Geofagia: La práctica ancestral de ingerir tierra y sus implicaciones

La geofagia, derivada de las palabras griegas geo (tierra) y fagia (ingestión), es la práctica de consumir tierra o arcilla. Esta costumbre tiene raíces ancestrales, con registros que se remontan a civilizaciones antiguas, y aún persiste en diversas partes del mundo, incluyendo regiones de África central, Bangladesh y algunos estados de Estados Unidos, como Misisipi.

En la actualidad, la ingesta de arcilla ha ganado notoriedad en redes sociales, donde algunos usuarios afirman que puede ayudar a eliminar toxinas del cuerpo, mejorar la digestión e incluso proporcionar minerales esenciales como el hierro. Otros destacan el placer sensorial de masticar arcilla, relacionándolo con la experiencia ASMR, y es común encontrar recomendaciones para tratar las náuseas del embarazo, una práctica que ya en 2013 alertó el gobierno británico.

Ilustración de diferentes tipos de arcilla y tierra con la palabra

Evidencia científica y riesgos asociados a la ingesta de arcilla

A pesar de la popularidad de estas afirmaciones, la comunidad científica no ha encontrado evidencias suficientes que respalden los beneficios de comer arcilla. De hecho, la práctica conlleva numerosos riesgos para la salud. Entre ellos se incluyen daños significativos a los riñones, alteraciones gastrointestinales como estreñimiento, obstrucciones e incluso perforaciones intestinales. Además, puede disminuir la absorción de nutrientes esenciales, provocar intoxicaciones por metales pesados e infecciones parasitarias.

Contrario a la creencia popular de que la arcilla puede suplir la deficiencia de hierro u otros minerales, varios estudios han demostrado que las personas que practican la geofagia a menudo presentan deficiencias de zinc y hierro, lo que deriva en anemia ferropénica. El sistema digestivo humano no posee la capacidad de descomponer las complejas estructuras minerales de las rocas o la arcilla para absorber los nutrientes de manera efectiva. El hierro biodisponible, fundamental para las funciones vitales, se obtiene principalmente a través de la dieta, en alimentos como carnes, pescados, huevos, legumbres, frutos secos, verduras de hoja verde, cereales integrales y lácteos. El hierro presente en los alimentos se clasifica en hemo (más biodisponible, en carnes y pescados) y no hemo (menos biodisponible, en vegetales), cuya absorción puede mejorarse con vitamina C.

Infografía comparando la absorción de hierro hemo y no hemo, y mostrando alimentos ricos en cada tipo.

La bucarofagia en el Siglo de Oro español: una moda estética y sus consecuencias

En España, durante el Siglo de Oro, especialmente en los siglos XVII y XVIII, surgió una práctica cosmética sorprendente: la ingesta de barro o arcilla por parte de damas de la alta sociedad, conocida como bucarofagia. Esta costumbre alcanzó tal relevancia que incluso fue inmortalizada por Diego Velázquez en su obra "Las Meninas" (1656), donde una de las meninas ofrece una pieza de búcaro a la infanta Margarita de Austria.

Los búcaros, elaborados con arcilla porosa y perfumada, no solo servían para mantener el agua fresca, sino que también permitían la evaporación superficial, enfriando el contenido. En la Península Ibérica, se producían en zonas como Toledo y Badajoz, siendo los de Estremoz (Portugal) los más renombrados. La bucarofagia no se limitaba al consumo de los búcaros tras beber agua; algunas mujeres los llevaban como golosinas o "golosinas viciosas", según Covarrubias.

Esta práctica estaba motivada por varios factores estéticos y de salud percibidos en la época:

  • Blanquear la piel: La palidez facial era el ideal de belleza. El consumo de barro cocido podía provocar anemia ferropénica, ya que la arcilla interfiere en la absorción de hierro, resultando en una tez más pálida.
  • Adelgazar: El canon estético exigía mujeres extremadamente delgadas. Al recubrir las paredes intestinales, la arcilla impedía la absorción de nutrientes esenciales como grasas y proteínas, promoviendo la pérdida de peso.
  • Efecto anticonceptivo: Se creía que el barro podía prevenir embarazos. Los sacerdotes llegaron a prohibir su ingesta por sospechar que perjudicaba la "generación".
  • Contrarrestar la hipermenorrea: Algunas mujeres buscaban frenar menstruaciones abundantes que derivaban en anemias.
  • Potenciar la fecundidad: Paradójicamente, también existía la creencia de que el barro aumentaba las probabilidades de concebir, al ralentizar el flujo de humores según la concepción hipocrática de la época.
Detalle de

Consecuencias graves de la bucarofagia histórica

Más allá de los supuestos beneficios, la bucarofagia acarreaba graves riesgos para la salud. La obstrucción de los conductos biliares podía provocar ictericia y daños hepáticos severos. El desenlace de la oclusión intestinal o la insuficiencia hepática era frecuentemente fatal, dada la ausencia de tratamientos médicos eficaces en aquel entonces. El caso de la reina María Luisa de Orleans, quien consumió barro de Chile para intentar concebir, ilustra dramáticamente estas consecuencias.

