseas o vómitos recientes, o si hay incapacidad para ingerir líquidos por vía oral.
Semaglutida: Otro agonista de GLP-1
La semaglutida pertenece a la clase de medicamentos conocidos como agonistas de los receptores de GLP-1. Imita la acción de la hormona GLP-1, que estimula la producción de insulina y reduce los niveles de glucosa en sangre.
Ozempic (inyectable) y Rybelsus (tabletas) están aprobados para reducir los niveles de azúcar en sangre en adultos con diabetes mellitus tipo 2, como complemento a la dieta y el ejercicio.
La FDA ha emitido advertencias sobre el uso de semaglutida compuesta, que puede contener diferentes formas salinas del principio activo y no tener la misma eficacia o seguridad que los productos aprobados. Se insta a los pacientes a obtener medicamentos recetados únicamente en farmacias autorizadas.

Consideraciones generales sobre el tratamiento farmacológico de la obesidad
El tratamiento farmacológico para la obesidad debe ser parte de un enfoque integral que incluya cambios en el estilo de vida, dieta y ejercicio. La consulta con un profesional de la salud es esencial para determinar el tratamiento más adecuado y seguro.
La investigación continúa explorando nuevos medicamentos y combinaciones para el manejo del peso. Los ensayos clínicos son fundamentales para avanzar en el conocimiento y desarrollo de tratamientos efectivos.
La obesidad visceral, definida como el exceso de tejido adiposo dentro de la cavidad abdominal, representa una amenaza significativa para la salud cardiovascular y metabólica. Los enfoques médicos integrales, que combinan tratamientos farmacológicos innovadores, guías nutricionales y seguimiento personalizado, son clave para reducir este tipo de obesidad.
Las inyecciones para bajar de peso, como las que contienen análogos de GLP-1, actúan sobre el cerebro para reducir el apetito y mejorar el metabolismo. En personas con resistencia a la insulina, estos fármacos no solo facilitan la pérdida de peso, sino que también ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre.
Los estudios clínicos demuestran resultados prometedores, con una pérdida de peso promedio del 5% al 15% del peso inicial en un período de 6 a 12 meses. La pérdida de peso mejora la movilidad, la autoestima y el bienestar emocional.
Es crucial recordar que estas inyecciones no son una solución mágica y generalmente se recomiendan para personas con un IMC elevado o enfermedades relacionadas con la obesidad. Siempre se debe consultar con un especialista antes de iniciar cualquier tratamiento.
Información sobre Victoza 6 mg/ml Solución inyectable (Liraglutida)
Fuente: El contenido de esta monografía se basa en la información clínica de medicamentos autorizados en España y clasificados bajo el código ATC correspondiente.
Nota sobre obesidad visceral: La obesidad visceral es el exceso de tejido adiposo dentro de la cavidad abdominal, rodeando órganos vitales. Es una amenaza directa para el corazón y la salud metabólica.