La obsesión por la tez blanca y la delgadez extrema, junto con la falta de métodos anticonceptivos fiables, impulsó la extensión de la bucarofagia entre la corte y la nobleza del Siglo de Oro. Con el tiempo, el peligro inherente a esta práctica y los avances médicos llevaron a su gradual abandono.

Beneficios cosméticos del barro y la arcilla

Más allá de la ingesta, el barro y la arcilla han sido reconocidos por sus beneficios en el ámbito de la cosmética, especialmente en tratamientos para la piel. Sus propiedades incluyen:

  • Propiedades absorbentes: La arcilla absorbe el exceso de sebo e impurezas de la piel, limpiando los poros y previniendo el acné.
  • Exfoliación suave: Ayuda a eliminar células muertas, promoviendo la regeneración celular.
  • Desintoxicación: Limpia la piel de toxinas acumuladas.
  • Mejora de la circulación sanguínea: Estimula el flujo sanguíneo en la piel.
  • Alivio de la inflamación: Posee propiedades calmantes para la piel irritada.
  • Equilibrio de la producción de sebo: Beneficioso tanto para pieles grasas como secas.
  • Mineralización: Rica en minerales como magnesio, calcio, potasio y hierro, esenciales para la salud cutánea.
  • Reducción de la apariencia de los poros: Esencial para pieles grasas y con tendencia al acné, ayuda a controlar el brillo y reducir los poros abiertos.

Cantantes y actrices, como Ninel Conde y Carmen Villalobos, han compartido públicamente su uso de baños de barro negro y mascarillas de arcilla para el cuidado de la piel, destacando sus efectos oxigenantes, calmantes y revitalizantes. Estos tratamientos, disponibles en tiendas naturistas o incluso para preparación casera, son efectivos como exfoliantes, analgésicos naturales (aliviando quemaduras solares), antiinflamatorios y para combatir el acné y los puntos negros.

Mascarilla de Arcilla Volcanica Negra, Preparación, Aplicación y Beneficios.

Además de los beneficios para la piel, se menciona que el barro se utiliza en tratamientos reductores con vendas y masajes, ayudando a eliminar toxinas, facilitar el drenaje linfático y reducir la grasa acumulada.

Geofagia en la actualidad: ¿Beneficio o trastorno?

En la actualidad, la geofagia persiste en diversas regiones del mundo, siendo más común en zonas de África (Uganda, Kenia, Nigeria) y América Central y del Sur. Estudios recientes sugieren que la exposición a tierra puede tener efectos positivos en el sistema inmunológico y la salud del microbioma, especialmente en niños. Investigaciones de la Universidad de Cornell indican que la tierra puede proteger al organismo de agentes dañinos presentes en la dieta.

Sin embargo, la línea entre un hábito cultural y un trastorno alimenticio es fina. La geofagia puede aliviar temporalmente trastornos gastrointestinales, náuseas o déficits de hierro. No obstante, los expertos en salud clasifican el consumo de sustancias no alimentarias, como tiza, papel o hielo, bajo el término pica, un trastorno alimenticio que puede derivar en adicción. El DSM5 (Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales) cataloga el consumo de arcilla u otros productos no nutricionales como un trastorno alimentario.

Celebridades como Shailene Woodley y Zoe Kravitz han compartido sus experiencias con la ingesta de arcilla, atribuyéndole beneficios como la limpieza de metales pesados del organismo o la pérdida de peso. Sin embargo, expertos advierten que la arcilla puede contener sustancias nocivas como arsénico o plomo si no está tratada para el consumo. Si bien en algunos contextos de dietas deficientes o en países africanos puede haber una necesidad nutricional, en lugares con acceso a una dieta saludable, la ingesta de barro no es necesaria y puede ser perjudicial.

La geofagia, ya sea por motivos culturales, estéticos o como parte de un trastorno, subraya la compleja relación de la humanidad con la tierra y sus componentes, y la importancia de discernir entre prácticas ancestrales, modas pasajeras y riesgos para la salud.

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